Cumplí!! Son las 23.55 aquí en Chile, me toco correr todo el día, Wuauu estoy muerta, bueno las explicaciones al final, bueno ahora a leer.
Un extraño comienzo
Kagome se quedó viéndolo largamente, como sino hubiera entendido sus palabras, que pretendía esta vez el peliblanco, por más que se lo preguntaba no sabía que pensar, además las respuestas podrían ser variadas, pero al final no eran claras. Lo otro era echarlo, pero no se sentía con fuerzas ni ánimo de hacerlo, estaba cansada y era muy tarde, maldijo por lo bajo y se enfrento a la burlona mirada dorada, que esperaba su reacción, ya fuera buena o mala, aunque estaba él muy seguro de que había ganado en esta partida.
- Puedes quedarte, pero si me pones un dedo encima, te mataré ¬¬- Dijo remarcando su amenaza-
- Me parece bien- Le sonrió confiado.
La otra habitación de huéspedes, no estaba dispuesta para una visita, ni siquiera la cama estaba con sábanas, además el reloj ya marcaba las cuatro y media de la madrugada. Finalmente terminaron compartiendo la misma cama, ante el sonrojo pronunciado de la pelinegra, como si todo fuera un Deja Vu. Inuyasha se sentía satisfecho, llevaba mucha ventaja ante Kouga, además tampoco le había dado importancia a las palabras de este. Se saco la camisa sin más, cuando sorprendido vio que su novia no le quitaba la vista de encima.
- Cuando te hiciste ese hematoma- Preguntó sin más, señalando su costado derecho.
- Me lo hizo tú ex, es algo salvaje-
- …. Kouga no haría eso- Lo defendió Kagome.
- Recuerdas nuestras peleas en la preparatoria, es sobre lo mismo- Explicó como si fuera lógico.
- No digas estupideces, somos lo suficiente maduros como para entender estas cosas, además no sé porque motivo siempre terminaban en pelea en la preparatoria-
- Es cierto, n-n entonces mejor que no lo sepas- Le guiño un ojo- Además podrías dejar de mirarme, que yo también quiero privacidad para cambiarme de ropa- Dijo en tono burlón Inuyasha.
- / NO TE ESTABA MIRANDO DE ESA FORMA- Replico la pelinegra sonrojada.
No pasaron ni cinco minutos, cuando ambos estaban en la misma cama, Kagome se sentía extraña, no podía dormirse sabiendo que Inuyasha estaba a su lado, metió la cabeza bajo la almohada rogando porque el sueño la venciera, pero no lograba conciliarlo y se sentía muy nerviosa, ni siquiera sabía la razón. Volteo su rostro encontrándose con el del peliblanco, el cual se veía pensativo y sus miradas se toparon en la oscuridad de la habitación, café versus dorado, no se dijeron nada y los ojos de la pelinegra se cerraron sin resistencia, mientras su novio la atraía hacia si, el calor de ambos cuerpos y la noche fría, una perfecta combinación para compartir esa noche juntos.
Flash Back
El suave mordisco en su cuello blanco, logró despertar a su dormido cuerpo, el cual inconcientemente trataba de facilitar las maniobras del peliblanco, solo faltaba su ropa interior y mirar los abdominales de su ex compañero era excitante, en especial al notar lo deseable que era. Lo abrazo casi inconcientemente, acariciando tímidamente su cuerpo, era diferente a su primera experiencia, podría decirse que no había sentido ni la cuarta parte, de lo que se sentía ahora.
- Me excitas tanto Kagome- Ronroneo al oído el peliblanco.
Todo era extraño, el ambiente, las circunstancias, ellos mismos que habían jurado, que preferían morir antes que salir juntos, definitivamente el destino si que era caprichoso. Sin los boxers, se fijo en cierto detalle, que logro ponerla aún más nerviosa, no era experta en eso del sexo, pero al parecer Inuyasha, si que le llevaba muchas lecciones de más, porque era magistral la forma en que actuaba. No sabía si eso tenía que preocuparla o no, pero se sentía en una extraña red de atracción y sumisión, que parecía que le encantaba a su acompañante.
Desecho sus pensamientos tratando de volver en si, aunque la cordura no volvía a su cerebro, incluso escuchaba un extraño ruido… Volteo a buscar de donde venía el sonido y se dio cuenta de que era el del teléfono, resonaba en su cabeza de forma molesta persistente. Parpadeo confundida mirando a Inuyasha levantarse y verlo como Dios lo mando al mundo, su cuerpo ardió y con todo el alcohol que llevaba en ella, se cayó de la cama. La visión casi de película pornográfica, su no muy estable coordinación, si todo era muy extraño y eso que estaba recién empezando.
Fin flash Back
Se despertó a las 6 en punto, su reloj biológico estaba programado a esa hora, se sentó en la cama, observando como su novia se negaba a reaccionar, se zafo del abrazo con algo de dificultad y le dio un leve beso en los labios, lo cual no logro sacar del sueño a la pelinegra, la cual si frunció un poco el entrecejo cuando se alejo. Se metió a la ducha, dejando que el agua caliente despertará a sus adormilados músculos, luego se colocó algo de ropa que había traído y se fue rumbo a la cocina, en donde prendió el hervidor y revisó los mensajes de su celular, el cual había mantenido apagado en la noche.
- Si yo soy pervertido, tú eres de los más grandes, deja descansar un poco a Higurashi… Atte. Miroku- Leyó mentalmente- Quien será- Se preguntó a si mismo, mientras resonaba el timbre.
Dejando de lado que estaba sin camisa y con el pelo mojado, además de que los pantalones iban medio abiertos, abrió la puerta sin más. Lo que encontró fue un hombre de cabello negro azabache y mirada inquisitiva, que lo examino de arriba hacia abajo, se detuvo observando de nuevo la puerta como verificando el número, se acomodo los lentes y marcó un número en su celular, por lo que comenzó a sonar el teléfono del departamento. Su rostro pálido tomó un color rojo y de forma brusca entró, tomando de improviso a Inuyasha que no alcanzó a decir nada, cuando empezó el escándalo.
- KAGOME QUE HACE UN HOMBRE DESNUDO EN TÚ DEPARTAMENTE!!- Su voz molesta se escucho en todo el lugar.
La pelinegra se despertó nerviosa, miró a todos lados y cuando volvió a escuchar la voz de su padre, creyó que seguía durmiendo, ni en sus sueños podía descansar. Se levantó desganada, ya que notó que Inuyasha no estaba en la cama, quizás estaba preparando el desayuno, cuando salió de la habitación, se encontró con una extraña visión, su padre vestido impecablemente con un traje negro, la miraba furioso y negando con la cabeza, como si hubiera cometido un grave error o en algo muy impropio, las dos eran falsas al menos eso creía ella.
- Hola papá- Lo saludo ella.
- ¬¬ Es un gusto que me recuerdes- Ironizó el pelinegro.
Inuyasha tragó saliva cuando literalmente se le acercó, su padre era muy encantador, pero nunca pensó que el señor Higurashi fuera tan tenebroso, parecía de la policía o incluso peor de la mafia, como esos hombres que se dedicaban a hacer desaparecer a los estorbos. Claro que cuando Kagome apareció 5 minutos después, luego de una ducha para despertarse y ya en condiciones de aclarar todo, se acercó al lado de su suegro, como estudiando su reacción y luego le sonrió de lado, viendo si era capaz de pasar la mayor prueba de este juego, lograr convencer a su padre.
- Bien chicos ahora que están vestidos- Sarcasmo fue la voz profunda del señor Higurashi- Podemos aclarar que esta pasando- Enarco de forma perfecta su ceja izquierda.
- Que quiere que le expliquemos- Preguntó el peliblanco.
- Usted quien es-
- Inuyasha Kira abogado-
- Hisoka Higurashi arquitecto- Se estrecharon la mano brevemente- Bien, ahora a lo que vine, no me gusta la palabrería barata- Miró de reojo a Inuyasha.
- Que amable- Pensó sarcásticamente su yerno.
- No quiero imaginar, que esos extraños resultados de exámenes son culpa de este-
- Resultados- Preguntaron al unísono.
- Pues si, tenías nauseas en la mañana y mareos- Les sonrió fríamente, como si supiera más que ellos- Me tengo que preocupar por algo o es una falsa alarma-
- No es nada- Aclaro Kagome- No estoy embarazada, son las pastillas que tomó para dormir, los efectos secundarios- Le explicó, mostrándole unos papeles.
- Además si fuera un embarazo yo no tendría problema- Aseguró el peliblanco.
- ¬¬ ya veo…- Su voz ya sonaba más tranquila- Siento esta intromisión de la propiedad privada, pero no sabía que pensar-
- Tú papá habla como policía- Murmuró Inuyasha.
- Trabajó 4 años en la INTERPOL- Le dijo cuando se había perdido de vista.
- Así que no me has visitado porque...- Preguntó curioso su padre.
- Papá trabajo 12 horas en la clínica y me traslado la próxima semana al hospital- Reclamo Kagome- Crees que me sobra el tiempo acaso-
- Lo suficiente como para traer a tu amigo aquí-
- No soy su amigo, soy su novio- Dijo Inuyasha.
- ¬¬ hace cuanto-
- Pues desde ayer- Respondió sin más.
- Te quedaste a dormir anoche, estas semidesnudo y llevan un día de noviazgo- La venita en la sien del señor Higurashi aumentaba de tamaño.
- O/O DEJA DE AVERGONZARME- Gritó Kagome- Yo puedo hacer lo que quiera, además no paso nada para que tú conciencia quede tranquila y dejes de mirarnos de esa forma- Le aclaró lo último.
- Y antes si paso entonces- Respondió suspicaz el señor Higurashi.
Ella se sonrojo no pudiendo olvidar lo anterior, si Inuyasha había dicho que asumía si ella estaba embarazada, es porque si lo habían hecho antes, porque tenía que darle explicaciones a su padre, menos de ese tema, pero ella misma se había delatado, su padre ya estaba casi sobre su novio, pidiendo explicaciones de todo. Suspiro cansada y con una gotita en la cabeza los separo, literalmente lo logro, ya que su padre no les quitaba la vista de encima ni por un segundo, como si fueran a hacer algo.
- Es mejor que te vayas, que aquí va a arder Troya- Explicó su novia.
- Yo no me voy, mis intenciones son serias contigo- Le sonrió.
- / Inuyasha mejor vete, de verdad que no es un buen momento- Dijo sonrojada- Además no que tenías que trabajar-
- Mmmm bien, pero antes...-
Se acerco al señor Higurashi y le paso su tarjeta, la cual entregaba siempre a sus clientes, este la acepto encantado y le dijo algunas cosas, que Kagome no alcanzó a escuchar y que le interesaban mucho, porque ambos la miraban de reojo entre algunos intercambios de palabra. Se trago su curiosidad a regañadientes y se despidió con un beso de su novio, el cual aprovechando que su suegro estaba revisando el lugar, para bajar sus manos por el cuerpo esbelto de su novia, la cual lo miró roja y furiosa cuando ya este estaba cerrando la puerta para irse.
- Cariño, ahora quiero las explicaciones- Dijo su padre sentado en el sofá.
- Claro papá- Sonrió nerviosa.
Definitivamente esa no era la forma de pasar, su único día libre de la semana, menos cuando era para responder un interrogatorio que sería largo e intenso, su padre al parecer no sería tan benevolente como cuando conoció a Kouga o a Hojo, ahora parecía muy distinto, se veía preocupado y aún seguía molesto por la escena. Se sentó a su lado y suspiro brevemente, era como antes, cuando pequeña y tenía que dar sus razones del porque de las cosas, pero ya no era una niña, era una mujer que trabajaba y se mantenía sola, pero su padre seguía entrometiéndose en estos casos.
- Papá es solo mi novio nada más, no tienes que preocuparte- Trató de tranquilizarlo.
- Aja... entonces porque me dijo que quería casarse contigo- Frunció el entrecejo y la miró fijamente.
- NANI!!- Gritó sorprendida.
3 Días después.
Observó curiosa el edificio The ark Mori building, era enorme y pensar que la estructura la había diseñado su padre, Kagome entró sin más, se acerco al ascensor y espero a llegar al piso 6, salió a paso lento y se acerco a unas oficinas. Se sentía extraña, no tendía a hacer visitas médicas a lugares de trabajo, pero la doctora Koishikawa se lo había pedido como un favor, se arreglo la blusa roja y la falda negra. No había tenido tiempo de hablar con su novio, ahora que ella estaba a punto de trasladarse al hospital, el papeleo ocupaba gran parte de su tiempo.
- Busco al señor Kazuki Uesugi- Preguntó a la recepcionista.
- Tiene una cita programada- Preguntó la peliazul.
- Si, me debería estar esperando ya, soy Kagome Higurashi-
- Bien, espere un segundo… aja aquí esta, siga por el pasillo, oficina 306-
- Gracias-
El lugar era bonito, muchos cuadros de épocas antiguas, algunas plantas y las paredes de un color crema, siguió por la alfombra verde, escuchando sus tacones en cada paso, le sonrió a un joven que casi había chocado con ella y este le hizo una breve reverencia. Tocó a la puerta dos veces y espero, no tardó en abrir un joven pelinegro y la invitó a pasar, sentado en una silla el señor Kazuki Uesugi la esperaba, la oficina era amplia y algo sobria, pero era de esperarse eso de un viejo abogado de renombre, que por lo que sabía ella también era socio del lugar.
- Gracias por venir- Hizo un amago de sonrisa- Como están mis exámenes- Preguntó directo al asunto.
- Bien, su colesterol esta en el nivel normal, aunque la doctora Koishikawa tiene algunas dudas respecto de su cefalea constante-
- Es solo un dolor de cabeza, ustedes y sus términos extraños- Negó con la cabeza sonriendo.
- El sábado tiene hora con el cardiólogo en la mañana y tengo un resultado de otro examen aparte, la doctora me dijo que usted sabría de que es, así que ella anoto los resultados- Le entrego un sobre grande sellado.
La puerta se abrió dejando entrar a alguien, ya que escuchaba sus pasos acercarse, aunque no lo suficiente, Kagome ni se volteo, pero al escuchar la voz del extraño, sintió un breve cosquilleo recorrer su cuerpo entero, como una vibración. Su rostro se sonrojo completamente y su corazón latía fuertemente, lentamente se giro para mirar de reojo a esa persona y asegurarse de que no se había equivocado, pero no podía haber error, frente a sus ojos estaba Inuyasha, usando sus lentes pequeños y un traje café oscuro, pero él aún no se había fijado en ella, ya que parecía muy enojado.
- Lamento interrumpirlo, pero los periodistas exigen respuestas más detalladas y ya no se contentan con las de antes- Gruño molesto.
- Manda a Koji a responderlas, siempre le han gustado las cámaras- Resto importancia Kazuki.
- Leyó mi solicitud- Preguntó dudoso.
- La he aceptado, que te diviertas en Nueva York- Le sonrió amablemente- Por cierto, déjame presentarte a alguien- La pelinegra se volteó- La doctora Kagome Higurashi- Dijo el viejo abogado- Este joven es mi mano derecha Inuyasha Kira-
- Es un placer conocerla- Le sonrió seductoramente al reconocerla.
- Lo mismo digo- Sonrió divertida.
- Bien Inuyasha acompaña a la señorita a la salida-
Se despidió del abogado, dándole algunas recomendaciones y luego salió con su escolta, el cual la guió a otra oficina y entró sin dudarlo, hubiera mirado con más detalle la oficina, pero cuando tienes a otra persona literalmente encima de ti, que te tiene arrinconada en la pared, mientras te besa, ocupa gran parte de tú atención. Paso sus brazos por el cuello del peliblanco, mientras disfrutaba de su encuentro, sintiendo aún ese leve cosquilleo, mientras acariciaba su cabello y gemía por lo bajo, mientras sentía su cuerpo amoldarse al de él a la perfección.
- Podrías ser más civilizado Inuyasha- Rió ella.
- Mmmm podría, pero creo que te gusta que sea más salvaje- Susurro en su oído- o vas a negármelo.
Kagome sonrió y se separo lentamente, mientras observaba de reojo el lugar, nunca antes había estado allí, era amplio y había un pequeño sofá, el escritorio tenía algunas carpetas de seguro lleno de historiales de clientes o algunos futuros, un portarretratos con una foto de la familia del peliblanco, lo cual si le resulto curioso y algunos pequeños autos de coleccionistas en un estante. Muy estilo varonil, curioseo todo lo que quiso, ya que al parecer ese era su mayor avance del último periodo y vio la hermosa vista que daba al mayor centro comercial de Japón, el cual ya se veía con mucha gente, haciendo compras de un lado a otro.
- Así que ahora me persigues hasta aquí- Rió por lo bajo- Ya sabía yo, que te gustaba mucho-
- Ya quisieras eso- Dijo la pelinegra- En realidad no sabía que este era el piso en que trabajabas, una gran coincidencia-
- Bien, entonces vamonos-
- No tienes que seguir trabajando- Le preguntó incrédula.
- El juicio es el próximo mes- Se encoge de hombros- Además mi padre se casa el sábado, así que tenemos que irnos pronto-
- Ah es cierto… UN SEGUNDO ¬¬ irnos pronto- Frunció el entrecejo.
- Claro, tengo que llevar a alguien para que me entretenga- Sonrió libidinosamente.
El rostro de indignación de la pelinegra paso a segundo plano, ya que el señor Kazuki había entrado en la oficina y los miraba de forma dudosa, frunció el entrecejo y no perdió la vista del peliblanco, como si pidiera explicaciones de que estaba pasando allí, además su joven abogado tenía un poco de lápiz labial en su boca. Lo cual no podía ser de otra, que no fuera de la doctora que lo había visitado, todo era muy sospechoso y al parecer si tenía una respuesta, al ver que ambos intercambiaban una mirada, pero su casi hijo le sonrió divertido tratando de apaciguar su desconcierto.
- Señor Kazuki le presentó a mi novia-
New York
Departamento de Seshomaru
Dejo las llaves en la mesa y se sentó en la silla, mientras su acompañante se negaba a irse, escuchaba sus palabras como un eco lejano, que resonaba fuertemente en sus oídos. El cigarro trataba de disipar sus problemas y mirar a la pelinegra no solucionaba las cosas, Rin no se iría sin una explicación, aunque ella tuviera que sacársela a la fuerza, lo cual no se veía muy lejano, ni siquiera el sabía cual era la respuesta, simplemente había actuado por inercia o por instinto, cualquiera de las dos no era una razón muy satisfactoria.
La expresión de indignación de la pelinegra era algo extraño de ver, siempre sonriente y amable con todos, pero ahora estaba furiosa y su rostro tenía una mueca, para ella era como hablar con la pared y esperar que esta contestara sus preguntas. Le quitó el cigarro a su amor de niñez y se enfrentó a los cansados ojos dorados, los cuales por primera vez no se apartaron de su vista, sus piernas temblaron de nerviosismo, aunque tratará de verse fuerte por dentro estaba temblando como una gelatina, es que sus sentimientos no habían variado con el tiempo, por lo que ella misma se odiaba por eso.
Si, aún sentía algo muy fuerte por él, no podía apartar sus pensamientos ni recuerdos, simplemente seguirlo y verlo, la hacía sentir feliz y satisfecha como si eso llenará el vació de la indiferencia por parte de él, pero ahora tenerlo cerca, escuchar su respiración y sentir su aliento, era lo más cerca que había llegado.
- Seshomaru respóndeme la pregunta- Su voz temblaba.
- Solo dije lo que pensaba, no sé porque me seguiste-
- PORQUE MIERDA ME ILUSIONAS- Gritó Rin indignada- Vengo a hacer una entrevista a un importante Master en negocios y me sales con…- Se calló- Sabes que, no me vuelvas a hablar nunca más, creo que ahora te odio más que nunca- Siseo las palabras controlando sus lágrimas.
Cuando terminó de escuchar las palabras, la pelinegra ya había cerrado de un portazo la puerta y volvió a tomar el cigarrillo y ponerlo en sus labios, no sabía porque le había hablado, cuando había prometido alejarse de ella, simplemente no había soportado que ese infeliz le hablará con tanta familiaridad. Aún la recordaba como su mayor fan de la preparatoria y ahora la tenía cerca, cubriendo las entrevistas del congreso de New York para un canal de televisión de Tokio.
- Creo que necesito un whisky doble- Fue lo último que pensó.
Tomó del licor y culpo por todo al verano, ya le estaba friendo el cerebro, el celando a Rin, por Dios era lo último que le faltaba para saber que estaba loco. Definitivamente su padre lo estaba trastornando con la boda, ahora Naraku con sus ideas novedosas en la competencia, estaba demasiado cansado, luego del fin de semana, se tomaría unas vacaciones, donde nada logrará confundirlo al menos por un tiempo, además soñar aún era gratis.
Departamento Higurashi.
Definitivamente Kagome se juraba a si misma no dar más llaves a sus amigos, estaba sentada en su sofá con Inuyasha, viendo a sus amigos pelear por los detalles de la boda, si la privacidad era algo que literalmente no formaba parte de su vida, si hasta estaba Hojo allí, se sentía con nauseas y ganas de echarlos a todos, pero eso sería muy descortés e Inuyasha no se perdió detalles de todo lo que pasaba.
- ERES UN INSANO O QUE- Gritaba Sango.
- Oye que yo solo propuse posponer un poquito la boda- Se defendía Miroku.
- ME HE ESFORAZADO MUCHO EN PREPARAR TODO Y AHORA ME SALES CON ESTO- Resonaba la voz de la castaña.
- Yo no quiero cancelar la boda ni nada de eso, solo aplazarla- Repetía el pelinegro- Además es culpa de la editora no mía- Se excuso.
- Llevo preparando todo, no puedo cancelarlo tan fácilmente- Argumentó Sango más tranquila.
- Entonces adelantémosla a la próxima semana- Propuso él.
Mientras los futuros esposos negociaban un acuerdo, los demás se miraban incrédulos, que forma era esa de resolver las peleas, realmente una hazaña de negociación, para que finalmente terminaran besándose apasionadamente y prometiéndose no volver a hacerlo, demasiado raro para ellos. Hojo que había llegado hace rato, había tomado primera fila de la discusión que llevaban sus ex compañeros, simplemente incomprensible, recordó a que había venido y se acerco a su ex novia, la cual parecía al borde del colapso.
- Kagome te vine a devolver las llaves- Explicó Hojo.
- ¬¬ porque tú tenías llaves de aquí- Frunció el entrecejo Inuyasha.
- Por que si- Le respondió mordaz Hojo- Además que yo sepa no tengo porque darte explicaciones-
- …- La pelinegra solo los observaba con una gotita en la cabeza- Que acaso todos tienen que discutir aquí- Preguntó enojada.
- Todo fue culpa de Miroku- Gruño su mejor amiga.
- Pero si no es mi culpa, tengo que ir a promocionar mi nuevo libro, además piensa en Kagome ella lo va a pasar peor, la pobre va a tener que ayudarte en todo, ahora que vamos a adelantar la boda-
- No me vengas con eso ahora- Negaba la castaña.
Si hasta ella salía en la pelea, la pelinegra los observaba y escuchaba a todos, supuestamente iba a hacer sus maletas para el viaje a New York, para el matrimonio de su suegro y de paso conocer a la familia, pero ahora estaba en la delgada línea roja de unas discusiones múltiples, en su propio departamento y ante sus amigos, si definitivamente debería escribir un libro. Se puso de pie furiosa, que ni siquiera en su casa pudiera estar en paz, solo faltaba Kikyo y tendría una gran telenovela.
- Y como está tú esposa- Preguntó Inuyasha.
- Bien, ya sabes con lo del bebé esta muy tranquila-
- … ojala eso le quite sus otros defectos- Pensó el peliblanco.
- Así que ahora tú sales con Kagome, yo pensé que nunca lo ibas a lograr, en preparatoria no te podías ni acercar- Sonrió divertido- Fue un gran desafió-
- Todo gracias a ti- Gruño él.
- Siempre me caíste mal, además ella se merece a alguien mejor- Se defendió el castaño.
- Como tú…- Dijo sarcásticamente el peliblanco.
- Todos cometemos errores, además con kikyo lo del hijo nunca estuvo en mis planes- Suspiro cansado.
- Pero simulaste bien, que la querías y todo, montaste un gran show para que Kagome te odiará-
- Mejor que me odio, así se olvida pronto el dolor-
- Eres feliz- Preguntó curioso Inuyasha.
- Algo así, con Kikyo todos los días es una montaña rusa- Respondió pensativo- ¬¬ oye me quitaste las llaves-
- Ahora son mías- Sonrió feliz- De todas formas te deseo suerte, yo cuando salía con Kikyo fue un martirio diario, pero aprendí mi lección a tiempo, ahora solo me queda quedarme con lo que siempre fue mió-
- No creo que Kouga se rinda- Rió Hojo.
- Eso ya lo veremos- Le respondió el peliblanco.
COTINUARÁ…
Hazaña titánica, me toco redactar todo sola, necesito un redactor que me corrija las faltas de ortografía, si alguien puede hacerlo, de verdad me ayudaría mucho u.u. Uff lo termine a tiempo a las 23:55 de Chile XD eso si que es terminar en el límite, al menos si estuvo el sábado, bueno espero contestar pronto los review y publicar más temprano la próxima semana, pero había olvidado que tenía una clase de fisiología hoy XD.
Besitos a todos y gracias por leer el fic, los quiero mucho a todos!!
Siguiente capítulo "Deja Vu", ahora si que Kagome recuerda lo que paso esa noche, no se pierdan los detalles en el próximo capítulo!!
"Memoria Ram 62.690 pesos, pantalla nueva 112.000 pesos
Escribir un review y hacer feliz a la escritora, no tiene precio
Para todo lo demás existe Visa XD"
