SIN ALMA
Capítulo III
"¿Cómo se domestica un 'sin alma'?"
La manita pequeña y rosada de la niña se aferró a su cabello mientras se ocultaban de los hombres de hielo que sacaban a los adultos de las casas y les clavaban aquellos extraños aparatos en el cuello.
Ésta veintisiete... treinta y dos, éste a eliminación... - el chico trataba de evitar que la pequeña hiciera ruido mientras la sangre que brotaba de un corte en su carita pecosa manchaba el ya rojo pelo del bebé.
Durante un par de horas observó como aquellos seres monstruosos de cabeza enorme y reluciente etiquetaban a los vecinos de la aldea, separando las familias para siempre. Después se fueron, dejando atrás un pueblo vacío. Entonces el niño salió de su escondrijo y con la pequeña en brazos echó a andar sin rumbo por el bosque.
Nunca supo cuanto tiempo estuvo perdido, puede que viera salir el sol tres o cuatro veces antes de que el extraño de pelo blanco los encontrase al borde de la muerte y se los llevara con él.
- ¿me entiendes? - le dijo poniendo ante él un tazón de leche – Ten pequeño "sin alma" tómate esa leche
- Alma – repitió él en el idioma de aquel hombre que sonrió con aprobación
- Alma – su voz no era la de un niño y eso le hizo recordar que ya no la tenía a su lado, que aquello no era su cabaña y que ni siquiera podía mover sus manos para ocultar sus ojos de la luz
- Ha despertado Tristán, ¿y ahora qué? - el chico con ojos de viejo lo cogió del flequillo examinándolo con detenimiento – es una auténtica jodienda que el líder te ordene su domesticación personal, estoy seguro de que nos hubiesen dado varios millones de créditos por él en el "Mercado especial"
- No creo que tanto Jason – Jared ni se acercó, retrasaba deliberadamente el momento de iniciar su tarea – pero si tan "usable" te parece, échame una mano con él.
- Vaya Tristán, que sutil te vuelves cuando hablas de follárselo.
- Esto es zoofilia tío, sí, no me mires así, no estoy loco – se enfurruñó el más alto al ver cómo el salvaje parecía aterrorizado "puede que intuya que ésto no va a se agradable para él" - me parece una pérdida de tiempo, si lo querían para una transferencia, ¿para qué quieren que se le domestique?
- Una orden es una orden, y más si viene del líder mundial amigo – Jason retiró la mano rápidamente cuando el "sin alma" por poco le arranca un dedo de un mordisco - ¡Joder que bestia!, mira, tú dale de comer que parece hambriento, y lávalo, yo iré a documentarme de como se domestica un bicho de estos.
- ¿Y qué come un salvaje? ¿Carne cruda? - la voz de Karen sorprendió a su hijo y a Jason que se volvió divertido a ver a la guapa mujer semioculta por la puerta del patio - ¡que asco!
- Probemos con leche, todos beben leche ¿verdad? - respondió el alto y fuerte joven con una pregunta – hasta los reptiles e incluso los pájaros ¿no?
- No – intervino Jensen
Los tres ECUs ignoraron al "sin alma", para ellos, sólo había repetido, como un loro, la última palabra dicha. Aunque el jefe de los cazadores no pudo evitar pensar que si era un imitador tan bueno, sería fácil domesticarlo. No tenía ni idea de cuanto se equivocaba.
Jason decidió irse "Karen, Tristán, me voy a inaugurar mi nueva casa, cuando queráis ya sabéis que es tan vuestra como mía. Mañana te traeré esos memo-minds sobre domesticación amigo"
- Joder Jason, ¿y ahora qué hago?
- Y yo que sé, lávalo, dale de comer, tío ¿nunca has tenido una mascota? - dijo el delgado y rubio Burton yéndose sin más.
- Madre... - intentó con Karen
- No Tristán, yo no toco esa cosa – dijo la guapísima mujer arrugando la nariz y huyendo del patio.
El cazador habría jurado que su salvaje escondía una sonrisa guasona, "vamos, levanta" tiró de él hasta ponerlo de rodillas y se dio cuenta de que las bandas de presión no lo dejarían levantarse más así que soltó las de las piernas "levanta, arriba". No se movía, tiró de él frustrado y casi tuvo que arrastrarlo a la bañera.
Una serie de calambres recorrieron las piernas de Jensen cuando el gigante lo obligó a ponerse en pie tras los días de inmovilización. No podía dar un paso y tampoco quería, sólo había una idea en su mente: dejarse morir.
Podía entender gran parte de lo que decían los hombres de hielo, y aunque no conocía la palabra domesticar, el sólo oírla le daba escalofríos.
"Mierda, Jason tenía razón, es un ejemplar impresionante" Había retirado las bandas inmovilizadoras de todo el cuerpo del salvaje, y le había quitado el mono que les ponían en el almacén. La marca de la aturdidora de Callahan aún era visible en el costado desnudo, no le extrañaba que la hembra no hubiese sobrevivido.
- Y ahora, quieto que voy a lavarte, qui-e-to
Jensen saltó sobre el cazador derribándole con la sorpresa y trató de salir del baño. Jared se revolvió sujetando una pierna del salvaje haciéndole caer a su vez "¡quieto cojones!" Se lanzó sobre él sujetando el bien formado cuerpo sobre el suelo helado del baño. Para su sorpresa se sintió excitado cuando lo sujetó por los brazos y lo metió de nuevo en la bañera.
- ¿tengo que atarte? ¿es eso lo que quieres? - le increpó al "sin alma" más para calmarse a sí mismo que porque creyera que el salvaje sería capaz de entenderlo
- No, no – se debatió cuando le sujetó los brazos al toallero para lavarlo.
- Con lo listo que pareces y lo cabezota que eres, date la vuelta, ¡Ahora!
- Oblígame – Jared no sabía que le sorprendía más, si el que conociera tantas palabras o el tono de reto con el que le hablaba.
El cazador jamás olvidaría la primera vez que lavó al "sin alma" fue un trabajo de titanes, al final tuvo que inmovilizarlo por completo y usar la aturdidora para conseguir terminar. Le dio mucha rabia tener que hacerlo, pero no iba a dejar que el salvaje creyera que había ganado.
Toda esa lucha con la ducha le había excitado y de que manera, sacó al "sin alma" de la bañera mientras éste atado y desnudo no paraba de temblar de frío. Era lógico, su madre siempre le decía cuando era pequeño y se portaba mal, que el agua fría aplacaba los nervios así que había decidido hacer el experimento con el salvaje. Pero más que aplacarle los nervios lo que había hecho era provocarle una tiritera que le daba hasta lástima.
"Qué mierda, yo también tendré que ducharme con agua fría", acaricio la cabeza de la rebelde criatura "me lo vas a poner difícil, ojalá no tuviese que hacer este trabajo". Solo obtuvo una mirada de salvaje odio. Se desnudó para ducharse, y como el "sin alma" seguía temblando le metió su jersey enorme y abrigado.
- Así, buen chico – le dijo más satisfecho de su acción que del comportamiento del "sin alma"
- No – volvió a ver el odio brotar de aquellos enormes ojos más humanos que los de la mayoría de la gente que conocía – no buen chico.
