Loki dejo a Freya frente a la puerta de su habitación. Con cariño le beso el dorso de la mano y haciendo una caballerosa reverencia se alejó de ella. La princesa quedo allí, frente a las puertas de sus aposentos mirando como su amado se iba caminando rápidamente.

Lo primero que hizo el hijo adoptivo de Odín fue encerrarse en su habitación. Corrió hacia el baño y se lavo el rostro con agua helada. Con confusión se miro al espejo.

-No puedo creerlo. –susurro suavemente. –Freya… ¿Qué has hecho conmigo? –se pregunto mientras se secaba el rostro con una toalla.

En ese momento alguien llamó a la puerta de los aposentos de Loki. El dios se dirigió sin muchas ganas a abrir. Pero grande fue su sorpresa cuando vio allí, de pie a su madre. Frigga lo observaba con una astuta sonrisa en su rostro, como si ella supiera algo que Loki no.

-Loki… ¿Podemos hablar? –pregunto Frigga con una dulce sonrisa maternal.

El príncipe quedo boquiabierto. Frigga lucía tranquila, dulce, una madre. Y una madre siempre sabe mucho.

-Si, claro madre. Pasa. –respondió Loki tratando de sonar calmo.

Frigga sonrió y le acaricio la mejilla a su hijo antes de entrar. La mirada de la reina era extraña. Por un lado contenían todo ese amor que siempre le supo dar a su hijo y por otro delataban un misterio. Loki cerró la puerta de su habitación y dejo que su madre comenzara la charla.

-He visto que has vuelto al palacio en compañía de Freya. Me alegra que sean tan unidos. Años atrás cuando tu hermano te trajo de regreso a Asgard, creí que no volverías a integrarte en nuestro pueblo. Me agrada mucho ver que Freya se ha encargado de ahuyentar mis miedos. –comento dulcemente Frigga al mismo tiempo que miraba fijamente a los ojos verdes de su hijo.

Loki se sonrojo sin quererlo, al recordar los besos y caricias que le había propiciado a la princesa, y miro hacia un costado tratando de ocultar su sonrojo. Frigga sonrió divertida al ver que había dado en el clavo.

-Freya es una niña muy amable. No se parece en nada a sus padres. Es más… se parece mucho a ti. –respondió el dios de las travesuras recuperando la palidez en sus mejillas.

La reina soltó una delicada y suave risita.

-Es verdad. –opino orgullosa la reina. –Además Freya ya no es una niña. Ha crecido de manera considerable en hermosura y sabiduría. Ya es toda una mujer. –comento con su mirada fija en su hijo.

Loki sonrió astutamente y se acercó a su madre, con una dulzura que nadie conocía la tomo de las manos.

-Madre… ¿A dónde quieres llegar? –pregunto seriamente el príncipe.

La reina volvió a sonreír, sin duda su hijo era muy perspicaz.

-La noche de la fiesta. Vi que Freya no estaba muy contenta cuando bailaba con los invitados. Se la veía muy incomoda, sin embargo cuando tú la tomaste entre tus brazos, su mirada y su expresión cambiaron considerablemente. Podría jurar que a mi nieta tú le agradas más que nadie en este reino. –respondió astuta la reina.

Loki la miro sorprendido. ¿Desde cuando su madre era tan astuta y perspicaz? Bueno siempre lo había sido y Loki lo sabía muy bien.

-Madre… es muy posible que ella sea la única en Asgard que sabe reconocer mi talento. –opino cuidadosamente el príncipe.

La reina volvió a sonreír pero esta vez dulcemente.

-Loki… no soy ninguna tonta, yo creo que Freya tiene profundos sentimientos hacia ti... –dijo Frigga mientras ella hablaba su hijo la soltaba y le daba la espalda. –Y creo que tú correspondes esos valiosos sentimientos. –termino su discurso la reina al mismo tiempo que Loki abría sus ojos sorpresivamente al sentir las manos de su madre sobre sus hombros.

El dios de las travesuras se dio media vuelta y observo a su madre con sorpresa y a la vez turbación. La reina, sin embargo, se acercó a él y lo estrecho entre sus brazos con dulzura.

-Madre… no sé a que te refieres. –murmuro Loki al mismo tiempo que apoyaba su rostro sobre el hombro de Frigga, quien lo abrazaba con todo el cariño que una madre puede dar.

La reina volvió a sonreír pero esta vez con más gracia.

-Loki… tus trucos no sirven conmigo. Soy tu madre y sé muy bien que Freya está perdidamente enamorada de ti. Y espero que no juegues con sus sentimientos. Esa niña… te ama. Se le nota en la mirada. –dijo sin rodeos Frigga.

El dios de las travesuras abrazo a su madre con cariño y ella le acarició sus azabaches cabellos con dulzura. Sin embargo Loki no dijo nada. Guardo silencio, pero su madre parecía leer sus pensamientos porque continuo hablando.

-A mi no puedes engañar Loki. Sé que tú también la quieres. Lo único que te pido es que tengas cuidado. Thor… es un padre muy celoso y Sif… ella te odia por lo que ocurrió en el pasado. Ten cuidado con ellos y cuida de Freya. –dijo seriamente Frigga.

Loki miro a su madre profundamente a los ojos. Sin embargo nunca admitió sus sentimientos. No hizo falta, porque Frigga ya lo sabía todo. La reina era muy buena leyendo el lenguaje corporal de los demás. Y Freya era un libro abierto para ella, al igual que su hijo.

Frigga le besó la frente a su querido hijo con mucho amor y cariño. Con elegancia y fineza camino hasta la puerta.

-Buenas noches Loki. Recuerda que tienes mi apoyo y el de Odín también. –dijo con una amable sonrisa la reina antes de retirarse de los aposentos de su hijo.

Loki se dejo caer de rodillas al suelo y se tomo el rostro entre sus manos.

-Oh… rayos. –murmuro confundido. –No puedo creerlo. –dijo apesadumbrado.

Al otro día el sueño del dios de las travesuras fue interrumpido por los ruidosos pasos de su hermano mayor. Quien entró a su habitación sin llamar y sin permiso. Abriendo con brutalidad la puerta de los aposentos. Con una sonrisa corrió hasta la cama de su hermano y lo zamarreo con la brutalidad propia de los vikingos.

-¡Loki arriba! –lo despertó con fuerza.

El dios de las travesuras se sentó en su cama y miro furioso a su hermano mayor mientras lo empujaba para que lo soltara.

-¿Qué rayos quieres Thor? Déjame en paz. –dijo enojado Loki. Pero su hermano no perdió su sonrisa.

-Con los tres guerreros iremos a entrenar. Ven con nosotros, hace mucho que no te veo hacer ejercicio. –respondió en forma burlona el dios del trueno.

Loki fulmino con su mirada a Thor y lo empujo con fiereza hacia atrás.

-Déjame en paz. Yo no soy un bárbaro como tú. –dijo enojado.

-Oh… vamos hermano. Ven a entrenar con nosotros. Por favor. –pidió suplicante el dios del trueno.

Loki lo miro seriamente y finalmente suspiro cansado.

-De acuerdo iré. Ahora déjame solo mientras me visto. –dijo disgustado el dios de las travesuras.

Thor sonrió, ya que siempre lograba su cometido y eso lo hacia feliz, y salió rápidamente de los aposentos de su hermano. Loki sólo suspiro cansado y comenzó a vestirse desganado. Con pesadez se encamino hacia los campos de entrenamiento en donde su hermano y los tres guerreros lo esperaban.

Cuando los guerreros lo vieron llegar fruncieron el ceño, el único que corrió a recibirlo fue Thor.

-¡Hermano! ¡Ven entrena conmigo! –dijo muy feliz el dios del trueno.

Loki suspiro y se acercó a su hermano. Antes, cuando era niño, le agradaba que Thor lo llamara hermano, pero ahora no podía con esa palabra. Y menos viniendo de Thor. No porque fuera adoptado, sino porque amaba a la hija de su hermano adoptivo.

-Muy bien Thor. Ponte en guardia. –respondió el dios de las travesuras mientras se preparaba para la batalla.

Ambos dioses no se contuvieron. Thor poseía la fuerza sobrehumana de su padre y el poder sobre los rayos. Loki, sin embargo, no se quedaría atrás, su magia había avanzado considerablemente desde que había llegado a Asgard después de su trágica derrota. Los dos hermanos luchaban fervientemente. Al mismo tiempo Hogun los observaba mientras que Volstagg entrenaba con Fandral, ambos muy animados, tanto que no le prestaban atención a los hermanos.

Mientras los dioses entrenaban Arya y Freya paseaban calmadamente por el lugar. Las dos chicas iban del brazo, conversando animadamente como sólo las confidentes lo hacen. Arya iba vestida con un largo vestido verde, de corsé dorado y su cabello suelto. Freya llevaba puesto un largo vestido rojo con un lazo dorado atado a su cintura. Su cabello estaba suelto, y el viento lo meneaba. Las chicas sonreían divertidas pero se detuvieron en seco al ver la batalla entre los dioses. Arya se llevo su mano hacia sus rojas mejillas al ver a su padre luchando contra Fandral.

-¡Mi papá está entrenando con Fandral! –exclamo sonrojada la joven guerrera. Ya que era obvio pero solo un secreto que guardaba con Freya, que estaba muy enamorada del guerrero.

Y la misma expresión de asombro y de terror se dibujo en el rostro de Freya al ver a su padre luchando tan salvajemente contra Loki.

-¡Y mi padre contra Loki! ¡Oh por Odín!…. Vayamos a ver Arya. –dijo la princesa mientras tironeaba del brazo a su amiga.

-Si, tienes razón. No puedo dejar que mi papá mate a Fandral. –respondió Arya preocupada.

Freya la miro sorprendida y exhalo una carcajada divertida que tapo delicadamente con su mano.

-No te rías Freya… a ti te gusta Loki a mi me gusta Fandral. –dijo fingiendo indignación la joven guerrera.

La princesa sonrió divertida y su otra mano seguía prendida del brazo de su amiga. Cuando las chicas se acercaron a la arena de entrenamiento Hogun las detuvo.

-No deberían estar aquí señoritas. Es peligroso para dos doncellas. –dijo mientras las interrumpía y ponía esa seria expresión que tanto lo caracterizaba.

Las chicas fruncieron el ceño, decepcionadas y le insistieron al guerrero que las dejara pasar.

-Oh vamos Hogun. Sólo queremos ver. Por favor. –dijo suplicante Arya.

-Por favor Hogun. Queremos ver el entrenamiento. –dijo la princesa con una mirada de cachorro mojado.

Hogun las miro seriamente, finalmente suspiro cansado y se hizo a un lado. La expresión de las doncellas era tan convincente.

-Está bien… pueden pasar. Pero manténganse lejos. –dijo el guerrero.

Las chicas sonrieron y pasaron corriendo junto a Hogun. Quien las observo y sólo volvió a suspirar. Las doncellas se ubicaron a una considerable distancia de las batallas. Volstagg tenía una poderosa ventaja frente a Fandral debido a su fuerza y Thor había traspasado la guardia de su hermano para darle un salvaje golpe en el pecho. Semejante golpe hizo que Loki cayera con una fuerza estrepitosa al suelo. Las señoritas se taparon sus rostros, preocupadas, ya que Loki se había puesto furioso y ahora una poderosa aura lo cubría. Su piel se volvió azul, sus ojos rojos como la sangre y uso su magia contra Thor. El dios del trueno cayó de espaldas al mismo tiempo que su hija miraba hacia otro lado.

-Que problema. Uno es mi padre… y el otro es el hombre del cual me enamore. Pero… no quiero que se lastimen. –murmuro la princesa. Su amiga la miro y le acarició la mano con dulzura.

-Tranquila. Thor nunca lastimaría a su hermano. –dijo amablemente Arya. –Lo que a mi me preocupa es que mi padre si lastimaría a Fandral si sabe que me gusta y sería una lastima… es tan lindo. –comento la joven.

La princesa miro a su amiga y soltó una carcajada ante ese comentario. Risa que se detuvo cuando vio que Loki se abalanzaba sobre su padre. Era un hecho, Loki había perdido el control y Thor era la causa de su rabia. Fandral y Volstagg detuvieron su entrenamiento para separar a los hermanos. Fandral sostuvo a Thor y Volstagg a Loki, quien se removía entre los brazos del guerrero con una furia incontenible mientras que Hogun apuntaba con su arma al cuello de Loki.

-No… –murmuro Freya mientras se tapaba la boca con su mano.

Thor sonrió tranquilamente y separo a sus amigos y compañeros de su hermano.

-Tranquilos amigos. Sólo es un entrenamiento. Baja tu arma Hogun. –dijo Thor tratando de calmar la situación. Hogun lo obedeció pero con su mirada atenta y Fandral hablo con enfado.

-Estaba a punto de matarte Thor. –dijo Frandal. –Vuelve a tu forma asgardiana asqueroso Jotun. –escupió con furia.

Loki acortó la distancia entre él y el guerrero sin perder su rabia.

-No me provoques. –respondió furioso Loki.

Volstagg se ubico entre los dos y los separo.

-Por favor muchachos. Esto es sólo un entrenamiento. Estoy seguro que Loki no quiso herir gravemente a Thor. ¿Verdad? –intervino Volstagg con una amable pero fingida sonrisa debido a los nervios.

Loki miro con antipatía a los tres guerreros pero cuando vio a Freya bajo su guardia y su piel volvió a ser blanca y sus ojos verdes.

-Es verdad. Nunca lastimaría a mi hermano. –respondió y su mirada se dirigió a la princesa. –Freya… no deberías estar aquí. –dijo seriamente.

La princesa bajo su mirada y se acercó a ellos del brazo de su amiga. Quien se acercó a su padre y le sonrió. Freya por su parte se acercó a Thor y a Loki.

-Es que vimos que estaban entrenando y quisimos echar un vistazo. Espero que no te moleste Loki. –dijo tímidamente la princesa.

Loki la miro seriamente y exhalo un largo suspiro. Sin embargo no pudo responder porque en ese momento sintió una punzada en su abdomen, del cual había comenzado a salir sangre. En el rostro del dios de las travesuras pudo verse una mueca de dolor y como se tomaba su costado con su mano. Thor lo miro preocupado y Freya palideció al ver que su amado estaba herido.

-No es nada. –intervino Loki. –Iré a que me curen. –dijo mientras se daba media vuelta y se iba con la frialdad que lo caracterizaba.

-Hermano… –murmuro preocupado Thor pero al ver la expresión en el rostro de su hija la abrazo con ternura. –Descuida Freya… Loki no tiene nada grave. –dijo con amabilidad.

La princesa inhalo y exhalo el aire con fuerza para poder controlar sus nervios. Miro a los ojos azules de su padre y sonrió con la dulzura que era propia de ella.

-Lo sé. Loki es muy fuerte. –respondió con cortesía.

-Muy bien. Mejor así… no quiero verte preocupada. –opino Thor con una sonrisa mientras le acariciaba la mejilla a su hija.

La princesa le sonrió a su padre con afecto.

-Entonces te dejaré seguir entrenando con tus amigos padre. Te veré más tarde. –dijo Freya mientras le hacía señas a su amiga y está le correspondía.

Las doncellas saludaron con cortesía a los guerreros y se retiraron del lugar, las dos prendidas del brazo de la otra. La princesa caminaba en silencio, cabizbaja, su amiga notó la preocupación en Freya y por eso carraspeó y rompió el silencio.

-Menos mal que mi padre no se dio cuenta que me gusta Fandral. Estoy aliviada. –dijo mientras suspiraba.

La princesa miro a su amiga y sonrió divertida.

-Eso es bueno. No me imagino al señor Volstagg golpeando y persiguiendo a Fandral por todo Asgard. Sería algo preocupante. Hasta Odín tendría que intervenir. –opino la hija de Thor.

-Si, eso sería terrible. –sonrió Arya. –Pero así como yo no me preocupo tú tampoco deberías. El príncipe Thor no se dio cuenta de nada y Loki parece ocultar muy bien sus sentimientos. –comento la joven.

Freya sonrió tristemente y desanimada y apoyo la cabeza sobre el hombro de su amiga.

-Lo sé. Pero algún día mi padre sabrá la verdad. Y no me quiero imaginar lo que le hará a Loki. –respondió suavemente la princesa.

Arya sonrió amablemente y consoló a su amiga con cariño.

-Tranquila no pienses en eso… por cierto… el príncipe Loki hoy perdió el control… ¿Cómo haces para no temerle? –preguntó curiosa Arya.

La princesa miró a su amiga sorprendida pero finalmente le sonrió y le contestó su pregunta:

-Por qué yo sé que Loki es una buena persona. Sé que ha hecho cosas malas en el pasado pero a mí siempre me trató con amabilidad y ternura. Incluso cuando estaba de mal humor. Por eso confió en él. –respondió con seguridad Freya.

Arya la miro asombrada de escuchar aquellas palabras, nadie hablaba así de Loki, pero sonrió ante su mejor amiga.

-Es verdad. Supongo que debe ser el amor. –comento la hija de Volstagg.

La princesa asintió con un leve movimiento de su cabeza y con una sonrojo en las mejillas.

-Tienes razón. Iré a ver como está la herida de Loki. –dijo Freya.

Su amiga la miro sorpresivamente.

-¿Ahora? Pero el castillo está lleno de guardias y alguien podría verte… –Arya no pudo terminar su oración porque Freya sonrió y besó en la frente a su amiga.

-No importa. Soy su sobrina ¿Recuerdas? –pregunto con astucia. –Nos vemos después Arya. –saludo dulcemente la princesa mientras salía corriendo y su amiga se quedaba allí observándola con una sonrisa.

La princesa corrió por los pasillos del palacio de Odín para encontrar a su tío adoptivo. Antes de golpear las puertas de los aposentos de Loki se acomodó el vestido y se peino sus cabellos rubios. Cuando tomo valor golpeo la puerta de la habitación y un sirviente le abrió. La princesa entró y se encontró al dios de las travesuras desnudo, de la cintura para arriba, siendo curado por los médicos. Sin quererlo su rostro se encendió.

-Alteza Freya. –se inclinaron los médicos ante ella.

-Buenos días. –saludo la princesa. –Loki… ¿Estás bien? ¿Es grave la herida? –pregunto preocupada y tímida.

El príncipe dirigió su seria y fría mirada hacia la hija de Thor y le sonrió con amabilidad, dejando confundidos a los médicos.

-Freya. Estoy bien. –respondió Loki e hizo un ademán para que los curanderos se retiraran. Estos hicieron obedecieron y saludaron con una reverencia, dejando a Freya y al dios de las travesuras solos.

Al cerrarse la puerta detrás de sí, Freya corrió esos escasos metros que la separaban de su amado y lo abrazo con preocupación. El dios era tan alto que la joven apoyo su cabeza sobre el pecho desnudo de Loki y esté pudo aspirar el aroma a jazmines en el cabello de la princesa.

-Loki… lo lamento. Mi padre siempre es tan entusiasta en las batallas. –murmuro Freya entre los brazos de Loki.

-No tienes que preocuparte. Esto no es nada. He tenido peores dolores. –respondió con una sonrisa el dios de las travesuras mientras le acariciaba los cabellos rubios a la joven.

Freya levanto su mirada y no pudo contenerse de mirar aquellos ojos verdes que la observaban con amabilidad. Con dulzura la princesa le acarició el rostro a su amado.

-Es que yo siempre me preocupo por ti. –dijo Freya completamente enamorada.

Loki sonrió divertido y acarició con suavidad las rosadas mejillas de la princesa.

-Esto no es nada Freya. Además ya estoy acostumbrado a la brutalidad de Thor. –opino con una sonrisa Loki.

La princesa soltó una carcajada divertida y asintió sin perder su sonrisa.

-Lo sé. Es que mi padre es un guerrero. –opino Freya.

-Y es una bestia. –respondió Loki. –Tú no te pareces en nada a él. Gracias al cielo. –dijo divertido.

La princesa comenzó a reír a carcajadas al pensarse parecida a su padre. Ella no tenía nada de sus progenitores, es más, era la viva imagen de su abuela Frigga. Incluso en sus habilidades. Al verla reír tan entusiasmada Loki se acercó a ella y volvió a acariciarle aquellas rosadas mejillas. Freya lo miro y acarició la mano del dios sobre su rostro. Ambos se miraron fija y profundamente… no hicieron faltas palabras porque con aquellas miradas los dos se decían todo. Podía sentirse la magia entre ellos, un aura invisible los rodeaba y los unía a los dos. La mano de la princesa bajo hasta el pecho del príncipe y con delicadeza y timidez apoyo su mano sobre donde latía su corazón.

-¿Cómo podrías parecerte a ellos? Eres delicada, dulce, amable. No eres como ellos. –dijo Loki mientras tomaba de las manos a la princesa y la observaba con curiosidad.

-Bueno… yo… no sé que decir. –respondió sonrojada Freya.

El dios de las travesuras sonrió divertido y la besó en los labios con una ternura que nadie conocía, salvo la princesa. Un beso tierno, suave, que hizo latir más el corazón de Freya.

-¿Qué dices si te invito a comer? –pregunto Loki al separarse de ella.

A la princesa se le iluminaron los ojos todavía más, si se podía.

-Si, me encantaría. Podríamos ir a pasear por el pueblo, como hacíamos cuando era niña. –respondió alegre.

-Si, es una buena idea. Me gustaría ver como haz avanzado con tu magia. –comento Loki mientras soltaba suavemente la mano de la princesa y caminaba por su habitación buscando una chaqueta con que vestirse.

-He avanzado mucho. Tú me enseñaste. –respondió Freya con seguridad.

Loki sonrió y se abrocho la chaqueta. Con cariño se acercó a Freya y la tomó de la mano con elegancia.

-Vamos Freya. Pasaremos el día… juntos. –dijo el dios de las travesuras.

La princesa sonrió ampliamente y se prendió del brazo de Loki. Los dos juntos caminaron por los pasillos del palacio y se dirigieron hacia los establos. Loki ayudo a la princesa a subirse a su hermosa yegua blanca y después él se subió a su caballo. Los dos recorrieron juntos la ciudad de Asgard y se adentraron en el espeso bosque, mientras iban cabalgando Freya escucho un lloriqueo y se detuvo en seco. Loki acercó su caballo al de la joven.

-Freya… ¿Qué sucede? –pregunto mirando hacia los costados.

-El grito de un niño. ¿No lo has escuchado? –respondió preocupada y con una expresión en su semblante que denotaba que se sentía inquieta al sentir el peligro.

El dios de las travesuras frunció el ceño y negó con un leve movimiento de su cabeza. Sin embargo la princesa tiró de las riendas de su yegua y se adentro con velocidad en el espeso bosque, el cual era iluminado por los rayos del sol.

-¡Freya espera! –gritaba Loki mientras la seguía a toda velocidad. Pero la princesa no le prestaba atención y continuaba cabalgando.

Al llegar al lugar donde Freya presentía el peligro vieron a dos niños, una niña de largos cabellos rubios y trenzas y un niño de caballera pelirroja, la niña llevaba una cesta con flores y ambos eran amenazados por una jauría de lobos hambrientos. El niño llevaba un sus brazos un gato de pelaje gris cubierto de sangre.

La princesa bajó de su caballo rápidamente y lanzó un hechizo contra los lobos. Quienes se alejaron ante tal poder y le mostraron sus dientes en señal de enojo. Loki alcanzó a la princesa, algo agitado, ya que había perseguido a Freya por todo el bosque.

-¡Aléjense de ellos! –grito enojada la princesa y Loki se sorprendió de verla así tan enojada y decidida. Ya que estaba acostumbrado a ver a la dulce Freya.

Los lobos esquivaron el nuevo ataque de la princesa y se acercaron a ella mostrando sus colmillos y gruñendo con fiereza, olvidándose de los niños que estaban ahí. Loki bajó de su caballo preocupado y se acercó a Freya. La princesa volvió a lanzar otro hechizo, pero está vez le dio a un lobo en el lomo. Al otro Loki lo derribo en cuanto iba a atacar por la espalda a Freya. Los lobos huyeron y Freya se acercó a los niños y les hablo con gentileza.

-¿Se encuentran bien? –pregunto dulcemente. – ¿Qué hacían solos en el bosque? –pregunto preocupada la princesa.

Los niños la miraron asombrados e inclinaron sus cabezas respetuosamente ante ella, pero se retrajeron cuando vieron a Loki.

-Princesa Freya… estábamos en el bosque buscando flores y esos lobos aparecieron. –respondió la niña de largas trenzas rubias.

Freya frunció el ceño, preocupada y Loki sólo suspiro molesto porque habían interrumpido su momento con la princesa.

-No deben venir solos al bosque. Es peligroso. –comento preocupada. – ¿Como se llaman niños? –pregunto con amabilidad la princesa.

Los hermanitos cruzaron miradas y la niña sonrió confiada. Como si supieran que podían confiar en la princesa de Asgard.

-Mi nombre es Liv, mi señora. –respondió tímidamente la niña.

-Y yo me llamo Axel. –respondió el pequeño con lágrimas en los ojos y cabizbajo.

Freya lo miro confundida y preocupada ya que el niño lloraba desconsoladamente. Loki solamente observaba de pie y de brazos cruzados la escena.

-¿Por qué lloras Axel? –pregunto amablemente la princesa mientras se acercaba al niño.

-Mi gato… él no responde. –respondió el niño entre sollozos.

Freya observó al gato en brazos del pequeño, estaba cubierto de sangre y tenía sus ojos cerrados. La princesa frunció el ceño, preocupada y se sentó junto al niño.

-Él quiso protegernos princesa. Los lobos lo lastimaron. ¿Usted puede curarlo con su magia? –pregunto tristemente la niña mientras tironeaba del vestido a la doncella.

Freya se percato de que el gatito estaba sin vida y se giró para ver a Loki. El dios de las travesuras cruzó miradas con ella y no emitió palabra. Sólo movió su cabeza en señal de negación. Pero Freya no se rendiría tan fácilmente.

-Tal vez pueda hacer algo. –dijo segura de sí misma la princesa. De sus manos salió una energía color rojo, que desprendía un calor que podía sentirse, no era avasallante sino cálido, y curó las heridas del gato, el cual abrió sus ojos y saltó sobre sus dueños. Ante la sonrisa alegre y aliviada de la princesa.

Loki abrió sus ojos sorpresivamente, nunca había visto esa faceta en la magia de Freya. ¿Desde cuando podía dar vida? ¿Cómo era de especial su magia? El dios sin poder creer lo que veía se acercó a ella y la tomo suavemente del hombro. Deseaba ver más acerca de esa nueva magia que tenia su amada.

-Freya debemos irnos. –dijo con suavidad y seriedad Loki.

La princesa se giro, con una sonrisa en sus rojos labios como rubíes, y asintió en señal de afirmación. Sin embargo los niños se retrajeron cuando vieron acercarse a Loki. Al notar esto Freya les sonrió y les hablo con ternura.

-Tranquilos niños… Loki es mi tío y es una buena persona. No le teman. –dijo sin perder su sonrisa.

Los niños miraron al dios y luego al gatito que se refregaba en la princesa, como dándole las gracias por haberlo vuelto a la vida. Al ver eso los niños sonrieron.

-Parece que usted le agrada princesa. –comento alegremente Axel.

Freya sonrió tiernamente y acarició la cabeza del gatito.

-Parece ser que sí. Bueno niños debo irme, regresen a sus casas antes de que vuelvan los lobos. –les dijo seriamente la doncella mientras tomaba al gatito entre sus brazos y se lo entregaba a su dueño, Axel.

Los niños asintieron moviendo sus cabecitas en señal de afirmación.

-Si, princesa. Gracias por su ayuda. –dijeron al unísono los niños haciendo una respetuosa reverencia.

-Por nada, tengan cuidado. –respondió dulcemente Freya. Al ver como los hermanos se iba corriendo del lugar.

Loki se acercó a ella y la abrazó por detrás apoyando su mentón sobre el hombro de Freya. El dios de las travesuras aspiro ese aroma a rosas y jazmines que desprendía su amada princesa, quien sintió como sus mejillas se ponían coloradas.

-Loki… –lo nombro cuando sintió que el dios apoyaba sus frías manos sobre su vientre.

-Freya… quiero hacer una especie de entrenamiento con tu magia. ¿Te animas? –pregunto seductoramente al oído de la joven.

La princesa se dio media vuelta y lo miro sorprendida.

-¿Un entrenamiento? ¿Debo luchar contra ti? –pregunto preocupada.

Loki le sonrió con amabilidad y le acarició el rostro.

-No. Sólo quiero hacer una prueba. ¿Vienes? –le pregunto con una sonrisa mientras le tendía su mano.

Freya sonrió ampliamente y el dios de las travesuras creyó que cada vez que la princesa sonreía el sol parecía brillar más. Con una confianza ciega en él, la princesa tomó aquella fría mano extendida. Loki la guio por el bosque, con una mano llevaba a Freya y con la otra llevaba las riendas de los caballos para no perderlos. El dios de las travesuras llevo a Freya hasta un pequeño río de aguas cristalinas, en donde dejó a los caballos para que bebieran agua y descansaran.

Freya miro el lugar confundida y luego dirigió su mirada a Loki.

-No entiendo… ¿Para que me has traído aquí? –pregunto la princesa.

Loki le sonrió y se acercó a una hermosa planta que tenía flores amarillas. Arranco una pequeña ramita con una flor y con su mano libre le pidió a la princesa que se acercara. Ella lo obedeció sin saber a donde quería llegar el dios.

-Freya… quiero ver tu poder. Si yo hago esto… –dijo Loki mientras congelaba la planta. – ¿Tú que harías para volverla a la vida? –pregunto mientras miraba atentamente a Freya.

Ella lo miro sorprendida pero finalmente tomo entre sus manos la flor, que ahora no era más que un trozo de hielo.

-Bueno… le transmito mi energía vital. Mi magia es un tanto especial. –respondió Freya con una sonrisa.

Entre las manos de la princesa el cubo de hielo se derretía y la flor volvía a ser hermosa y llena de vida como cuando Loki la había tomado.

El dios miro sorprendido como actuaba el poder de la hija de Thor. Por eso se acercó a ella y le colocó la flor en el cabello, ante la sonrisa divertida de Freya. Después la tomo de las manos y ayudo a la joven a sentarse en el suelo junto a él.

-No entiendo Loki. Tú ya conoces mi magia desde que era niña. –comento Freya sin comprender a donde quería llegar su amado.

-Es verdad. Pero has cambiado considerablemente. Eres mucho más fuerte. Y tu magia es lo opuesto a la mía. Mira… –dijo para luego dejar que su energía fluya a través de Freya.

La princesa lo miro sorprendido y comprendió. Loki era frío, oscuridad y una magia que provenía de otro mundo. La magia de Freya era calor, era vida y fertilidad. Eran opuestos en muchos sentidos.

-Es verdad. –respondió sorprendida la princesa.

-Yo soy frío y soy oscuridad y tú eres luz y calidez. Somos opuestos. –dijo Loki sin soltar las suaves manos de su amada.

Ella le sonrió y se acercó más a él para acariciarle el rostro con cariño.

-Somos opuesto es verdad. Mi magia es como la de la abuela Frigga. Pero eso no quiere decir que no podamos estar juntos. –dijo la princesa con seguridad.

Loki abrió sus ojos pero finalmente se rindió y aceptó lo que sentía. Era extraño, raro sentir que no podía vivir sin ella, sentir que su cuerpo no funcionaba si no era por ella. Saber que todo estaba en su contra y aun así sentirse dispuesto a arriesgarse por lo que sentía. Loki no podía comprender el frenesí de sentimientos que inundaba su corazón y todo su ser.

-Tienes razón Freya. –respondió Loki y se dejo acariciar por las suaves manos de la princesa, disfrutando cada contacto, cada roce de esas dóciles manos.

Freya lo miro como si supiera los sentimientos por los que atravesaba el dios travieso. Por eso lo estrecho entre sus brazos con toda su ternura y le acarició sus azabaches cabellos. Luego de unos segundos se arrodillo frente a él y lo miro fijamente.

-Loki… ¿En que estás pensando? ¿Acaso le temes al amor? –pregunto con su penetrante mirada la princesa al mismo tiempo que se sentaba junto a su amado y tomaba sus manos entre las suyas.

El dios del engaño soltó una carcajada divertida y contagió con su risa a su hermosa doncella.

-No Freya… no le temo al amor. Es sólo que… no entiendo ¿Qué has visto en mí? ¿Cómo puedes amarme a pesar de saber quien soy en realidad? –pregunto mientras miraba los cielos.

La princesa lo miro sorprendida y finalmente exhalo un largo suspiro, pero nunca dejó de acariciar las manos de Loki.

-Loki cuando te enamoras de una persona en realidad no hay razones, sólo sentimientos. Ya te he dicho que no me importa tu pasado, o que seas hijo de Laufey. Yo sólo deseo estar a tu lado. –dijo la princesa con una sonrisa mientras miraba los cielos y respiraba tranquila.

Eso fue suficiente para que Loki dejara de dudar. Su corazón dio un vuelco cuando escucho aquellas palabras tan sinceras. No fueron sólo las palabras, sino también la forma en que Freya se expresaba, sin una pizca de engaño, acariciando las manos de su amado.

El dios de las travesuras no pudo contenerse más y la besó sorpresivamente mientras ella estaba distraída mirando las nubes en el cielo. Por primera vez la besó de manera desesperada, como si deseara que nadie la arranque de su lado nunca. Los fríos y rojos labios de Loki devoraron los labios de su princesa al mismo tiempo que acariciaba el rostro y el cuello de Freya. La princesa se entregó a aquellos labios, a aquellas manos que tanto amor y pasión le brindaban.

Cuando se separaron para recuperar el aire, Loki se puso de pie y ayudo, con delicadeza y respeto, a su princesa a ponerse de pie. El dios travieso pasó su brazo alrededor de la cintura de la joven y la pegó a su cuerpo.

-Te había invitado a almorzar. Debes tener hambre. –dijo amablemente.

-Si, es verdad. –respondió sonriente la princesa.

Los dos abrazados caminaron hacia donde los caballos bebían agua. Al llamarlos por sus nombres los animales trotaron hacía sus dueños. Loki ayudo a Freya a montar a su yegua color blanca y después él monto a su caballo. Juntos cabalgaron hasta una posada, en donde almorzaron juntos.

Al llegar de regreso al palacio, Freya iba sonriendo y prendida del brazo de Loki, quien le correspondía la sonrisa y la miraba con ternura, pero Thor los intercepto con furia. Con salvajismo empujo a su hermano contra una pared y a su hija la tomo violentamente del brazo y la zamarreo.

-¡¿En dónde estuviste todo el día?! ¡¿Crees que puedes salir así sin pedirme permiso?! ¡No tienes idea lo que me he preocupado! –le grito furioso el dios del trueno.

La princesa se horrorizo y no respondió, pensando que su padre los había descubierto, sin embargo Loki se indignó y empujo a su hermano logrando que soltara a la princesa.

-¿Qué haces Thor? Eres un bruto. La has lastimado. –dijo enfadado, pero sin gritar, el dios de las travesuras mientras se ponía delante de Freya para protegerla.

Thor lo miro enfurecido y lo tomo violentamente del cuello. Ante la mirada horrorizada de Freya, quien llevo sus manos a su rostro en señal de terror.

-¡No! ¡Suéltalo padre! ¡No lo lastimes! –grito preocupada mientras trataba de separarlos.

-¡Quítate Freya! –exclamo el dios del trueno. Thor empujo violentamente a su hija para sacarla del medio y sin quererlo, ya que el dios no se controlaba, hizo que la princesa se golpeara fuertemente con la pared. Al ver ese acto de salvajismo por parte de su hermano Loki se enfureció más y ataco con su magia a Thor, logrando herirlo en el abdomen.

-Maldito… –murmuro Thor y volvió a arrojarse contra su hermano.

-Eres una bestia. Si vuelves a lastimarla te juro que te mataré. –dijo furioso Loki mientras esquivaba los golpes de Thor y le lanzaba un hechizo.

-Y tú si vuelves llevarte a mi hija sin mi consentimiento seré yo quien te envié al Niflheim. –respondió Thor con furia al mismo tiempo que esquivaba los ataques de su hermano adoptivo.

La mirada de Freya era una mezcla de horror y preocupación. Su padre y Loki peleaban como dos bestias enfurecidas y no se daban tregua, si la pelea continuaba armarían un gran escándalo.

-¡Basta! ¡No peleen! –intervino la princesa. Y se plantó en medio de los dos hombres para separarlos. Quienes la miraron asombrados. –Padre… ¿Por qué estás tan enojado? –pregunto Freya al ver que los dos hermanos se habían separado.

Thor se acercó a su hija y la tomó fuertemente de los brazos, dejando marcada la delicada piel de la princesa.

-¿Dónde estuviste todo el día? ¡Soy tu padre! ¡Tu deber es avisarme y pedirme mi consentimiento para irte! –le grito enojado. No sabiendo expresar que en realidad estaba preocupado por ella, la zamarreó con brutalidad.

La princesa abrió sus ojos y quedo perpleja. Sólo tenía una mirada sorprendida y a la vez horrorizada.

-Pero… padre… ya soy mayor de edad. Creí… –pero Freya no pudo terminar de hablar porque Thor la interrumpió.

-¡Silencio! ¡Eres una insensata y una insolente! –le grito furioso. –Tu deber es comunicarme a donde vas cuando dejas el palacio. Especialmente cuando te vas con Loki. –dijo mientras la zamarreaba.

Loki frunció el ceño e intervino. Con valor se interpuso entre su hermano y Freya, logrando que Thor aflojara el agarre y soltara a su hija. Quien se refugió detrás de Loki e intento disimular las lágrimas. Al percatarse de esto Loki la abrazo y ella hundió su rostro en el pecho del dios de las travesuras.

-Lo… lo… siento… –murmuro temerosa la princesa.

-Thor basta. La estás humillando. –dijo seriamente y con un nudo atravesado en su garganta al ver las miradas asombradas de los sirvientes y de los guardias que pasaban por allí.

-Ella tiene que obedecerme. Soy su padre. Además no confió en dejar a mi hija contigo hermano. Ya nos has traicionado muchas veces. No sé que puedas hacerle a Freya. –dijo decepcionado el dios del trueno.

Loki miro tristemente a su hermano pero sin embargo no aflojo sus palabras.

-Entonces realmente no me conoces. Jamás le haría daño a Freya. Es una pena que seas tú él que la esté lastimando. –dijo seriamente.

Thor acortó al distancia entre su hermano y este corrió a Freya y la ubico detrás de él para que Thor no pudiera lastimarla.

-Tú no eres padre. No tienes idea lo que eso significa. No tienes idea lo que me preocupe cuando no la encontré por ningún lugar. –respondió seriamente el dios del trueno.

-Tienes razón yo no soy padre. Pero estoy seguro que un padre no humilla a su hija delante de todos. Además ella ya no tiene por qué pedirte permiso, ya es toda una mujer. –dijo seriamente Loki mientras sentía las lágrimas de Freya mojar su espalda, ya que la joven estaba abrazada a él.

Thor se enojo y tomó del cuello a su hermano. Freya se preocupo y con cuidado tomo a su padre de las manos y lo obligo a soltar a Loki.

-Suéltalo padre… por favor… –pidió temerosa.

-Por más que sea una mujer, sigue siendo mi hija y sigue estando a mi cargo. Cuando se case y tenga su esposo será otro cantar. Así lo dice la ley. –dijo seriamente Thor.

Loki frunció el ceño y se contuvo de no golpear en el rostro a su hermano.

-Eres un ignorante. –respondió con un nudo en su garganta.

Los dos hermano se miraron furiosos y estuvieron a punto de pelearse de nuevo sin embargo una voz potente y grave los detuvo. Odín había sido informado de que sus hijos estaban luchando entre sí y ya estaba en el lugar acompañado de Frigga y Sif.

-¡Basta los dos! –grito Odín, el padre de todos.

Los hermanos se dieron media vuelta y miraron seriamente a los recién llegados.

-Padre. –murmuro Thor.

Sif corrió junto a su hija y la estrechó entre sus brazos.

-Freya estaba preocupada por ti. –dijo Sif.

La princesa no respondió sólo miro a sus abuelos por unos segundos después volvió a bajar la mirada avergonzada.

-Thor… ¿Por qué estás haciendo semejante escándalo? –pregunto Odín con su prudente tono de voz.

Thor exhalo el aire furioso, ya que odiaba que su padre se metiera en sus asuntos.

-Freya no debe salir sin mi permiso. Ella ya lo sabe. Y Loki no debe meterse cuando yo la regaño. –dijo seriamente y mirando de reojo a su hija, quien permanecía cabizbaja.

Odín frunció el ceño y suspiro cansado.

-Thor… no hace falta que la regañes delante de todos los guardias y sirvientes. Estoy seguro que Loki sólo quería proteger a Freya de tu rabia. –dijo Odín tratando de calmar la situación.

-Tú eres el menos indicado para darme consejos sobre como ser un padre. –escupió el dios del trueno.

Los presentes se miraron entre sí confundidos y bajaron sus miradas. Odín observo tristemente a su hijo mayor y luego miro a su nieta. La joven estaba sonrojada y no tenía el valor de levantar su cabeza de la vergüenza. Loki, por su parte, tenía sus puños cerrados y parecía a punto de explotar.

-Tienes razón. Por eso esperaba que no cometieras los mismos errores que yo. –respondió tranquilamente el padre de todos.

Thor miro fijamente a su padre y no respondió. Sólo se dio media vuelta y observo a su hija, a quien Sif abrazaba con fuerza y le acariciaba los cabellos rubios.

-Freya vete a tu habitación. Espero que hayas entendido. Estás castigada no podrás salir del palacio en todo el día de mañana. –dijo con autoridad.

Los presentes suspiraron en desacuerdo con la decisión de Thor sin embargo la princesa no levanto su mirada sólo salió corriendo del lugar. Sif le dirigió una mirada desaprobatoria a su esposo y salió detrás de su hija. Loki se mordió el labio para no golpear a su hermano mayor. Sólo chasqueó la lengua, furioso, y se retiro a sus aposentos. Thor les dirigió una última mirada a sus padres y también se retiro. Frigga fue a detener a su hijo mayor pero Odín la interrumpió.

-Déjalos Frigga. –murmuro suavemente el padre de todos.

-Pero Thor… no se está portando como yo lo espere. –dijo preocupada.

-Thor está preocupado. Hay que entenderlo. No encontró a su hija por el palacio ni por los alrededores y enloqueció. Creyó que Loki le haría daño, o quien sabe que, sabiendo que Freya es la debilidad de Thor. –comento tranquilamente el padre de todos.

-Lo entiendo. Pero no era necesario humillar a su hija. Tal vez si hablo con él… –la reina no termino de hablar porque Odín la interrumpió.

-No podemos hacer nada. Freya es hija de Thor, nosotros no debemos meternos, sólo somos sus abuelos. –opino firmemente Odín.

La reina bajó su mirada y asintió.

-Tienes razón. Debemos dejar que las cosas fluyan. Sólo espero que Thor no pierda los estribos cuando sepa la verdad. –dijo Frigga mientras se prendía del brazo de su esposo.

-Bueno… si lo hace. Estaremos nosotros para apoyarlos. –respondió con una tranquila sonrisa Odín.

Freya corrió a su habitación y cerró las puertas detrás de sí impidiendo que su madre entrara. Sif golpeaba la puerta y llamaba a su hija pero está no le respondía.

-¡Freya abre la puerta en este mismo instante! –le gritaba Sif. Pero la princesa no le hacía caso y permanecía en silencio.

En ese momento Sif sintió una fría mano sujetarla del hombro. Al darse vuelta vio a Loki, serio y con el ceño fruncido.

-Creo que lo mejor es dejarla en paz, aunque sea por lo que queda del día de hoy. –comento el dios de las travesuras.

Sif lo miro sorprendida y se acercó a él.

-Loki… háblale tú. Estoy segura que si te escucha ella abrirá. –dijo preocupada la esposa de Thor.

El dios de las travesuras miro fijamente a la guerrera y negó con un leve movimiento de su cabeza.

-No lo haré. Freya está enojada, se siente avergonzada y humillada. Y no es para menos. Ya no tiene por qué darle explicaciones a Thor de lo que hace. Ya es toda una mujer. Deberías hacérselo entender. –respondió seriamente Loki.

Sif suspiro cansada y bajo su mirada.

-Lo sé. Pero es su única hija y Thor siempre se preocupa y quiere saber donde está para estar más tranquilo. –comento suavemente la madre de la princesa.

Loki chasqueó la lengua, molesto por aquella respuesta.

-¿Acaso no recuerdas como eras tú cuando tenías su edad? Sólo querías libertad y que no te trataran como a una niña. ¿Por qué no piensas que a tu hija le está pasando lo mismo? ¿Por qué eres tan hipócrita? –pregunto enojado.

Sif lo miro anonadada, ¿Por qué el dios de las travesuras se preocupaba tanto por Freya?

-¿Por qué te preocupa tanto mi hija? –pregunto confundida pero con el ceño fruncido.

-Porque no puedo ver como la humillan. Cuando ustedes, hipócritas, no eran ni la mitad de lo que es ella. Cuando ustedes tenían su edad. Primero tú te la pasabas entrenando y en compañía de hombres, y Thor se la pasaba desobedeciendo a Odín y causando problemas. Esa niña hace todo lo que ustedes le piden, son unos hipócritas al tratarla así. –dijo furioso, el dios de las travesuras ya no se podía contener al ver como Thor había tratado a Freya.

Sif abrió sus ojos grandes como platos al escuchar esas palabras y con fuerza sujeto a Loki de los hombros.

-¡Tú! ¿Desde cuando te interesa tanto una persona? La amas… ¿No es así? –pregunto sorprendida y horrorizada.

El hijo adoptivo de Odín abrió grandes sus ojos verdes, y miro hacia los costados. Quedo unos segundos en silencio pensando en que decirle a la madre de la princesa.

-Es mi sobrina. Claro que me importa. Es la única que creyó en mí, siempre. –respondió Loki seriamente, sin inmutarse.

Sif frunció el ceño, no convencida con aquella respuesta, y no soltó los hombros de Loki.

-No me mientas. Aquí hay algo más. Pasas mucho tiempo con Freya, y ahora estás hablando por ella. Nunca te importo nadie. Te conozco bien Loki. Nunca te importo apoyar a alguien, salvo a ti mismo. –dijo seriamente la esposa de Thor.

-Tal vez he cambiado. Tengo derecho. –respondió Loki tranquilamente y se apartó de Sif. –Sólo piensa en lo que te he dicho. –dijo y desapareció usando su magia, no dándole chance a la guerrera de que lo alcanzara.

Sif frunció el ceño y dejo el lugar. Por supuesto pensando en las palabras de Loki. ¿Abría cambiado? ¿O sus sospechas eran ciertas? ¿El dios de las travesuras se había enamorado? ¿O era sólo un juego más para él?

El anochecer había llegado, todo el pueblo de Asgard dormía plácidamente, la única que no podía conciliar el sueño era la princesa. Freya estaba de pie, frente a su ventana, mirando como lucía su pueblo de noche. Vestida con un camisón blanco, que le llegaba las rodillas y escotado, estaba cruzada de brazos y sus lágrimas recorrían su bello rostro, hasta que sintió una fría mano posarse sobre su hombro desnudo.

-No deberías llorar tanto. Thor no se merece tus lágrimas. –dijo Loki con un suave tono de voz.

Freya se dio media vuelta, sorpresivamente, y apoyo sus manos sobre el pecho de Loki.

-No es un hechizo. Eres tú realmente… ¿Cómo? –pregunto confundida la princesa.

El dios de las travesuras sonrió y acarició las mejillas de la princesa y con delicadeza le limpió las lágrimas.

-Mi magia Freya. Soy yo. –respondió con una sonrisa.

Ella le sonrió tiernamente y lo abrazo con toda sus fuerza, rodeando con sus brazos el cuello del dios, quien la estrechó contra su cuerpo y pudo sentir ese agradable y embriagante aroma que sólo ella tenía.

-Lo siento Loki. Me siento tan mal por lo ocurrido. –comento ella entre sollozos.

El hijo adoptivo de Odín le acarició los cabellos con ternura y la tranquilizo entre sus brazos.

-Shh… no te culpes. –susurro suavemente.

-Mi padre… él sólo piensa que soy un objeto para él. Sólo quiere tenerme encerrada en este castillo. –sollozaba la princesa.

Loki frunció el ceño y se mordió el labio con fuerza. Más que nunca sentía deseos de matar a Thor por hacer llorar a su niña, a su princesa, sólo suya y de nadie más.

-No te preocupes. Yo hablare con él mañana. Tiene que respetarte. –dijo con seguridad.

Freya se separo unos escasos centímetros para poder mirarlo a los ojos. Aquella mirada sorprendió a Loki porque ella le sonrió. A pesar de tener su rostro enrojecido por las lágrimas y sus ojos un poco inflamados, la joven le sonreía. ¿Por qué?

-Freya… ¿Por qué sonríes? –pregunto sorprendido Loki.

La princesa acarició el rostro del dios con una dulzura propia de ella y con un afecto y un amor que el dios travieso nunca había sentido.

-Porque eres tan bueno conmigo y yo te traeré tantos problemas. Aun así me proteges. –respondió Freya tristemente pero sin perder su sonrisa.

Loki le correspondió la sonrisa y la abrazo con más fuerza. Dejando que sus manos se perdieran en los suaves cabellos de la princesa.

-Tú no me traerás problemas. No seas ingenua. –le dijo sin perder su sonrisa amable mientras la acariciaba con cariño.

-Loki… ¿Podrías decirlo? ¿Aunque sea una vez? –pidió la princesa sin perder esa inocente mirada.

El hijo adoptivo de Odín la miro embrollado pero después lo comprendió lo que su amada le pedía.

-¿Decirte qué? –pregunto confundido. –Ah… ya entiendo… te amo Freya… –dijo finalmente para después besarla apasionadamente.

Los labios de la princesa tenían un sabor salado está vez. Debido a las lágrimas que habían recorrido su rostro y ahora se habían convertido en aquella sal que el dios travieso sentía adherirse a sus labios. Labios que se apoderaban de aquella suave y casta boca que tan loco lo volvía. No podía pensar en nada más que en estar junto a ella, no podía dormir, no podía comer sabiendo que su princesa estaba triste y se sentía tan débil y tan avergonzada. Por eso había se había transportado hacia su habitación, para poder consolarla, para poder hacerle saber que él siempre estaría con ella. Para hacerle saber que la amaba.

Al separarse lentamente de ella, la intensidad en los ojos verdes del dios de las travesuras se enlazó con la profundidad en los ojos de la princesa. Ella lo acariciaba y lo miraba con la admiración que él siempre había deseado, pero era diferente, porque era mejor de lo que él hubiera podido desear, ya que esto era amor. Algo que Loki nunca creyó que podría experimentar.

-Yo también te amo Loki. –sonrió Freya mientras acariciaba los negros cabellos del dios.

Una sonrisa, sincera y sin ningún interés, fue lo que le dedico Loki a su princesa ante esas sinceras palabras. Lo que él sentía en ese momento nunca lo hubiera pedido ni lo hubiera exigido. Algo que él tanto necesitaba se había cumplido y no podía ser más perfecto.

Loki estrecho entre sus brazos a la joven y volvió a besarla. Lenta y suavemente, disfrutando cada roce, cada contacto de sus labios con los de su amada. Saboreando aquellos labios que de salados ahora se habían tornado dulces, como deliciosas frutas maduras, aunque su princesa aun era virgen. La joven lo acariciaba con una ternura propia de ella, el rostro de Loki era suave, delicado, pero a la vez dejaban claro que su poderío, su presencia ante los demás. Y eso que tanto la enamoraba.

Al separarse Loki la tomo suavemente de las manos y la acarició con suavidad.

-Freya… estaba preocupado por ti. No podía dormir sabiendo que estabas tan triste. –susurro el dios de las travesuras, sin dejar de propiciar de caricias a su princesa.

-Eres tan amable conmigo Loki. Lamento ser tan débil. Y que por mi culpa hayas pasado ese mal momento. –dijo apenada Freya.

-¿Pero que estás diciendo? No fue tu culpa. Es culpa de Thor que no se da cuenta que eres toda una mujer y ya no necesitas ir de su mano. Además mira las marcas que te dejo en los brazos. Es una bestia. –respondió indignado Loki al mismo tiempo que acariciaba los brazos marcados de la princesa, su princesa y de nadie más.

-Es que yo debí prever que mi padre se enfadaría. Lamento tanto las cosas que te dijo. –dijo Freya con una confianza ciega que podía notarse en su mirada.

El dios de las travesuras la miro fijamente y su expresión cambió. ¿Cómo podía amarlo tanto? ¿Cómo hacia Freya para no temerle, para no odiarlo? ¿Hasta donde llegaba su amor? Loki le dedico una sincera sonrisa y con cuidado la tomó en sus brazos y la levanto del suelo, ante el evidente sonrojo de la princesa, quien pasó sus brazos alrededor del cuello de Loki para poder sujetarse.

-Freya… ¿Cómo haces para confiar tanto en mí? ¿Cómo haces para estar tan segura de tus palabras? –pregunto Loki con confusión.

La princesa le sonrió dulcemente en sus brazos, y con todo su amor le acarició el rostro.

-Porque sé muy bien quien eres. Nunca en estos años me has lastimado. Yo conozco muy bien tu corazón Loki. Confió en ti con toda mi alma. –respondió Freya sin dejar de acariciar el rostro de Loki.

El dios de las travesuras abrió instintivamente su boca ante aquella respuesta. No podía creerlo, era demasiado bueno para ser verdad, la princesa le sonreía con una sinceridad que nunca había visto, no le mentía, él era un dios del engaño, de la mentira y podía darse cuenta cuando alguien le embaucaba. Pero ella era sincera, le hablaba con amor, con verdad.

-Eres tan inocente. Todos en Asgard, excepto mi madre, creen que soy un monstruo. –respondió Loki sin soltar a su princesa que continuaba prendida de su cuello.

La expresión de Freya cambió a una de tristeza y negó con un movimiento de su cabeza. Con sus suaves y delicadas manos tomo el rostro de su amado y lo miro intensamente a los ojos.

-No digas eso. No eres un monstruo, donde los otros ven un monstruo yo veo a alguien admirable que no pudo ser comprendido. Loki… eres un ser increíble, nunca dudes de ti mismo. –dijo la princesa con seriedad y a la vez seguridad.

Al dios de las travesuras le temblaron las manos y todo su cuerpo al escuchar esas palabras. ¿Cómo podía ser? ¿Cómo alguien podía amarlo tanto? ¿Cómo había fomentado ese amor en ella sin darse cuanta? Al sentir que su cuerpo le temblaba ante esas dulces pero ciertas palabras, Loki dejo a Freya sobre la cama, antes de dejarla caer. La princesa lo miro preocupada.

-¿Estás bien? ¿Dije algo malo? –pregunto mientras se acercaba a él y lo acariciaba.

Loki le sonrió tranquilamente y se sentó junto a ella, la miro con intensidad y le correspondió las tiernas caricias. La observaba con curiosidad, como buscando algo, ya que le parecía increíble estar viviendo algo tan maravilloso. Amor… así que eso era el amor.

-Tranquila Freya. Estoy bien. Es sólo que nunca nadie me había dicho algo así. –respondió el dios para luego besarla. De una manera tan pasional y tan intensa que sintió temblar levemente a la princesa entre sus brazos. A quien no podía soltar por nada del mundo.

-Loki... –murmuro tímidamente Freya.

El dios pudo sentir los suaves temblores de la princesa entre sus manos que la sostenían con firmeza, por eso le sonrió de la manera más gentil que podía y le acarició las mejillas sonrosadas.

-Tranquila Freya… no voy a obligarte. Voy a esperar a que estés lista. Lo prometo. –murmuro con amabilidad al oído de la joven.

La princesa le sonrió ampliamente y se dejo mimar y acariciar por el dios de las travesuras, que a pesar de ser travieso respetaba a su amada. Freya le besó las mejillas con toda la dulzura que la caracterizaban:

-Gracias Loki… por saber entenderme. –dijo Freya con gentileza.

El dios sonrió y pensó que con esa expresión en su rostro debía verse como un tonto. Pero no le importaba, ya que a ninguna persona enamorada, le importa verse como un tonto cuando está con su amada. Ya ni sabía lo que hacía, sus manos se movieron solas y tomo el rostro de la princesa para besarla amorosamente. Sus labios demostraban todo el amor que tenía para darle a su doncella. No podía contenerse, no esta vez, al estar seguro de lo que sentía.

Los labios del dios se apoderaban de los de la princesa y los devoraban como si no hubiera un mañana. No pensó en Thor, no pensó en lo que pasaría el día que se supiera la verdad. No le importaba, había llegado a un momento en su vida en que nada le importaba, salvo su princesa, quien correspondía cada muestra de amor y de afecto que su dios le brindaba. La princesa era inexperta, suave, tímida y casta. Se notaba en cada caricia, en cada beso que le otorgaba a su amado, quien sabía guiarla sin presionarla.

Al separarse para poder recuperar el aire, Loki recostó a la princesa sobre la cama y le acarició los rubios cabellos con ternura. Se recostó a su lado y la abrazó de manera protectora.

-Me quedaré contigo está noche. Voy a cuidarte mientras duermes. –le dijo con una sonrisa en sus seductores labios.

Freya lo miro sorprendida pero con la confianza ciega que la caracterizaba se abrazó a él, con cariño apoyo su cabeza sobre el pecho del dios y paso sus brazos alrededor de su cintura.

-Me alegra que te quedes. Gracias Loki… por cuidarme tanto y por amarme. –respondió la princesa.

Una risita, sin ningún signo de maldad, escapó de los labios del dios travieso. Todavía no caía en la cuenta de cuando había caído tan perdidamente y locamente enamorado de la hija de Thor.

-No tienes que agradecerme. Yo siempre te protegeré. Siempre estaré a tu lado. –dijo seriamente pero sin perder su cordialidad.

Freya levanto su rostro y le dedico una tierna sonrisa al dios travieso. Y volvió a apoyar su cabeza sobre el pecho del dios. Cerró sus ojos y aspiro ese aroma tan particular que caracterizaba a Loki, tan varonil, tan seductor, como ella lo veía y lo sentía. Confió plenamente en él y se quedo dormida entre sus brazos. El dios la miraba, la acariciaba tiernamente pero jamás rompió su promesa. No la tocó. Sólo la cuidó, y después de unos minutos de observarla dormir él también cayó dormido, pero sin soltar a la joven que tenía entre sus brazos.


N/A: ¡Bienvenidos! Espero que les haya gustado el cuarto capitulo. Al parecer Sif ya empieza a sospechar y Frigga y Odín lo saben todo jajajajaja y Cómo no iba a saberlo Odín si él lo ve todo? jajajaja :D Y Thor es un padre sobreprotector, no creo que reaccione muy bien el día que sepa la verdad XD

Quiero agradecerles desde lo más profundo de mi corazón a Elle0105, silvia, anette, MarianHiddleston, fabianav2, Osanai senpai y ShizukaYukimura por sus reviews, muchas gracias, en serio. Me puse muy contenta cuando los leí, espero, de todo corazón, que les haya gustado el capitulo. Cualquier consejo o sugerencia siempre es bienvenida. Y para que se queden tranquilas, voy a actualizar una vez por semana. No sé que días porque como estoy rindiendo exámenes finales todavía no sé bien, pero una vez por semana tendrán un capitulo :-)

Me despido y les mando un abrazo enorme. Hasta el próximo capitulo. :-D