Summary del Capítulo: A veces, cuando no sabes qué hacer, y pierdes una batalla contra ti mismo… cuando combates contra el amor, y pierdes, lo mejor que puedes hacer es aceptarlo, si has sido flechado por cupido, déjate llevar… aun cuando el camino por el cual te lleve ese amor sea aun más doloroso de lo que crees.
Amar es Combatir
Capítulo 4
Frenesí
En el despacho de Naruto, la luz rojiza del sol al amanecer hacia su cabello brillar mucho más que el de ningún otro en esa sala, pues las otras personas frente a él, tenían el cabello oscuro… Sasuke, Shino y Hinata, habían sido llamados por él tan pronto había amanecido, pues había una misión importante a cumplir. Tenían que ir a la Aldea Oculta de la Hierba, y traer de vuelta a salvo a un señor feudal muy importante, que venía a ver los exámenes chuunin, como cada año.
Sin embargo, a Sasuke le importaba muy poco la misión, de hecho su mente estaba más interesada en descifrar la jugarreta que el destino le había jugado al ponerle a Hinata en frente, servida como en bandeja de plata, pese a que se había prometido a sí mismo –y a Sakura sin que esta lo supiera- que no le haría daño a su mujer, que jamás la engañaría y ahora… flaqueaba ante sus deseos. Pero bueno, no todo estaba perdido, pensó, pues estaba más que seguro que no se atrevería a hacer algo con el chico bicho cuidándolos, aunque tampoco creía que Hinata se dejaría convencer fácilmente, después de todo, ella y Sakura eran buenas amigas, y conociendo a Hinata, ella no le haría eso a una amiga… así que estaba salvado, aun cuando sus deseos fueran más fuertes que él, habían tres cosas que le impedían hacer un mal mayor: Sakura, Shino y Hinata.
- ¡Cielos, extraño mucho a Sakura-chan! –se quejó el rubio, logrando sacar a Sasuke de sus pensamientos- Ahora que va a entrenar a Hanabi no podrá venir en un buen tiempo –suspiró- no hasta que terminen su entrenamiento. No tendré más compañía que este montón de papeles –siguió con su monólogo, como olvidándose que había tres shinobis frente a él, muy impacientes por partir.
- Naruto ¿podrías darnos los papeles necesarios para partir? –pidió Shino, ya muy cansado de estar ahí.
- Ese es el problema, no sé dónde están, la que se ocupa de eso es Sakura –comentó rebuscando en su escritorio- Ella es más organizada que yo.
- Si quieres te-te ayudo, Naruto-kun –se ofreció Hinata colocándose a su lado y también empezando a buscar.
Sasuke hizo una mueca apenas perceptible, estaba comenzando a ponerse celoso de Naruto, que no paraba de alimentar sus sospechas de que él y Sakura tenían un tórrido romance a sus espaldas, aunque claro, si lo conocía bien, y en realidad eso pasaba, eso era bastante improbable, más bien, imposible, pues Naruto estaba que babeaba por Hanabi, y además, tampoco podría traicionarlo de esa manera, ninguno de los dos lo haría, jamás.
De todas maneras ¿por qué trataba de buscar algo que no iba a pasar nunca? ¿Acaso sabía que si Sakura se enamoraba de otro se lo pondría más fácil para dejarla? ¿Esa sería su excusa? ¿Esa sería su salida? "Te dejo porque ya eres feliz con otro" ¿sería acaso tan cobarde? No, negó con la cabeza, pero los demás no se dieron cuenta de tal gesto, jamás, él era Sasuke Uchiha, él era quien había matado a Itachi, quien había matado a Orochimaru también… así que no podía irse con la salida fácil, no podía confiar, no podía esperar que eso sucediera, no podía desear que eso pasara, no podía, simplemente… porque ella no era algo a ofrecer a quien primero viera, no era algo que podía manipular a su antojo, no era algo a quien podía mandar.
- Sí, aquí están, gracias, Hinata –sonrió aliviado el Hokage después de unos minutos de forcejear con la montaña de papeles que amenazaba con derrumbarse.- Aquí está la información que necesitan, que les vaya bien en su misión.
- No es nada –le devolvió la sonrisa la Hyuuga, logrando un nuevo ataque de celos en el último de los Uchiha, al ver que ella aun seguía amándolo a pesar de todo el daño que éste le había hecho.
- Sasuke –lo llamó su amigo antes de que saliera del despacho- Sakura no se ve muy bien ¿Tienen problemas? Porque sé de un buen terapeuta de parejas, lo conocí cuando trataba de arreglar la relación de ero-sennin y Tsunade-baa-chan.
- Gracias, Naruto –sonrió falsamente el muchacho- Lo veremos en cuanto regrese.
- Cuídate, teme –fue lo único que logró oír antes de cerrar la puerta.
Bueno, ahora sí que estaba enfadado, primero, Naruto le roba la atención de Hinata, y ésta a pesar de todo lo que sufrió lo sigue queriendo, y ahora el rubio lo manda a ver a un terapeuta ¿qué se creía? ¿Qué podía irrumpir en su vida amorosa así como así? Eso ya no tenía solución, no necesitaba ver a aquél dichoso terapeuta para que le recomendara solucionarlo todo con flores y arco iris, eso no le hacía falta, porque desde hacía tiempo no sentía ni el más mínimo afecto, que no fuera fraternal por su esposa, así que, por más que le insistiera en que eso se arreglaría, haciendo eso o lo otro, no serviría porque su mirada ya estaba clavada en otra persona, una persona que caminaba frente a él, platicando con Shino tranquilamente y dejando que su largo cabello ondeara al viento.
Después de que llegaron a las puertas de la Aldea, y de que organizaron un plan efectivo de defensa por si encontraban resistencia, salieron del lugar, y empezaron a saltar entre los árboles, adentrándose cada vez más en el bosque, Sasuke iba a la cabeza, seguido de Hinata y por último de Shino, pues éste así lo había dispuesto al ser el líder en aquella misión, listos para una emboscada que no parecía llegar. Por algún tiempo, avanzaron en silencio, buscando algún sonido que les indicara que había enemigos, pero sin encontrarlos. Así que más tranquilos, cuando llegó la noche, establecieron su campamento a las orillas de un río y se dispusieron a reponer fuerzas, pues ya estaban a más de medio camino. Hinata hizo la cena de esa noche, ayudándose con vasos de ramen instantáneo y algunas que otras provisiones que había llevado Hinata.
A Sasuke la comida preparada por Hinata le supo a gloria, pero lo atribuyó a que ya estaba algo cansado de la sazón de Sakura, y de su repentino sentimiento por ella, sin embargo no se atrevió a elogiarla directamente con Shino ahí, pues éste era demasiado observador y tal vez se daría cuenta de sus intenciones para con la chica. Así, comieron y bebieron en silencio hasta saciarse, después, cada uno se dispuso a dormir en sus respectivos sacos. Sin embargo, nuestro Uchiha no tenía mucho sueño, ¿y cómo podía tenerlo cuándo tantos problemas le agobiaban? En cuanto se metió a su saco no hizo otra cosa que pensar en la mujer que seguramente dormía a pocos metros de distancia de donde estaba él, bueno, al menos eso creía, hasta que a mitad de la noche algo lo hizo despertarse y el poco sueño que tenía se desvaneció al oír lloriquear a una figura cerca del río.
Sasuke se levantó y buscó a tientas a Hinata, cuidando de no tropezarse con Shino y despertarlo de paso, hasta que por fin divisó una silueta en la oscuridad, que recargada sobre un árbol, seguía emitiendo leves sollozos. El muchacho se dirigió hacia allí y pronto se encontró con la mujer, que se disculpó por haberlo despertado, y después de que éste le insistiera mucho, le explicó el motivo por el cual se sentía tan desdichada.
Le explicó que en realidad no le dolía que Hanabi fuera la afortunada en poseer el amor de su rubio, no, eso ya estaba en el pasado, ya lo había aceptado, lo que le dolía era el hecho de que ella se había superado tanto, tanto y por él, siempre por él, porque su fuerza lo inspiraba, y él nunca le había reconocido tal mérito, él nunca se había dado cuenta de la pobre Hinata, de la extraña de Hinata, como le llamaba a veces, no él no se había dado cuenta de todos los sacrificios que había hecho por cambiar, el sólo había visto a Hanabi y había quedado prendado de ella, dejándole en segundo plano, dejando sus logros, sus sueños, sus metas muy detrás. Que todo por lo que ella había luchado, todo lo que ella cambiado no fue nada después de que Naruto le pidió a su padre permiso para salir con Hanabi, que sin haber hecho nada más que tener cara bonita y ser extrovertida, se convirtió en una mujer tan digna como Sakura para merecer su amor y ella se fue con la cola entre las patas, como un perro.
- Bueno –empezó Sasuke a decir, midiendo sus palabras para no herir más a la chica- Ya que has hecho todo eso por él, ¿por qué no se lo agradeces encontrado a alguien que te haga olvidarlo?
- Muchas gracias, Sasuke-san –gimió la chica dándole un breve abrazo- Tus palabras me han ayudado bastante yo… bien, yo-yo me voy a dormir, gra-gracias de nuevo, Sasuke-san.
- No es nada –fue lo único que pudo decir. Buenas noches, Hinata.
- Buenas noches, Sasuke-san.
Ambos volvieron a sus respectivos sacos, cada quien metido en sus pensamientos, por un lado, Hinata estaba sorprendida de que Sasuke le diera tan consejo, pero por otro, sabía que él tenía razón, sabía que debía olvidar a Naruto, y que le debía un favor por haberla hecho una mejor mujer y más fuerte. Mientras tanto, Sasuke también pensaba que acababa de dar un gran paso en su relación con Hinata, si es que se le podía llamar así, pues ahora Hinata sabía que podía confiar en él para todo, y si seguía así… bueno, para qué negarlo, tenía que luchar por su amor, tenía que ganar una batalla, combatir, pelar, hasta desfallecer y tratar de obtener eso que tanto quería: a Hinata, sí, debía decírselo y ya buscaría el momento oportuno para hacerla partícipe de sus sentimientos… sólo tenia que esperar.
X-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-X
En cuanto llegaron al palacio del feudal, al atardecer del día siguiente, descansaron un poco, y al día siguiente los tres partieron escoltando al feudal a Konoha, el viaje había sido tranquilo dentro de lo que cabía, los enemigos no eran tan poderosos como se pensaba, y además, Sasuke se sabía muchas técnicas prohibidas que los sacaron de apuros en varias ocasiones en que la vida del feudal peligró. Así pasó otro largo día, hasta que por fin llegaron a la aldea, agotados pero satisfechos de haber cumplido su misión con creces, pues hasta el feudal les regaló unos atuendos muy finos y se despidió de ellos con una gran sonrisa, agradeciéndoles su ayuda.
Los tres hicieron una reverencia antes de alejarse del feudal, que se marchaba a buscar un lugar donde quedarse en el pueblo, momento que Shino aprovechó para irse con Naruto e informarle el estado de la misión que llevaron a cabo. Al verse de pronto solos Sasuke pensó que era el momento adecuado para revelar la verdad sobre sus sentimientos.
- Te quiero –le dijo a Hinata que se quedó pasmada ante tal comentario del Uchiha.
Notas de la Autora: Sasuke ha caído por fin, cayó en las redes del amor, y qué se le va a hacer, él es así, es un obstinado, sabemos que él siempre consigue lo que quiere y busca cualquier método para conseguirlo, y al parecer quiere hacer caer a Sakura también aunque quién sabe como lo hará, aunque supongo están sospechando… ya veremos que pasa en el próximo capítulo "Terapia", ¿Qué responderá hinata? ¿Sasuke lograra su cometido? Bueno, espero me lean en el siguiente capítulo para que se enteren.
Gracias por leer.
Ja ne!
