"Nuestro Secreto"

Los personajes son creación de Masashi Kishimoto.

.:::::::::::::::::::::::::::::::::::.

―Que puntual dobe.

Miré hacia arriba. En la última rama del árbol más cercano estaba el azabache contemplándome. Una agradable calma me inundó. Y es que de solo saber que el orgullo no era lo más importante me producía algo de alegría que me era difícil reconocer, pero así era.

―Tú has llegado primero ―respondí tratando de conservar algo de dignidad.

―Solo para ver tu cara de desesperación ―dijo sonriendo son sorna. ―Mierda, verdad que este ha nacido, vivido y morirá para cabrearme ―pensé haciendo cara de fastidio.

Bajé del árbol en un solo salto. Él hizo lo mismo hasta que estuvimos separados por unos cuantos metros. Mi respiración se alteró ligeramente cuando Sasuke comenzó a acercarse lentamente, pero decidí no moverme de mi puesto desafiándolo a que se detuviera.

Casi agradeciéndome el no haberme movido, se colocó frente mío casi rozando su nariz con la mía hasta que ocurrió lo que esperaba: en cámara lenta nuestros puños chocaron provocando un sonido indescriptible. Luego de eso, tomé firmemente el borde del cuello de su camisa y lo miré con cólera en los ojos, lo increíble fue que lo acerqué inmediatamente a mí para devorar su boca violentamente.

Nos separamos al instante, hasta que él tomó mi mentón para nuevamente juntarnos, pero esta vez con suavidad. Una mano suya se colocó en mi cintura para atraerme más a su cuerpo. Con solo ese mínimo contacto ya mi cuerpo estaba reaccionando de manera salvaje. Su otra mano se colocó en mi nuca ahondando el beso para hacerlo más profundo, más pasional.

Una vez nos quedamos sin aire, nos separamos para encontrar nuestras miradas. Ahora sus dos manos estaban en mi cintura tirando de mí para que todo mi cuerpo estuviera en vecindad con el suyo. Sus manos se colaron por debajo de mi ropa, mientras yo me embelesaba con ese perfecto rostro. Mordí mi labio inferior usando todo mi autocontrol para no lanzarme a él cual gato en celo, pues estaba acariciando mi espalda baja.

Luego de eso soy yo quien nuevamente cazó sus labios. Mis brazos rodearon su cuello haciendo que nos desestabilizáramos y nos fuéramos lentamente hacia tras hasta chocar contra un árbol. Él se apoyó y tomó mi cadera acercándola a la suya. Abrí su camisa blanca para repasar con mis manos todo su pecho bajándolas luego hacia su abdomen. De esa manera, él bajó el cierre de mi chamarra hasta llegar con sus dedos al comienzo de mi pantalón.

Terminé por desnudarlo arriba y me fui directamente hacia su pálido cuello que besé con deseo. De a poco nuestros cuerpos fueron cayendo sobre la hierba, enloqueciéndose uno con el otro. Sasuke, sobre mí, cazó mi cuello marcándolo como suyo. Luego sus labios fueron bajando entre beso y beso hasta llegar a mi pecho. Jadeé inquieto, pero eso no lo detuvo de su actuar, es más, impulsado por mi deseo bajó más hasta llegar a mi abdomen para con sus dedos comenzar a desprenderme lentamente de mi prenda inferior.

Una vez miró que mi miembro estaba excitado, me tomó para colocarme sobre suyo, dejándome sentir también su excitación. Me besó con furia hasta dejar mis labios rojos y luego de eso, junto con el movimiento de caderas que iniciamos, fuimos perdiendo el control hasta que desnudos sobre la hierba logramos llegar al éxtasis.

Solo bastó que tocara con delicadeza mi erección para que yo acabara ferozmente sobre su mano. Él sonrió maliciosamente cuando me sintió gemir sobre sus labios. Me volvió a besar después de eso, llegando al orgasmo esperado.

Recuperamos el aliento después de nuestro fugaz encuentro un tiempo después. Nuestras manos seguían unidas y yo las sostenía firmemente. Con mis ojos cerrados sentía como el gélido viento comenzaba a entumecerme mi espalda provocándome más que un escalofrío. Sasuke al notar eso tomó mi chaqueta y me la aventó a la cara.

―Dobe ―dijo levantándose con una sonrisa de lado. Comenzó a ponerse su ropa y lo imité a regañadientes. Aunque no esperaba que gozáramos del post "sexo" juntos, tampoco deseaba que se fuera inmediatamente.

Ese fue el segundo encuentro que habíamos tenido desde que nos habíamos despedido a golpes cuando éramos solo unos niños. Acotar que no eran encuentros normales era redundante, ya que lo normal hubiera sido pelear y desearnos la muerte, pero había algo más que me producía extrañeza. Era esa tensión sexual que había entre nosotros y comienzo a creer que siempre ha existido.

Sasuke jamás me hubiera permitido rozarlo con otra intención que no fuera golpearlo.

Esto no es solo un toqueteo normal entre antiguos amigos y rivales, esto trasciende lo natural.

Había respuestas que yo deseaba, quería saber la verdadera razón de lo que estábamos haciendo. No creía que fuera solo… sexo. Quería saber, más que cualquier otra cosa, como habíamos permitido ―y como había permitido él― que termináramos en este tipo de situación. Lo complicado ahora, sería atravesar la enorme pared de hormigón que siempre había sido el azabache…

―Sasuke ―musité mientras él colocaba su espada en el lugar correcto. ―¿Qué sucedió cuando… ? ―comencé, pero no sabía por dónde comenzar a preguntar realmente. ―¿Por qué te fuiste de la aldea? Si me aceptabas de esta manera ¿por qué te fuiste? ―pregunté provocando que desviara la mirada inmediatamente. Pasó un largo tiempo hasta que por fin contestó.

―No te importa ―dijo mirando hacia otro lado.

Mierda ―pensé tornando mi cara a una molesta.

―Sasuke, ¡solo dime qué mierda pasó! ―terminé gritando, pero él hizo oídos sordos. ―Joder, sabía que eras una pared, pero no una roca. Si no me dices lo que pas…

―Tú no quisiste recordar ―dijo finalmente.

¿Qué yo no quise recordar? ―me dije, pero en ese mismo momento, la imagen de nuestra pelea en el Valle del Fin se materializó en mi mente.

Nos gritábamos cosas, pero había frases de Sasuke que no lograba comprender. Él me pedía que recordara, pero yo no le respondía. No porque no deseaba, sino porque no entendía. Cuando me tomó por los hombros me susurró en el oído que por favor recordara lo que habíamos vivido, pero lo golpeé. Creía que no era necesario escucharlo si deseaba ir con esa asquerosa serpiente por poder.

―No entiendo ―dije terminando ese recuerdo. Sasuke se acercó a mí, pero se detuvo. Luego dio vuelta la cara.

―Olvídalo… ―susurró. Y fue en ese momento cuando cierto recuerdo se hizo presente en mi mente.

Me había despertado en un hospital y todo era muy confuso. Tenía cables en los dos brazos y vendas en mi cabeza. Había mirado hacia la derecha y me había encontrado con el azabache mirándome con preocupación. Estábamos solos en esa pequeña habitación. Me decía que todo iba a estar bien, pero yo le había respondido que no fuera tonto, que Naruto Uzumaki no se enfermaba, y que por lo general un Uzumaki no era débil. Luego de eso le pregunté porque había adornos de navidad si estábamos en mayo, pero el rostro que confirió el Uchiha me había sorprendido.

Rápidamente llamó a Tsunade pidiéndole explicaciones. En realidad exigiéndole que hiciera algo, mientras yo los miraba confuso. La Quinta Hokage me miró un buen rato. Me preguntó qué día era y yo le dije que no sabía bien, pero que el cumpleaños de Chouji había sido hace una semana más o menos. Sasuke golpeó la pared tan fuerte que hizo retumbar la habitación.

―Se les pasa con un golpe ¿cierto? ―había dicho el azabache mientras se acercaba a mí con el puño en alto, pero Tsunade lo detuvo.

―Ni se te ocurra tocarlo Uchiha ―advirtió la ninja médico. ―Si en una semana no da indicios de recordar nada, comenzaremos un tratamiento.

―¿Recordar qué? ¿Qué mierda pasa? ―preguntaba yo, pero en ese momento Sasuke salía de la habitación golpeando todo a su paso.

El recuerdo terminó en ese momento, dándole concordancia a las palabras que ahora me decía este Sasuke de dieciocho años. Me solté de su agarre mirándolo seriamente.

―Aun no comprendo ―dije mientras me tocaba la cabeza. Y fue en ese momento cuando la sentí por primera vez en mucho tiempo. Una cicatriz surcaba mi cabeza cerca de mi oreja. Miré a Sasuke sorprendido mientras la palpaba por toda su extensión. Él tomó mi mano con la cual tocaba la herida ya sellada y se la puso en su pecho cerca del corazón. Mi mente se nublo por momentos hasta que noté como mi vista se volvía completamente negra.

.:::::::::.

Desperté poco tiempo después sobre un blando pastizal sobresaltándome. Me preguntaba cómo había llegado allí, pero las imágenes de lo que había ocurrido estallaron sobre mi cabeza. Levanté mi brazo lentamente y con mi mano comencé a palpar cerca de mi oreja. Ahí estaba, sobresaliente, y nunca la había sentido tan presente como en ese instante.

En realidad nunca me habían explicado bien como me había golpeado tan fuerte para dejarme una huella tan grande, pero tampoco era una duda existencial, simplemente vivía con ella sin saber cuál era la gran verdad.

Me refregué los ojos tratando de abrirlos bien y averiguar dónde me encontraba, pero mis dudas fueron resueltas en ese mismo segundo. Apoyado en un árbol estaba Sasuke con los ojos cerrados. Lo miré fijamente pensando si era o no real, si acaso estaba soñando, pero no. El mismísimo Uchiha se hizo cargo de enseñarme que era la pura realidad abriendo los ojos y mirándome con su cara de pocos amigos.

Se levantó y al notar que yo estaba bien tomó agua y me la tiró en la cara.

―Sirve para quitarte la estupidez ―dijo con una sonrisa de medio lado.

No me había dado cuenta, pero estábamos al lado de una laguna. Como era de noche, la luna se reflejaba luminosa sobre el agua.

―Idiota ―le respondí tratando de levantarme, pero las piernas no me respondían bien. Hice el amague de caerme, pero el Uchiha me sostuvo con un brazo. Lo empujé tratando de reincorporarme sin ayuda. ―Puedo solo. Un Uzumaki…

―Un Uzumaki no es débil, lo sé ―dijo Sasuke terminando mi frase. Lo miré cabreado. Ya el solo hecho de saber que algo del pasado me había perdido, y que me tenía a mí como protagonista, me enfurecía. Me hacía sentir como espectador de mi propia vida.

―Necesito una explicación ―sentencié mirándolo, pero como es costumbre, corrió la cara dejándome en el aire.

―No es necesario ―respondió escuetamente.

―¡¿Cómo crees que voy a vivir en paz si no me dices que mierda pasó? ―exclamé perdiendo la paciencia. ―No me puedes dejar con la duda ―amenacé.

―Eres Hokage y yo un renegado, no sirve de nada decirte la verdad ―dijo tomándome de los brazos. Nos miramos con furia, pero solo eso. No me atrevía a hacer otra cosa. ―No cambiará nada, nuestros planes son diferentes.

―¿Piensas atacar la aldea? ―pregunté arrugando el entrecejo haciendo que me soltara nuevamente.

―No mientras tú seas Hokage ―sentenció. Sentí entonces como la rabia me subía por el cuello hasta mi cara y luego a mi coronilla explotando en un certero golpe de lleno en toda su cara. Lo hice volar hasta que cayó en la laguna junto a nosotros. Se levantó lento limpiándose la sangre que le corría por la barbilla. Me acerqué rápido corriendo sobre el agua para atajarlo nuevamente, pero me sostuvo los puños.

―¡Hasta que tu mueras dejaré de ser Hokage! ―exclamé colérico y forzando el empuje de mis manos hacia delante haciéndolo retroceder. Sasuke sonrió de medio lado confundiéndome.

―Eso siempre lo he tenido claro ―dijo y lo solté.


Emm, hola xD!

Si, si, me demoré muchísimo . lo se. Para todo existen explicaciones que no daré para que no se aburran xD!

En fin... ah! quiero agradecer sus nuevos reviews, que son preciosos. Siempre me alientan a seguir adelante :3!

Gracias de nuevo y espero se diviertan, porque la historia da un giro como que inesperado :S!

Las opiniones con respeto siempre son bienvenidas :D!

Besitos y nos vemos en el próximo capítulo :)!

Javi.