Sè que me tardé siglos en actualizar ¡pero lo hice! Apesar de estar atascada de trabajo (incluyendo el ensayo que debería estar terminando O_o), me di un tiempecito para actualizar este fic... Y advierto que pronto haré otro tanto con el resto... Y con los otros fics que acabó de publicar y que no debí haber publicado hasta acabar los otros...
Soy escritora débil T~T
Gracias (y perdón por la D-mora ¿Pastel? ¿Dónde?) a quienes leeen y reviewsean este fic: Megu Hatake, Akane Maxwell, LaNKaSteR, Arsa Pantera, jesica-haruzuchia, eiko298, El Gran Kaiosama, Crystal Butterfly 92, omtatelo, artemisav, dana haruno, Lyra Cullen, PolinSeneka (sigo trabajando en XOver Potter, luego te mandò el archivo... es que me atorè T_T), AngelYueGuang, vaipra, tsuki-airen
Capítulo cinco casi terminado; será una cucharada kármica de sangre y dolor... n_n
El Grandioso Taijutsu de Baile.
Capítulo Cuatro.
Un Paso Detonante.
-No estarás insinuando que quieres zafarte de esta misión, ¿verdad? –inquirió la Hokage enarcando una ceja.
-No zafarme –se apresuró a decir Ino-. Simplemente darle atención personalizada y exclusiva a Asuma-sensei.
-Y dejar a Sakura a merced del Taijutsu de Baile –concretó la sannin rubia.
-Eso sería un efecto secundario, sí…
Tsunade ensombreció su expresión.
-Un ninja jamás debe abandonar a sus compañeros, Yamanaka. Bajo ninguna circunstancia –amonestó.
No importa que su vida corra peligro como consecuencia de las inexistentes habilidades para el baile de uno de los shinobis más mortíferos de las cinco naciones.
¿Está claro?
Ino guardó silencio.
-¿Está claro, Yamanaka?
-Sí, señora –contestó la rubia a regañadientes.
Godaime movió suavemente la cabeza de un lado a otro.
-Esta nueva generación no sabe nada sobre el trabajo en equipo –suspiró resignada.
Trabajo en equipo, Yamanaka –repitió Tsunade, señalándola y frunciendo el ceño-. Estoy segura de que si tú y Sakura trabajan en equipo, lograrán vencer la Maldición del Grandioso Taijutsu de Baile.
Si las miradas matasen, Konoha habría perdido otro Hokage.
-No creo que nada pueda vencerlo –farfulló la kunoichi-. ¡Todo esto de enseñarles a bailar a Asuma-sensei y a ese maniático que la frentuda tiene por maestro es absurdo!
¡El baile de apertura sería perfecto sin esos dos!
Los ojos de la sannin quedaron reducidos a meras rendijas.
-Tal vez deberías hablar largo y tendido con Kakashi sobre el "trabajo en equipo" –meditó Tsunade.
Ino palideció.
-N-no hace falta, Tsunade-sama –se apresuró a negar la usuaria del jutsu de transferencia de mentes.
¡Por nada del mundo pasaría más allá del tiempo totalmente completamente indispensable cerca de ese demente de pelo plateado!
-Será mejor que te marches, Yamanaka -dijo la Hokage con una sonrisa siniestra-. No querrás hacer esperar a tus aprendices, ¿o sí?
-Por supuesto que no, Tsunade-sama. Con permiso –exclamó la rubia saliendo de la oficina a todo vapor.
La Hokage sonrió satisfecha por la reacción atorrorizada de la chica. Abrió el cajón de su escritorio y sacó su botella de sake. La destapó y bebió directo del frasco.
La mirada de Tsunade se perdió en la distancia.
Tal vez estaba siendo demasiado dura con las chicas, después de todo, los dos pies izquierdos de Kakashi habían derrotado a ninjas con más experiencia y mejor calificados que ellas.
No era de sorprenderse que todas las jounnins a las que les había pedido que enseñaran a bailar al peliplata hubieran amenazado con practicarse el haikiri.
Pero aún así, era necesario. Por el bienestar de la aldea…
Porque Konoha y todos sus habitantes estarían en grave peligro si Tsunade perdía la apuesta y se veía obligada a bailar con Jiraiya.
-o-o-o-
Ino volvió al "salón de clases" con el ánimo por los suelos y arrastrando los pies.
La situación que encontró allí no sirvió para alegrarla: tanto Sakura como Asuma ya habían llegado.
Kakashi, por otro lado…
Una hora veintiocho minutos catorce segundos más tarde…
-Yo.
-¡¡¡SE SUPONE QUE ERA UN DESCANSO DE VEINTE MINUTOS!!! –chilló Yamanaka.
-Lo siento –se disculpó Hatake-. Es que me dio hambre, así que fui a comprarme algo de comer. Como había mucha gente, tuve que hacer fila y esperar mi turno.
Cuando salía del restaurante con mi comida, me encontré con un pobre gatito hambriento, así que amablemente le cedí mi comida y me regresé a hacer fila.
Se hizo el silencio.
Con discreción, Sakura tomó a su sensei del brazo y lo alejó. Asuma se preparó.
Pasaría de un momento a otro…
-¡¡¡ESA ES LA EXCUSA MÁS PATÉTICA QUE HE OÍDO EN TODA MI VIDA!!! –gritó la rubia, saliendo del shock y lanzándose contra el peliplateado con claras intenciones de estrangularlo.
Mientras Asuma la sujetaba para evitar que hiciera alguna locura, la puerta se abrió de golpe y "La Bestia Verde" y el adorable Lee irrumpieron en el lugar.
-Hola, Gai –saludó Kakashi con voz monótona.
-¡Ah, mi rival! –exclamó Gai-sensei señalando al sujeto de cabellos grises-. ¡Me ha costado trabajo encontrarte! Pero es natural que protejas con tanto celo el secreto del Grandioso Taijutsu de Baile. Yo en tu lugar haría lo mismo.
-… Sí, claro, Gai.
En ese momento Rock Lee se adelantó.
-¡Por favor, Kakashi-sensei! ¡Muéstranos el incomparable poder del Grandioso Taijutsu de Baile!
Gotita estilo anime por parte de Ino, Asuma, Kakashi y Sakura.
-A veces me aterra el parecido –murmuró Hatake.
-¿Qué has dicho, mi rival?
-Nada, Gai, nada.
Asuma exhaló una nube de humo.
-No puedes estar aquí, Gai –declaró el shinobi.
-¿Por qué no? –se sorprendió Lee.
-Tsunade-shishou lo prohibió –contestó Sakura poniendo los ojos en blanco.
-¿Cómo? -se sorprendió la Bestia Azul de Konoha.
-Es parte del castigo de Gai por atropellar a la Hokage -repuso Asuma.
-¡Fue un accidente! -se defendió enérgicamente el sensei.
-Díselo a Tsunade-sama.
-¡Pero si ya se lo he dicho! -repuso el fan del spandex.
-Parece que no te creyó -comentó Kakashi-. Tal vez deberías insistirle.
-¡Se lo diré! -aseguró Gai-. ¡Justo después de que Lee vea el maravilloso poder destructivo del Grandioso Taijutsu de Baile!
-Gai… -empezó a decir Asuma pero se detuvo al recordar con quien estaba hablando. ¿Para qué gastar saliva en balde?-. Olvídalo.
El shinobi dio una calada a su cigarrillo y exhaló un humo denso.
-Hagamos esto -dijo-: Kakashi le mostrará a Lee su "taijutsu" y luego ustedes dos se irán y no volverán a molestarnos, ¿trato hecho?
-¡Hecho! -aceptó Gai al borde de un colapso de felicidad.
-No creo que eso sea una buena idea -se apresuró a intervenir Sakura.
-¡Es una magnífica idea! -exclamó Lee-. ¡Por favor, Kakashi-sensei!
El peliplata se rascó la oreja y suspiró.
-Supongo que no hay de otra… -se giró hacia Sakura y preguntó-: ¿Me concedes esta pieza?
¡¿Qué?! ¡¿Por qué me mete a mí en esto?! ¡Maldición!
-Al mal tiempo darle prisa, Sakura.
La pelirrosa suspiró resignada.
-Si no hay de otra…
-¡Esa es la actitud! -asintió Kakashi sonriendo con el ojo.
-Sé que me voy a arrepentir de esto -murmuró Sakura para si.
Su sensei la tomó de la mano y ella volvió a asentir el terriblemente fuerte impulso de gritar y huir lo más lejos posible; pero un ninja debe ser valiente y afrontar el peligro sin titubear.
Ino se acercó a la grabadora con extrema cautela, como si esperara verla dar vueltas y hacer cabriolas antes de eliminar a Konohagakure del mapa con una mega explosión devastadora que hiciera estremecer a todo el continente.
Su dedo se acercó al botón de encendido y se detuvo; la rubia miró a la pelirrosa. La expresión de mártir de Haruno no ayudó.
Yamanaka encendió el aparato infernal.
Los primeros pasos fueron vieron; nadie gritaba ni se retorcía de dolor. Pero eso únicamente significaba que el efecto de la maldición sería repotenciado cuando se presentara.
Lee tomaba notas como loco y Gai esperaba expectante, con los dientes a máximo resplandor y los pulgares en alto. Asuma e Ino se encontraban en un sitio estratégico desde el que pudieran ponerse a cubierto.
El baile siguió. Llevaban un minuto, tiempo record. Y entonces pasó. Un ligerísimo traspiés… incidente que no hubiera implicado ningún peligro de no haber estado involucrado el espantapájaros peliplateado.
Un suave siseó se dejó oír por debajo del suave compás de la música. Sarutobi Asuma apagó la grabadora al instante. El sonido se hizo más fuerte.
-¿Qué es eso? -inquirió Lee.
-Suena como…
¡¡¡Un sello explosivo!!!
Sakura volteó a ver su portashurikens. ¿Imaginación suya o un tenue hilo de humo salía del estuche…?
-Esto no es cierto… -gimió la kunoichi dejando caer los hombros.
En un santiamén, Hatake, el anti-santo del baile, abrió el portashurikens de la chica y extrajo una kunai con un sello explosivo a medio quemar. Desapareció y reapareció junto a la ventana. Descorrió el cristal y lanzó el mortal proyectil.
La premonición de Ino no estuvo tan errada. Al menos toda la Aldea de la Hoja se sacudió cuando la nueva cara que estaba siendo tallada en el Monte Hokage se desmoronó en una avalancha de piedra.
-¡¡¡KAKASHIIIII!!!
