Pues aquí acabo enero...

Muchas gracias por la cantidad de comentarios, follows y favs...me tenéis entusiasmada.

No dudéis en comentarme todo lo que opinéis, lo bueno y lo malo, TODO.

Espero que os guste :))


ENERO

Parte 3. Encantada, Emma.

Ya era tarde cuando le sonó el aviso de que le escribían por Skype. Sabía quien era porque no había escrito a nadie más ahí.

Regina: Buenas noches, UglyD.

UglyD: Hola.

Regina: He visto un par de películas de las que me recomendaste y he de decirte que me han gustado. Aunque si te soy sincera mis gustos en cine siguen yendo por otros derroteros.

UglyD: Bueno…yo tampoco es que sea una forofa de ese tipo de pelis.

Regina: Me parecen mucho más interesantes como las retratas en tus videos que como son en realidad.

UglyD: Gracias, jeje.

Regina: Es cierto, creo que tienes una gran capacidad para evocar sensaciones mediante imágenes. Enhorabuena.

UglyD: Intento hacerlo bien.

Regina: Además, la música que utilizas me tiene entusiasmada.

UglyD: Me vas a sacar los colores.

Llevaba una semana hablando con ella y le gustaba lo que le decía, siempre alababa sus videos. La consideraba su fan número uno.

Regina: Por cierto, ¿no es muy tarde para estar conectada por aquí?

Miró el reloj y vio que eran las dos de la mañana, pero es que dentro de dos días tenía un examen terrible e iba un poco apurada de tiempo.

UglyD: Estoy estudiando, aunque creo que ya no rindo nada. ¿Y tú que haces por estos lares?

Regina: Me suelo ir a dormir bastante tarde. Por cierto…¿puedo preguntarte algo?

UglyD: Claro.

Contestó rápido a pesar de haber dudado unos segundos.

Regina: ¿Cómo te llamas? Es que me resulta un poco raro identificarte por UglyD.

UglyD: Emma.

Regina: Encantada, Emma.

UglyD: Lo mismo digo, Regina.

Como no tenía a nadie más agregado, decidió cambiarse el nombre del chat.

Regina: Mucho mejor, porque estoy segura de que tu nick no te hacía justicia.

Emma: …

Regina: Por cierto, Emma ¿qué estudias? Si no te apetece no tienes porqué contestar.

Emma: No, no me importa. Estudio medicina en la Universidad de Storybrooke.

Regina: Como me imagino que me habrás investigado, sabrás que compartimos ciudad.

Era cierto, había buscado en mil páginas una imagen de Regina, pero nada. Ni una. Sólo había averiguado cosas de su empresa, pero de ella a nivel personal no había nada. Y claro, a Belle no le iba a preguntar porque iba a resultar un poco raro.

Emma: ¿Por qué crees que he intentado averiguar cosas sobre ti?

Regina: Porque yo también intentaría averiguar cosas sobre tu persona, si supiese cómo. Aunque, para ser sincera, prefiero que seas tú la que me lo cuente.

Sólo habían hablado unos cuantos días y, aunque al principio le causaba reparo, ahora confiaba en ella. Su modo de escribir serio , su forma de expresarse y el hecho de que con ella fuese muy amable, cosa que según Belle le había contado no solía darse, le hacía sentirse bien hablando con Regina.

Emma: ¿Qué quieres saber?

Regina: Lo que tú me quieras contar.

Emma: Pues me llamo Emma, tengo 21 años y estudio medicina. Me gusta ir en moto y, según tú, hago unos videos estupendos.

Regina: Los haces. ¿Has estudiado algo de informática?

Emma: No, siempre he sido autodidacta en estos temas. Me gusta.

Regina: ¿Tienes moto?

Emma: No, pero mi padre tiene una antigua Harley y cuando puedo se la quito.

Regina: Ten cuidado…

Emma: Eso intento jeje

Regina: A mi nunca me han entusiasmado, siempre he sido mucho más de coche.

Emma: Yo tengo un "trasto" amarillo.

Regina: ¿Trasto?

Emma: Un escarabajo de hace unos años, hay veces que suena como una tartana, pero le tengo cariño. ¿Tú que tienes?

Regina: Un mercedes.

Emma: ¡Claro! Para eso eres jefaza. ¿Y qué estudiaste?

Regina: No fui a la universidad si es a lo que te refieres, pero he viajado mucho y me he relacionado con las personas adecuadas.

Emma: ¿Y cuántos idiomas sabes a parte del alemán?

Regina: Francés, chino e italiano.

Joe, con Regina.

Emma: ¿Y qué países has visitado?

Regina resultaba ser totalmente sorprendente; una persona culta y con una personalidad totalmente arrolladora. Le habló de sus viajes, de la música que escuchaba, le contó anécdotas sobre el trabajo y la verdad es que le hizo sentirse como la chica más especial del mundo.

Eran las 5 cuando se despidieron, tenía un par de horas para dormir, pero bueno, había merecido la pena.


Era la sexta vez que le sonaba el teléfono. No lo había descolgado porque tenía por costumbre pasar de los números que desconocía, pero se hacía una idea de quien podía ser.

Estaba intentando estudiar pero es que la permanente luz encendida de la pantalla del teléfono la desconcentraba.

-¿Sí?- quería acabar con esto cuanto antes.

-Creía que no me responderías nunca- supo inmediatamente quien estaba al otro lado de la línea.

-Es medianoche, ¿qué quieres Ruby?- se quitó las gafas de leer y alejó un poco la silla del escritorio.

-Hablar contigo.

-Pero ¿quieres algo en particular?- se levantó y estiró un poco las piernas. Hablaba bajito porque no quería que su madre apareciese a cotillear.

-Hace unos días que no pasas por el bar y era para ver si estabas bien.

-Sí…-No sabía porqué estaba manteniendo esta conversación.

-¿Y qué tal te va todo?

-Estoy estudiando, Ruby. No tengo tiempo para…

-Dijiste que no huirías de mí.-negó mientras se sentaba en la cama. Debería aprender a decir "no", en vez de buscar quedar bien.

-Y no estoy haciéndolo, es sólo que es tarde y tengo que estudiar y…

-Y no te apetece hablar conmigo.

-No es eso…-Es que no es que no le apeteciese conversar un rato con alguien, es que le daba miedo que Ruby pensara que tenía posibilidades.

-Tranquila, no voy a creer que te gusto sólo porque charlemos.- Bien, parecía haberlo entendido- Pero no cierres la puerta de que algún día pueda pasar.

-Te voy a colgar- ¿Qué se creía?¿Qué la iba a conquistar? Ni de coña.

-Lo siento, lo siento…¿Qué tal estás?

Y así empezaron a hablar. Cuando colgó una hora después, Ruby ya no le parecía una persona tan rara como había creído. De hecho, tras contarle lo que había pasado con Kathryn, le dio cierta pena. La pobre lo había pasado fatal y , aún así, seguía intentando dar con la mujer adecuada.


-Tienes unas ojeras horribles- Belle tenía cara de no haber pegado ojo, aunque en realidad ella no tenía mejor aspecto. Las conversaciones que mantenía con Regina por las noches se alargaban demasiado.

-Ruby me llamó a las 3- dijo la otra joven mientras se abrochaban el cinturón.

-Creo que no está bien lo que estás haciendo.- Arrancó el coche. Habían quedado en ir de compras.

-Es ella…estaba deprimida y me llamó ¿y qué quieres que hagas?

-Pues decirle que no te llame, porque mucho te quejas de que ahora parece que está todo el día aparcada en tu puerta para verte, pero es que sigues dándole coba. –El mismo tema todos los días…Si es que parecía que a Belle le encantaba tener a Ruby detrás, se pasaba el día diciendo cosas malas sobre la camarera, pero a la hora de la verdad no le dejaba las cosas claras. Sólo le seguía el rollo a la otra joven.

-Creo que a su amigo Killian le gustas.

-Genial…-ahora no tenía tiempo para chicos. Entre estudiar, hacer trabajos, mantener un poco el blog y hablar con Regina se le iban las horas del día.

Sonrió al acordarse de la noche anterior, cuando le había dado a la mujer su dirección de correo electrónico personal y esta había visto por primera vez una foto suya.

[...]

Regina: No me habías dicho que eres tan guapa, señorita Swan. Seguro que tienes un montón de chicos detrás.

Ya habían tratado el tema sobre la sexualidad, ella sabía que Regina era lesbiana y la otra mujer sabía que ella era heterosexual.

Emma: Siempre me pones roja.

Regina: Sólo digo la verdad. Eres alguien muy especial, Emma.

Emma: Estoy segura de que la que tiene un montón de pretendientas eres tú.

Regina: No te creas, yo ya estoy mayor.

Emma: Nunca me has dicho los años que tienes…

Regina: Algún día. Igual que espero que algún día me cuentes porqué me llegó aquel email…

Sonrió al saber que se refería al que había escrito Belle.

[...]

Salió de sus recuerdos cuando Belle comenzó a preguntarle si quería quedar el fin de semana con Mulán, su compañera de universidad.

-¿Y a dónde vamos a ir?- preguntó mientras aparcaba en el centro comercial.

-Me ha dicho que está de relaciones públicas en un bar de Towney, así que copas gratis- Esa era la zona gay de la ciudad, así que imaginó que Belle quería salir por allí para reafirmarse de nuevo acerca de que le gustaban los chicos y que aquel no era su mundo. Hace unos años, en su época de mayor confusión, iba a Towney para decirse a sí misma que aquello no era lo suyo.

-Bueno…si es gratis.- Ella nunca decía que no a un chollo como ese, aunque con Mulán no se llevase excesivamente bien. Es que se pasaba todo el rato detrás de Belle y a ella la ignoraba completamente.

[…..]

En cuanto llegó a casa soltó las bolsas y se puso frente al ordenador. Tenía ganas de contarle a Regina que ya le habían dado la nota de su examen.

Emma:¿Estás?

Preguntó porque aparecía como No Disponible.

Regina: Hola, Emma. ¿Qué tal?

Emma: Ya sé la nota del examen que hice el otro día.

Regina: ¿Y qué tal?

Emma: Un 8, hoy me he ido de compras para celebrarlo.

Regina: Muy bien. Enhorabuena. ¿Te has comprado muchas cosas?

Emma: Dos vestidos, unas botas, tres vaqueros, un par de zapatillas y un montón de camisetas.

Regina: Lo has celebrado bien por lo que veo.

Emma: Sip. ¿Qué tal tu día?

Regina: Lo de siempre…He ido al trabajo, he vuelto a casa y ahora estaba leyendo.

Emma: Ups! Si te molesto mañana hablamos.

Regina: No seas tonta, que sabes que no molestas en absoluto.

Emma: Dime una canción que te guste.

Regina: Hay muchas.

Emma: Pero dime una, porfa.

Regina: ¿Para qué?

Emma: Quiero hacerte un vídeo.

Regina: Gracias.

Emma: ¿Por qué?

Regina: Por ser tan estupenda.

Emma: Así me hicieron jeje

Cuando se fue a dormir se sentía entusiasmada con la idea de hacer algo para Regina. No entendía como Belle había hablado de ella en algún momento como si fuese alguien horrible, porque la verdad es que a ella le parecía un angelito.


Su día había transcurrido como cualquier otro sábado; se había despertado sobre las 10, había desayunado café y un par de tostadas, se había duchado y vestido, había salido a comprar al supermercado y, como siempre, llevaba horas escuchando música y leyendo.

Bueno, también había mirado un par de veces si Emma estaba conectada. Esa niña conseguía entretenerla mucho más que cualquier otra persona que conociese.

Le gustaba hablar con ella. Emma era toda frescura y vitalidad, tenía una bondad y una inocencia que conseguía conmoverla, y hacía mucho que nadie conseguía tal cosa.

Llevaban un par de semanas hablando y, en cierta manera, se había acostumbrado a tener algo que hacer por las noches, más allá de quedarse dormida con el libro entre las manos.

Pero hoy estaba casi segura de que la chica no haría aparición por el chat, porque le había dicho que iba a salir así que era algo entendible.

Se sorprendió cuando escuchó el sonido de una conversación abierta. Cogió la tablet.

Emma: Hola Regina ¿qué tal tu día?

Regina: Como siempre, ahora estaba leyendo.

Emma: Debes de leerte una biblioteca al mes.

Regina: No te creas, pero sí, leo muchísimo. ¿No salías hoy?

Emma: Sí, voy a Towney, porque tengo copas gratis en un local.

Regina: Yo fui un par de veces hace años y es un sitio que no me gusta nada.

Emma: ¿Por qué? Yo me lo paso bien allí.

¿Qué le tenía que decir de Towney? Detestaba profundamente aquel lugar en el que reinaba la promiscuidad, quizás si le decía eso la consideraría una anticuada, pero era su opinión.

Regina: No me gusta la actitud que lleva la mayoría de la gente, pero espero que tú te diviertas.

Se preocupó porque la chica se hubiese molestado por su comentario, ya que tardó unos minutos en contestar.

Emma: No sé que ponerme…me he probado ya mil cosas pero no me gusta nada. ¿Me ayudas a elegir?

Regina: ¿Y cómo pretendes que lo haga?

Casi se le cae la tablet cuando vio la llamada entrante. ¿Videoconferencia? ¿Así de sopetón? No contestó.

Emma: Venga, porfa, cógelo. Quita tu cámara y si quieres no hables pero porfa…

Regina: Espera que voy a por el portátil.

Subió a su habitación a por el ordenador y al bajar las escaleras con él en las manos sólo podía pensar en ¿qué demonios era lo que estaba haciendo?

Tras sentarse en su sitio de siempre, inició sesión de nuevo. Cuando la señal de que Emma la volvía a llamar hizo aparición en la pantalla, estuvo tentada de cerrar el portátil de golpe. Pero contestó, no sin antes bloquear su webcam. No estaba segura de querer que la rubia conociese su aspecto, la chica no sabía su edad y si la veía podría hacerse una idea.

La imagen de una sonriente Emma la recibió.

-Hola- dijo mientras saludaba con la mano. -¿Me ves bien?

Regina: Muy bien- no se atrevía a hablar. ¿Y si su voz sonaba rara por el micrófono?

-¿No me vas a decir ni hola?- la joven alzó la ceja.

Se estaba comportando como una estúpida. Ya era mayorcita para andarse con chiquilladas de vergüenzas.

-Hola, Emma- Una sonrisa radiante hizo aparición en el rostro de ésta.

-Pues tienes una voz muy bonita.- Sólo pudo reírse ante el comentario.-Bueno, entonces ¿estás dispuesta a ayudarme? Aunque…bueno déjalo. – la rubia cambió la vista de la pantalla.

-¿Qué pasa?

-Que si no te apetece no tienes porqué ayudarme, puede que no te gusten nada las tonterías estas de la ropa…- la sonrisilla de medio lado que tenía en la cara, le daba a sus ojos un aspecto bastante inocente.

-No soy fanática de la moda, pero algo entiendo, para qué te lo voy a negar. Venga, anda, hazme un pase de modelos.- Encendió un cigarrillo y se acomodó en el sillón a la espera de que la chica se asomara a la pantalla para enseñarle lo que llevaba puesto.

Se divirtió bastante, Emma era un poco payasa de vez en cuando y eso la hizo reír constantemente. Tras una "amplia" deliberación acordaron que los vaqueros negros, con la camisa blanca transparente y las botas moteras, completaban un look bastante bueno para ir a Towney. Aunque bueno…la rubia era muy guapa, tampoco costaba trabajo que se pusiera algo y estuviera perfecta para ir a cualquier lugar.


Pilló un poco de tráfico de camino a Towney, así que como siempre iba tarde. El móvil le pitaba constantemente debido a los mensajes que estaba recibiendo. Fijo que era Belle.

Mientras esperaba en uno de los semáforos se puso a pensar en Regina. Es que cada día se sentía más atrapada por ella, le caía estupendamente y aunque le seguía resultando un completo misterio en la mayoría de los aspectos, estaba segura de que debía tener una historia apasionante.

Tenía curiosidad por saber su edad, aunque más de 30 tenía y de su aspecto sólo conocía que era morena de ojos oscuros. Sabía lo que le gustaba hacer y en qué consistía su trabajo, pero no le había confiado ninguna información acerca de si había tenido relaciones sentimentales importantes. Se sentía como una auténtica cotilla en lo que a Regina se refería.

Tuvo suerte y pudo aparcar justo enfrente del bar, por lo que vio como Belle se acercaba a ella muy deprisa.

-Lo siento, lo siento…-dijo mientras salía del coche. Mulán las miraba desde la puerta del pub. Ella la saludó con la cabeza.

-Vámonos a otro sitio- su amiga la agarró del brazo un poco histérica.

-¿Qué pasa?- alzó la ceja, no entendía la actitud.

-Ruby está dentro.- la castaña miró nerviosa hacia el local.

-¿Y cómo que ha venido?- se dispuso a cruzar la calle, no estaba dispuesta a que la presencia de Ruby les arruinase la noche.

-Creo que me está siguiendo- murmuró.

-Es que tía, estoy segura de que le has dicho que vendrías aquí…

-Puede que se lo comentase- Joder con Belle, es que a veces parecía unineuronal. Se quejaba todo el día de la camarera pero es que si le decía todo lo que hacía, pues la otra lo veía como una invitación a seguirla.

-Pues ahora te aguantas…Hola, Mulán- saludó a la relaciones públicas. Mulán siempre le había parecido una chica muy mona, sus rasgos asiáticos le daban un aire muy especial a pesar de no ir nunca excesivamente bien vestida.

-Emma…- No sabía porqué nunca había llegado a caerle bien a la chica, siempre le hablaba con un tono bastante seco, incluso la ignoraba. –Belle,- claro a la castaña sí que le bailaba el agua- tú no te preocupes por nada y pásatelo genial, si la chica esa se pone pesada yo me encargo.

-Ohhhh, tu guerrera samurai- pasó riéndose seguida de Belle, que le dio un codazo a modo de respuesta. El sitio estaba lleno, así que cogió a la otra joven de la mano para abrirse camino hasta la barra sin perderse, con tanta puntería como para acabar colocada al lado de Ruby que también estaba esperando su bebida, a su lado estaba Killian.

La camarera la miró a ella con desdén y se fijó en sus manos unidas, luego le dirigió el gesto de desprecio también a Belle que parecía ligeramente avergonzada.

-¡Rubia!- Killian se abrió paso entre la tensión existente y se colocó frente a ella con una enorme sonrisa en la cara- No me digas que te va este rollo.

-No, pero a tu amiguita parece que el rollo loca psicópata le mola- gritó un poco para ver si la escuchaba la de las mechas rojas.

-Cállate- recibió un manotazo por parte de Belle. No entendía nada del rollo que se traían esas dos. Que si me sigue, que si me llama, que si me acosa, pero no le digas nada que pobrecita. En fin… Pidió un chupito que se bebió de un trago, después cuando tuvo las copas, empujó a Belle hasta un rincón. Todo fue meticulosamente observado por Ruby.

-En el fondo te hace gracia- le dijo su amiga.

-Sí, me la hace, pero es que esta también me mira fatal. Creo que deberías mandarla a la mierda.

-Es que me da pena…- Siempre lo mismo.

Se pusieron a bailar para olvidarse de que tenían ojos observándolas. Le entraron un par de tías y, como siempre que iban a Towney, Belle salió en su defensa diciendo que eran pareja. Aunque no sabía como colaba, si eran las dos personas con menos química del universo.

Entre copas y bailes se acabó la noche. Salieron riéndose del pub porque una chica había querido enseñarla a bailar salsa y la castaña medio se había encarado con ella.

Fuera se quedaron a hablar un rato con Mulán antes de marcharse.

-¿Qué tal lo has pasado?- preguntó la morena pasándole un brazo por los hombros a Belle. Ya estaba ignorándola.

-Muy bien- La castaña iba afectada por el alcohol, ella ya hacía un rato largo que había dejado de beber porque tenía que conducir.

-Belle, me estoy pelando de frío, nos vamos a ir ya- intervino en el tonteo que se traían las otras.

-Vale. Gracias, Muli, por todo- Mulán abrazó a Belle y en ese momento, Emma no supo muy bien de donde salió, Ruby hizo aparición en escena.

-¿Sabes, Belle?- se colocó frente a la castaña lo que hizo que esta se soltara del abrazo.

-¿Qué?- debía ser que el alcohol le había dado valor para plantarle cara de una vez a la camarera. A Emma le gustó ese genio por parte de su amiga.

-Te estás equivocando.- dijo con desprecio la camarera.

-¿Ah, sí? Ruby, te he dicho mil veces que no voy a tener nada contigo ni aunque fueses la última persona sobre la faz de la tierra.- Belle, sorprendentemente, parecía cabreada.

-Porque no te gustan las chicas ¿verdad?- cambió la mirada entre ella y Mulán. ¿Por qué estaba metida en este fregado? Ella no le tiraba ni de coña los trastos a Belle.

-Bien , creo que al final lo has comprendido.

-Eso no te lo crees ni tú.

Ruby se fue dejando a Belle con la palabra en la boca. Ella pensó que también había llegado la hora de que ellas se marchasen, así que metió a la castaña en el coche. Genial, y ahora se ponía a llorar. Memorable, la noche había sido memorable.


¿Opiniones?