Disclaimer: Este escrito originalmente se llamaba Maar dala… y no hablemos de que esta parte y las que siguen me tomaron cerca de dos meses y medio concluirlas, que lejos hemos viajado, lol. Tokyo ghoul es de Ishida Sui (marry me, sensei), esta historia con pasado tortuoso es mía.


Podrías ser feliz

«You could be happy»

iv. "Más que nada quiero verte"


—¿Me podrías dar otro café y… tu número de teléfono? —pregunta atrevidamente el joven hombre de atractivos ojos verdes, mientras sonríe.

Ella está sorprendida sólo un instante y un adorable sonrojo se posa sobre sus mejillas antes de sonreír también.

—No —responde dulcemente haciendo una reverencia, retirándose hasta la barra donde Renji la espera.

—Quiere otro café, nii-san. ¿Podrías llevárselo tú? —dice sin mirarlo.

—Es un ghoul —contesta él.

—Lo sé.

—Y sabe que también lo eres.

Esta vez sus labios permanecen cerrados.

—¿Por qué no…? — empieza, pero es interrumpido bruscamente.

—Estás haciendo esto por él, ¿cierto? —dice, con todo el veneno que puede juntar para con Renji, el cual se reduce a no más de un picogramo de cizaña.

El hombre permanece en silencio, realmente no es necesario decir demasiado, ella sabe perfectamente que él no está jugando al casamentero, sino que todo se reduce a una simple palabra: «Avanza». Pero para Touka, el tiempo se ha congelado, en la espera hipócrita de que viejos fantasmas no aparezcan y que sólo casuales desconocidos crucen el umbral.

—Se ve feliz… —dice mirando al suelo—. Se parece a como solía ser en el pasado… cuando no estaba sumido en la miseria, cuando no tenía que proteger una causa pérdida —aprieta los dientes, sujetando con fuerza su libreta de notas—. ¿Qué se supone que haga, Yomo-san?

Renji toma el café que había estado preparando y marcha rumbo a la mesa que aún espera su orden.

—¿Acaso no lo decidiste ya? —responde mientras se aleja—. Si recuerda o jamás lo hace… sólo me gustaría que pienses más en ti.

Touka sonríe un poco, mitad ironía muerta, mitad cariño doblado.

'Es más fácil decirlo que hacerlo', piensa.

Es sólo con Renji y Nishiki que todavía puede comportarse como la adolescente testaruda que alguna vez fue, es sólo a ellos a quienes todavía puede mostrar partes de su corazón desmoronado; los trozos, las pocas veces que se le permitió soñar o desear algo, amontonados hasta formar un endeble castillo de arena, fueron barridos en su mayoría junto a los escombros de una vieja cafetería. Ya no le quedaban más que cenizas y polvo, había aprendido a vivir a sí, a vivir sin casi nada, dedicándose, lentamente y con un puñado de lágrimas, a construir paredes fuertes y estables, llenas de deseos para alguien más.

Una pared.

Para Ayato, que sigue tomando decisiones equivocadas.

Otra más.

Para Hinami, lejos, en un lugar desconocido.

La tercera.

Para Yoriko, con un montón de promesas rotas.

Y para él…

La campanilla suena y el corazón de Touka se acelera en egoísta anhelo. Cuando voltea, una mujer entrada en años le sonríe y ella le da la bienvenida.

Para él, debe recordarse, hay una pared y una puerta, que ella tiene la esperanza, él no vuelva a cruzar.


"… pero por favor

… no vuelvas."