Notas de autor: Bueno, dije que quizás estaría ocupada en estas fechas, pero como mi nochebuena se hizo corta por razones de la vida, decidí venir a escribir por el resto que me queda de ella.

P.D. Creo que me salió más larga de lo que planee. Opps… (Es el espíritu navideño.)

Regalos

Era nochebuena, todos estaban muy ocupados organizando la cena y poniendo los regalos debajo del árbol. Mairin a sus 15 años aún se las daba de curiosa, asique cuando nadie la miraba se ponía a buscar entre los regalos para ver si alguien en particular se había acordado de ella. "No puedo encontrar nada… ¿De verdad se había olvidado de mí?" Pensó la pelirroja.

"Mairin. ¿Qué estás haciendo?" La chica salto del susto y se dio vuelta.

"Alain…" Se levantó rápidamente. "No es lo que tú crees." Negó con la cabeza.

"¿Entonces la razón por la que los regalos se han movido de su lugar se debe a…?" Alain la quedo viendo fijamente. Mairin solamente bajo la mirada.

"No hagas travesuras. Ya luego va a estar lista la cena. ¿Por qué no te alistas mientras esperas?" Con esas últimas palabras del chico, Mairin se fue a su cuarto.

No le cabía en la cabeza que Alain se olvidara de comprarle un regalo. Sabía que los regalos no eran el motivo por el que la navidad se celebraba, pero como le hubiera gustado que él se acordara de ella. ¿Por qué le importaba tanto si Alain le regalaba algo o no? La pelirroja cayó rendida en su cama y dio un respiro profundo. Mairin no se dio cuenta cuando el cansancio la tomo desprevenida.

"Alain. ¿Puedes ir a buscar a Mairin a su habitación?" Le pregunto el profesor ya sentado en la mesa. "Aun no baja y me preocupa."

Alain un poco irritado con la situación sube las escaleras hasta encontrar el cuarto de la chica. Toco la puerta una vez. Nada. Dos veces. Nada. Tres veces. Nada tampoco. A la cuarta se hartó y entro sin permiso. "¿Es que acaso no quieres…" No alcanzo a terminar la frase puesto que se dio cuenta que en realidad la chica se quedó dormida. "Es una descuidada… Es invierno y ni siquiera se dignó de buscar una frazada." Alain solamente dio un suspiro y busco algo con que cubrirla. Después de asegurarse que la chica no se helara durante su siesta, él la beso en la frente. "Me das muchos problemas de vez en cuando, pero aun así no cambiaría nada de ti." Apenas Alain termino de decir esas palabras, él se marchó de la habitación.

"¿Va a venir a comer?" Pregunto el profesor cuando escucho a el chico caminar hacia el comedor.

"No, déjala. Está durmiendo." Dijo Alain tomando asiento al lado del profesor.

"Vaya Alain, te demoraste bastante para que solo este dormida."

"Vamos, no molestes." El profesor se dio cuenta del rubor en las mejillas del chico y sonrió.

"¿Tú no vas a comer?"

"No. Por ahora no… Gracias." Contesto Alain.

"Bueno, como tú quieras." El profesor se levantó de la mesa. "Perdona, tengo que terminar unas investigaciones… Espero no te moleste que me retire."

"Claro que no, ya estoy acostumbrado a este tipo de navidades. No te preocupes." Le dijo Alain con una sonrisa.

Después de que el profesor se fuera a terminar sus investigaciones, Alain se quedó solo en el comedor. Las horas pasaban, pero él seguía esperando. De repente escucho unas pisadas que venían de las escaleras y se sonrió a si mismo cuando esa persona se hizo presente.

"¿Ya comieron? Lo siento… Me quede dormida."

"No te preocupes, yo no he comido aún."

"¿Enserio? Pero si es muy tarde…" Mairin se acercó a el chico y se sentó al lado de él.

Alain no le respondió, pero ella vio como él tenía una sonrisa en su rostro y eso fue más que suficiente. Los dos se dignaron a terminar la cena en compañía de cada uno. Cuando terminaron, Alain saco una pequeña caja y la puso en la mesa al frente de la pelirroja.

"Feliz Navidad Mairin" La chica se quedo mirando la cajita bastante sorprendida y sin darse cuenta las palabras se le escaparon de la boca.

"Alain, ¿Tú no te olvidaste de mí?" Los ojos de la chica brillaban

"Claro que no me olvide de ti." Con eso Alain se levantó de la silla, pero antes de marcharse la acaricio en la cabeza. "Espero te guste."

Mairin finalmente se dignó a abrir la cajita y para su sorpresa se encontró con un hermoso collar que tenía un medallón en forma de corazón. Este tenía una nota en un lado que decía: Te quiero mucho, nunca cambies, Alain.