Capítulo IV
"Lo inevitable"
Faltaban algunos días para que los alumnos regresaran a clases, y Harry, Ron y Hermione no habían conseguido mucha información acerca de los Horrocruxes…
-Pues aquí dice que…..no, espera no es nada importante-decía el pelirrojo mientras hojeaba un enorme libro, acerca de magia negra.
-Yo creo que deberíamos hablar con la orden acerca de lo que estamos buscando, a lo mejor ellos nos puedan ayudar, ¿no creen?-comento Hermione
-Por primera vez estoy de acuerdo con Herm, la verdad esto no nos esta llevando a nada, hemos buscado en cientos de libros y no hemos encontrado mucho que digamos-dijo el pelirrojo cerrando de un golpe el gran libro que tenia entre sus manos.
-Recuerdan que al poco tiempo de que Dumbledor fue asesinado y traicionado por Snape, le comente a Mcgonagall lo que el profesor me había estado enseñando, y no me hizo el menor caso.
-Si, pero ten en cuenta que tenia muy poco de que el director se había ido y Mcgonagall había ocupado el puesto que antes le había pertenecido...yo creo que estaba muy confundida y tenia otras cosas en que pensar…pero ahora debemos de consultarla, me imagino que siendo la subdirectora cuando todavía estaba el director, debe de estar enterada de algunas cosas ¿no?-termino la castaña, mientras tomaba otro libro de un estante cerca.
-No lo se-
Los tres siguieron revisando varios libros…
-Oye Harry, se que no debería meterme en donde no me llaman, pero ¿todo esta bien entre mi hermana y tu?-
-Si, hasta donde yo se, todo esta bien ¿Por qué?-
-Solo curiosidad…oigan me muero de hambre, ¿vamos a comer algo?-
-Yo no tengo mucha hambre-contesto Harry
-Prefiero quedarme a revisar unos cuantos libros más-
-Esta bien, yo iré por algo de comer…nos vemos-
Ron, guardo los libros que estaba revisando y salio de la biblioteca; mientras tanto Harry y Hermione continuaron buscando…
-¿Harry, recuerdas la vez que te llego la howler de Ginny?-
Preguntaba la castaña, mientras que Harry escudriñaba un párrafo…después de unos minutos en el que espero pacientemente respuesta alguna.
-mmmmm…..perdón Herms, ¿preguntaste algo?-contesto finalmente el pelinegro.
Hermione decidió arriesgarse a preguntar.
-¿Qué sientes por Ginny?-
Harry se quedo paralizado al escuchar aquella pregunta, que era lo que realmente sentía por Ginny…
-Bueno, pues ha sido muy buena y tierna conmigo-
-Si, pero ¿que sientes por ella?-
-Supongo que la quiero-
-¿Harry hay alguna otra chica que te interese?
-No, no se de donde sacas eso.
Harry se quedo pensando un momento ¿todavía siento lo mismo por Ginny?
-Pero hay algo que me inquieta, se trata de Ginny, el día que se fue a la madriguera se comporto de una forma muy extraña-
-Lo que pasa es que siente desplazada, todo este tiempo no has hecho nada más que buscar algo relacionado con los Horrocruxes y el-que-no-debe-ser-nombrado, a ver dime, ¿Cuánto tiempo has pasado con Ginny? Me refiero ustedes dos solos.-
-Pues, la verdad es que no mucho, de hecho creo que le he dedicado todo mi tiempo a Voldemort y los Horrocruxes-
-Pues ahí tienes tu respuesta, necesitas dedicarle un poco de tiempo a Ginny, digo es tu novia ¿no?-
-si, tienes razón…-
-Pero hay algo mas ¿verdad?-
-Hermione, eres mi mejor amiga, a ti no te puedo mentir…el mismo día que se fue Ginny, ese día conocí a una chica, después de que ustedes se fueron de la biblioteca…-
Harry le contó lo sucedido esa tarde en la biblioteca a su amiga…
-Pero lo que me molesto y extraño de Ginny es la forma en que la trato, nunca antes la había visto comportarse de esa manera, fue muy despectiva, es por eso que creo que he perdido el interés en Ginny, me recordó a Cho…-La castaña miro a Harry de una forma de que "¡que te sucede, ni en tus sueños!", que Harry se apresuro a decir-¡Ya se que no hay comparación entre una y otra!, pero es que fue la forma en que se comporto…¡si tú la hubieses visto!-
-Harry, tienes que entender a Ginny mira: ella es la novia del "niño que vivió", eres el mas popular de todo Hogwarts, es obvio que Ginny se pone celosa de cualquier tipa que se te pare enfrente…además eso de estar consolando a una Slytherin, pues como que no es muy normal ¿verdad?, digo es sabido por todo el colegio que ni por error un Slytherin jamás de los jamases pediría ayuda a un Griffyndor-
-Si, ya lo sé, pero es que ella es tan diferente, no es como los demás…tiene algo que la hace diferente.-
-Si Harry, pero ten en cuenta que tú tienes una novia, y no es por que sea mi amiga, pero la tienes que respetar, si ya no sientes nada por ella, será mejor que se lo digas…-
-Hermione, yo no estoy diciendo que no sienta nada por ella, la quiero, es solo que no se que es lo que suceda con ella.-
-Y que tal si no es ella, que tal que eres tú-le dijo su amiga
Después de un largo silencio en el cual Harry estaba pensando en lo que le había dicho su amiga, Hermione rompió el silencio.
-Por cierto el próximo fin de semana, llega Ginny de la madriguera, creo que ya es tiempo de que hablen-
Llego el fin de semana y Harry estaba un poco nervioso, pues sabía que era hora de redefinir lo que sentía por Ginny en realidad.
Harry se despertó, todavía no amanecía, pues aun estaba oscuro, trato de volver a dormir, pero le fue imposible; después de un rato de dar vueltas y vueltas en la cama, le quedo claro que no iba a poder dormir nuevamente, así que decidió ir a dar un pase matutino en los alrededores del castillo.
Salio y se dirigió al lago
¿Que es lo que voy hacer?, ¿Qué es lo que siento por Ginny?
Estuvo meditando por un rato…
Ginny ha estado conmigo en momentos difíciles, siempre me ha apoyado…además ha sido muy tierna, pero no se ahora por que se comporta de esa manera…
Estaba tan entretenido en sus pensamientos, que no se dio cuenta que a lo lejos alguien lo observaba…
¿Por qué quieres ayudarme?, no me conoces, además soy una Slytherin se supone que debes odiarme no tenerme compasión y mucho menos tratar de ayudarme…
Harry volteo hacia el castillo y vio a aquella chica
"ojos bonitos", ¿Qué misterio ocultas?
La chica se percato que el pelinegro la había visto, dudo por un momento y decidió ir junto a él.
-Hola-dijo la castaña
-Hola-
-¿puedo acompañarte?-pregunto tímidamente
-¡Claro!, pero será mejor que vayamos a caminar, alguien nos puede ver y quien sabe que se pueda imaginar- dijo el pelinegro al mismo tiempo que se ponía en pie.
-OK-
Por un tiempo estuvieron caminando sin rumbo aparentemente, los dos no sabían que decir, por fin la castaña se decido a romper el silencio
-quiero agradecerte el que estuvieras conmigo hace algunos días, sinceramente necesitaba la compañía de alguien, alguien que no me cuestionara el por que lloraba, en esos momentos solo quería desahogarme…-
-Si, te entiendo perfectamente…-
Seguían caminando, hasta que los dos se encontraron en aquel lugar hermoso, aunque estaba todo cubierto por la nieve tenia un dejo de misterio…
-¿Cómo diste con este lugar?-pregunto el chico maravillado.
-La verdad es que fue una casualidad, lo descubrí cuando cursábamos el segundo año, unas niñas me habían jugado una broma de muy mal gusto y me habían dejado dentro del bosque prohibido, estuve horas tratando de salir de ahí, hasta que por fin lo logre, pero cuando lo hice ya había oscurecido, en ese momento estaba muy molesta, pero pronto se me fue quitando, luego comencé a asustarme pues no encontraba el camino de regreso a la entrada del castillo, me encontraba muy desorientada…-la chica hizo una pausa mientras buscaba en donde sentarse. Cuando lo hubo encontrado, invito al pelinegro a sentarse junto de ella y continúo.
-Me encontraba muy desorientada, seguí caminando por donde yo creía que era el camino correcto hasta que llegue a la pared con las enredaderas nunca lo había visto, yo creí que era un muro del castillo y por lógica pensé que habría alguna entrada, por fin la encontré, pero no era una entrada al castillo, sino que era una entrada a un hermoso jardín…desde ese día vengo casi diario-
-Es muy hermoso, aún cuando este todo cubierto por la nieve-
-Si, deberías de verlo en primavera… ¡es magnifico!-
-¿Y alguien mas conoce este sitio?
-No, hasta ahora tú eres el único que sabe de su existencia…no se si el Director haya sabido de él-dijo la chica con tono triste.
Harry lo notó, nunca antes había escuchado hablar a un Slytherin acerca del director y menos que sintiera tristeza por su ausencia
-¿Extrañas a Dumbledor?-
-Si, creo que fue un excelente director y era un muy buen consejero-dijo con nostalgia.
Hubo un momento de silencio en el cual Harry recordó los momentos que había pasado con el director, como el año pasado le había enseñado muchas cosas sobre Lord Voldemort, el haber ido con él al acantilado, la forma en que habían encontrado el falso Horrocruxe, el momento en que él le había ayudado a un director herido y como lo había llevado hasta Hogsmeade, luego recordó como el director a pesar de estar muy mal herido había ido a ayudar a sus alumnos y con mucha rabia recordó como el director había suplicado por su vida a quien Harry odiaba tanto o mas que el mismísimo Voldemort: Snape junto a Malfoy, el pelinegro iba a buscar vengar al director ¡estaba decidido!…
-Tú también lo extrañas, ¿verdad?-escucho la dulce voz de la castaña.
El pelinegro la observo a los ojos, esos ojos color miel, tenían un aspecto triste pero a la vez le decían que todo iba a estar bien, se perdió en esa mirada dulce y triste. El pelinegro se fue acercando a la castaña, a esos labios esos labios que ahora le parecían irresistibles, estaban a 5cm, se fue acercando más, 4….3…2…estaban tan cerca, podía percibir el aroma de la chica un suave aroma a gardenias…1, ¡el beso era inevitable! El pelinegro sintió el suave roce de sus labios con los de la castaña, por un momento espero que la castaña lo abofeteara pero eso no sucedió, ahora fue la castaña quien se aventuro a tocar nuevamente los labios del pelinegro con los suyos, el pelinegro la tomo por la cintura y la acerco hacia él; volvió a besarla suavemente, paso su lengua por sus labios tratando de abrirse paso pero no lo logro, la chica al sentir lo que intentaba el pelinegro puso un poco de resistencia…
¡Merlín, que bien besa! Pensó la castaña.
Harry volvió a intentar abrirse paso con su lengua, esta vez lo logro…la atrajo mas hacia él, la chica jugaba con el cabello del pelinegro enrollándolo sobre sus delgados dedos y correspondía a los besos de éste.
La castaña se separo de él.
