Distancia

Por Hibari Zhang

Capítulo 4: "Lejos"

No estaba segura de porque se había despertado, quizás era la luz que se filtraba a través de las cortinas aun corridas iluminando la habitación o era que había dormido ya lo suficiente, pero aún así se sentía débil, estaba segura que podía seguir durmiendo, pero un sonido a su izquierda le dio la respuesta:

– Señora Li – era Wei quien la había despertado con el golpeteo de la puerta, miró a un costado, el despertador decía:

10:45 a.m.

– Adelante Wei, estoy despierta – contestó mientras trataba de incorporarse. El viejo mayordomo se había convertido en su niñera personal durante estos últimos dos días desde que se había adherido a la cama de su habitación por órdenes del doctor. Su pequeño resfriado parecía estar mejorando, quizás pronto podría levantarse de aquel aburrido lugar.

– Buenos días, aquí le traigo el desayuno. – el hombre entró y dejó la bandeja sobre las piernas de Sakura, lo sujetó con ambas manos para dejar que Wei acomodara mejor su almohada y un par de cojines más.

– Buenos días Wei y muchas gracias – Sakura sonrió, observó como el mayordomo salía de la habitación y luego regresaba con un paquete no excesivamente grande pero tampoco era pequeño.

– Prométame que se comerá toda la comida – advirtió antes el hombre de cabellos ya plateados debido a las canas, le sonrió amablemente a Sakura – y luego le entregaré este paquete que acaba de llegar de Japón, por correo. – la joven de ojos verdes dejó a medio camino la tostada que iba a ingerir y abrió los ojos de la sorpresa.

– ¿Japón? ¿Para mí? – su rostro se iluminó. – ¿De quién es? – el mayordomo movió su dedo índice de un lado a otro dando a entender un "no"

Sakura se rió, durante estos dos días había sido tratada como a una niña.

– La comida primero, ya sabe, toda, toda – Sakura se rindió y comenzó a comer.

Luego de unos minutos terminó el desayuno, Wei estuvo siempre a su lado acompañándola en silencio y vigilando que terminara con todo el desayuno, tras comprobar que estaba bien el viejo mayordomo se retiró dejándole el paquete sobre el regazo. Cuando iba ya en la puerta agregó:

– Cualquier cosa me llama – Sakura asintió y con una respetuosa reverencia Wei finalmente se retiró.

La joven de ojos verdes miró la caja de cartón forrada en cinta adhesiva ¡Provenía de Japón! observó el remitente:

– ¿Tomoyo? – murmuró y enseguida sus ojos se iluminaron de alegría. Se levantó de la cama y se acercó al escritorio que había en la habitación, abrió unos de sus cajones y encontró un abrecartas, volvió a su cama y sobre esta tomó el paquete y enterró el objeto de metal en una de las orillas y empezó a romper la cinta adhesiva que lo mantenía sellado.

Tras abrirlo dejó el abrecartas en la mesita de noche, observó su interior, lo primero que vio fue varios sobres:

– Son cartas... – Sakura las sacó y vio cada uno de sus remitentes - ¡Este es de Touya! ¡Papá también me escribió una! ¡Mis amigas! – Que agradable sorpresa, pensó Sakura, luego tomó una especialmente gruesa – ¡Tomoyo! – ya no aguantaba las ganas de abrirlos y leer cada uno de ellos, pero decidió sacar todas las cosas de la caja primero, entonces dejó los sobres a un lado y continuó con su labor:

Extrajo un muñeco de felpa, era de un color amarillo brillante, tenía la cabeza bastante grande y una cola peluda.

– ¿Qué... es esto? – se preguntó observando la criatura alada, sí, tenía también un par de pequeñas alas de color blanco en la espalda. Sakura dejó el muñeco a un lado y siguió sacando las cosas de la caja – ¡Mis dulces favoritos! – Exclamó – Hace tiempo que no las comía – era una caja con letras japonesas y llamativos colores. – Es verdad – pensó – hace tiempo que no pruebo comida japonesa – la joven de ojos verdes se relamió los labios, le entraron unos antojos enormes de algo japonés, quizás luego bajaría para el almuerzo a la cocina a ver si se podía preparar algo.

Volvió a la caja y de ellos extrajo varias prendas diminutas de distintos colores:

– ¡Esto es adorable! – abrazó una de las pequeñas prendas y luego la dejó a un lado junto a las otras.

Posteriormente volvió a revisar la caja y extrajo un par de regalos más. Luego de vaciar todas las cosas sobre la cama, dejó en el piso la caja en el cual estas habían venido, volvió su atención a las cartas, estaba ansiosa por leerlos pero no tenía prisa, tenía todo el día para hacerlo y aún era temprano, decidió abrir primero el de su padre:

Querida Sakura:

La joven esbozó una suave sonrisa al ver la letra de su padre.

Me pregunto si estarás bien, si estás comiendo como se debe ¿Te has adaptado a la comida china? Si se preocupan por ti, si te están brindando el cariño y el amor que te mereces.

La joven suspiró, hasta hace unos días las respuestas de todas aquellas dudas de su padre habría sido un: 'no' cerró los ojos unos segundos y luego volvió a abrirlos para continuar con la lectura:

Por acá estamos todos muy bien y te extrañamos, pero no te debes de preocupar, disfruta tu nueva vida de mujer casada, eres libre de hacer lo que tu quieras, has crecido, debo aceptar aquello, pero para mí siempre serás mi niña pequeña y tu lo sabes muy bien, nadie ni nada lo va a cambiar.

Sakura esbozó otra sonrisa más, que daría en estos momentos por tener a su padre frente a ella y darle un abrazo.

Tomoyo nos pidió a todos que te escribiéramos una carta, como esta sería la primera vez que no celebramos tu cumpleaños aquí, junto a tu familia y tus amigos más cercanos, pensamos que esta sería una bonita sorpresa.

Sakura se cubrió la boca con una mano, era verdad, lo había olvidado por completo, su propio cumpleaños, miró hacia el calendario sobre el escritorio tachado con varias cruces, aún faltaba unos días más para el primero de abril, así que el paquete había llegado antes. En cuatro días más llegaría Shaoran, su corazón dio un brinco, el mes separado de él había durado una eternidad y parecía no terminar nunca pero al fin estaba acabando. Continuó leyendo:

Estoy seguro que esos dulces que te mandé te gustarán, me imagino que allá en Hong Kong no has tenido la oportunidad de volver a probarlas.

Sakura contuvo las lágrimas, así que la caja de colores llamativos y letras japonesas se las había mandado su padre.

¡Feliz cumpleaños, Sakura! Recuerda que si quieres, esta siempre será tu casa y eres bienvenida para cuando quieras.

Con amor,

Kinomoto Fujitaka.

Sakura leyó el nombre de su padre y bajó la carta, la dobló con cuidado, lo extrañaba y este aún no sabía que iba a ser abuelo, metió la hoja en el sobre que venía y tomó otra, con cuidado la abrió y leyó las primeras y únicas líneas:

Hola, monstruo:

Sayako y el pequeño Tsuki te mandan saludos y te desean un Feliz Cumpleaños, espero que estés bien, dile de mi parte al mocoso que si te hace sufrir, iré personalmente a partirle la cara.

Si no fuera por Tomoyo, quizás no te hubiera escrito una carta tan larga.

Adiós,

Tu querido hermano,

Kinomoto Touya.

P.D: La cadena va de mi parte, era de mamá, espero que lo cuides, monstruo, tanto como te debes de cuidar a ti misma.

Sakura arrugó la carta y la lanzó lejos:

– ¡Qué dejes de llamarme monstruo! – Dejó escapar un bufido, su hermano definitivamente no maduraba – Y aquel mocoso se llama Shaoran – exclamó contra la bola de papel al otro lado de la habitación como si realmente fuera su hermano quien estuviera ahí de pie frente a ella sonriéndole ¡Cómo lo echaba de menos!

Se rió de su tontera ¿Gritándole a un papel? Buscó de entre todas las cosa que tenía esparcidas en la cama y observó una pequeña caja cuadrada aterciopelada de color negro, la abrió y ahí estaba la cadena que mencionaba su hermano, se lo colocó y alzó su muñeca para apreciar su belleza.

Era verdad, hacía tiempo que no se sentía tan alegre, tomó los siguientes sobres y los leyó, eran de sus amigas de la universidad: Miharu Chiharu y Sasaki Rika. Ambas le habían obsequiado algo distinto: un pequeño broche con forma de flor de cerezo y un set de velas aromáticas; por último tomó el sobre más grueso, era de su mejor amiga: Tomoyo.

Amiga Sakura:

¿Cómo te encuentras? La última vez que hablamos por teléfono tuve que colgarte sin que termináramos de hablar y yo sé que hay muchas cosas que querías decirme – sí Sakura, te conozco muy bien y el tono de tu voz lo decía todo – pero por circunstancias de fuerza mayor (ya sabes, estas niñas no paran de llamar tu atención: Nadeshiko y Nagisa) no has podido contarme. Por eso mismo, espero que estés muy bien y te guste mi sorpresa, quise dedicarte algo especial para el día de tu nacimiento hace veinticuatro años.

¡No sabes cuanto te echo de menos! Verte alegre a ti, es alegría para mi también. Bien sabes que ambas, a pesar de que nuestros caminos se separaron un poco luego de la escuela, fuimos siempre muy unidas, tanto en las malas como en las buenas... ¡Sakura! ¡No olvides que no importa que tan "distante" estemos físicamente, nuestros corazones seguirán unidos! Eres mi mejor amiga y eso no va a cambiar jamás, te quiero demasiado y sé que estás pasando por un momento difícil de tu vida, pero acá estoy, siempre contigo, apoyándote en todo momento ¡Más te vale no olvidar lo que te digo! Me enojaré contigo si lo haces.

Bueno, antes de empezar con todo lo que te quiero decir, déjame contarte un poco de lo que ha pasado aquí, me imagino que quieres saber muchas cosas, porque algo me dice que no visitarás Japón dentro de un buen tiempo, no sé como puedo decírtelo (escribírtelo en este caso) con tanta seguridad, sólo te puedo decir que es un presentimiento que he tenido en estos últimos días desde que colgamos ¿No me he equivocado verdad?

¡Sayako está nuevamente embarazada! Sí Sakura, tendrás otro sobrinito o quizás sea una sobrinita ahora, hace poco nos enteramos, Tsuki no para de decir que desea que sea una hermanita para cuidarla y protegerla como toda una reina. Se parece tanto a tu hermano y no sólo me refiero al físico ¡Su carácter es igual! Creo que si resulta ser una niña será una Sakura versión miniatura, quizás que apodos le invente Tsuki a su hermanita: ¿Monstruo? Ja, ja, ja...

¿Recuerdas que te conté hace unos meses atrás que Eriol y yo decidimos tomar los negocios de mamá? Pues déjame contarte que la empresa de juguetes Daidouji ha alcanzado una muy buena posición en el mercado, mucho mejor que la de antes, con Eriol estamos pensando en ampliarla, llevarla a su país natal: Londres; el proyecto recién se está planteando, aún hay mucho trabajo por delante, así que deséame suerte, ojalá se pueda lograr algo interesante.

Hablando de la empresa de juguetes Daidouji, me imagino que notaste ya a Kero, sí, así se llama ese muñeco alado de color amarillo, con su enorme cabeza redonda y cola peluda, es el nuevo diseño que hemos creado para los niños, aún no está a la venta ¡Eres la primera en todo el mundo que posee uno! Será un regalo para tu bebé ¿Qué te parece? Se transformará en su guardián desde antes de nacer.

Supongo que a estas alturas también habrás notado todas esas ropitas de bebé que te envié, estoy casi segura que aún no has salido a hacer las compras, así que me tomé la molestia de hacerlo por ti, no es mucho lo que compré, porque no me gustaría quitarte ese privilegio de salir un día libre con tu amado Shaoran al centro comercial y elegir por tu propia cuenta las prendas de vestir que modelará esa nueva criturita que llevas dentro de ti y que crece día a día, más y más. Por cierto, si te fijas bien, el pijama con forma de conejito de color verde lo hice yo misma ¡Sí Sakura! Diseñé yo ese traje, así que, cuando nazca... ¡Me gustaría que le sacaras una foto con eso puesto y me la enviaras! Estoy segura de que se verá ¡Divino!

Creo que eso es todo por ahora, espero que te hayan gustado los obsequios de todos: del señor Kinomoto, tu padre; de tu hermano Touya y su familia; de tus amigas y los míos.

Espero también que Shaoran regrese pronto a tu lado y puedas darle esa hermosa noticia, seguro que se sentirá el hombre más feliz de la tierra (según Eriol: experiencia propia), también deseo con todo mi corazón de que su madre ¿Yelan me dijiste que se llamaba? Te acepte finalmente como su esposa ¡Por Dios Sakura! ¿Cómo puede odiarte esa mujer si tú eres una joven encantadora? Si pudiera... cachetearía a esa mujer para ver si con eso despierta de una buena vez y se de cuenta de que su hijo no pudo haber elegido una mejor mujer, esposa, amiga y compañera para el resto de su vida.

Disculpa Sakura, pero creo que dejaré la carta hasta acá, siento un olor a quemado desde la cocina ¡Olvidé el queque que estaba haciendo! ¡Cielos! Si se está quemando no sé que sigo haciendo acá aún escribiéndote...

Un caso perdido, no pude salvarlo, los cocineros junto con el resto de la servidumbre tienen los domingos como día libre. Eriol se está deshaciendo de los restos carbonizados, tendré que empezar de nuevo.

Me despido con un gran beso,

Daidouji Tomoyo.

P.D.: Te adjuntó algunas fotos de Nagisa y Nadeshiko, creí que te gustaría conocerlas, aunque sea sólo por fotos, también de tu familia, eso incluye al señor Fujitaka y a la familia de tu hermano, Eriol y yo también aparecemos en algunas, no son muchas, pero espero que te gusten.

Sakura, sacó las fotos y las miró, eran preciosas las gemelas, las dos tan iguales físicamente, heredaron el cabello oscuro de su padre y los ojos amatistas de su madre, luego observó las fotos de su familia: su sobrino, era igual a Touya. Observó a Tomoyo, estaba como siempre, elegante y alegre con su esposo Eriol. Su padre seguía con esa amable sonrisa y esos anteojos. Volvió a mirar la carta por encima y cerró los ojos mientras sonreía:

– Muchas gracias Tomoyo, definitivamente... ¿Qué haría sin ti? – dobló las hojas y volvió a meterlas en el sobre. Las fotografías las dejó en el cajón de su mesita de noche que tenía al lado de la cama, en la cabecera. El golpeteo de la puerta hizo que girara su rostro. – ¿Si?

– Soy yo, señora Sakura Li – contestó una voz masculina ya conocida y familiar para Sakura.

– Adelante Wei, puedes pasar – contestó desde el lecho mientras ordenaba un poco lo que tenía desparramado. La puerta se abrió con calma.

– Me imaginé que podría estar aburrida, así que le traje algunos libros y revistas por si quiere leer – Wei se acercó y al ver el desorden sonrió – ¿Quiere que le ayude a ordenar? – la joven asintió y le entregó la ropa de bebé que le envió Tomoyo.

– Ponga... estas en la cómoda de allá por favor – sus mejillas adquirieron un leve rubor, el mayordomo obedeció – en el último cajón por favor, gracias, así está bien.

Luego de dejar todo en orden, Wei se retiró con lo que quedó de la caja en donde venían los obsequios:

– Espera Wei – el viejo mayordomo se giró y observó atenta a Sakura – ehm... yo... tengo... ganas... – con su dedo índice se rascó la barbilla y luego continuó algo sonrojada – tengo ganas de comer comida... japonesa.

Wei sonrió:

– Me temo señorita que acá no tenemos chef que sepa preparar comida japonesa. – Sakura no se desilusionó, es mas, la idea parecía animarle mucho más.

– No se preocupe Wei, en Japón, yo solía cocinar en casa – sonrió observando el viejo rostro del hombre de pie aun en la puerta. – mi padre nos enseñó, a mi hermano y a mi.

– Pues... el doctor dijo que no se podía esforzar mucho, no sé si sea buena idea dejar que baje a la cocina. – meditó el viejo.

– Oh... vamos Wei, por favor – Sakura miró con ojos brillantes a hombre de cabellos canoso para convencerlo. – Por favor... – Sakura vio como el viejo mayordomo parecía pensativo.

– ¿Qué le parece si lo consulto con el doctor esta tarde? – le explicó a Sakura observando su reloj – luego del almuerzo – aclaró – si este concede el permiso, bajaremos a la cocina para que usted prepare la cena ¿De acuerdo?

Sakura asintió encantada.

--

Ahí estaban, de pie en la entrada de la casa Li de paredes blancas y techo azul, cuatro mujeres de buen porte, con sus trajes chinos y sus respectivos hijos. La madre de estas las saludó con una suave sonrisa y las cuatros avanzaron aun cuchicheando entre ellas con sus hijos en brazos por ser aun muy pequeños y otros de la mano pues ya eran mayores. El hermano menor de aquellas cuatro mujeres estaba de pie junto a su madre a unos pasos detrás con su esposa. Al acercarse más las cuatro mujeres de cabellos castaños se detuvieron frente a Sakura:

– Xiao Lang ¿Ella es la japonesa con la que te casaste? – preguntó la que parecía ser la mayor de las cuatro, observó a la joven esposa de su hermano de pies a cabeza, su hijo estaba detrás de ella, tendría unos seis o siete años, por lo que Sakura pudo notar al ojo.

– Su nombre es Sakura, Shiefa – contestó el joven con seriedad a su hermana, la mujer tenía el cabello largo, estos llegaban hasta cerca de su cintura. El joven castaño de ojos marrones ambarinos miró a Sakura suavizando sus gestos que sorprendió a su hermana por unos instantes.

Sakura estaba algo ruborizada pues se sentía un poco intimidada, las cuatro hermanas de Shaoran eran hermosas. En aquel momento la señora Yelan Li giró y entró a la casa, el resto de las jóvenes la siguieron con sus hijos sin dejar de echar una última mirada a la mujer de su pequeño y único hermano, no dejaron de hablar entre ellas y comentar la situación:

– Yo siempre pensé que Xiao Lang iba a terminar casado con... – Sakura levantó la vista y fijó su atención en una de las hermanas de su esposo que había pronunciado aquellas palabras, tenía el cabello corto y liso, estos llegaban hasta sus hombros. No pudo escuchar el nombre pues el llanto del bebé que llevaba en brazos había opacado su voz, la madre intentó tranquilizar a su bebé meciéndolo. – Tranquilo, tranquilo... – le murmuraba con cariño.

– Futie, no digas eso en voz alta, en presencia de... – Sakura notó como la mirada de ambas se cruzaron, la mujer tenía el cabello largo, pero no tanto como Shiefa, estos le llegaban hasta unos centímetros más debajo de los hombros. La mujer bajó su voz convirtiéndolo casi en un susurro, las cuatro ya atravesaban el umbral de la puerta. Sakura no pudo escuchar lo que decían.

Cuando entraron, Futie se disculpó y avanzó hacia los dormitorios, su bebé aun seguía llorando. Wei, con la ayuda de algunos criados, servían un trozo de pastel y una taza de té a todos los presentes, los niños comían con alegría y se servían jugo natural.

– ¿Cómo ha estado tu marido? Faren – preguntó Yelan tras sorber un poco de té. La aludida giró su rostro en dirección a su madre tras limpiarle la boca a su hija de 6 años lleno de pastel.

– Oh, bien muy bien, de viaje en Beijing – respondió. Sakura la observó mejor, tenía el cabello corto a los lados, por encima de las orejas, pero luego notó que era largo por detrás, sujeto en su nuca con una fina cinta que hacía juego con su traje – vuelve la próxima semana. – la madre de esta asintió.

– ¿Así que tu nombre es Sakura? – preguntó Futie, en aquellos momento llegaba al salón sin su bebé. Sakura se giró, la observó y asintió.

– Kinomoto Sakura. – contestó, de pronto Shaoran la detuvo tomando su mano entrelazando sus dedos en los dedos de ella.

– Ahora que estamos todos, haré las presentaciones correspondientes – habló Shaoran. – Li Sakura, mi esposa, ella... – indicó al a mujer que estaba frente a él – es mi hermana mayor: Shiefa – la mujer agachó levemente su cabeza, era la mujer que había preguntado por ella en la entrada de la casa, de cabellos largos hasta la cintura. – La que está a su lado es Feimei – Sakura notó que era la joven que se había dirigido a la mujer llamada Futie en la entrada de la casa para pedirle discreción, sus cabellos también eran largos pero estos sólo llegaban hasta un poco más debajo de los hombros. – La que sigue es Faren – la joven le sonrió a Sakura mientras limpiaba de nuevo la boca de su hija manchada de pastel. – la que acaba de llegar es Futie, la menor de las cuatro – la mujer tan solo agachó la cabeza a modo de saludos mientras tomaba asiento cerca de su madre.

– ¿Y que edad tienes? – Preguntó Feimei. – ¡Te ves tan joven!

– Ehm... veintitres – contestó algo tímida.

– ¡Te ves mucho menor! – contestó Faren esta vez mientras ayudaba a su hija a comer pastel.

Yelan tras terminar su té se retiró del salón, acompañado del viejo mayordomo Wei, dejando a las hermanas de Shaoran junto con Sakura. Los niños también se retiraron para ir a jugar, pero aprovecharon de llevarse a su tío para que los acompañara:

– Vamos... tío, queremos que nos acompañes. – El hijo de Shiefa y la pequeña de Faren insistían con ojitos de perrito triste que su tío Xiao Lang los acompañara cada uno agarrado de uno de los brazos del hombre. Shaoran no sabía si ir y dejar a Sakura sola con sus hermanas o quedarse acompañándola, buscó la repuesta en los ojos de su mujer.

– Ve Shaoran, estaré bien – le contestó en un susurro y una sonrisa, él asintió y depositó un beso en la frente de ella, luego de eso se puso de pie y fue arrastrado por ambos niños hacia el jardín.

La habitación, sin la presencia de los pequeños, quedó en silencio. Las cuatro hermanas se miraron entre si. Sakura tomó su taza de té y bebió un poco de su contenido aún tibio.

– ¿Cómo conociste a Xiao Lang? – preguntó Shiefa interesada.

– ¿A qué te dedicabas? – Preguntó Futie.

– ¿Tienes hermanos verdad? – preguntó Feimei, ella aún no se casaba.

– ¡Feimei! No puedo creer que estés tan desesperada – exclamó Faren.

– ¿Qué? – se quejó. – ¡Me estoy volviendo vieja! Y me encantaría ser madre como ustedes – Sakura se rió.

– Pero tienes al doctor Tsukishiro loquito por ti, Feimei. – recordó Shiefa.

– ¡Estas loca! – exclamó acalorada Feimei, se acomodó el cabello largo detrás de las orejas y fijó su atención en la esposa de su hermano pequeño. – No estamos acá para hablar de mí, estamos por Sakura.

La aludida sintió un escalofrío recorrer toda su espalda, dejó la taza de té segura en la mesa y levantó la vista de color esmeralda para observar cuatro pares de ojos fijos en ella, todas con el ceño levemente fruncido, el ambiente se había vuelto tenso ¿Qué estaba ocurriendo?:

– Kinomoto – comenzó Futie, desde que se habían visto por primera vez, afuera de la mansión Li, Sakura había notado un cierto rechazo en su mirada hacia ella, muy parecido a lo que Yelan Li le hacía sentir. – Madre nos ha dicho que no eres digna de nuestro hermano. – Sakura tragó pesado.

– Ahora que estamos sólo entre mujeres – continuó Shiefa, miró a sus hermanas y luego a Sakura – queremos dejarte bien en claro algunos puntos.

– No comprendo... que quieren decir... – susurró la joven de ojos verdes.

– Li Xiao Lang es el único descendiente varón de la familia Li. – contestó Faren tranquila sirviéndose un poco de su pastel. – me imagino que ya sabes sobre lo importante que es para nosotros eso.

– Queremos lo mejor para él. – colaboró Feimei quien bebía un poco de su té, iba a agregar algo más pero la joven de cabellos cortos, sobre los hombros, continuó levantándose de su asiento con los puños apretados:

– ¡Xiao Lang nunca será feliz contigo! – exclamó sorprendiendo a Sakura, esta sintió que la boca del estómago se le apretaba y dejó el pastel en su lugar. – No conoces nada de su vida, no conoces ninguna de sus responsabilidades como heredero de los Li ¿Eres capaz de ayudarlo en el trabajo? ¿Puedes comportarte como una fina dama de la alta sociedad? ¿Podrás soportar esta vida de grandes responsabilidades como la mujer de un Li? ¿Cómo lo ha hecho nuestra Madre?

– Tú vienes de una familia pobre – meditó Shiefa – seguramente tras saber que Xiao Lang era heredero de tan grande fortuna...

– ¡Basta! – Sakura se colocó de pie – es verdad que vengo de una familia humilde – no iba a aceptar que ofendieran el esfuerzo de su padre durante todos estos años para que ella y su hermano crecieran y tuvieran la vida que tenían, nunca les faltó nada. – y no por eso me enamoré de Shaoran, si están insinuando que lo hice por su dinero ¡Están muy equivocadas! Al igual que su madre, no me conocen.

– Aún así, no estás a la altura de Xiao Lang. – agregó Faren. – estropeaste el futuro de nuestro hermano al aparecer en su vida. – se colocó de pie junto con Shiefa y ambas salieron del salón.

– Kinomoto – Futie la llamó – si realmente amas a Xiao Lang, será mejor que te alejes de él, no estorbes. – siguió a sus hermanas que ya habían salido del lugar.

– Sakura – era Feimei, la joven de ojos verdes no sabía que decir, no había entendido del todo aquel repentino cambio de actitud de las hermanas de su marido, se habían vuelto de la nada tan frías y agresivas, como Yelan, le habían dicho cosas horribles, cosas que aún no llegaba a comprender del todo. – Sakura – Feimei la volvió a llamar.

– Ah... – alcanzó a decir como respuesta.

– Es verdad que no te conocemos, pero por el bien de nuestro hermano seremos capaces de todo y como hijas de esta familia, siempre apoyaremos las decisiones de nuestra madre, siempre – después de colocar una de sus manos sobre uno de los hombros de Sakura se marchó también del lugar.

--

El doctor de la familia vino aquella tarde, después del almuerzo, hasta la mansión Li para examinar a la joven, ordenes de Yelan tras la petición de Wei, y por su semblante Sakura pudo adivinar que todo parecía estar mejorando.

– Bien, según los resultados de los últimos exámenes que le hicimos seguiremos con las mismas tabletas de calcio y hierro – contestó el médico de la familia, un hombre de rostro redondo por la gordura, calvo y bajo. Sakura lo miraba y esperaba que Shaoran no se pareciera a aquel hombre cuando envejeciera.

– Sí – contestó la joven de ojos verdes con una sonrisa nerviosa. – ¿Es posible que pueda levantarme de esta cama? – preguntó esperanzada. El médico meditó.

– Creo que lo peor aún no ha pasado – Sakura apagó su sonrisa y bajó la vista – veamos llevas casi doce semanas de embarazo, si en cuatro semanas más tu situación mejora, podrás levantarte de la cama sólo para dar unos paseos ligeros, por ejemplo, podrás bajar al hermoso jardín que tienen atrás y caminar su media hora diaria como máximo.

– ¿Podré bajar a cocinar? – preguntó sorprendiendo al doctor, el profesional se giró y observó a Yelan. La mujer permaneció en silencio y con el mismo rostro inexpresivo de siempre. Volvió a mirar a su paciente.

– Lo que pasa es que a la señora se le ha antojado unos platillos de su país de origen que hace un tiempo no ha tenido la oportunidad de probarlos. – contestó Wei. Sakura asintió algo avergonzada.

– Pero pueden mandar a pedir la comida de algún restaurante, hay muchos en Hong Kong que se dedican a ofrecer comida de distintos países del mundo – Sakura negó con la cabeza.

– No es lo mismo – parecía una niña mimada.

– Bien yo me retiro – dijo el médico mirando la hora – tengo más pacientes que atender, nos veremos dentro de un mes. – contestó, Yelan y Wei lo acompañaron. – les recomiendo que fijen un día para llevarla al consultorio y realizarle algunas ecografías.

Sakura se quedó sola nuevamente en su habitación, se levantó con cuidado de la cama y fue hasta el escritorio para tomar el calendario con varios días tachados y un bolígrafo. Luego de eso volvió a su lecho y se cubrió con las sábanas.

– Tan sólo cuatro días más... – murmuró en medio del silencio, pero este fue roto por el llamado de la puerta. – Adelante... – tras ver quien se asomaba por detrás de la puerta se sorprendió – señora Yelan Li.

– ¿No te molesta que pase verdad? – le preguntó con calma, Sakura negó con la cabeza indicando que no le molestaba en absoluto. La mujer entró y cerró la puerta con cuidado, luego tomó una silla que había en la habitación frente al escritorio y la ubicó al lado de la cama de la joven.

– ¿Qué... sucede? – preguntó Sakura preocupada, aquella mujer no solía hacer lo que estaba haciendo en estos momentos: venir a conversar con ella.

– Sakura, me temo que te tengo una mala noticia. – la joven se alarmó ¿Qué sucedía? ¿Tan mal estaba su hijo? ¿Algo pasó con su familia? ¿Sus amigos? ¿Shaoran? ¿Era Shaoran? ¿Le sucedió algo? Muchas dudas invadieron su cabeza, se sintió de pronto mareada. La mujer pudo notarlo así que agregó rápidamente – No es nada grave, Sakura, no debes preocuparte tanto.

– Dígame rápido que pasa. – la joven de ojos verdes sujetaba con fuerzas el calendario, Yelan pudo notarlo.

– ¿Estás contando los días que faltan para su regreso? – Sakura pestañeó un par de veces y observó lo que tenía en la mano, su mirada se centró en el número 31 del mes de marzo de aquel año, notó que estaba encerrado en un corazón, ese día llegaba su querido Shaoran, la joven asintió con la cabeza. – Me temo que... – luego de hacer una breve pausa siguió – ...tendrás que correr ese corazón.

– ¿Qué?

...Continuará.

Notas de la Autora: ¡Pobre Sakura! ¡Parece que Shaoran no podrá regresar a tiempo para su cumpleaños! ¿Soy muy cruel con ella?

¡Y otra vez! Por cada REVIEW que dejan, tipeo una letra (?)

Respuesta a algunos Reviews del capítulo anterior que no pude responder:

Mel: Gracias por leer y comentar ¿Enserio te recuerda a tu suegra? Debe de ser muy complicado tratar con alguien así... ¡¿Y me dices que es peor?! Que miedo ahahaha... XD!

rubi: Gracias por seguir leyendo :D!!

paina: Gracias también por leer.

sakurayshaoran: Aww... gracias por comentar y leer me alegra que te haya gustado la historia, fue como lindo leer tu review XD!

Próximo Capítulo: "Temores"

(...)

– ¿Por qué? – Preguntó la joven castaña – ¿Por qué Shaoran no volverá?

La mujer no respondió, sólo entrecerró levemente sus ojos.

– ¿Por qué me hace esto? – Sakura se afirmó del marco de la puerta y negó levemente con la cabeza sin dejar de observar los ojos oscuros de aquella mujer. – ¿Por qué? Yo pensaba que, al saber que le iba a dar un hijo a Shaoran... usted me había empezado a apreciar (...)