Media hora más tarde, estaban los siete más los dos digimon de tipo sagrado dentados en la habitación de Izzi.
- Estamos de acuerdo en que a todos, excepto a TK, nos ha pasado lo mismo – dijo con voz grave analizando la situación – nuestros dispositivos han brillado y emitido señales de alarma – Izzi comenzó a teclear algo en el ordenador – he reactivado el programa de monitoreo que utilizamos hace diez años para localizar los puntos del digimundo que estaban bajo el poder de la oscuridad.
- Izzi, ¿Qué es lo que pasa?
- No lo sé; solo que... – teclea unas cuantas cosas más en el ordenador y luego lo gira para que los demás lo vean – todo el digimundo está cubierto de oscuridad; esto parece grave.
- Quiero ir allí – manifestó Gatomon con determinación
- No tendrás que ir sola – Patamon estaba igual de decidido que ella
- No tan rápido – dijo Matt – nuestros compañeros nos han pedido ayuda, iremos todos juntos
- Así es – afirmo Tai
- Entonces vámonos – TK se levantó con el dispositivo en la mano – no nos quedemos de brazos cruzados mientras la oscuridad lo destruye todo
- Pero tendremos que avisar antes – dijo Joe – no donde vamos, pero si que nos vamos; resultara alarmante si todos desapareciéramos de repente
- Tienes razón – concordó Izzi
- Pues nos vamos de campamento, como otras veces – soltó Tai
- ¿De campamento? – inquirió Matt seriamente
- ¿Por qué siempre que vamos al mundo digital tenemos que irnos de campamento? – Protesto Mimi – yo solo tengo ganas de ver a Palmon
- Necesitamos ropa, tanto de invierno como ropa fresca, y también comida para varios días – menciono Sora
- Sin olvidarse de un buen botiquín de emergencia y medicinas – aporto Joe
Se quedaron todos en silencio unos instantes; cada cual haciendo una lista mental de lo que creían iban a necesitar.
- Creo que lo mejor será ir cuanto antes – menciono preocupado – me parece que el lugar más adecuado para ir es el templo desde el que fuimos por primera vez
- Esto Izzi... ¿A dónde iremos? – pregunto Tai
- A la Isla File
- En dos horas podemos tenerlo todo listo – aseguró Matt- ¿os parece que quedemos dentro de dos horas en el parque de Hikarigaoka?
Al anochecer, los siete habían llegado al antiguo campamento de verano; subieron hasta el templo, podían haber intentado entrar desde un ordenador, pero Izzi no estaba completamente seguro de que aquello pudiese hacerse, ignoraban si la oscuridad les bloquearía el paso. Apuntaron con sus dispositivos hacía el peñasco por el que entraron al digimundo con anterioridad; Patamon estaba sobre la cabeza de TK y Gatomon subida a su espalda. La puerta se abrió, y una gran ola los cubrió, llevándolos a todos al lugar que tenían en mente.
Despertaron, estaba completamente nublado pero se apreciaba que era de día. Estaban solos, sus compañeros no estaban allí para recibirlos.
- En su mensaje, Tentomon me dijo que acudiésemos a las Ruinas – informo Izzi
Comenzaron a caminar hacia las ruinas, la mayoría más o menos conocía su ubicación, pero con claridad, solamente dos de ellos, aquellos que en ellas habían estado con anterioridad, lo sabían. Repentinamente, tras ellos escucharon una especie de explosión. Al girarse vieron a dos Vilemon que se lanzaban a atacarlos.
- Marchaos – dijeron al mismo tiempo Gatomon y Patamon – nosotros nos encargamos
- TK, ve con el resto
- Ni hablar – le respondió a su compañero – Disparo de aire
El vilemon esquivo el ataque de Patamon y le lanzó su propio ataque
- Demon dards – unas luces tipo laser alcanzaron a Patamon, hiriéndolo, calló al suelo
Gatomon atajó al otro Vilemon para evitar que aproveche la situación
- Golpe de gato – lo derribó – ojos de gato – ese ataque le permitía controlar mentalmente al digimon por un rato; le obligaría a que atacase al otro Vilemon. Así dejaría de atacar a Patamon – son más poderosos de lo normal – dijo acercándose a TK y Patamon.
- TK, hagámoslo – solicitó Patamon sonriendo.
- De acuerdo – sostuvo su D-3 apuntando hacia Patamon
- Patamon digievoluciona en... Angemon
El Vilemon ya se había liberado del hechizo de Gatomon; y junto a su compañero había decidido atacar en conjunto. Angemon detuvo los Demon dards con su báculo, cubriendo al mismo tiempo a Gatomon
- No es posible – dijeron los Vilemon
- Mano del destino – lanzó su ataque a los dos Vilemon, destruyéndolos en el acto – vayamos rápido con los demás, antes de que vengan más; montad a mi espalda.
Y así, volando en Angemon, llegaron a las ruinas; al entrar en ellas, Angemon regresó a la etapa de Patamon y se apoyó sobre la cabeza de TK
- Busquemos a los demas
