Nota de la Autora: Si… ahora no somos dos las que hacen el fic… soy UNA

Nota de la Autora: Si… ahora no somos dos las que hacen el fic… soy UNA. Mi hermana me abandono. Ojala que les guste el cáp. Me estoy crujiendo el cerebro.

Disclaimer: POT no me pertenece, le pertenecen a Takeshi Konomi. Si… el es guay..

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Tan cerca lo tenía, y a la vez tan lejos.

Su aliento hacia mella sobre mi cordura. No, no podía flaquear… ya había sufrido mucho por él. Debía detenerme. En estos momentos, yo era más peligroso para mí que cualquier persona.

Pero sus labios me llamaban, haciendo, otra vez, que mi fuerza flaqueara.

Lo sentí sobre mí, con sus manos sobre mi pecho y sus labios rozando los míos. Tenía que reaccionar, y rápido, o si no terminaría sucumbiendo ante mis depravados deseos. No tuve el valor suficiente para detenerle. Nuestros labios ya estaban juntos en un dulce beso, que poco a poco fue evolucionando, terminando así, nuestras lenguas en una danza violenta en la boca del otro. Mí cuerpo estaba exuberante de alegría, volvía a sentirse consentido por esas manos que tanto le gustaban. O sí, cuánto me gustaba, pero al mismo tiempo me dolía, ese roce suave que comenzó en mi pecho y terminó bajando hacia mi entrepierna. Debía parar todo esto, aunque lo estuviera disfrutando, mi orgullo lo pedía a gritos.

- ¡Basta! – Grité empujándolo lejos de mí. Cayó al suelo. Estaba tan confundido como yo, por no decir sonrojado también.

- Vete, por favor vete. ¡No te quiero ver más! – Grité, terminando en un sollozo apagado, volviendo la cara hacia la almohada.

- Syusuke… - Me dijo. Yacía al lado mío, sentado en un sillón, tomándome la mano.

Deseché el contacto rápidamente. Le miré un momento con mis ojos llorosos. Esto me hacía más daño a mí que a él.

- Por favor vete - Dije cortante tratando de hacerlo sentir lo más miserable posible, mas no se sintió tocado por mis palabras. Se paró junto a la cama. Dejó ambas manos en los bolsillos de los pantalones de colegio. Su mirada de cambió, a una de desprecio.

- Como quieras - Se encogió de hombros y se encaminó hacia la puerta. En el marco de esta, paró.

- Adiós Fuji. Recupérate pronto - Dijo esto sin voltear siquiera. No sabía cuanto daño me estaba haciendo en ese momento.

Quedé mirando la puerta como idiota. Pasaron unos cuantos minutos y me di cuenta que estaba llorando a mares. Me limpié los ojos con la punta del pijama y agache la cabeza.

-Fuji Syusuke… Eres el idiota más idiota del mundo. No deberías existir – dije en voz baja. Mi corazón se contrajo ante mis propias palabras. Fuji Syusuke, el Tensai del Seigaku, en un estado depresivo enorme y con unas ganas tremendas de dejar de existir. Estaba defraudando a mucha gente. Necesitaba sentir, o, por último saber de la existencia, un dolor más fuerte que el que ahora oprimía a mi corazón. Dicho esto me comencé a golpear lo más fuerte posible el estómago. A los pocos minutos me encontraba escupiendo sangre por la boca. Me recosté feliz en la cama por saber que el dolor físico, en su momento, era más doloroso que el psicológico. Entró Yumiko con una bolsa de supermercado, cuando vio la sangre que corría desde mi boca, y las sábanas, que contaban con unas cuantas gotas de esta, se alarmó. Tiró la bolsa al suelo y corrió a dar aviso a la enfermera. Al rato llegó la enfermera que fue "expulsada" de la sala por Tezuka con un carrito lleno de instrumentos.

- Syu… ¿Qué estuviste haciendo? – Me preguntó mi hermana. Me auto maldecía por pensar sólo en mí y no en los demás, por dejarme llevar por estos estúpidos sentimientos de rabia y pena, y hacer que gente que amo, se preocupe por mí.

- Por favor, levántese el pijama – Dijo la enfermera. Juraría que estaba ansiosa porque lo hiciera, pero no estaba dispuesto a dejarles ver los nuevos moretones que tenía en mi abdomen.

- Creo que no. Me puedo resfriar si lo hago – Le dije dedicándole la sonrisa más grande que pude evocar en ese momento.

- Syusuke. Hazlo ahora - Dijo Yumiko. Estaba enojada, muy enojada. Y a nadie le gustaría conocer su furia. Es mejor no desobedecerla.

- Está bien, está bien - Dije pesadamente mientras me desabotonaba la parte superior del pijama y dejaba mis recientes moretones al aire.

La enfermera dio un grito ahogado. Al parecer no eran sólo moretones, sino unos cuantos hematomas también. Apenas palpó mi costado izquierdo sentí un dolor punzante y no me pude abstenerme de gritar. La enfermera me miró los ojos, luego miró mi mano y mi tórax, por último miró a Yumiko. Yumiko asintió.

- Eeeh… - Dijo la enfermera un poco sonrojada. Vio la ficha médica y se volvió hacia mí – Sr. Syusuke, ¿Cómo se hizo estás heridas? Cuando llegó aquí, no las tenía. ¿El chico… - No alcanzó a terminar la frase porque Yumiko la interrumpió.

- ¿Te auto-flagelaste Syu? – Dijo Yumiko con una expresión de horror en el rostro.

- Bueno, verán… - Dije bajando la cabeza. Estaba realmente avergonzado de lo que había hecho. Suspiré. - Sí - Lo dije en un hilillo casi imperceptible de voz.

Yumiko se adelantó y me pegó una cachetada.

- Imbécil… - Fue lo único que dijo antes de marcharse con la mirada en alto, dejando la bolsa tirada en dónde cayó.

- Llámame más tarde Syu - Se había vuelto, su mirada irradiaba preocupación, también como horror. - Adiós - Dicho esto, mi hermana abandonó la sala

Suspiré. ¿Cómo tan idiota? Defraudé a una de las personas que más amaba. En realidad soy el idota más grande del mundo.

- Etto… Sr. Fuji - Dijo la enfermera. Había olvidado su presencia aquí. - Lo voy a vendar ¿Está bien? Por favor siéntese derecho.- Dicho esto, humedeció unos cuántos algodones en alcohol y me empezó a frotar con ellos. Luego me envolvió el abdomen con gasa.

- Muchas Gracias - Le dije sonriéndole. Le estaba tremendamente agradecido por no preguntar nada.

- No se preocupe. Es mi deber.- Dijo. Había recogido las cosas con las que me había curado, se iba marchando cuando recordé que tenía que contestar la carta.

- Un Momento por favor.- Lo dije fuerte para que así se volteara.

- ¿Sí? – Dijo la chica interesada.

- ¿Me podría traer papel y lápiz? Necesito contestar una carta con urgencia.- Puse una cara de gato atropellado que hizo que sonriera y asintiera con la cabeza. Luego se marchó.

Me recosté en la cama y suspiré. En definitiva, la suerte no estaba dispuesta a hacerme las cosas fáciles. Estaba pensando, cuando en eso llegó la enfermera con los implementos que le pedí. Corrió la mesa hacia mí y los puso encima. Me miró.

- Gracias. No sabe cuanto se lo agradezco.- La miré dubitativo - Etto… ¿Podría usted ir a dejar la carta al correo cuando la termine?- Esperaba un sí como respuesta, no podía dársela a Yumiko por miedo a que la leyera. Me miró extrañada. Se encogió de hombros y se acercó más a mí. A punto que nuestras narices casi se rozaban.

- No hay problema.- Se alejó un poco, sonrió y se marchó.

Me estiré, debía escribir esto pronto o perdería como en la guerra.

- Mmm… ¿Cómo empiezas Syu? - Dije en voz alta reuniendo concentración. Comencé a escribir. Al ver la carta terminada la releí, le corregí algunos errores y procedí a revisarla nuevamente:

"Sr. Ootori Kyouya

Presente

Lamento haberle hecho esperar por mi repuesta. Hubo unos cuantos problemas que solucionar antes de que pudiera responder la misiva.

Mi deseo es un pasaje de ida a Nueva York, con estadía financiada por un mes. El pasaje de vuelta será costeado por mí, ya que no deseo aprovecharme de la generosa posibilidad que me han otorgado. Me gustaría (Y si se pudiera) que el pasaje fuera lo más pronto posible, ya que después tengo algunos asuntos importantísimos que tratar.

Agradeciendo efusivamente la posibilidad otorgada

Se despide Atte.

Fuji Syusuke"

Excelente. Ahora estaba casi todo hecho. Sólo me bastaba enviar la carta para ser feliz de una vez por todas. Viviría sin ver esa cara angelical frente mío en mi vida. De golpe, la idea no me pareció tan buena. ¿No vería a Tezuka nunca más? Aunque no lo quisiera admitir, me dolía olvidarme de él, no verle más, no tocar su suave piel… ¡No! No podía flaquear ahora que casi lo había conseguido.

Apreté el botón para llamar a la enfermera. En menos de cinco segundos había llegado.

- ¿Sí?- Preguntó. Al parecer ya sabía para que la llamaba (No lo había olvidado), venía con un sobre blanco en la mano.

- Terminé de escribir.- Le dije sonriéndole lo más encantadoramente posible. Le estaba debiendo mucho a esta chica.

- Está bien.- Se acercó a mí y dejó el sobre a un lado. Luego se sentó en el borde de la cama y me comenzó a observar.

Tomé el sobre, y dejé la carta dentro. Lo sellé y escribí la dirección. Lo observé detenidamente durante unos minutos. Bajé la cabeza. Una parte de mí me decía que no la debía enviar. Que me tenía que quedar aquí, reconciliarme con Kunimitsu y ser feliz. Pero la otra me decía que era un cobarde, que no me podía arrepentir a último momento, que ya lo había conseguido casi todo y que no podía dejar las cosas al aire. Tomé la última opción sin pensarlo demasiado bien.

- ¿Podrías ir a dejarla?- La miré con los ojos expectantes. Funcionó demasiado bien la mirada, ya que al momento se paró sobre en mano y me besó la mejilla. Luego se marchó.

Suspiré.

Las cosas iban a ser más fáciles de ahora en adelante.

XxX

¡Si! Hice el capítulo. Disculpen por la demora… n.nU. Tuve un primo pequeño en casa, al que le gustaba apagar el computador cuando estaba escribiendo.

Gracias a todas las personas que dejaron review!!

En especial a Ikari M. porque ha seguido la historia desde que la empecé

Recuerden dejar review!

Para lo que sea… tomatazos, felicitaciones, sugerencias, etc.

Cuídense!!

Chao!