Holaaaa :'D estuve viendo y ya tengo 8 favoritos! Tenemos a muchos pecadores por aquí 7u7 No les quito más tiempo.
Dedicado a Grenouille .DeLarge.
DISCLAIMER: Gravity Falls le pertenece a Alex Hirsch.
ADVERTENCIA: Incesto Tío-sobrina, próximamente lemon, lenguaje vulgar.
Come Little Children.
~4~
—Parece un pueblo fantasma, tío Ford —Comentó Mabel al regresar al auto—. Solo encontré a Grenda, creo que Candy fue atrapada. Oh, y Pacífica fue de compras.
Ford asintió y se acomodó mejor en el asiento frente al volante.
Mabel contuvo un suspiro. Después de Weirdmageddon y se supo la verdad sobre los Pines mayores, muchos habitantes se resintieron con el autor por haber construido el portal y ser el causante de la apocalipsis. Técnicamente, en la mente de la castaña, ella era la verdadera culpable, pero eso era un secreto de familia y amigos. Hasta el día de hoy, algunos aún no aceptaban a Ford como tal, por lo que al científico no le gustaba mucho rondar por el pueblo, respetando que no era bienvenido allí.
—Bueno, su influencia es grande. Debemos atraparlo antes de que termine con nosotros.
—Pacífica y Grenda vendrán a almorzar a la casa —Le informó a ingresar al auto de Stan, tomando el asiento de copiloto.
—¿Qué hay de la comida?
—Oh —Se rio, avergonzada de haber olvidado que la despensa y refrigerador estaban carentes de cualquier cosa comestible, salvo el helado—. Llamaré a Grenda para que traiga una pizza.
El hombre de anteojos sonrió, negando con la cabeza.
—¿Quieres construir una barrera para lo sobrenatural? —La voz de Fiddleford sonó un tanto extrañada.
—¿Es factible? —Sonrió.
—Supongo… Yo creo que sí. ¡Estará lista cuando menos lo imagines! —Soltó una sonora carcajada—. ¿Pero a qué se debe tan repentinamente?
—Es cierto, vives en las afueras del pueblo —Comentó al aire, recordando que su amigo ahora vivía en la antigua mansión Northwest—. Hay un fantasma aterrorizando Gravity Falls, transforma a todos en niños...
—¡Vaya, una buena forma para ser joven nuevamente!
—Y borran tu memoria, Fidds —Completó finalmente, callando al que una vez fue llamado el loco del pueblo.
—Oh.
Ford esperó pacientemente a que su amigo se recuperara emocionalmente de la información. Aún le resultaba un tema sensible y no lo culpaba, sin mencionar que ser anciano despertaba el lado más sensible de ti en algunas ocasiones. Él mismo había pasado por eso algunas ocasiones.
—… ¿Fiddleford?
—¡Regresé! Haré algo factible y seguro. ¡Adiós!
Antes de que dijese algo más, McGucket ya había colgado. El castaño apoyó los codos en sus rodillas y meditó.
No entendía por qué un fantasma había aparecido tan de repente, y a juzgar por las ropas de la figura, de seguro había muerto hacía muchísimo tiempo. Algo no calzaba. De seguro fue encerrado en un artículo de plata y este se rompió.
Era lo más lógico que tenía por ahora.
—¡Tío Ford! ¡Te dejamos pizza de helado en el congelador! —La voz de Mabel se escuchó desde arriba, provocando un bufido y una sonrisa en el rostro del autor.
Se levantó para estirarse, sintiéndose endemoniadamente bien. Ser joven nuevamente tenía sus ventajas.
Hora de trabajar.
Mabel sonrió, encantada con su trabajo. Después de que Pacífica y Grenda se fueran armadas, cortesía de ella en caso de que ocurriera algo, había decidido dibujar un buen rato y colorear. Gracias a los talleres que había tomado durante las clases y también la ayuda de su tío Ford, había mejorado bastante. Ahora, había terminado de dibujar a Waddles en una pose de batalla, sosteniendo su garfio volador.
El cerdito en cuestión se acercó.
—Es bello, ¿no?
Este le gruñó suavemente en respuesta. La castaña sonrió y lo abrazó con fuerza.
—¿Quieres ver qué está haciendo el tío Ford? —El animal le miró fijamente—. ¡Siiiiiiii, oink, oink~!
Con su mascota en brazos, bajo por el ya reparado elevador hasta donde se encontraba su tío. Cuando las puertas se abrieron, visualizó enseguida a su tío sentado en el suelo rodeado por un montón de papales. Mabel los reconoció como las fotocopias que había sacado Stan del Tercer Diario.
—¿Qué tal vas, tío Ford? ¿Quieres que te traiga algo? ¿Necesitas ayuda? —Cuestionó al acercarse a él.
—Comida estaría bien. Gracias, cariño —Contestó, sin despegar sus ojos de los papeles que describían a los fantasmas.
—¡Enseguida, señor! —Hizo un gesto militar—. Waddles te hará compañía.
No logró entender lo que murmuró Ford, pero estuvo segurísima que fue una afirmación. Dejó a su mascota al lado de su tío y subió nuevamente al ascensor. Hizo una mueca en el camino, había olvidado que el resto de la pizza estaba vertida con helado.
—… Tal vez con Pitt Cola puede saber mejor…—Comentó al sacar una lata y el plato.
No pudo evitar sonreír al volver. Waddles estaba recostado en el regazo de Ford, quien ni siquiera lo había notado.
—Se ven comodooooooos~—Comentó al sentarse en frente de su tío, dejando el plato a su lado—. ¿Te gusta la pizza con helado?
Cuando Ford alzó la cabeza para mirar a los ojos a su sobrina, a Mabel le dio un vuelco en el corazón. En las historias románticas que leía, siempre había fantaseado que algo parecido le ocurriera. Que el Romeo en cuestión levantaría sensualmente la mirada para que conectaran sus caminos de las puertas para el acceso de sus almas.
—Mabel, he comido cosas muy variadas por treinta años. Supongo que algo fuera de lo común no me hará daño —Terminó por sonreírle.
—… Sí… Claro —Se rio, avergonzada de sus pensamientos.
Desgraciadamente, Ford notó su incomodidad. Frunció el ceño mientras que el cerdito se apartaba suavemente.
—¿Ocurre algo, Mabel?
—¡N-No! ¡Todo es perfecto! —Exclamó con los brazos estirados.
La escena en sí, fue perfecta. Pero tuvo que arruinarlo con su comportamiento.
—Mabel, puedes confiar en mí —Posó suavemente su singular mano en su antebrazo.
¡Aaaaawwwnn~! ¡Es tan tierno!, pensó la castaña.
Pero no podía decirle que había cumplido una loca fantasía de su cabeza. Sería raro y estaría jodidamente mal.
—No pasa nada, tío Ford… De verdad —Jugó con sus dedos, pensando en una rápida excusa—. Pero, ya sabes… Espero que Dipper y Stan vuelvan pronto.
—No te preocupes —Le sonrió, presionando con afecto el antebrazo de su sobrina—. Pronto los tendremos de vuelta.
Mabel no pudo evitar corresponder el gesto.
—¡Sí! ¡Gracias por animarme, tío Ford! —No pudo evitar sus ganas y se lanzó a sus brazos.
Como siempre, no calculó su fuerza y terminó tacleando a su tío contra el suelo, pero ella no le soltó.
—Ups —Murmuró contra su hombro—. Perdón.
Escuchó una risa cansada de Ford.
—También estoy acostumbrado a que me lances al suelo, Mabel.
La castaña se carcajeó mientras se incorporaba y ayudando a su tío en el proceso. Mabel sabía que este comportamiento en Ford era un tanto inusual. Ser más dulce con ella, pero a la vez distante. Solía comportarse así cuando estaba preocupado por su seguridad.
—… ¿Tío Ford?
—¿Sí, Mabel? —Preguntó al comenzar a recoger los papeles que yacían en el suelo.
—Verás, yo —Jugó con los largos mechones de su cabello—… Me siento muy sola sin Dipper en mi habitación. Y me preguntaba si… ¿Puedo dormir contigo esta noche? —Ford le había dado la espalda cuando terminó la frase, y notó automáticamente que sus hombros se habían alzado, tensos—. Umm, es algo tonto… Pero no quiero estar sola… Y tampoco quiero que estés solo.
No supo cuánto tiempo estuvieron en silencio, y Mabel comenzaba a pensar que había sonado muy osada a su pregunta. Pero no pudo evitarlo, le gustaba la cercanía de su tío. Y ahora que estaban solos, era su oportunidad para forjar más el lazo que los unía.
Ford finalmente se giró con un suspiro.
—¿Tengo opción? —Terminó por sonreírle.
Mabel se rio.
—Nope.
Ugh, que susto. Creyó que la había regado…
—Mami está llorando.
Los niños miraban atentamente a la mujer llorando desconsoladamente, su rostro cubierto con sus manos. No importaba cuántas criaturas pequeñitas la rodearan, ninguno de ellos era él.
—¿Dónde está mi bebé?
No fueron los rayos del sol lo que despertaron a Mabel, fue que el cuerpo que la arrullaba se había tensado de una forma tan repentina que los brazos que la envolvían la apretaron con fuerza. La castaña soltó un jadeo por la falta de aire y por el calor. Abrió sus ojos y alzó la cabeza para ver la expresión incómoda y angustiada de Ford.
—Tío Ford —Le llamó suavemente—… Tío Ford —Agudizó un poco más su susurro, pero no parecía haber éxito.
Mabel liberó un brazo para acariciar con cuidado el bíceps de su tío de arriba hacia abajo, murmurándole que era solo una pesadilla y no tenía nada que temer.
Mi mente no se puede borrar con nada.
Entendía que las personas debían aceptar los malos recuerdos junto con los errores para aprender de ellos, sin embargo con el caso de su tío, a veces llegaba a dudar. Stanford solía murmurar cosas dolorosas entre sueños y le daban una gran pena en su corazón. La cordura de su tío corrió peligro durante años y temía que perdiera lo que era gracias a esas pesadillas.
Comenzó a respirar mejor cuando los brazos de Ford se relajaron y dejaron de estrangularla, aunque Mabel seguía muriendo de calor. Eran un sudoroso desastre. Sus piernas estaban enredadas con las de Ford, sin mencionar que su camisón se había subido hasta el estómago y la piel descubierta brillaba por la transpiración.
Contempló el rostro durmiente de su tío; ya se veía más calmado. Alzó su mano para acariciar con la parte trasera de su mano la línea de su mandíbula.
Ugh, por qué tenían que compartir la misma sangre…
¡Era el paquete completo! Era brillante, valiente, pero misterioso como es sus novelas y tan tierno cuando se lo proponía. Pero no podía culpar al destino por esto. Era su culpa. Ella no tenía por qué tener sentimientos románticos por un miembro de la familia. Aunque no es como si pudiese manipular lo que sentía.
Solo pasó…
Y tenerlo ahora joven en frente de ella, había aumentado sus esperanzas de gustarle, aunque sea temporalmente y solo por la atracción física, pero Ford no parecía estar interesada en ella en lo más mínimo.
Hizo un puchero mientras sus dedos viajaban por el cuero cabelludo del autor, quien soltó un suspiro por la sensación.
Mabel contuvo el aliento.
Una idea pasó por su mente, y quiso descartarla apenas se había asomado a su cabeza.
Pero no pudo hacerlo.
Era tan tentador…
Pero no estaba bien.
Él no lo sabría.
Seguía sin estar bien.
Era solo una oportunidad. Quizás no la volvería a tener jamás.
Estiró un poco su cuerpo para que su rostro estuviera a la altura de su tío, y se estremeció cuando sus senos se frotaron contra el pecho de Ford. Un extraño calor se instaló en su zona baja y se sonrojó.
Eso había sido muy raro.
Volvió a ver la cara del autor. Seguía dormido.
La mano que había acariciado su nuca bajo hasta posarla entre su cuello y su hombro.
Sin más, acercó su rostro al de él, estiró sus labios hasta que hicieron contacto con los que tenía en frente.
Se estremeció de pies a cabeza. Saber que estaba cometiendo este desliz descaradamente la hacía sentir osada y jodidamente bien. Presionó con más anhelo sus labios un segundo más y se separó con el corazón en la garganta.
¿Desde cuándo había aguantado la respiración?
No tenía idea, pero lo mejor era irse de allí antes de que lo hiciera de nuevo. Porque… Sí. Quería más.
—Soy lo peor…—Murmuró para sí misma, se sentía horrorizada y a la vez feliz.
Odiaba las contradicciones, siempre terminaban de la peor manera.
Soltó un entrecortado suspiro y se apartó lo más delicado posible del cuerpo de su tío. Se levantó y abrió lentamente la puerta. Apenas había salido y la cerró, salió corriendo hacia su propia habitación.
.
Cuando se aseguró que los pasos de su sobrina se habían ido, Stanford Pines se incorporó de un salto de su cama. Con una avergonzada pero aterrada expresión, presionó su boca contra el dorso de su mano, aun sintiendo fresco el beso que Mabel se había atrevido a darle.
¡¿Qué demonios había sido eso?!
D: Ford la descubrió! Cómo cambiará esto? Fingirá que no pasó nada o la enfrentará?
Espero que les haya gustado y hayan quedado satisfechos después de tanta espera.
