Agradecimientos a todos los que leen, siguen y comentan esta historia.
Disclaimer: No poseo los derechos de Pokémon.
Capítulo 4: Vacaciones hipnóticas II
Comisaría de policía de isla Tera
-¿Está segura agente Mara?-preguntó Ash.
-Sí, al parecer nuestras sospechas nos llevan a pensar que es un Pokémon de tipo psíquico quien está detrás de todo esto-le confirmó Mara.
-Siete niños en tan solo dos meses-murmuró Ash preocupado-. Qué extraño.
-¿Y si llamamos a Sabrina?-sugirió Lylia-. Si se trata de un Pokémon psíquico estoy segura de que puede darnos alguna pista sobre todo este asunto.
Ash estuvo de acuerdo con ella y decidieron llamar a la casa del profesor Gary Oak. Tras sonar varias veces el teléfono alguien lo cogió.
-¿Diga? ¡Aquí el profesor Pokémon más guapo e inteligente del mundo!, Gary Oak a vuestro ser-
-Gary, soy yo, Ash-le interrumpió el Maestro Pokémon-. ¿Podemos hablar con Sabrina? Es muy urgente.
-C-claro-respondió Gary, sorprendido por el tono de voz de su amigo. Pocas veces lo había visto así por lo que la situación debía de ser muy grave-. ¡Cariño, es para ti!
Lylia arqueó una ceja al oír esto. Sabrina nunca le había parecido el tipo de persona al que le gustasen que le llamasen "cariño". Tras unos minutos Sabrina cogió el teléfono.
-¿Qué queréis?-preguntó con suavidad la prodigio Psíquica.
Ash le explicó rápidamente el asunto y Sabrina se quedó pensando durante varios segundos.
-Hum…Eso me recuerda a un suceso ocurrido hace bastantes años en esa misma isla-dijo Sabrina-. También hubo un Pokémon psíquico involucrado. Un hypno para ser más precisos.
-¿Un hypno?-dijo Ash lanzando una mirada de preocupación a Lylia.
-Los hypno son conocidos por su gran voracidad a la hora de alimentarse de la energía psíquica de otros seres vivos, sobre todo humanos-dijo Lylia-. Hypno y su pre evolución, drowzee, son muy traviesos, pero no van por ahí secuestrando a niños.
-Pues al parecer un hypno fue el sospechoso principal de varias desapariciones hace años-dijo Sabrina.
-Ahora que lo decís, he recordado que me contaban historias sobre un monstruo que secuestraba gente en el bosque Baya pero creía que tan solo eran leyendas urbanas para asustar a los policías novatos-comentó la agente Mara-. Supuestamente el monstruo era capaz de hipnotizar a sus víctimas y luego las llevaba hasta una oscura cueva. Pero eso no era lo que más miedo daba…
-¿Por qué?-preguntó Lylia, temiendo la respuesta.
-A-al parecer, antes d-de ser secuestradas, sus víctimas oían una t-tenebrosa canción en sus cabezas-dijo la agente Mara con voz temblorosa, al recordar el miedo que pasaba cuando sus superiores le contaban aquel relato.
-¿Una canción?
La agente Mara asintió lentamente con la cabeza.
-Dicha canción tenía efectos variados según la edad de la persona. A los niños les hipnotizaba, a los adolescentes les producía un intenso dolor de cabeza y a los adultos, excepto a los muy sensibles, apenas les afectaba.
-¿Y no afectaba esa canción a los Pokémon?-preguntó Lylia. No es que quisiese creerse del todo aquella historia pero nunca rechazaba otras posibilidades.
-También, excepto a los de tipo siniestro, a esos les daba un pequeño dolor de cabeza…
-Las historias que se cuentan son muy confusas y llenas de invenciones pero sé de alguien que conoce toda la verdad-dijo Sabrina-. Es una conocida mía. Se llama Lostelle y vive en Isla Tera.
Bosque Baya…
Hypno observaba con satisfacción a los niños. Sin ninguna duda, el verlos retorcerse debido a las pesadillas que estaban teniendo le provocaba un placer indescriptible. ¿Y lo mejor de todo aquello? Poder devorar sus sueños para aumentar sus fuerzas mientras que las de ellos disminuían lentamente.
De repente, oyó un ruido que provenía de fuera de la cueva. Se acercó con cuidado a la salida. No veía a nadie así que quizás se lo había imaginado…No, podía notar la presencia de varios seres cerca de él.
Con gran agilidad esquivó por poco un lanzallamas que iba dirigido hacia su cabeza. Hypno observó con cuidado a su atacante, un charmander variocolor que le lanzaba una mirada desafiante. A su lado estaba Marina, la popplio variocolor de antes.
El charmander parecía furioso, le estaba diciendo que aquellos que secuestraban niños eran enemigos de la justicia y que por eso debía ser castigado. Hypno no pudo evitar reírse ante semejantes palabras. ¿Aquél estúpido Pokémon de tipo fuego se creía un héroe?
Una humana acompañaba a ambos Pokémon. La misma a la que había humillado hace unas pocas horas. Aquella chica…era muy interesante ya que poseía una energía vital muy superior a la media. Pero no era tan interesante como su hermano pequeño. Al cual no veía por ninguna parte pero podía percibirlo.
Ese niño había resistido su canción… ¿cómo era posible? Hypno recordó que cuando intentó manipular al pequeño humano pudo notar algo espeluznante. Su mente era muy diferente a la de otros humanos…casi parecía…
-¡Hypno!-gritó la humana-. ¡Soy Aurora Ketchum, futura Maestra Pokémon! ¡Quedas detenido por intentar hacer daño a mi hermanito y por secuestrar a Pedrita y a los otros niños! ¡Ríndete sin oponer resistencia y no te haré daño!
Hypno estuvo a punto de partirse de risa. Decían que los humanos eran los únicos seres que tropezaban dos veces en la misma piedra, cuanta verdad. Si tantas ganas tenía aquella humana de reunirse con sus antepasados, hypno la ayudaría encantado.
Aurora se sentía muy orgullosa de su pequeño discurso. Lo había copiado de una película que había visto hace unos años. Se sentía como si fuese su padre cuando aún viajaba por el mundo entrenando.
-Bien, ya he captado su atención-pensó al ver como hypno se acercaba a ella con malignas intenciones-. ¡Blaze usa garra dragón, Marina usa pistola agua!
Hypno esquivó ambos ataques y mientras se reía sus ojos comenzaron a emitir un brillo azulado. Iba a usar anulación pero sus pies comenzaron a hundirse en la tierra. Hypno, sorprendido, miró hacia abajo y vio que había dos pequeños agujeros inmovilizando sus piernas.
-¡¿Hypno?!-gritó el Pokémon Hipnosis.
-¡Muy bien dunsparce!-exclamó Aurora-. Excavar ha funcionado a la perfección.
-¡Duns, duns!-respondió el Pokémon de Pedrita con alegría. Su entrenadora le había salvado antes, ahora le tocaba a él devolverle el favor.
-¡Hyp, hypno!-gritó hypno furioso. Con gran esfuerzo comenzó a sacar sus piernas de los agujeros.
-¡No vas a escapar!-gritó Aurora-. ¡Marina detenlo con aqua jet!
El ataque de tipo agua golpeó en la cabeza a hypno haciéndole una pequeña herida. Hypno intentó usar hipnosis pero Blaze se lo impidió con lanzallamas. Hypno utilizó entonces psíquico para detener los movimientos de sus rivales varias veces pero por culpa de su precaria situación apenas podía defenderse y atacar al mismo tiempo.
-¡Hypno, quiero hacerte una pregunta!-le dijo Aurora cogiéndolo por sorpresa.
-¿Hypno?
-Hay algo que lleva molestando un rato. ¿Por qué secuestras niños? Mamá siempre dice que los Pokémon podéis ser tan horribles como los humanos pero no entiendo por qué haces esto-dijo Aurora apenada-. Los Pokémon no podéis hablar como los humanos pero quizás seas capaz de usar tus poderes psíquicos para contarme tus razones. Yo… te ayudaré a aumentar la conexión usando mi aura.
El hecho de que un humano pudiese usar el aura pareció sorprender a hypno pero no dijo nada. Aurora levantó las manos y proyectó su aura hacia hypno. Hacía muy poco que había comenzado a entrenar con su padre, quien era un Guardián del Aura, por lo que apenas sabía manipularla. Sus pocos conocimientos tendrían que bastar por ele momento.
El aura de Aurora e hypno auras conectaron rápidamente. En ese momento Aurora estuvo a punto de vomitar. Jamás había sentido tanta oscuridad concentrada en un solo ser. De todas formas pudo resistir y también conectó su aura a la de sus Pokémon.
Los ojos de hypno brillaron y la mente de Aurora y sus Pokémon se llenaron de imágenes y sonidos.
Hace muchos años…
Un pequeño drowzee jugaba junto a otros Pokémon en un bosque lleno de frutas y bayas. Sus padres le habían dicho que no se entretuviese mucho pero el drowzee se lo pasaba tan bien que sin darse cuenta se hizo muy tarde. Al haber poca luz no supo encontrar el camino de vuelta a casa. Intentó usar sus poderes psíquicos para buscar a sus padres pero aún era muy joven y no sabía cómo desplegar todo su potencial. Pronto, el pánico le invadió su cuerpo y comenzó a llorar.
Unas criaturas muy extrañas se cruzaron en su camino en ese momento. Eran niños humanos. Drowzee nunca había visto nada parecido en el bosque.
-¿Habéis visto ese Pokémon?-dijo uno de los niños mientras se reía con crueldad-. ¡Qué feo es! ¡Mirad su nariz y su cuerpo regordete! ¿Cómo puede existir un Pokémon tan ridículo?
-¡Desde luego!-dijo una niña-. Creo que es un drowzee, ya sabéis, la pre-evolución de ese Pokémon que da muy mal rollo… ¿cómo se llamaba…? ¡Hypno, eso es!
-¡Vamos a capturarlo!-sugirió otro niño.
-¿En serio queremos a esa cosa con nosotros?
-No tiene por qué ser parte de nuestros equipos. Nuestros Pokémon necesitan un saco de boxeo para entrenar por si lo habéis olvidado.
Drowzee no podía entender del todo lo que decían, pero la sensación que le producían sus siniestras miradas y sonrisas hacía que su cuerpo temblase de puro terror.
Los niños comenzaron a tirarle piedras y a pegarle con palos. Drowzee no sabía qué hacer, no quería atacarles pero seguían golpeándole y le estaban haciendo mucho daño. Cuando se puso a llorar los niños se rieron aún más y sacaron sus Pokémon para que le atacasen. Finalmente, tras dejarle muy mal herido lo atraparon con una Poké Ball.
Durante los siguientes dos años los niños se lo intercambiaban entre ellos y lo usaban para todo tipo de juegos crueles. Los cuales consistían básicamente en que los demás Pokémon le atacasen todos los días como método de "entrenamiento". Los padres de los niños no sabían nada de estos abusos y si alguno lo sospechaba no dijo nada, al fin y al cabo, ¿qué era la vida de un Pokémon comparado a la felicidad de sus hijos?
Tras meses de burlas y palizas drowzee no pudo soportarlo más. Aprovechando que lo habían sacado de su Poké Ball, drowzee reunió el poco coraje que le quedaba y rompió la Poké Ball para acto seguido atacar a los niños. Estos pidieron ayuda a sus padres quienes intentaron capturarlo de nuevo pero fue inútil. Drowzee ya había escapado.
Intentó regresar a su bosque pero ahora sí que estaba realmente perdido. No sabía qué hacer ni cómo sobrevivir. Por primera vez en mucho tiempo, drowzee se dio cuenta de que estaba realmente solo en el mundo.
Una noche, una niña lo encontró tirado en el suelo, bajo la fría lluvia. La niña lo llevó a una casa del árbol donde junto a sus amigos y con ayuda de varios libros de sus padres, le curaron la fiebre y las heridas. Aquellos días drowzee tuvo muchos sueños. Sueños de sus padres y el bosque donde solía vivir. Esos sueños fueron acompañados por pesadillas de los últimos dos años. Una vez estuvo consciente, drowzee no dejó que aquellos niños que le cuidaban se acercasen a él. No se fiaba de los niños después de sus experiencias pasadas.
La niña que le había salvado tardó semanas en conseguir que drowzee la dejase acercarse. Tuvo que tener mucha paciencia. Al final consiguió ganarse su confianza, consiguió que volviese a abrir su corazón. Aquella niña se llamaba Lostelle.
Lostelle y sus amigos jugaban con drowzee todos los días en el bosque Baya. A drowzee le encantaba aquel lugar, le recordaba mucho a su hogar. Los niños no querían que los adultos supiesen de la existencia de drowzee ya que no les gustaría la idea de que hubiesen estado cuidando a un Pokémon salvaje. Era su pequeño secreto.
Un día, se enfadaron con sus padres por haberles regañado debido a que cada vez volvían más tarde a sus casas. Los niños decidieron hacer una excursión al interior del bosque ellos solos y así poder alejarse de los adultos durante un tiempo. Querían demostrarles que sabían cuidar muy bien de ellos mismos. Prepararon muy bien sus mochilas y junto con drowzee se adentraron en el bosque. Durante la "excursión" drowzee evolucionó a hypno y con su ayuda pudieron vencer a los Pokémon salvajes que iban a apareciendo.
Los padres mientras tanto, buscaron desesperadamente a sus hijos. Llamaron a la policía y organizaron varias batidas para hallarlos. Tras un tiempo, que les pareció infinito, los encontraron en el interior del bosque Baya junto a un hypno que los tenía atados. Los niños tenían heridas leves y las ropas destrozadas. Habían perdido las mochilas un día atrás debido a una serie de incidentes pero no les había importado, así la aventura era más emocionante.
Los niños estaban jugando en ese momento a policías y ladrones. Hypno era el policía y ellos los ladrones. Los padres, al ver el lamentable estado de sus hijos, pensaron que hypno les estaba haciendo daño así que sin darles tiempo a explicarse lo atacaron.
Hypno se defendió pero no atacó, estaba seguro de que los niños aclararían el malentendido enseguida. No lo hicieron. Tenían demasiado miedo de sus padres. Se habían escapado de casa para ir durante una semana a un bosque lleno de Pokémon salvajes, era obvio que iban a ser castigados severamente.
Lostelle comenzó a llorar al pensar en lo furioso que se iba a poner su padre. Los otros niños también lloraron y para los adultos aquello fue la prueba definitiva de que ese hypno era maligno. Hypno intentó que los niños dijesen algo en su defensa pero todos apartaron la mirada y cuando hypno estaba acorralado, los adultos les preguntaron a los niños que había pasado. Uno de los niños habló. Con voz temblorosa, dijo que el culpable de todo era hypno. Los otros niños dijeron rápidamente lo mismo. Lostelle e hypno se miraron. Ella no pudo sostener la mirada de dolor, incredulidad y sorpresa que le dirigió el Pokémon. Lostelle no hizo nada por corregir la mentira de sus amigos, simplemente agachó la cabeza y evitó mirar al que tan solo hacía unos minutos había sido su mejor amigo.
La paliza que recibió hypno fue brutal, no solo por parte de los Pokémon sino también de los furiosos padres que querían castigarlo por hacer daño a sus hijos. Más tarde, hypno fue abandonado en el bosque. Creyeron que estaba muerto al ver que no se movía. Los padres decidieron que aquel asunto tan escabroso quedase entre ellos y no lo volvieron a mencionar.
Lo único que mantuvo con vida a hypno en esos momentos fue la ira y el odio. Sobretodo el odio. Odio contra aquellos seres llamados niños que poseían una apariencia angelical pero en el fondo... escondían una personalidad cruel y despiadada…como sus padres. Desde aquel día, hypno se dedicó a mejor sus habilidades. Gracias a sus vivencias con los niños supo lo que debía hacer y cómo debía hacerlo para cumplir su venganza. Durante sus últimos años de vida ellos se habían divertido a su costa. Ahora le tocaba a él divertirse.
En la actualidad…
-Y eso fue lo que sucedió-dijo Lostelle. No se atrevía a levantar la vista de su taza de té. Tenía miedo de ver qué clase de miradas le estarían dirigiendo el Maestro Pokémon y la profesora Pokémon-. Le traicionamos...Yo le traicioné. Ahora ha vuelto para vengarse y no puedo culparle por ello.
Ash, Lylia y la agente Mara habían llegado hace una hora a la casa de la señora Lostelle. Tras decirle que eran amigos de Sabrina, le explicaron lo sucedido. Fue en ese momento cuando Lostelle les llevó al salón de su casa y les contó la verdadera historia tras el monstruo del bosque Baya.
-¿Puede decirnos dónde cree que puede esconderse ese hypno?-le preguntó Lylia con voz neutra. Quería alejarse cuanto antes de aquella mujer pero tenía un deber que cumplir.
-Seguramente esté en una de las cuevas que hay en la zona más profunda del bosque-respondió Lostelle rápidamente-. Siempre le gustaron los lugares oscuros y recónditos.
-Antes solía haber muchos hypnos por esa zona-les informó la agente Mara-. Pero hace años comenzaron a emigrar a zonas cercanas a poblaciones humanas. Nunca supimos por qué.
-Estoy seguro de que el hypno que buscamos tiene algo que ver-dijo Ash levantándose de su silla-. Si es el único que hay por esas cuevas podré localizarlo fácilmente por su aura.
Antes de que los tres saliesen de la casa la señora Lostelle los detuvo.
-N-necesito pedirles un favor-dijo con voz temblorosa.
-¿Un favor?-esta vez la voz de Lylia no pudo ocultar la aversión que le producía aquella mujer.
-S-sí-dijo Lostelle, algo intimidada por la profesora Pokémon-. Mi hija, Pedrita, fue al bosque esta mañana a coger bayas pero aún no ha vuelto. Si es verdad que hypno sigue ahí…Temo lo que podría hacerle a mi pequeña.
-No se preocupe-dijo Ash muy serio-. Si su hija está entre los secuestrados la rescataremos también.
-Nada de esto habría pasado, si hubiese tenido el valor de decir la verdad-murmuró Lostelle.
-Cometió un error que para muchos es imperdonable-dijo Ash-. Pero perder a una hija es un precio demasiado alto. Le prometo que todo saldrá bien.
-G-gracias…No sabe cuanto se lo agradezco.
Cuando estuvieron lejos de allí, Lylia miró a Ash con el ceño fruncido.
-¿Por qué tienes que ser tan amable con ella? Lo que le hicieron a ese hypno…
-Lo sé-dijo Ash con un pequeño suspiro-. Los niños suelen hacer muchas tonterías sin pensar en las consecuencias.
-También los adultos-dijo Lylia recordando a su madre-. Aun así no puedo creer que pueda dormir tranquila después de eso.
-Por su aura, yo diría que no lo hace.
-¿Huh?
-Nada más entrar he analizado su aura…Era muy pesada, llena de tinieblas-dijo Ash. A veces le costaba mucho explicar cosas que eran muy intuitivas para él-. Creo que esa mujer necesita ayuda. Lleva muchos años guardando un gran dolor en su interior.
-Como decía antes, eres demasiado amable, incluso con personas que no se lo merecen-dijo Lylia con una pequeña sonrisa-. Esa es una de las cosas que más me gustan de ti.
Ash sabía que Lylia era muy sensible con el tema del maltrato, ya fuese a personas o a Pokémon. Por eso entendía que le costaría mucho dejar de odiar a Lostelle.
Bosque Baya…
Aurora pudo notar que su rostro estaba mojado. Al tocarse la cara sintió las lágrimas que se le habían escapado sin darse cuenta. Para su mente habían pasado horas pero en realidad apenas había pasado medio minuto.
-Hypno…-dijo Aurora con la voz rota-. Sé que lo que te hicieron no está bien pero eso no es motivo para que tú hagas lo mismo. Nada justifica el hacer daño a otros. Lo único que conseguirás es hundirte aún más en el odio. Por favor…deja a esos niños. Ni ellos ni sus padres te han hecho daño alguno. Son inocentes.
-Hypno…-dijo hypno, su mirada estaba llena de rencor y malicia. No estaba dispuesto a negociar. Nunca. Hacer daño a los niños y de forma indirecta a sus padres era demasiado divertido. De repente, notó un movimiento detrás de él. Se giró y pudo ver como un vulpix forma alola, un snivy, un kadabra y un niño se llevaban a escondidas a los otros niños, quienes apenas se sostenían en pie.
-¡Hyp!-gritó furioso mientras salía de los agujeros y se abalanzaba sobre ellos.
-¡Hermanito!-gritó Aurora desesperada, al ver como hypno los iba a alcanzar rápidamente.
-¡V-Vulpix usa viento hielo! ¡Snivy, ciclón de hojas!-gritó Chrysan, intentando controlar su miedo.
Ambos Pokémon obedecieron las órdenes pero los ataques fueron detenidos por el psíquico de hypno. No importaba, con aquello le habían dado tiempo más que suficiente a Aurora para alcanzar a hypno.
Un nuevo agujero apareció bajo sus pies pero hypno no iba a caer dos veces en la misma trampa. Dio un salto y se alejó de allí. Localizó a dunsparce y anuló enseguida el ataque excavar. Después uso hipnosis sobre el Pokémon de tierra combinado con comesueños. Hypno recuperó energías y con su péndulo guiado por psíquico atacó a Aurora varias veces. Por suerte Blaze y Marina estaban ahí para defenderla.
Blaze usaba garra dragón y garra metal de forma combinada para rechazar el péndulo y acercarse a hypno. Con lanzallamas obligó a hypno a retroceder un poco y por detrás estaba Marina quien lo acosaba con pistola agua y aqua jet. Snivy, Vulpix y Kadabra también se habían unido a la batalla al ver lo poderoso que era aquel hypno.
Hypno estaba empezando a perder la paciencia. Chrysan se estaba llevando a los niños y aquellos malditos Pokémon no hacían más que estorbarle.
Hypno lanzó un psíquico tan potente que golpeó a todos sus contrincantes al mismo tiempo y los tumbó en el suelo. Estaba completamente agotado pero usó sus últimas fuerzas para agarrar a Aurora por el cuello y alzarla en el aire.
El péndulo de hypno estaba muy afilado. La mejilla de Aurora ya lo había corroborado antes y ahora lo haría su cuello. Hypno se rió maliciosamente hasta que se dio cuenta de que había algo en la mano izquierda de la niña. Era una Rapid Ball, la cual aumentó de tamaño mientras se abría y una pichu variocolor salía de ella.
-¡Placaje eléctrico!-gritó Aurora con sus últimas fuerzas. Raika golpeó a hypno enviándole a volar por los aires. El poderoso ataque eléctrico de la Pokémon Ratoncito recorrió dolorosamente el cuerpo de hypno dejándolo fuera de combate. Sangre salió de su boca antes de quedar inconsciente del todo.
El plan de Chrysan había funcionado. Hypno estaba tan centrado en ellos que no se había dado cuenta de la ausencia de Raika. Antes de venir a la cueva, Chrysan le había pedido a Kadabra que usase onda voltio varias veces sobre Raika para cargarla de electricidad, ya que la habilidad de Raika era pararrayos.
Aurora, para evitar electrocutarse al tocar la Rapid Ball (Raika se había metido a disgusto en ella) se había colocado unos guantes aislantes que siempre llevaba consigo desde que Raika nació.
Chrysan lanzó en ese momento una Ultra Ball sobre hypno. La Ultra Ball se movió tres veces y finalmente emitió un sonido que indicaba el éxito de la captura.
Minutos después despertaron a los otros niños, Pedrita incluida y Aurora les contó la historia del hypno.
-¿Qué vamos a hacer con él?-preguntó Aurora muy agotada. Le dolía todo el cuerpo, estaba muy nerviosa y asustada. Había faltado poco para que hypno le cortase la garganta. Jugarte la vida para ser una heroína ya no le parecía tan divertido.
-La verdad es que no lo sé…-dijo Chrysan muy serio mientras observaba a hypno en el interior de la Ultra Ball.
Decir que Lylia estaba cabreada sería una gran falacia. Aurora y Chrysan jamás la habían visto tan enfadada. Cuando sus padres y la policía los encontraron en el bosque junto a los demás niños se montó un gran alboroto.
Aurora, Chrysan y Pedrita fueron interrogados exhaustivamente y atendidos por médicos en el hospital más cercano. Mientras escuchaba su relato Ash contemplaba a sus hijos con una mirada de orgullo…mirada que se le borró enseguida al ver la que Lylia le dirigía.
La agente Mara tampoco parecía muy feliz.
-Estos niños de hoy en día-dijo suspirando-. Primero se enfrentan a peligrosos ex –miembros del Team Rocket y luego a un hypno secuestra niños. Todo en menos de un día.
-Sí, han salido a su padre-gruñó Lylia. Tenía esa mirada que no auguraba nada bueno para sus hijos.
-Mira en qué lío nos has metido-le susurró Chrysan.
-Si no nos hubiésemos metido en este lío a saber que habría pasado con esos niños-contestó Aurora. Y era verdad. Según los médicos había un día más y los niños no habrían despertado jamás.
Al oír aquello la ira de Lylia disminuyó un poco. Lo suficiente como para reducir el castigo de sus hijos.
-¡¿Dos días enteros sin salir del hotel?!-exclamó Aurora indignada.
-Y sin internet-añadió Lylia-. Tal vez así dejéis de desobedecernos a vuestro padre y a mí. Tenéis suerte de que os deje al menos salir de vuestras habitaciones.
-¡Papá!-gritó Aurora, pidiendo ayuda a su progenitor.
-Lo siento, vuestra madre ha hablado-dijo Ash, quien supo ser inteligente y no contradecir a su esposa.
-No importa-dijo Chrysan-. Será un buen momento para meditar y hacer un informe sobre lo que hemos aprendido dese que vinimos a las islas Sete.
Aurora estuvo a punto de estrangular a su hermano pequeño pero supo contenerse.
-Mamá, ¿qué va a pasar con hypno?-preguntó Chrysan, ignorando el aura asesina que emitía su hermana.
-Estará unos días encerrado en la comisaría de policía-respondió ella muy seria-. Me gustaría poder estudiarlo más de cerca. Luego lo enviaremos a la fundación Aether para ver si podemos hacer que vuelva a ser…"normal".
Sus hijos sonrieron con alegría al escuchar aquello. Ash sin embargo, miró fijamente a Lylia. Un Pokémon como hypno jamás volvería a ser normal. Y si no podían hacer que se curase parcialmente de su locura…No, no quería tener que pensar en una solución tan drástica. Aunque hypno era muy peligroso para la sociedad humana, esperaba que la fundación Aether pudiese cambiar eso al menos…
Lylia captó la mirada de Ash y se la devolvió. Adivinaba lo que estaba pensando pero si algo tenían ambos en común era que no se rendían con facilidad.
-Pedrita ha pedido poder hablar con hypno-le dijo luego a Ash.
-Creo que es buena idea…Más o menos. Sin embargo, es mejor que estemos con ella-respondió Ash-. Por si acaso las cosas se salen de control.
-Que es lo más probable-pensó Lylia.
Tres días después…
Aurora y Pedrita entrenaban con sus Pokémon en mitad del campo mientras que Chrysan las contemplaba con gesto pensativo. Por más que lo intentase había algo que plagaba su mente de forma constante.
-¿Qué ocurre, cariño?-le preguntó su madre al verlo desanimado. Chrysan estaba sentado encima de ella y giró la cabeza para mirarla-. ¿No quieres jugar con ellas?
-No es eso-respondió negando con la cabeza.
-¿Entonces?
-Es qué…-fue en ese momento cuando Chrysan le contó su mayor preocupación. Sus dudas de por qué no le había afectado la canción de hypno.
Por suerte, no pudo ver como la cara de su madre se ponía aún más pálida de lo normal ni como una gota de sudor recorría su espalda. Un recuerdo vino a la mente de Lylia.
-Dicha canción tenía efectos diferentes según la edad de la persona. A los niños les hipnotizaba, a los adolescentes les daba un intenso dolor de cabeza y a los adultos, excepto a los muy sensibles, apenas les afectaba.
-¿Y no afectaba esa canción a los Pokémon?-preguntó Lylia. No es que quisiese creerse del todo aquella historia pero nunca rechazaba otras posibilidades.
-También, excepto a los de tipo siniestro, a esos les daba un pequeño dolor de cabeza…
-Seguro que no es nada, cariño-le dijo Lylia en un tono suave y tranquilizador-. Los efectos de esa canción aún son desconocidos y afectan de diferente manera a algunas personas. No te preocupes más y ve a jugar con tu hermana y con Pedrita.
-… ¡Vale!-respondió él algo más alegre.
-Por cierto, si sigues mirando de esa forma a Pedrita, Salem va a ponerse celosa-dijo en un tono bromista.
Las mejillas de Chrysan se tornaron de un intenso color carmesí mientras balbuceaba palabras incoherentes.
-¿P-por qu-ué iba S-Salem a p-ponerse ce-elosa?-dijo finalmente. Sin esperar una respuesta se levantó rápidamente y corrió lejos de su madre.
Mientras veía como su hijo adoptivo se marchaba corriendo, Lylia no pudo evitar pensar en lo que acaba de descubrir.
-Ash…Algún día tendremos que contarle la verdad-susurró apenada la joven profesora Pokémon.
