DISCLAIMER: TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING, A EXCEPCION DE LOS QUE OBVIAMENTE NO...
Hola!! Aquí estoy, corriendo contra el tiempo, para traerles el capitulo, como dijo mi querida Londony, antes de que la magia de la época se esfume…
Agradezco infinitamente a todas, las que me dejan reviews, las que ponen esta historia en alertas, las que la agregan a favoritos, y a las que, divinas, me han agregado a autores favoritos… siento que a veces esto me va quedando grande, y que no terminaré de cumplir con las expectativas que ha generado la historia, pero mientras tenga una hoja de papel y tinta para escribir, seguiré intentando amenizarles su dia con lo que siguen siendo meros desvaríos de mi mente…
El capitulo lo dedico a mis bellas reviewers, por hacer que todo valga la pena y plasmar una sonrisa en mi rostro: KRISTTY, KARII MALFOY, COUNTESS ERZEBETH, LUNA MAGA, VICTORIA MALFOY, SOBEYDA S GRANGER, HOLLY90, ZARETH MALFOY, SIRLAYE, OLIMPIA SHERINE, TINAVB, KAGOME BLACK, HUFFLEPUFF, CUTE, CINDY NIGHTROAD, LU-LUCIDITY, EDNA BLACK, KURA ITSUSHIROU078, JOS BLACK Y LONDONY... ademas de todas aquellas que ya me han dejado alguno anteriormente...
Solo un comentario... se que a veces soy condenamente repetitiva, sepan perdonarme. Es parte de la historia, lo que intento es presentarles la manera en la que Draco percibe una misma escena de 3 maneras distintas, ademas de por su puesto, la diferencia que desencadena su futuro... Todos aquellos datos que se repiten en la sucesion de imagenes al final de cada capítulo, son porque a mi manera de ver las cosas, a pesar de ser un futuro distinto, hay eventos que siguen repitiendose constantemente, por eso solo va a un bar, o entran a la misma escuela, o van al mismo parque, porque esos son eventos "ancla", no se si me explico???
Espero que les guste, prometo no pasar del lunes para el capitulo final.
Besos enormes
Irene
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OTRO CUENTO DE NAVIDAD BAJO EL MUÉRDAGO
CAPITULO 3: De nuevo… Bajo el muérdago
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De nuevo se encontraba solo, en el pasillo del tercer piso que lo encontraría por tercera vez frente a la escena del muérdago. Ahora lo sabía, no necesitaba a Maethiel para confirmarlo, la escena volvería a cambiar mínimamente y eso alteraría irrevocablemente su destino…
Dos alternativas habían sido presenciadas, y ambas eran bastante tristes, así que en su fuero interno, Draco Malfoy rogaba por una oportunidad para ser feliz… si, rogaba, pedía con fervor tener la oportunidad de ser feliz, porque ¿Qué no cualquiera podía aspirar a serlo? ¿O sería acaso que él, con su pasado a cuestas, no merecía un poco de paz y tranquilidad en su destino?
Además, ¿Su única opción era Granger? En verdad no lo entendía. Si, aceptaba que la chica era bastante linda y todo eso, pero ¿De ahí a ser la única opción en su vida? ¿Tanto así como para martirizarse al grado de no tener a nadie más que a ella y preferir la soledad el resto de su vida?
La cabellera castaña de Hermione estaba muy cerca, pero ésta vez, a diferencia de las dos anteriores, Draco no tuvo la cabeza para apartarse a tiempo, pues se encontraba tan inmerso en sus cavilaciones, que cuando la vio, solo tuvo tiempo de cerrar los ojos y esperar ser atravesado.
Y la sintió. Por un efímero instante, estuvo dentro de la chica ¿O ella estuvo dentro de él? No lo sabía, pero tampoco importaba, porque su corazón se había detenido por una fracción de segundo equiparable a un latido, y su olfato se había llenado de un perfume de azahares y miel que lo dejó aturdido.
Escuchó las campanitas de Maethiel y giró su rostro para observarlo. Su semblante sereno era coronado por su imperturbable y cálida sonrisa, pero a pesar de que Draco tenía un sinfín de peguntas, al tenerlo frente a él, el rubio bajo su rostro y solo pudo articular
- Acabemos con esto de una vez, no se cuánto más pueda tolerar antes de salir corriendo
- Tranquilo, mi querido amigo, recuerda que en estos momentos solo eres un espectador. Espera tu momento y disfruta del recorrido.
Al fondo del pasillo, Hermione acababa de chocar con la figura emergente de Draco y se encontraban tirados en el piso, ella encaramada sobre él.
- ¿Vamos? – preguntó Maethiel, a lo que Draco solo contestó con un lánguido asentimiento de cabeza.
- ¿Por qué no te fijas por dónde vas Granger? – Preguntó el joven desde su desventajosa posición, haciendo que la castaña brincara al comprobar la cercanía de ambos.
- También pudiste haberte fijado tú Malfoy. Deberías intentar usar los ojos para algo más que mirar a la gente con desprecio.
Maethiel se acercó a Draco, quien miraba la escena por tercera vez, y parecía algo triste y pensativo, así que muy despacio, susurró con cariño en su oído - ¿Te gustaría presenciar esta escena solo, mi querido niño?
Draco levantó su mirada un segundo y se hundió en los bellos ojos del Serafín. ¿Quería verla solo? Tal vez…
- Si crees que estaría bien
Maethiel sonrió nuevamente y acarició con dulzura el cabello de Draco, un gesto tan afectuoso y paternal, que Draco no pudo evitar sonreír de vuelta – Pasaré por ti en un momento
Dicho esto, el Serafín desapareció, dejando al rubio, por primera vez en la noche, solo ante la escena de su encuentro bajo el muérdago.
Se acercó a la chica, que en ese momento observaba fijamente a su gemelo del futuro, y se permitió acercarse como nunca lo había hecho, aprovechando su invisibilidad. Pudo ver por primera vez el reflejo dorado que proyectaban los ojos de la chica, de un color miel tan profundo que podía sumergirse en ellos. Contempló su ceño fruncido, la chispa de indignación ante la falta de una respuesta, y el ligero temblor de su labio inferior, que se apretaba suavemente, haciéndolo más prominente y confiriéndole un aspecto infantil que le pareció increíblemente tierno.
No, no era linda, se había equivocado. Era hermosa… Todo en ella lo llamaba a gritos para acercarse ¿Cómo es que nunca lo había notado? ¿Tan ciego había sido?
- Bien, supongo que intentar razonar contigo es una pérdida de tiempo, Hurón ególatra, así que si me disculpas…
Draco se encontraba absorto mirándola, observando cada gesto en su rostro, cada ademán de su cuerpo, el ondear de su indomable cabello al girarse altivamente para alejarse de ahí, y la mirada incendiaria que proyectó al sentirse atrapada entre los brazos de su homólogo.
Solo la veía a ella, y lo demás ya no importaba.
- ¿Qué fue eso? – la escuchó preguntar mientras giraba su rostro en todas direcciones. La vio abrir los ojos desmesuradamente y sus pupilas dilatarse al encontrarse bajo el muérdago, y estaba ya tan cerca, que pudo percibir el roce de su aliento al murmurar – Oh… no – Dejándolo a él mismo sin respiración.
¿Y ella estaba en su destino? No podía creerlo. Ella: noble, inteligente, linda, leal, valiente, astuta, servicial, fuerte, decidida… ¿Ella era para él y él… huía como un cobarde?
- Bien, de acuerdo Malfoy. Propongo que intentemos separarnos lentamente, a ver si de ese modo podemos irnos sin tener que hacer algo que, evidentemente, ninguno de los dos estamos dispuestos a hacer
- Tú lo has dicho Granger – Dijo el rubio mirándola con falsa altanería – A la cuenta de tres. Uno…
¿Por qué nunca se acercó a ella?
- Dos…
¿Por qué coños la despreció e insultó sin conocerla siquiera?
- ¡Tres!
¿Por qué había pesado tanto su educación? ¿Por qué no la mandó al carajo a tiempo? ¿Por qué siempre era tarde para él?
Los dos chicos volvieron a proyectarse el uno hacia el otro hasta terminar abrazados, y al verlos así, se dio cuenta de cuan bien se veían juntos. Tan… perfectos. Calzaban tan bien como dos piezas de rompecabezas, y nuevamente se sintió un idiota por no haberlo notado antes.
- Bien Granger, creo que no tendremos opción. – carraspeó el rubio, y Draco pudo notar como su esófago subía y bajaba por el esfuerzo de tragar saliva
- Odio admitirlo, pero tienes razón – soltó la chica – Acabemos con esto
Esa mirada arrogante y desafiante, tan parecida a la suya cuando intentaba mostrar su superioridad, era un claro ejemplo de lo afines que eran. A pesar de haber crecido en dos mundos distintos, estaban hechos el uno para el otro, con sus similitudes y sus diferencias, creando la mezcla perfecta para el equilibrio.
- ¿Ansiosa Granger? - Preguntó Draco ironizando con su mirada, mientras su igual percibía el acelerado latir de su yugular contra su cuello.
- Si – Le dijo la castaña, que se sonrojó sutilmente y completó sin demora – Pero por alejarme de ti, Hurón tonto. Así que entre más rápido acabemos, mejor.
Y ahí parado, a unos centímetros de distancia, pudo contemplarse a sí mismo temblar hasta llegar a los labios de la chica. La electricidad fluía entre ambos chicos, y llegaba hasta él, llenando su pecho e hinchándolo de un gozo desconocido hasta ahora.
Él, que había crecido en un mundo repleto de magia, y que aprendió a identificarla incluso antes de caminar, estaba sintiendo por primera vez, la magia más poderosa que existía, impregnando cada célula de su organismo, embebiéndose en su sangre, recorriéndolo por completo, mientras contemplaba aquel efímero beso, que ya había visto, y que a la vez era totalmente nuevo para él.
Se separaron, y entonces Draco volvió a prestar atención. Esa sería su tercera alternativa, la última de la noche, y no quería perder detalle.
Se miró a sí mismo, y se descubrió una mirada ardiente, clara, brillante. Sus ojos parecían mercurio en ese momento, contemplando a Hermione en silencio como si la hubiera descubierto apenas unos segundos antes.
Y cuando la chica comenzaba a girarse, con el rostro enrojecido y los ojos repletos de humedad, el chico la tomó por los hombros y evitó que se alejara, y ella se dejó girar de vuelta, dócilmente, para volver a encontrarse con la mirada más intensa que había recibido en la vida.
Entonces, sin ningún aviso o preámbulo, su igual acortó la distancia que lo separaba de la chica, y volvió a besarla.
Draco abrió los ojos sorprendido al contemplarse a sí mismo dando un beso tan ferviente y apasionado, prodigando caricias y enredándose en el cabello de una castaña que correspondía a aquel beso con igual intensidad que él.
Las campanitas volvieron a sonar y Maethiel apareció frente a Draco con una amplia sonrisa en el rostro y sus ojos juguetonamente tapados con sus manos.
- No veo, no veo. Yo no veo nada – Canturreó amenamente mientras la pareja a su espalda comenzaba a intensificar las caricias y profundizar los besos - ¡Hora de irnos!
- Si no hay más remedio… - Suspiró el rubio mientras desaparecía entre la blancura.
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… ¿Listo Draco? Ésta es la última alternativa …
Draco estaba nervioso, mucho muy nervioso, la perspectiva de volver a encontrar un futuro triste y solitario, orillado tras sus propias decisiones, hacia que sus manos temblaran débilmente mientras esperaba la sucesión de imágenes, de pronto lo golpeo la primera de ellas como bólido.
Hermione y Draco escondidos en la biblioteca besándose. Draco de la mano de Hermione por un pasillo repleto de gente, hasta que Ronald Wesley pasa frente a ellos, entonces la chica mira a Draco y ambos se sueltan. Un salón lleno de estudiantes que aventaban sus sombreros al aire. Draco y Hermione entrando juntos a la escuela de leyes mágicas con una sonrisa en el rostro. Hermione platicando con Ron, quien asiente con la cabeza y se aleja de ella, una lágrima resbala por sus ojos. Draco y Hermione estudiando en un aula vacía, el rubio se acerca a ella y la besa. Draco entrando a trabajar a un despacho prestigioso. Hermione sentada junto a Draco, observando la boda de Ron con una chica rubia. Draco y Hermione besándose en una habitación, sentados en una cama, ambos comienzan a reclinarse hasta terminar acostados. Hermione ingresando al mismo despacho del rubio, el la recibe con un gran abrazo. Hermione en una gran oficina y Draco entrando a entregarle unos reportes. Hermione sentada en un parque observando a una pareja que pasea con una carreola, Draco aprieta su mano y sonríe. Hermione hablando con Draco, la chica pone una mano en su vientre y Draco corre a abrazarla y besarla. Hermione tendida en una cama, con rostro cansado y sudoroso, le entregan a un pequeño rubio en los brazos y Draco se para frente a ellos con rostro orgulloso. Draco frente a sus padres, éstos niegan con la cabeza y Draco sale furioso de la habitación. Hermione y Draco caminando por un parque con un pequeño rubio entre ellos, todos tomados de la mano. Hermione y Draco asistiendo a la boda de Harry Potter con Ginny Weasley, ella lo mira de reojo y él evita contestar la mirada. Hermione caminando sola por un parque desierto, de noche, llevando entre sus manos una caja pequeña. Draco jugando con el pequeño rubio, de no más de 3 años, en una linda habitación infantil. Un hombre acercándose por detrás a Hermione, ella voltea y su mirada se vuelve de terror. Draco recibiendo una carta, al leerla, ésta se cae de sus manos y el rubio se tira de rodillas al piso. Draco frente a una cama de hospital, dónde Hermione se encuentra acostada, conectada a un montón de cables. Draco cargando a su pequeño con los ojos inyectados en sangre.
La serie de imágenes se detuvo de improviso, haciendo al rubio caer al suelo y golpearlo con ambos puños.
- ¿Draco?
- ¡ ¿Por qué?! ¡ ¿Qué clase de broma es esta?! ¡ ¿Por qué me muestras esto?! – Gritaba el chico con impotencia, sin poder contener del todo la humedad que destilaban sus ojos - ¿Es acaso que no puedo ser feliz? ¿Es eso? ¿O algún tipo de cruel broma que me haga renunciar a cualquier esperanza de dicha en mi futuro?
Maethiel suspiró y se reclinó junto al rubio, intentando acariciar su cabello, pero esta vez el rubio se apartó del contacto bruscamente y le dio la espalda
- Se quien soy, se cuales son mis errores… pero aún sabiendo todo eso, me niego a creer que mi vida esta destinada a tener a una mujer maravillosa y perderla por culpa de los malditos juegos de quien quiera que esté creándome ese destino.
- Querido, escucha… solo escucha Draco, por última vez
Draco caminaba hacia la puerta, pero Maethiel se apareció frente a él un segundo antes de que pudiera tomar el pomo y abrirla
- Detente – La voz de Maethiel se tornó imperativa por primera vez, y aunque en su rostro aun existía una sonrisa insinuada, la expresión era en sí bastante imponente.
Draco detuvo su andar y se paró con los brazos cruzados y los ojos cerrados, intentando calmar un poco del dolor que sentía, entonces sintió el tacto del Serafín en su rostro, e inmediatamente, comenzó a sentirse un poco más sereno. Abrió sus ojos y contempló al ser frente a él con aprehensión.
Maethiel volvió a hablar, suavemente, mientras mantenía sus manos a cada lado del rostro de Draco
- Esa noche, Hermione transitaba por el mundo muggle y fue víctima de un asalto. El paquete que llevaba en las manos, era un anillo que pensaba darte esa noche… Se amaban Draco, los dos eran realmente felices, pero una vez más, tuviste miedo y nunca diste el paso adecuado. Esa noche, la madre de tu hijo iba a pedirte matrimonio…
Draco observaba a Maethiel intrigado, pues a pesar de deducir que la chica había sido atacada, y probablemente había muerto, jamás pensó en lo que llevaba en la caja… o en el hecho de no haber visto en ningún momento su boda…
- Sabes quién eres, Draco Malfoy, y eso es precisamente lo que te impide avanzar. Observa tus alternativas, escoge con cuidado, y aprende de ellas, de cada una. Nadie está creándote un destino, mi querido niño, tu lo estas construyendo, aquí y ahora, con cada una de tus decisiones.
- ¿Ella muere?
- No, no muere… pero tardas 10 años en volver a verla a los ojos. Durmió por diez largos años, pero despertó, y estuvo a tu lado hasta el día de tu muerte. Aunque legalmente, nunca llego a ser tu mujer.
- ¿Y ya? Así… ¿Eso es todo? ¿Son mis únicas opciones?
- Debo irme Draco, ha sido un honor compartir contigo esta noche… Escoge sabiamente, querido mío, escoge sabiamente…
Y diciendo esto, el Serafín llamado Maethiel, desapareció para siempre.
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Hasta aquí por hoy, pero no se entristezcan, aún falta por contar…
Las remito al primer fragmento del capitulo 1, por donde comenzaré el siguiente capitulo, así que ya ven, el bonus ya viene integrado!
Espero sus comentarios!
Cariños
Irene
