Durante toda la semana me negué a pensar en lo que ocurriría el sábado. La sola idea de pensar en aquello me producía nauseas y la tristeza se apoderaba de mi alma la mayor parte del día. Quería poder desaparecer y no volver a pisar la faz de la tierra nunca más. Me sentía cansada y tan sola que estuve a punto de contarle a Bella todo lo que estaba ocurriendo en mi vida.

El viernes sin lugar a dudas fue el peor día de mi vida. Me sentía muy nerviosa y ansiosa más que nada porque Jasper no había dejado de mirarme en todo el día. Quería que él dejara de revisar mi celular todos los días y volviera a concentrarse en su relación con María. No podía entender como él podía estar tan relajado con la idea de molestar a quien era la mejor amiga de su novia.

Lo peor de todo era que debía fingir estar bien y alegre porque mis primos lejanos estaban de visita y de seguro no sería normal el saber que yo tengo depresión casi desde que soy una niña, odiaba sonreír y reír cuando lo único que quería era llorar. Cada vez que Alec me miraba no podía evitar pensar que tal vez mi actuación no era buena o que ya había escuchado sobre mis apodos o historias falsas en el instituto.

Durante todo el día viernes estuve pensando en que haría al día siguiente. No era tan tonta como para pensar que solamente nos limitaríamos a pasear por el centro comercial de Seattle como una pareja normal, era obvio que me haría algo pero no quería ponerme a analizar que podría ser ese algo.

Ese día después del instituto me la pasé bailando todo el día en el salón de la casa, quería olvidar pero el baile no me estaba ayudando esta vez. Bailé de ballet a contemporáneo, de contemporáneo a k-pop y de k-pop a salsa pero ningún baile conseguía hacer que olvidara lo que iba a ocurrir al día siguiente. Lo único que solucionaría mi problema probablemente sería la muerte. Sé que suena algo extremo pero no lo era para alguien que había vivido con depresión casi toda su vida y tenía pensamientos suicidas desde los cinco años.

-Deberías descansar un poco- murmuró Alec mientras entraba al salón y me entregaba un vaso de agua-. Has estado bailando desde que salimos del instituto, no te hace bien tanta actividad física sin descansar nada.

-Estoy bien- dije dejando el vaso con agua sobre una mesa para poder seguir bailando. Quería olvidar y para eso necesitaba concentrarme en mis bailes-, ya estoy acostumbrada a bailar horas sin siquiera detenerme a tomar un respiro.

- Oye... no sé si decirte... pero en el instituto las personas hablan de ti- menuda novedad. Siempre han hablado de mí, ya sea porque soy rara o porque jamás he tenido un novio, haga lo que haga mis compañeros siempre hablaran de mí para humillarme o inventar escandalosos rumores-. Sé que probablemente a ti no te importe pero a mí no me gusta que se refieran de una forma tan despectiva hacia una persona, mucho menos hacia ti.

-Sé que somos primos- respondí a la vez que intentaba memorizar los pasos para la audición del lunes después del instituto. Se representaría El Lago de los Cisnes a final de año y yo quería ser la reina cisne aunque sabía que lo más probable era que una de las chicas mayores obtuviera el rol. Representar al cisne blanco y a su gemela malvada no es algo muy fácil de hacer por la diferencia entre ambos personajes-, pero no te preocupes por lo que digan de mí en el instituto. A mí ya dejó de importarme hace mucho tiempo y te aconsejo que hagas oídos sordos a los comentarios de mi supuesta anorexia o los cortes que supuestamente me hice en los brazos, todo es mentira aunque a nadie le importe eso realmente.

No quería seguir hablando con Alec. No es que no me cayera bien pero no le tenía confianza. Jane y él no eran mis amigos, solamente eran dos personas que después de un tiempo volverían a su país natal y se olvidarían de mi existencia. Además, tenía cosas mucho más importantes en que pensar que en los chismes del instituto.

Se puede decir que aquella noche no dormí nada. Estaba muy nerviosa y todo empeoró por un mensaje de texto que Jasper me envió para recordarme que debíamos reunirnos en el centro comercial a las 11. Me hubiera gustado hacer que esa noche fuese eterna, no quería que llegara la mañana del día sábado, no quería enfrentarme a él ya que estaba asustada. Tenía tanto miedo de que él se fuera a enojar e intentara hacerme algo que durante toda la noche me dije que lo mejor era permanecer en silencio y no revelarme, al menos por ahora.

Ahora que lo pienso, e intento recordar ese día sábado lo veo todo como si fuese una película y yo estuviera viendo algunas escenas. Recuerdo casi todo de lo que pasó desde que llegué al centro comercial con mi vestido estampado de pequeñas flores, pero hay detalles que mi memoria se niega a recordar. Es como ver todo desde una perspectiva diferente, como ser testigo de la escena más triste de una película de drama.

Recuerdo que llegué al centro comercial como a eso de las diez y media de la mañana. Estaba tan nerviosa que decidí pasar a comer un poco de chocolate para calmarme. Lo necesitaba ya que mi corazón había empezado a latir desenfrenado desde que les había dicho a mis padres que saldría con Bella y que tal vez volvería después de almuerzo. Cuando terminé de comer no quería regresar al lugar en que se supone que nos encontraríamos, en mi corazón guardaba la secreta esperanza de que él hubiera decidido dejarme plantada como una forma extraña de humillación, pero todo aquello se esfumó en cuanto vi a Jasper sentado en una banca, mirando a su alrededor de forma segura pero impaciente y jugueteando con las llaves de su auto entre sus dedos.

-Veo que por fin te haz dignado a llegar- me espetó en cuanto me acerqué a lo que él se puso de pie y me miró enfadado- ¿Eres tonta? ¿Acaso no te dije que odio esperar? - tomó mi brazo con tanta fuerza que sentí como sus dedos y uñas se enterraban con rabia sobre mi piel mientras Jasper intentaba mirarme a los ojos- La próxima vez que llegues aunque sea un minuto tarde me verás realmente enfadado, y créeme que no soy para nada amable cuando me enojo.

-Yo lo siento- susurré mirando fijamente el suelo-, prometo que no volverá a pasar.

-Por supuesto que no volverá a ocurrir. Vamos- tomó mi mano con fuerza para llevarme hacia donde había estacionado su auto.

Una vez que hubiéramos llegado al estacionamiento me empujó para que entrara en el sitio del copiloto. Me sentía torpe ya que mis manos y piernas se negaban a moverse y en cuanto me di cuenta de que estaba dentro de un auto a solas con Jasper, supe que todo estaba perdido y que yo era una estúpida por permitir que él me usara de aquella forma.

Yo miraba por la ventana, intentando calmarme cuando Jasper me entregó un paquete cuidadosamente cerrado. Pensé que sería imposible que fuese un obsequio y lo confirmé en cuanto vi que lo que había dentro de la bolsa era un conjunto de roja lencería. Sentí ganas de llorar aunque también sentí vergüenza, por lo que veía como un intento por acaba con la poca dignidad que me estaba quedando.

-Te lo vas a poner en cuanto lleguemos al motel- dijo sin siquiera mirarme y con una voz fría pero dictatorial que me hizo sentir aun más atemorizada-. No tienes ni idea de cuantas veces te he imaginado con eso puesto e incluso desnuda. Realmente no sabes cuanto voy a disfrutar cada minuto en el que te haga mía...

Hola sé que es cortito pero quería actualizar algo hoy y debo decir que estoy muy cansada xddd. Espero que no haya quedado tan mal y veremos que ocurre en el proximo capitulo, gracias por leer n.n