Cap 4
Misao caminaba lentamente seguida por su hermano que estaba preocupado por aquello que la chica le pudiera decir a su padre, la joven le sonrió tranquilizadoramente, pero el niño seguía inquieto y preocupado, además de que su padre podía castigarle a él porque su hermana había sido sacada de su sueño antes de tiempo, temía que se enojara con ella por haberse escapado tiempo atrás o por las cosas que podía llegar a decir.
—Tranquilo Koenma —dijo mientras se detenía y giraba sobre sus talones para quedar frente a su hermano—. No voy a causarte problemas —agregó agachándose y quedando a la altura de su hermano mientras le tocaba el hombro.
—No me trates como si fuera un niño —gritó enojado porque su hermana lo trataba como a un infante.
—Para mi lo eres —respondió levantándose lista para enfrentar a su padre— Todo va a estar bien —aseguró mientras se encaminaba hasta la oficina de su padre. Koenma se quedó mirándola caminar, era raro volver a verla después de tanto tiempo pero estaba feliz, y esperaba que su padre sintiera lo mismo que él.
—En que la puedo ayudar —preguntó la que parecía ser la asistente del rey, era un demonio de piel celeste pastel y su cabello castaño, esta llevaba un quimono bastante ajustado y corto de color azul. La mujer no dejaba de mirarla de arriba a abajo tratando de analizarla y Misao suspiró sonoramente, su padre siempre había elegido empleadas atractivas pero bacías de cerebro.
—Vengo a hablar con Enma —dijo en un tono de voz que demostraba que no se iría de allí sin hablar con su padre, la demonio se encogió en su asiento porque la chica que tenía frente a ella había llamado al gran rey solo por su nombre.
—Los humanos no pueden estar aquí y menos hablar con el Gran Rey Enma —Misao levantó la ceja ante el arranque de valentía e idiotez de aquella mujer.
—No soy una humana —dijo empezando a dejar de ocultar sus poderes, la mujer comenzó a temblar por el miedo sin saber que hacer, sin pensarlo dos veces de un salto se escondió detrás del escritorio dejándole el camino libre a la joven de cabello negro, esta sonrió de lado orgullosa de poder producir miedo, se encamino a hablar con su padre, sin tocar la puerta entró, encontrándose con un hombre alto y de enorme espalda que se dio vuelta cuando la puerta se abrió, la chica no hizo ninguna reverencia ni nada en muestra de respeto por lo que el rey del mundo espiritual frunció su rostro con molestia.
—¿Quién es aquel que se atreve a entrar y faltar le el respeto al rey? —Misao sonrió porque su padre seguía tal cual lo recordaba, ella en respuesta subió la manga de su uniforme y mostró aquella marca que llevaba en el brazo izquierdo que la delataba en todas partes— Misao —dijo el rey estupefacto, podía reconocer aquella marca en cualquier parte, porque además de que su hija la llevaba hace casi mil años, era producido por un poder que él le había enseñado, él le había otorgado la habilidad de invocar el fuego sagrado del Reikai y le había enseñado como hacerlo y desde ese entonces ella tenía esa marca en forma de dragón en su brazo.
—Hola papá —respondió con una sonrisa, el hombre sonrió feliz había esperado muchos años para que su hija regresara a donde correspondía.
—¿Por qué despertaste antes y por qué tienes un cuerpo humano? —interrogó, Misao hizo un gesto de resignación, su padre no preguntaría como estaba o cosas así, lo conocía bastante como para saber que si estaba preocupado no lo demostraría como cualquier persona normal.
—Mi cuero estaba sano, pero no podía recuperar mis poderes así que me apodere de un cuerpo de una humana que estaba por morir —respondió omitiendo que su sueño había sido interrumpido por unos humanos y que estaba en un cuerpo humano porque su cuerpo estaba muy débil y que todavía no conseguía transformar su nuevo cuerpo en el suyo original.
—Ah, me alegro que estés bien —respondió sin estar muy convencido de lo que decía su hija—. ¿Algo más? —preguntó al ver que su hija no se movía.
—Me entere que hace no mucho tres demonios robaron unas cosas —el rey asintió interesado en lo que su hija estaba hablando, preguntándose si sabía que uno de ellos era Kurama, con quien había vivido desde que se había ido del Reikai—, se que uno murió y que hay uno que es un Yokai muy poderoso.
—¿A que vas con todo esto? —cuestionó.
—Se que ese Yokai de fuego, tiene un Jagan, quiero que le des libertad condicional para que entrene con migo ya que sus poderes tienen bastantes similitudes con el mio -el rey la miró pasmado, lo que ella le pedía no se acercaba en nada a lo que el pensaba.
—¿Sabes que Hiei es un yokai peligroso? —preguntó. Ella asintió rogando por dentro que su padre dejara libres a Hiei y a Kurama, pero estaba segura que si se lo pedía directamente se lo negaría.
—Además puede ser muy útil ayudando al nuevo detective —agregó, el rey asentía pensativo, sabía que su hija tramaba algo pero tenía mucha razón.
—De acuerdo, pero tu responderás por él —accedió mirando firmemente a su hija. Ella asintió disimulando su sonrisa de felicidad porque todo resultaba como ella quería.
—¿Y qué hay sobre el otro chico? No se mucho sobre él —preguntó disimuladamente, tratando de que pareciera que no sabía de quien hablaba.
—¿No sabes quien es? —preguntó Enma arqueando una ceja, era muy extraño que no supiera quien era ese chico.
—Shuichi Minamino, el que robo el espejo para salvar a su madre, lo único que se de él —respondió encogiéndose de hombros, el rey asintió confirmando que tenía razón, pero con sus dudas— suena a que no es tan malvado, si dejas libre al del Jagan, a este también supongo —el rey estaba casi seguro que ella sabía lo que hacía y que todo eso había sido planeado pero no tenía forma de comprobarlo y si había dejado libre a Hiei que era mucho peor a la forma actual de Yoko Kurama, tenía que dejarlos libres a los dos.
—Ambos quedara libres, pero los dos tendrán que ayudar al detective en sus misiones —sentenció el rey con una voz que no daba lugar a reproches, Misao asintió con la cabeza, disimulando su alegría por haber conseguido lo que quería—. Hija —la llamó antes de que se fuera—, espero que esta vez vengas a visitarnos cada tanto.
—Si, padre —respondió sonriendo mientras se daba la vuelta y se iba a de aquel lugar, mientras salía escucho como su padre llamaba al su asistente y esta con miedo corrió hasta la puerta sin dejar de mirar a Misao.
Como toda su vida se encontraba en esa delgada línea que separaba el amor y el odio que sentía hacia su padre, en ese momento después de tanto sin verlo se decía que tenía que querer y respetar a su padre, que tenía que darle otra oportunidad, en la charla que había tenido lugar momentos atrás demostró un poco de su antigua forma de ser, ese padre que ella había amado con locura miles de años antes, pero después de tanto se mantenía en esa encrucijada, era cuestión de esperar y ver como actuaría el rey.
Misao caminó con tranquilidad de regreso a la oficina de su hermano, de seguro él ya sabría lo que su padre había decidido, pero quería ir a hablar con él del tema y preguntar algunas cosas, ya que hace mucho tiempo que no se veían. Y ademas quería saber que se le había cruzado por la cabeza en llamar a un chico tan joven para que fuera detective del mundo espiritual, Koenma sabía muy bien a que cosas el joven tendría que enfrentar y aún así lo mandaba a enfrentar demonios más poderosos que él, había ocasiones en las que pensaba que él era quien había heredado el despotismo de su padre y no ella como la mayoría de la gente pensaba.
— ¡Volviste! —exclamó Koenma, Misao entró al lugar con precaución, extrañada por el comportamiento de su hermano—. Ya se me informo lo que el rey decidió —inició a responder una pregunta que la joven no había echo, pero en algún momento lo haría—; así que me tome la libertad de dejar todo listo —la chica frunció el entrecejo en señal de incomprensión.
—¿Qué dejaste listo? —consultó con duda. Desde un rincón al que ella no había prestado atención percibió como alguien se hacia presente, se puso en guardia pero se relajo al ver que era Hiei quien estaba allí con ellos. Misao entendió a lo que se refería su hermano y le hizo un gesto de agradecimiento con la cabeza.
—¿Por qué pediste que me liberaras? —preguntó Hiei cuando ya estaban de regreso en el Nigenkai, preparándose para entrenar en una zona alejada donde había bastantes bosques.
—¿Encontraste aquello que buscabas, por lo que te hiciste es Jagan? —respondió con otra pregunta, provocando que el joven de cabello negro hiciera un gesto de sorpresa y luego intentara disimularlo fingiendo desinterés.
—No es de tu incumbencia —dijo cruzándose de brazos Misao largo una carcajada, su acompañante levanto la ceja y se cruzó de brazos pensando que esa niña si lo estaba haciendo enfadar.
—No tienes idea de quien soy —afirmó apoyando su dedo indice en el mentón y haciendo gestos con la cara—, pensé que te ibas a dar cuenta rápido —agregó llamando la atención del joven que la miraba tratando de darse cuenta quien era.
—A caso ¿Nos conocemos? —preguntó sin dejar de mirarla, el siempre recordaba a todos los que conocía, pero no tenía en mente a esa chica, era obvio que no era una humana común y corriente porque si no no podría ir al Reikai y sabía que ella tenía relación con su libertad condicional, ¿Quien era esa chica?
—Nos conocimos hace unos sesenta años —respondió como si fuera lo mas normal del mundo que dos personas que no aparentaban mas de veinte tuvieran tanta edad. Hiei la miró pensativo, la chica tenía que ser como él que llegaría a la madurez a los cien años y que no le faltaran muchos, en su caso le faltaban 19 año o quizás era un Yokai como Kurama y tenía más de mil años— Tuvimos la oportunidad de encontrarnos antes de que te hicieras el ojo y quisiste probar suerte peleando con migo, eras fuerte pero no fue suficiente y te dije que cuando pudieras nivelar nuestros potenciales volveríamos a pelear —Misao relato sus encuentros a gran velocidad y a medida que lo contaba la cara de Hiei cambiaba a comprensión.
—Misao, pensé que estabas muerta—respondió el joven al entender quien era con la persona que hablaba.
—Un poco —contestó rascándose la cabeza—. Desperté antes de tiempo de un especie de coma y por eso tengo que usar este cuerpo —agregó antes de que Hiei preguntara.
—Ya iba a preguntar porque el cuerpo humano —comentó demostrando su desprecio por los humanos.
—Tengo mis poderes —indicó—, pero este cuerpo no esta del todo listo para que pueda usarlos.
—Por eso quieres entrenar con migo —afirmó, en respuesta— ¿Y por qué no con Kurama? —cuestiono queriéndose sacar esa duda que tenía desde un principio, sabía la historia que ellos tenían, por eso le parecía tan raro.
—Kurama no sabe que estoy viva y te pido que no se lo digas —dijo con tristeza, Hiei no entendía mucho esas cosas, pero noto como la voz de la joven cambio al tocar el tema.
—Como digas, tampoco es que me interese —respondió mostrando su desinterés en el tema— ¿empezamos? —interpeló mientras se sacaba su capa negra.
Flash back
Era el sexto año en el que la joven nekomusume se había separado de su pareja buscando al culpable de la muerte de su madre, esta había sido asesinada unos ochocientos años atrás, pero no fue hasta seis años atrás que ella pensaba que su madre había muerto por causas naturales, debido a que nunca pudo ver el cadáver de la misma. Cuando se entero de la verdad se separo de aquel Yokai que la acompañaba y al que tanto amaba debido a que no quería que el estuviera cuando ella se vengara de la muerte de su madre, porque no le importaba quien o que fuera ella lo mataría. No paso mucho tiempo cuando confirmo lo que se decía de su madre y no solo tomo rencor a aquel que la había matado, también decidió odiar a su padre por ocultárselo.
Por otra parte un joven de unos veinte años, de baja estatura vagaba por el mundo buscando una joya muy preciada que siempre había llevado con él y que en una pelea había perdido, originalmente no sabía cual era el verdadero origen de aquella piedra solo sabía que, cuando un grupo de bandidos lo encontró a orillas de un río este llevaba esa piedra. A medida que iba creciendo utilizaba aquella joya para atraer a sus enemigos, pero si embargo sentía una familiaridad y un confort en su pecho siempre que la llevara con sigo. En la búsqueda de aquella piedra, descubrió algo sobre su incierto pasado, el era hijo de una Koorime y un Yokai de fuego por lo que obligaron a su madre a desterrarlo ya que los hombre no estaba permitidos en su cultura, ella solo podrían tener una hija cuando llegaran a la madurez, de todas maneras su madre, que descubrió que se había suicidado, había tenido mellizo a él y a una niña, por lo que ahora no solo buscaba una joya que resulto que era una de las lagrimas de su madre cuando nació, ahora también buscaba a su hermana.
Era un día como cualquier otro en el Makai los demonios peleaban, bebían, apostaban y vendían y compraban en el mercado negro en el que el algunas ocasiones humanos de alto ingreso económico podían visitar con la supervisión y permiso de aquellos que gobernaban el Makai. Una joven da cabello castaño y ojos del mismo color miraba un collar que era muy simple, una cuerda delgada sostenía una piedra blanca, no tenía pensado comprar nada allí pero necesitaba rondar por el lugar dado que le habían dicho que alguien de por allí podía saber sobre lo que paso con su madre.
No era cómodo estar allí, sentía como todos los desagradables demonios de clases inferiores miraban con lujuria el cuerpo tapado como siempre con un traje de pelea. Ya había estado a punto de pelear diez veces y ya se estaba cansando, aquellos no solo eran unos degenerados que al ver un cuerpo decente se enloquecían, eran muy tercos e intolerantes, aunque ella también fuera bastante intolerante, aquellos se molestaban por un simple rose de brazos o porque alguien tomo algo que el quería tomar y eran muy tercos porque aun sabiendo que serían vencidos buscaban pelear con aquellos demonios que obviamente eran mas fuertes. Fue en ese momento cuando su paciencia llego al limite cuando un Yokai bastante veloz, mucho más que los otros trato de tomar el collar que ella miraba.
—¿Qué diablos quieres? —siseó enojada sosteniendo al collar por el lado en que estaba la gema.
—Solo dame el collar y no saldrás herida —respondió el otro sosteniendo la otra punta del collar, frustrado porque aquella mujer fuera tan rápida y hubiera sido capaz de mover la mano antes de que el pudiera quitarle el collar. La mujer comenzó a reír a carcajadas sin soltar el collar y el hombre que estaba frente a él alzo una ceja incrédulo.
—Eres muy gracioso —dijo mientras se tomaba el vientre y sin parar de reír— ¿Tu, me vas a herir a mi? —preguntó mirándolo de arriba a abajo— Eres un torpe demonio más que es un tanto más rápido que los otros —agregó burlonamente. El Yokai no respondió solo dejo que su energía empezara a fluir para mostrar todo el poder espiritual que tenía. La joven dejo de reír y lo miró fijamente para luego sonreír de lado—. Eres mas fuerte de lo que aparentabas, esto si sera divertido —el joven la miró sorprendido la chica estaba impresionada por su poder pero parecía ser que encontrar a alguien fuerte le divertía, entonces ella comenzó a dejar fluir su fuerza y mostrar su poder espiritual, al sentir eso el joven abrió los ojos y luego sonrió de lado imitándola. Aquella chica era como él, le gustaba pelear pero con alguien que fuera fuerte y que le diera pelea.
—Eres más fuerte de los que aparentabas —imitó el chico con una mueca divertida en la cara.
—Hagamos una cosa —propuso la chica— Te daré el collar si logras vencerme —el chico sonrió gustoso y estuvo de acuerdo con aquella chica en que se divertirían.
—De acuerdo —accedió soltando el collar ambos comenzaron a alejarse para buscar un lugar más cómodo para pelear, el dueño del puesto donde estaba el collar ni si inmuto por el miedo que habían producido al mostrar sus poderes.
La pelea tuvo lugar en un claro no muy lejos de allí, todos los que rondaban el lugar huyeron despavoridos en el momento en que el joven saco su espada y ella sus Wakizashis, la pelea fue buena ambos le dieron trabajo al otro pero finalmente la joven fue más fuerte y luego de desarmarlo lo dejo reducido en el suelo, apuntándole el cuello con una de sus armas.
—Matame —ordenó el Yokai.
—¿Cómo te llamas? —preguntó confundiendo al chico, era la primera vez o que no lo reconocían o ver a alguien que antes de derrotar a su oponente pregunte el nombre.
—Hiei —respondió, pensando que no perdía nada por decirle su nombre.
—Soy Misao y no pienso matarte —se presentó y luego aclaro sus intenciones,el chico era fuerte y se notaba que quería ese collar con todo su corazón, por lo que sintió algo de pena destruir a tan buen guerrero—. Vas a hacerte mas fuerte y vamos a volver a pelear —agregó mientras lo soltaba y le entregaba su mano izquierda para que se parara. Cuando Hiei tomo la mano noto que había algo en ella y se quedo observándola por unos segundos— Es el dragón del fuego sagrado, por eso tantas vendas y sellos —indico al notar que el joven miraba a su extraño vendaje.
—¿Y? —preguntó queriendo saber más de él.
—Es mi mas poderosa técnica, fue entregada a mi por mi padre —Hiei quedo sorprendido por la técnica que poseía la chica, la cual parecía ser muy poderosa y luego de pensarlo recordó que había escuchado que una Yokai tenía un impotente dragón de fuego que devoraba a sus enemigos.
—¿Esa técnica es única? —preguntó queriendo saber si el podría tener una igual.
—Mi técnica se basa en el fuego sagrado del Reikai, pero eh oído que esta aquella que invoca el fuego del Makai —respondió seguro de que aquel joven deseaba como muchos tener su técnica, pero le agradaba por eso le respondía sus curiosas preguntas— Creo que aquellos que lleven un Jagan pueden invocarlo, pero no eh escuchado sobre nadie que sobreviviera al usarla —mientras Misao hablaba a Hiei se le iluminaba el rostro, el venía pensando hace un tiempo colocarse un tercer ojo para poder dar con su hermana, pero todavía no había dado con la persona que pudiera ponérselo—. Ahora me toca preguntar a mi —indicó la yokai sacando de sus pensamientos al chico.
—¿Qué quieres? —contestó de mala manera, Misao solo hizo un gesto con la boca, no valía la pena enojarse con el chico, era notorio que no le gustaban los interrogatorios y que era un poco difícil de llevar pero le caí bien.
—Voy a hacer de cuenta que nunca respondiste así —dijo tratando de restarle importancia moviendo la mano exageradamente—. Dime, ¿por qué quieres este collar? —preguntó mientras se lo mostraba al chico.
—Pensé que era un collar que perdí hace un tiempo —respondió al notar que esa perla no era aquella que tanto buscaba.
—Una pena que no sea lo que buscabas, debe de ser muy importante —comentó al comprender por el tono y los gestos del chico que aquello no era lo que buscaba el chico— Bueno, tengo que seguir en lo mio, si llego a ver algo como esto lo voy a guardar para mostrártelo la próxima vez que nos enfrentemos, pero deberás vencerme para que te la de —explicó mostrando el collar.
—Dalo por hecho —respondió el chico, a gusto con aquella joven que no conocía hace mucho.
Cada un tomo su camino buscando aquellas cosas que eran importantes de resolver para la vida de cada uno con la promesa de que se volverían a encontrar y de que la siguiente pelea sería todo un reto.
Fin Flash back
Hola! Espero les haya gustado, y perdón por tardar tanto.
Nos leemos pronto. Saludos Emi :)
