Azotea II

Mismos protagonistas, diferente escena.

Era curioso cuánto habían cambiado las cosas desde aquella mañana hasta ese momento, desde que él había invadido su intimidad, ella se había puesto borde y le había insultado y se había enterado de su renuncia, sabía que no lo hacía por la carta, que no era por las constantes vueltas de tuerca a las que era sometida, ni los desplantes, burlas o tomaduras de pelo que tenía que soportar un día si y otro también.

Era por él, y concretamente, por su actitud hacia ella.

Le había hecho creer que no quería nada, cuando en realidad lo quería todo.

La deseaba, la anhelaba, quería estar con ella a cada momento y su estupido ego no le dejaba mirar más allá.

Se obligaba a mentir y hacerle daño, hacer sufrir a la persona que más necesitaba en el mundo.

-¿No vas a decir nada? Porque hay...

-Ahora cállate tú, me toca hablar a mi.-dijo, mientras le ponía la mano sobre su boca, impidiéndole hablar.

-Nunca te he querido por pena, sé que lo has pensado siempre, y quería que te quedase claro, ahora que sacas el tema.

House se limitaba a escuchar

-Te quiero tal y como eres, te quiero por lo que significas, por lo que eres para mi y por lo que haces, no eres mi obra de caridad.

Cameron estaba radiante mientras le hablaba.

-Yo nunca podría dejarte, no ahora, no sabiendo que me necesitas y que lo has aceptado y me lo has dicho.

-Nunca podría alejarme de ti...Yo tampoco puedo estar sin ti.

Le quitó la mano de la boca lentamente y fue acercandose a sus labios poco a poco, mientras sus brazos le rodeaban el cuello y los de él su cintura...

Estaban tan cerca el uno del otro...

-Prometeme que no volverás a leer mis cartas sin mi permiso, sean personales o de la compañía de la luz.

Le había pillado por sorpresa esa advertencia, y dada la situación no podía negarse a sus deseos.

-Lo prometo.

-Y ahora prometeme tu algo a mi-los ojos de House brillaban mientras hablaba, no sabía que podía hacerle prometerle-que no te enfadarás si hago bromas acerca del pelito de Chase.

Primero le miro con enfado pero después no pudo evitar una carcajada...

-Te lo prometo...

Se besaron, y ya nada más importaba.

Ni que él fuera un borde, ni que ella fuese demasiado ingenua.

Se querían tal y como eran, y no iban a hacerse excepciones.

FIN

Pd: El Final es un poco pastel,¿no?

Bueno me apetecía mucho colgar este fan-fic, espero que os haya gustado, gracias por leerlo.