Aclaración: Los personajes de esta historia no me pertenecen, y sólo los utilizo a modo de diversión.


Hola.

Lamento mucho la tardanza debida a un problema de salud; además debo pedir disculpas por los review que no pude contestar y que tengo muy en cuenta.

Lo que entrego hoy, es bastante corto, pero espero que les guste.


Castillo de Naipes

Historia basada en "Sailor Moon"

por

mihll


++ Capítulo 4 ++


Darien llegó a una posada en Osaka cuando la tarde comenzaba a caer.

El viaje desde Tokio había puesto a prueba su capacidad de soportar un vuelo con la cabeza enturbiada por los pensamientos que le impedían relajarse. Le dolía terriblemente la espalda, pero no podía atribuir a ese incómodo asiento de avión como la razón de su molestia; no, habían sido esas dos noches en que no había podido descansar y se lo había pasado en pie, frente a la ventana, con la mente confusa.

Cuando se asomó al balcón de su habitación que amablemente la dueña de la residencia le recomendó como la mejor que tenía, se encontró con la visión de un cielo nocturno muy oscuro que se sumía sobre esa isla, y ese espectáculo, despertó nuevamente la sensación de opresión en su pecho. Le dolía el corazón. Y dentro de ese dolor, nacía la añoranza de aliviarlo un poco, a como diera lugar.

Regresando la vista hacia el interior, se fijó en el teléfono móvil que dejó sobre la cama. Se mordió el labio y por un corto periodo de tiempo, se debatió consigo mismo, oponiéndose a ese fiero deseo de oír la voz de Serena, más no fue suficiente el esfuerzo porque en un momento dado, y llevado por el impulso que le llamaba, tomó el aparato en manos y marcó el número de la casa de la rubia, no obstante, cuando alguien contestó tras dos timbrazos, no fue capaz de esbozar palabra alguna y cortó.

—No Darien, no puedes hacerlo—se reprendió en voz alta, y lanzó el teléfono sobre la cama, pero tan pronto como lo hizo, lo estaba recogiendo y marcando una vez más.

La vez anterior había sido la voz de un niño la que contestó, esperaba que fuera el mismo y esperaba también que el lo contacta con Serena.

Lo que Darien no esperaba es que fuera la mismísima rubia la que le hablara esta vez. Por unos segundos se sintió aturdido de oír su tono de voz algo adormilada, más hizo lo posible por recobrar la compostura, y sacando una voz fría, y ronca, dijo:

—Solamente quiero hacerte una pregunta.

— ¿Darien, eres tú?

En esa pregunta notó incredulidad.

—Sí.

—Darien…

La voz de la chica esta vez se oyó quebrada, pero él no iba a tener consideración en decir más de lo que se proponía. Secamente, preguntó:

— ¿Me amas?

—Darien…—musitó esta vez Serena, en un tono de voz opacado por un nuevo llanto que comenzaba a emerger.

—Sólo responde a mi pregunta, ¿Me amas?

—Sí, Darien...Te amo, te amo con toda mi alma…Perdón---

Darien cortó.

Era todo lo que necesitaba saber para dominar un poco su tormento interior, que no acababa allí.

//*//

Serena se había quedado terminando la última palabra al viento, y cayó de rodillas al piso cuando escuchó en sonido del corte brusco de la comunicación. Cubriéndose el rostro con ambas manos, continuó con ese sollozo que nació al oír su voz. Así la encontró Ikuko momentos después, y ella le ayudó a ponerse de pie para conducirla a su cuarto.

Ikuko ya no soportaba más verla así, tan mal, tan destrozada…Era demasiado para una madre ver sufrir a su hija por amor, pero nada podía hacer más que demostrarle que estaba allí para ella, consolándola con palabras cálidas que bien sabía, tampoco harían el efecto deseado.

Sólo el tiempo haría que su hija volviera a sonreír, sólo esperaba que ése día llegara pronto.

//*//

Tan pronto como cerró los ojos, durmiéndose, comenzó a oír su nombre por una voz reconocida, quebrada, débil; era un llamado de socorro proveniente de la profundidad de sus sueños.

Hotaru no era consiente, pero había comenzado a sudar. Su rostro empapado se contraía por la angustia de una pesadilla, que extrañamente la estaba consumiendo.

Setsuna, quién bebía un café con el profesor Tomoe, sintió una fuerte sensación de que algo estaba mal. Se levantó de su asiento, y con una expresión de preocupación, caminó en silencio hasta el cuarto de la niña. La puerta cerrada con llave se interpuso a su paso. Se giró hacia el hombre que la había seguido por instinto.

— ¿Tiene copia de la llave de esta puerta?

—Sí.

En una rápida carrera, instada por la preocupación que surgía en él, pronto trajo consigo la llave, y abrió la puerta.

—Por favor, quédese aquí—se adelantó a hablar Setsuna, deteniendo los pasos de quien tenía intensiones de entrar sin premeditación.

—Pero…—Aunque no quería cedió ante la seria mirada de demanda de la mujer frente a él. —Está bien.

Una vez adentro, Setsuna cerró la puerta tras de sí, acercándose a la cama donde Hotaru se removía inquieta. Le palpó la frente sintiéndola fría; le tomó el pulso, advirtiendo que estaba débil; se inclinó, y finalmente le susurró al oído.

Hotaru, en la profundidad de su sueño, oyó su nombre en la voz de Setsuna, la sentía nítida, cercana, pero no quería ir hasta ella, quería ir hasta donde se encontraba la otra persona.

—Hotaru, regresa—insistía Setsuna.

—No—se dijo determinada, y fue entonces cuando su rostro tomó una preocupante paz. Para Setsuna, ella había entrado en un estado de coma profundo.

//*//

En el templo, Rei terminaba de ordenar todo antes de irse a dormir. Hacía rato que su abuelo se había ido a la cama, y dos de sus amigas ya se habían machado, mientras que una tercera, la exasperaba con la caminata en círculos que daba en el exterior.

Rei no terminaba de entender a Mina, quien antes le dijera, que sin importar que lo que pasara, pensaría toda la noche hasta encontrar una explicación de por qué de las cosas. Encontraba absurdo hacer eso en vez de irse a su casa a dormir para levantarse fresca por la mañana.

Estos dos días ciertamente habían sido insoportables. Todas tenían ganas de ir a consolar la a rubia, brindarle su cariño, decirles que como sus amigas le prestaban sus hombros para apoyarse en estos momentos tan difíciles. Pero no podían ir contra la voluntad de Serena quien les demandara espacio a fuerza de ruegos. Habían accedido de mala gana, hecho del que ahora se arrepentían porque debieron ser tercas y estar con ella, pues eso hacían las buenas amigas. Pero mañana irían verla, lo habían acordado esta misma noche estando determinadas a no dejarla sola hasta conseguir una sonrisa suya. Irían juntas, y sólo por eso, Rei se dijo que no permitiría que su tonta amiga se quedara dormida.

—Oye Mina—le habló desde la distancia, pero la rubia pareció escucharla— ¡Mina!

Con ese grito de llamado, la rubia reaccionó con un sobresalto.

—Mejor entra, vamos a dormir.

—Ya te dije Rei, no lo haré.

—Si que eres terca.

La voz provino de entre las sombras y pertenecía a Haruka, no obstante, Mina no la reconoció.

— ¿Quién anda allí? —preguntó asustada, al tiempo que una alertada Rei se acercaba a su posición.

Primero oyeron una suave risa femenina, luego, vieron dos figuras mostrándose a la luz. Mina respiró aliviada al saber que eran ellas.

— ¿Qué se supone que hacen aquí a estas horas? —preguntó Rei.

—Sólo vinimos a ver si todo estaba bien, y tal vez, averiguar la razón del por qué dejaron sola a nuestra princesa—respondió Mitchiru

—Serena nos pidió que no la molestáramos. Dijo que quería estar sola. —explicó Mina.

—Pero ya no le daremos más tiempo—secundó Rei—, mañana iremos a verla.

Haruka y Mitchiru se miraron entre sí, antes de que ésta última hablara.

—Son unas tontas, ¿lo saben? —ambas adolescentes frente a ella fruncieron el ceño molesta porque les dijera lo que ya sabían.

—Sí, lo son—apoyó Mitchiru—No importa lo que pase, lo que ella le pida, siempre en un momento de debilidad como el que está pasando no debe estar sola. Comprendan de una vez lo frágil que puede llegar a ser el corazón de esa niña… ¿Qué pasaría si apareciera un nuevo enemigo inesperado y la encontrara así? No Sería rival para nadie, acabarían con ella sin problemas.

— ¿Nos estás diciendo qué---intentó decir una turbada mina.

—Estamos suponiendo—aclaró Haruka—, porque es mejor estar prevenidas.

—Pues si es así—dijo Reí con determinación—, iré ahora mismo a su casa.

—No te preocupes, nosotras lo haremos, como ha ocurrido en estos casi dos días—señaló Mitchiru.

—Se están tomando demasiadas responsabilidades. —cuestionó Mina.

— ¿Eso crees? —emitió Haruka en un tono algo burlón, mientras iniciaba la marcha, seguida de cerca por su compañera. Sólo una vez que se perdieron en las sombras, la voz volvió a escucharse—Que tengan lindos sueños, preciosas. Adiós.

— A veces ellas dos me caen muy mal—dijo Mina a brazos cruzados, y con expresión molesta.

—Pero tienen razón—desvió la vista la dirección donde se perdieron las chicas y la posó en su amiga—Tengo un mal presentimiento…Y ellas parecen saber algo.

—No lo creo.

Rei agitó enérgicamente su cabeza en un intento de liberarse de los malos pensamientos.

—Odio cuando esto pasa—siseó—No quisiera tener la razón esta vez.

— ¿Razón en qué?

— ¡Ay Mina! —emitió comenzando a alejarse—Siempre te distraes con facilidad.

— ¿Yo?

—Mejor ven a las buenas, porque a las malas te llevaré a una cama jalada del cabello.

— ¡Eso nunca!—replicó tomándose sus mechones, que se quedó viendo un rato a la luz mientras Rei se perdía de vista—No dejaré que nadie te maltrate. No señor.

A los pocos segundos, seguía los pasos de su amiga.

//*//

Sin la más mínima noción del paso del tiempo, había caminado por las sombras, guiada por esa voz lastimera, que en un momento dado le pidió que se detuviera; lo había hecho, justo al momento que todo se volvía más claro, entonces pudo ver que estaba pisando al borde de un precipicio.

Al elevar la vista hacia el horizonte, un paraje sombrío, muerto, que destilaba destrucción y sufrimiento, se abrió ante sus ojos.

Algo aterrante, como un horrible escalofrío, recorrió su cuerpo. Cayó de rodillas al reconocer dónde estaba, era la tierra, pero no la que conocía, tampoco era una visión del futuro. Podía sentir la mística de un mundo antiguo, y de una presencia maligna tan poderosa que hacía flaquear todo su ser.

Ella, la sailor del silencio, se sentía avasallada por una fuerza más increíble que la que un día la dominó.

Y esa voz…

La voz había desaparecido, ni siquiera podría sentir la tenue presencia de calidez que la guió hasta allí para mostrarle esto.

Sin conocer el camino de vuelta, no sabía cómo retornaría, pero tenía que intentarlo. Se puso en pie como pudo, tratando de estabilizarse cuando estuvo erguida, más cuando ya creyó que lo estaba del todo, no vio qué, ni de donde provino ese rayo de energía que le hizo doblarse en dos, y perder la conciencia en menos de un segundo.

En la realidad, Setsuna se preocupó más al ver como el cuerpo de la niña se convulsionaba violentamente, ni siquiera pudo contener su cuerpo con la fuerza de sus brazos, mientras entre gritos llamaba a la ayuda tras la puerta.

Tomoe entró en breve al primer llamado, y tuvo que ayudar a contener a la niña hasta que todo cesó; entonces le tomó el pulso, y apegó un oído agudo contra su pecho para oír los látigos de su corazón.

—Estoy bien, papá—dijo la niña en una débil voz, al momento que abría sus ojos.

— ¡Hotaru! —exclamó el hombre, viéndola al rostro, preocupado.

La niña, sólo viró la vista hacia la otra persona a su lado.

—Ya no tenemos tiempo—explicó para horror de Setsuna—Ya viene.


++ Fin Capítulo 4 ++


Notas Finales:

La día estimado para una próxima actualización, es el día sábado, a más tardar el domingo, pues en esta semana tengo un examen y varias cosas que quedaron pendiente por el problema de salud. Espero me comprendan.

¡Gracias por leerme!

Atte: mihll