CAPITULO 4

(Pov Anastasia)

Me ha gustado todos los regalos que me han hecho, el salón estaba decorado con los colores que a mí me gustaban, excepto el rosa, a mi padre y a mi madre no les parecía apropiado, así que puse negro.

Ahora estábamos hablando las chicas... y los chicos estaban en el jardín.

La puerta sonó y dado que todas estaban hablando y no se dieron cuenta yo me levanté sosteniendo a mi muñeca y me fui corriendo para abrirla.

Cuando la abrí miré al hombre que tenía delante, alto, con el pelo negro y de tez muy blanca, sus ojos eran claros, di un paso hacia atrás.

El chico me dedicó una sonrisa y me tocó el pelo, me eché más hacia atrás.

-Hola Erick- dijo mi padre y me tomó en brazos-.

El chico hizo gestos con las manos.

-No te preocupes, es normal perderse, la casa está en un barrio algo oculto-.

El chico asintió y siguió haciendo cosas con las manos.

-Es mi hija pequeña...Anastasia... si es un bonito nombre-.

El chico sonrió y lo miré por encima del hombro de mi padre, le devolví la sonrisa.

-Él es tu primo Anastasia, se llama Erick-.

-Encantada- susurré-.

-Él no puede hablar pero te puede enseñar el lenguaje de signos-.

Asentí despacio.

-¿Me has traído un regalo primo?-.

El chico me sonrió y me enseñó las manos y después hizo magia y de detrás de mi oreja sacó una rosa. Sonreí y cogí la rosa.

-Gracias- susurré-.

(Por Erik)

Me senté en el sofá y miré a Hakon que se sentó a mi lado.

-Tienes una hija muy guapa- dije con lenguaje de señas-.

-Muchas gracias, es mía-.

-Por supuesto primo... es una cría-.

-Si... lo es, estaba pensando que quizás necesita que la vigilan ahora que... ya tiene quince-.

-Con gusto lo haré-.

-Gracias Erik-.

Miré a Xinia que me sonrió y se sentó al lado de su marido, los Casannova eran tan raros... había algo en ellos que daba tanto miedo, quizás los trajes y el uso de la tecnología... esos avances siempre me habían parecido malos, hacían que las personas no pudiesen verse ni hablarse... por estar mirando una jodida pantalla táctil.