Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia salio de mi mente


Capitulo 4: Béisbol

-Muchas gracias por recibirnos Charlie

-No hay de que, vuelvan cuando quieran- volteo a mirarme los ojos desconcertado.

Desde que llegamos lo hacia discretamente, pero ahora lanzo una mirada directa. Mis ojos ahora eran de un dorado intenso y Charlie aun no se acostumbraba.

-Nos vemos luego hija

-Claro que si papa- dije mientras cargaba a Nessie, algo cansada.

Nos encaminamos, junto con Jake, al volvo de Edward, el cual me abrió como de costumbre la puerta del coche. Mi amigo se instalo en el asiento de atrás y mi esposo en el del conductor.

-¿y? pregunto Edward mientras ponía en marcha el auto

-¿Qué?- pregunte confundida

-¿Aun quieres ir?

-¿A dónde?- pregunto Jake desde atrás

-A jugar béisbol

-Ah, no lo se, ¿tu quieres ir?

-Podría ser interesante- tomé eso como un si

-Pero… ¿Dónde…?- lance una mirada fugaz a mi hija.

-Mmm… Jacob ¿te gustaría jugar béisbol con nosotros hoy- guardo silencio- si eso es lo que quieres…

-¿Dónde?

-En el claro donde practicábamos

-¿A que hora?

-Dentro de dos horas

-Ahí estaré- en ese momento nos detuvimos en el límite de la frontera con los Quileutes.

-Lo siento, es lo mas cerca que te puedo dejar- se disculpo Edward

-No te disculpes- contesto Jake- lo se muy bien- bajo del auto- nos vemos.

Edward dio una ágil vuelta en la carretera y piso a fondo el acelerador.

-¿Y que haremos durante dos horas?- le pregunte para sacar un tema de conversación. Se rió.

-Te enseñare a tomar un bat- bromeo

-Se como se toman- hice una mueca.

-¿Pero…?

-Pero no se jugar, o mejor dicho, no puedo jugar

-Es muy sencillo, como todo lo demás Bella

Pasaron dos o tres minutos, no supe bien, ya que no conté el tiempo y llegamos a la casa Cullen. Mi marido metió el volvo en la cochera, donde Alice nos esperaba con una caja entre las manos, imagine que era para mí, y por la forma de su sonrisa y la dirección que seguían sus pasos, estaba segura de eso.

Mi esposo abrió mi puerta, y, aunque no fuera necesario, me ayudo a salir del coche. Apenas me encontré fuera de este, estiro los brazos en torno a Renesmee y yo se la di.

-Dime que es y a que hora debo ponérmelo- le dije directamente a Alice. Ella le dio una mirada enojada a Edward.

-Yo no tuve nada que ver, eres un poco predecible

-Bueno, toma- dijo con menos entusiasmo que antes- es para el partido de hoy, nosotros ya tenemos- desapareció un segundo y luego volvió- y este es para ella- dijo señalando a Nessie- Jacob va a venir también ¿no?

-¿Te molesta?- le pregunte

-No claro que no- se quedo pensativa

-Si… es una lastima- se rió mi vampiro- pero no te serviría de nada Alice.

-Lo se

Mientras mi hermanita se encaminaba al interior de la casa, nosotros salíamos de la cochera, pasados unos segundos, echamos carrera hacia la cabaña. Al entrar, Edward llevo a Nessie a su cama, si la íbamos a mantener despierta por horas durante la noche, necesitaba descansar. Yo me quede en la sala pensando en la reacción de Alice. Mi esposo después de acomodar a la niña, se sentó a mi lado en el sofá, observando mi mirada.

-¿Qué sucede amor?

-Creo que lastime su autoestima- el supo inmediatamente a que me refería.

-No, claro que no- acaricio mi cara y yo recosté mi cabeza en su hombro- solo que sabe que ahora va a ser un poco mas difícil sorprenderte

Eso no me tranquilizo del todo, ya que aun recordaba la mirada de Alice.

Abrí las cajas que me había dado, y por las cuales la había lastimado un poco. Era ropa deportiva, de esa que todos los beisbolistas usan, solo que esta era mas elegante. Estaba de mi medida, y por extraño que parezca, me gusto. Era de color negro, y por detrás tenia la palabra Cullen en color dorado. El otro era parecido, solo que del tamaño de un niño chiquito. Faltaba aproximadamente una hora y media para irnos, y no tenia nada que hacer, así que me levante y camine hacia la habitación para probarme la ropa. No tarde ni 5 minutos en hacerlo, ahora todo era mas fácil, excepto tal vez la sed. La ropa me quedo como anillo al dedo.

-Te queda perfecta- tanto me había gustado que ni me di cuenta de cuando Edward entro al cuarto y se sentó en la cama. Me reí.

Cerré los ojos, y con una sonrisa e el rostro me deje caer en la cama. Mi esposo se levanto y me beso en la mejilla, para luego adentrarse e el armario por un par de minutos. Abrí los ojos cuando volvió a mi lado. Traía ropa idéntica a la mía.

-Por ahora no podemos practicar- dijo edward con una sonrisa

-Lo se- le dije y lo bese en los labios- oye… ¿Qué no Jacob tiene que transformarse en lobo para igualar nuestra velocidad- hasta ahora no se me había ocurrido

-Si, y el lo sabe, pero no piensa jugar

-Ah, ¿no?

-No, aun no esta domesticado- se rió y le di un leve golpe en el brazo.

Durante una hora estuve acomodando todo lo que necesitaría Nessie. Ella despertó quince minutos antes de irnos. La ayude a vestirse. Estábamos a punto de salir cuando me pregunte como llegaría al claro, se suponía que se guiaban por los instintos ya que ellos ya habían estado ahí. Yo también había estado, pero no fui yo la que fue, y ¿Cómo lo encantaría si no había ido a ese lugar desde antes de mi transformación? ¿Cómo lo encontraría por mi misma? Edward leyó la preocupación en mis ojos y me sonrió.

-Yo te guiare- contesto a una pregunta que el no había escuchado y que yo no le había formulado.

Agarre otro abrigo para Nessie, mientras ella saltaba a los brazos de su padre. Me acerque a el y le tome la mano que tenia libre. Avanzamos al sur de la casa, y ya estando detrás de esta, Edward echo carrera por el bosque conmigo a su costado.

Cuando llegamos al claro, ya estaban todos ahí, y la tormenta estaba a punto de comenzar. Al parecer los equipos ya estaban hechos por la manera en que se dividían. Carlisle y Esme corrieron hasta nuestra posición. El me tomo por los hombros con un brazo mientras Edward bajaba a Nessie. Esme solo le alargo un brazo a mi esposo y este lo tomo con vacilación, mientras Renesmee estaba entre nosotros dos.

-Si- contesto Edward a un pensamiento- llegara en unos minutos- guardo silencio- no lo se, a mi me fijo que no… si, en eso tienes razón.

-Oigan, ¿no es algo descortés hablar así frente a las damas- comento Esme y comenzamos a caminar rumbo a donde estaban los demás.

-Lo siento- dijeron al unísono

-Por mi no se preocupen, creo que logre captar el punto de la conversación- sonreí

-Gracias- dijo Carlisle y suspiro- bueno, como eres nueva, mmm, tu iras con nosotros, Jasper, Rosalie, y yo y…-volteo a ver a Esme- te integraras con Edward

-No hay problema- contesto ella

En ese momento Jacob salio de entre los árboles al norte de nuestra posición llevando como siempre sus shorts desgarrados y un par de tenis. Se acerco a nosotros trotando.

-Gracias por venir Jacob- dijo Edward

-Esto promete ser interesante- volteo a mirarme- ¿podemos…?

-Claro- lo interrumpí, voltee a ver a mi esposo- vuelvo en un minuto- el asintió

Caminamos casi un kilómetro en el claro pero sin adentrarnos en el bosque, quizás no quería que nos escucharan.

-Jake, me estas poniendo nerviosa

-No es nada Bella- fijo en mi su mirada- solo que desde tu transformación, no hemos podido hablar solos, como amigos.

-Me supongo que desde aquí no se oirá nada

-Solo que un marido…

-Ah, ya veo- conteste tranquilamente- ¿quieres que ayude con eso?

-Me gustaría

Abrí mi escudo mental y nos envolví a ambos, pero antes de cerrarlo por completo abrí el que impedía que Edward me escuchara. No espíes, le advertí y lo volví a cerrar para que al menos por un rato tuviéramos una plática intima.

-Listo

-Es impresionante lo que haces, y no logro verlo- me reí

-¿Qué querías decirme o preguntarme?

-¿Cómo se siente?

-¿Qué cosa?

-La inmortalidad, tener piel fría, vivir sin dormir… todo eso, se que suena tonto pero…

-No, claro que no pero ¿Por qué quieres saberlo?

-Siento curiosidad, nunca antes nosotros nos habíamos hecho amigos de… pues… ustedes

-Ah, pues…- pensé mi repuesta-yo… yo no siento la, la inmortalidad, solo se que no envejezco porque todos los días al verme reflejada en el espejo o en el agua, no hay cambios en mi… lo de la piel fría, pues, solo la sienten así todos ajenos a… nuestra… nuestra especie se podría decir- me reí para mis adentros- para mi el contacto con la piel de Edward es calido, aunque no tanto como me parecía tu piel antes, ahora pareciera que tu calor corporal aumento el triple- me miro la mano sin saber que decir- es como… como el primer contacto que tuve con la piel de Edward- abrió los ojos como platos

-¿Cómo?- me observo el rostro con más interés- se supone que cuando lo conociste aun eras humana

-Si, se que suena tonto o loco, pero así fue- me siguió observando, insistiendo con la mirada a que continuara- la primera vez que me hablo, en la clase de biología, teníamos un trabajo en equipo con un microscopio, y cuando me toco para pedirlo, sentí, como una corriente eléctrica de entre 90 o 100 grados- me reí sin ganas- el la retiro de inmediato, quizá pensando que mi moviendo fue por que según su piel me asqueaba- sonreí

-¿Por qué no me habías dicho eso?- pregunto asombrado

-Porque nunca lo habías preguntado- nos reímos

-Bueno… continúa

-Esta bien, mmm… lo de no dormir, pues… no se que quieres saber de eso

-¿No te cansas lo suficiente como para caer rendida?

-Puede que si, pero, con que descanse, parada o sentada unos minutos, basta, lo demás es "natural"

-¡Bella!- gritaron desde lejos dos voces al unísono

-¡Ya voy!- dije en el mismo tono y luego baje la voz- debemos irnos

-Si, lo se, pero… Bella ¿puedo preguntarte solo una cosa más?

-Claro Jacob, lo que sea

-Bueno… tal vez suene tonto pero…- trago saliva- ¿para que necesitan la tormenta para jugar?- me reí, eso había sido justo lo que yo me pregunte la primera vez que jugaron frente a mi

-No te preocupes- le dije- en unos momentos lo descubrirás.

Edward tenía razón, como casi siempre, en lo del partido, fue casi… como si fuera natural. Quedamos 35 a 33, a favor nosotros, haciendo yo la ultima carrera. En esta, deje salir toda la fuerza que me guardaba, ya que aun seguía siendo la mas fuerte, y al ver que la pelota ya estaba en el aire eche carrera. En el trayecto de la 3º a la 4º base, Edward venia corriendo con la pelota en sus manos, ya que su fuerza no hubiera bastado para traerla lo suficientemente rápido. Estuvo a punto de alcanzarme, pero me impulse en un salto y caí en la última base, llegando antes que el. Fue mucho más divertido de lo que pensaba. Nessie se mantuvo despierta durante todo el juego, aunque al final estaba tan adormilada que tenia el equilibrio que yo tenia de humana. Estuvo a punto de caerse pero la sostuve en mis brazos antes de que esto pasara. La cargue y Edward la cobijo con el otro abrigo que le había traído a nuestra niña. Jacob le dio un beso a Renesmee, y uno más ligero y cuidadoso a mí- aun no me acostumbraba a su calor-, se despidió de Ed y se adentro en el bosque en dirección contraria a la nuestra. Mi esposo me tomo por la cintura y comenzamos a caminar hacia el bosque, ya se habían ido todos.

-¿Por qué lo hiciste?- pregunto confundido

-¿Qué cosa?

-Expandir tu escudo con Jacob

-Te molesto

-No, no es eso- mantenía su sonrisa- lo que sucede es que los dos sabían que inconscientemente cuando lo quitaras lo oiría todo

-Lo se, pero el quería un poco de intimidad por unos minutos

-Lamento que suceda- se encogió de hombros- a veces no puedo evitarlo

-No te preocupes- lo bese en la mejilla

-Entonces estuvimos destinados desde ese momento-dijo para si mismo

-¿De que hablas?

-De eso que le comentaste a Jacob de la primera vez que me tocaste, bueno que te toque en realidad- rió ligeramente

-Y ¿Por qué dices que…

-Yo sentí lo mismo, por eso retire mi mano- me interrumpió- pensé que tu lo habías hecho por lo fría que era

-En ese momento no la sentí fría, quizás después, y ahora- acaricie su mejilla- ya no hay problema

Echamos carrera a la cabaña, ya que la temperatura bajo un poco más y ninguno de los dos quería que Renesmee agarrara un resfriado.

Al recostarla en su cama, salí disparada hacia el armario, y cambie mi ropa por una casual. Cuando volví al cuarto de la niña, Edward tarareaba mi canción de cuna a la niña mientras jugueteaba con sus rizos. Me senté al otro lado de la cama, era turno para el de cambiarse. Termino de tararear y salio corriendo a nuestra habitación. Tardo menos que yo en volver, aunque, no lo mire cuando entro a la habitación, ya que estaba muy entretenida viendo dormir a la que seria mi única hija, por la eternidad. Mi esposo rodeo la cama y se sentó a mi lado. Voltee a verlo e inconcientemente le sonreí. Nos levantamos, cruzo los brazos por mi cintura y apoyo su barbilla en mi hombro.

-Te amo- susurro en mi oído

Gire mi cuerpo, con sus brazos aun en mi cintura para mirarlo a los ojos.

-Y yo a ti- lo bese.

Salimos rumbo a nuestra habitación para no despertar a Ness. Edward me soltó y se sentó en la cama y yo, como antes, en su regazo, admirando su rostro y la hermosa sonrisa que lucían sus labios, el era mío y de nadie mas, quizá a excepción de Nessie, mi familia, para siempre. Después de unos segundos bese a mi marido en el cuello, la barbilla y, finalmente, en los labios.