Noriko abrazó sus piernas mientras reía.
Estaba afuera de la oficina de Tohma, justo al lado del marco de la puerta.
Suguru debería aprender a reprimir sus gemidos sino quería recibir miradas raras.

Noriko abrazó sus piernas mientras reía.
Estaba afuera de la oficina de Tohma, justo al lado del marco de la puerta.
Suguru debería aprender a reprimir sus gemidos sino quería recibir miradas raras.
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