Hola. No tengo perdón, de todas formas terminare de subir el fic. Gracias por sus comentarios.
Cap. 4. La cita
La semana paso sin más contratiempos, excepto claro las maromas que hacia Hermione tratando de evitar encontrarse con Luna, y sin darse a penas cuenta ya era viernes. Esa tarde de viernes Hermione se encontraba en la biblioteca leyendo, Ginny se acerca sigilosa y entabla una conversación que a Hermione le pareció peligrosa.
"Entonces ¿Qué harás mañana en tu "cita"?" – Susurro Ginny para que la señora Pince no las escuchara.
"¡Que no es una cita!" – gritó Hermione harta, pues toda la semana Ginny se la había pasado igual. La señora Pince les dirigió una mirada aterradora y Hermione se tranquilizo.
"Solo digo, que has estado evitando a Luna toda la semana, pero tu aceptaste esta "cita", porque aunque digas que no, para mí no es otra cosa que una ¡cita!" – Ginny miro a la señora Pince, pero ella no la había escuchado.
"Está bien, si es como una "cita", pero yo no lo tomare así" – susurro enojada la castaña. Ginny negó con la cabeza.
El día sábado, Hermione fue levantada por Ginny, arreglada por Ginny, obligada a desayunar por Ginny y hecha tomar la "cita" con Luna de la manera más correcta posible.
Después de desayunar, Hermione se dirigió al vestíbulo donde la esperaba una sonriente Luna, que la saludo con la mano, mientras ella le devolvía el saludo, ambas se encaminaron hacia las puertas un poco cohibidas. Harry y Ron miraban todo desde la escalinata de mármol y Ginny desde las puertas del gran comedor.
Caminaron un buen tramo en silencio, Hermione pensaba en lo mucho que deseaba estar en otra parte, pero también lo mucho que le gustaba estar cerca de Luna, que contradicción. Mientras Luna pensaba en cuan afortunada era por estar con aquella chica tan inteligente y hermosa.
"Gracias por aceptar mi invitación" – dijo Luna rompiendo el silencio tan incomodo.
"No fue nada, es lo que cualquier amiga haría" – respondió Hermione enfatizando el término "amiga"
"Ah, de todas formas me alegro de estar aquí contigo."
"Yo también" – Hermione dijo esto sin pensarlo, cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde.
Luna lo notó, y sonrió ante tal revelación, Hermione se ruborizo. Fue entonces cuando Luna se decidió y tomo su mano, la castaña sintió como un toque eléctrico le recorría por todo el cuerpo. La rubia la miro a los ojos y le sonrió, esos ojos azules, tan lindos, tan tiernos, ¿Cómo negarles algo? Pensó Hermione. Caminaron de la mano sin decir una sola palabra hasta llegar al pueblo. Ahí Hermione se soltó por miedo a ser vistas por alguien, Luna se sintió mal, pero no dijo nada. Entraron a las tres escobas y después de pedir dos cervezas de mantequilla tomaron asiento en una mesa de un rincón.
"Entonces ¿Cómo te ha ido?" – La rubia la miraba directamente con una contemplación nada propia de ella, esos ojos soñadores ahora eran ojos que denotaban seguridad a cada palabra.
"Bien, tú sabes."
"No, no sé, por eso lo pregunto, has estado evitándome toda la semana" – afirmo Luna, pero no parecía enojada, sino divertida.
"No, es solo que he tenido mucho trabajo" – se defendió Hermione.
"No mientas Granger" – era la primera vez que Luna la llamaba por su apellido.
Hermione se sonrojo y se agacho brevemente, pero Luna no estaba dispuesta a rendirse.
"Hermione yo…"
"Me gustas mas cuando vas desalineada, o sea como siempre ibas" – soltó la castaña totalmente ruborizada. Luna sonrió.
"Entonces volveré a mi estilo propio" – acertó a decir la rubia.
Hubo otro incomodo silencio, luego terminaron de beber sus cervezas y salieron de las tres escobas, se dirigieron a la casa de las plumas, ahí todo fue más ameno, Hermione eligió una pluma de flamingo bastante elegante, mientras que Luna eligió una pluma bastante colorida que ni Hermione supo de que animal era.
Después de caminar otro rato por el pueblo y no encontrar nada interesante, las chicas decidieron volver al castillo, y poco antes de llegar a las verjas.
"Hermione, este día fue increíble para mí" – Luna se detuvo y miro a la castaña.
"Si, fue un buen día" – reconoció la otra, también deteniéndose.
"Me refiero a que me gusto estar junto a ti" – Luna se acerco un paso hacia Hermione.
"Me gusto igual" – la castaña retrocedió un poco.
"Tú eres una increíble persona y yo pues…" – se acerco un poco mas – "Quería que lo supieras."
"Tú también eres increíble" – concedió Hermione, esta vez no se movió, sabía lo que pasaría y no le importo mucho, algo le pasaba a sus piernas, pero sabía que algo mas grave le pasaba a su corazón que latía muy rápido y le decía que no se moviera que esperara lo que tanto anhelaba y a la vez ocultaba.
"Eres hermosa" – dijo Luna a un palmo de su cara, acariciando su mejilla. Hermione podía sentir su respiración agitada, podía sentir el aliento de ella, tan cerca, tan cerca.
"Alguien podría vernos" – susurro Hermione sin dejar de mirar esos hermosos ojos azules.
"No me importa."
Luna elimino ese espacio entre sus caras, y Hermione sintió como sus labios eran tocados por los de la rubia, fue un beso tierno, tranquilo y revelador, el primer beso de ambas.
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