Notas de la Autora:
¡Gracias por sus reviews! es muy gratificantes leerles, hoy empezaré a responder sus mensajes, consejos, y demás...
Hace poco recibí una inbox preguntándome como visualizo a Draco cuando escribo... bien, en mi página de dulceminina . livejournal . com encontrarán la respuesta ya que fanfiction no me deja enviar fotos.
Espero que disfruten este capítulo
LA NOCHE DEL FRANCÉS
La larga cabellera rubia que le caía hasta los hombros había sido recogida en una sutil cola de caballo, su estilista personal había trabajado cuidadosamente sus cejas, Zabini le había elegido el traje gris más fino de su colección, una camisa blanco humo se dejaba ver debajo de la capa oscura. Se miró al espejo contemplando la obra de arte que Malfoy había construido, suspiró resignado… aún no se acostumbraba a todo ello, había pasado casi cuatro meses practicando no ser él, aprendiendo francés, nombres de personas ficticias, memorizando lugares que no conocía, llenándose de cultura – Un hombre inteligente es atractivo, Potter – había argumentado Malfoy el día que llego con libros de materias desconocidas para él.
Y hoy era el día en que debía lograr captar la atención de Tom Riddle, su esposo… sí, le quería, lo amaba y extrañaba, tenía la esperanza que si Riddle conocía al nuevo y mejorado Harry Potter entonces realmente le amaría, dejaría a Parkinson y juntos formarían una nueva vida. Sonrió empezando a fantasear con lo hermoso que sería recuperar su vida de casados.
¿Y Malfoy? Ese era otro detalle, el rubio después de ducharse a penas y le dirigía palabra, estaba decepcionado de la decisión que había tomado, y aunque le doliera, porque él lo consideraba su amigo, llegado a ese punto no podía permitirse flaquear, tenía que recuperar su matrimonio a como diera lugar.
Decidido salió de la habitación, y justo cuando se giraba para ir escaleras abajo al primer piso se encontró cara a cara con el Slytherin. Qué le podría decir, no se habían hablado ni siquiera en el almuerzo, un simple hola no sería suficiente.
- Blaise olvido entregarte la corbata – Malfoy alzo la mano dejando ver que llevaba el accesorio consigo – ven – se acerco y paso la indumentaria por su cuello – lo anudare yo, ya que aún no aprendes a colocártela – por alguna extraña razón el moreno se sintió enrojecer. Malfoy no lo veía a los ojos, casi lo esquivaba mientras sus manos se dedicaban a acomodarle el cuello de la camisa. Pudo sentir como en alguna fracción de segundos los dedos del rubio rozaron su piel haciéndola erizar de inmediato.
Se encontraba perdido en la fragancia Albert Nº5 del rubio, un olor fuerte y masculino que acaba de descubrir que le gustaba. Cerró los ojos intentando no pensar demasiado en la pelea que habían tenido temprano, Malfoy era su amigo, y los amigos también pasan malos momentos… él sabía que el rubio no se disculpaba, y que ese simple acto de ayudarlo con una tarea tan simple, era su forma de decir lo siento.
- Te voy a ayudar – comentó el rubio una vez acabo la labor y alejándose del moreno – pero necesito que hoy uses todas las técnicas de seducción que te enseñe, con Riddle – Harry lo miraba atento – si es que Pansy se acerca y los interrumpe, yo me encargare de ella… tú solo asegúrate de estar al lado de Riddle todo el tiempo. Recuerda que no debes ser demasiado obvio pero tampoco demasiado sutil… déjale creer que él es quien te seduce – Malfoy lo miró fijamente – vas a volver con tu esposo, te lo garantizo.
- Gracias, jefe – sonrió el moreno sintiéndose la persona más dichosa del mundo al tener un amigo como aquel.
- Buenas noches Riddle – Malfoy estrecho la mano del moreno con firmeza, por un momento Harry pensó que intentaba romperle los huesos – gracias por la invitación.
- Gracias a ti Malfoy por haber asistido, son pocos los magos honorables que se suman a causas de buena fe como esta – Tom vestía una túnica negra a juego con sus pantalones y camisa. Harry sonrió al recordar que su amado esposo tenía cierta fascinación por ese color, recordó que solo en ocasiones muy especiales se animaba a utilizar una camisa blanca o una corbata roja – Armand, que placer que Ud. también nos acompañe – Riddle reparo en la presencia del rubio – no tenía idea que Ud. sería la pareja de Malfoy.
Tanto el francés como el mencionado se miraron bastante sorprendidos, pero al instante rieron – Aunque el Sr. Malfoy es muy atractivo, no soy su pareja – convino Armand – él, solo me invito a este evento. La verdad no conozco muchas personas, por lo que mi vida social no es muy activa. Me siento agradecido con el jefe por la invitación – comentó relajado.
- Cierto Riddle, solo somos compañeros de trabajo – sonrió Malfoy
- En ese caso, creo que todo está aclarado – la sonrisa perversa que esbozo Riddle por un momento hizo dudar al francés que fuese humana.
- Espero no aparecer en los titulares mañana – convino el Slytherin.
- Por favor Malfoy, hoy nada de noticias, hoy solo debemos velar por los magos en retiro – y con un leve asentimiento de cabeza la pareja se encamino hacia la mesa en la que se encontraban ya ubicados Zabini y Nott.
- Demoraron bastante con Riddle – apunto un moreno bastante alegre - ¿no me digan que quiere robarse a Armand para su empresa?
- No podría dejarte Blaise – convino el francés haciendo sonrojar al moreno – eres mi diseñador preferido – le susurro coquetamente al oído provocando que el Slytherin casi se atorara. A Armand el amigo de Malfoy le caía especialmente bien, su inteligencia le recordaba al rubio y su alegría y sentido del humor poco comprendidos, le recordaban a Ron, ¡Cuánto extrañaba a su pelirrojo amigo!
- ¿Con qué te amenazo Blaise para que aceptaras? – pregunto Malfoy a Thedore Nott sentado al lado de Zabini.
Nott sonrió ante el comentario y encogiéndose de hombros se limito a decir – favor con favor se paga – Zabini le lanzo una fría mirada provocando risas de ambos rubios.
- ¡Oh Dray! – una chillona voz se dejo oír entre la muchedumbre - ¡viniste! – Pansy Parkinson luciendo un vestido verde sumamente ajustado se acerco presurosamente a la mesa - ¡vinisteis todos! – agrego alegremente mientras abrazaba al rubio.
Los demás saludaron con leves inclinaciones de cabeza. El ver como Pansy repartía numerosos besos por el rostro del rubio el gryffindor se llenó de indignación, ¿acaso no le bastaba con haberle quitado a su marido? ¿Ahora debía ir tras Malfoy? Pero había también otro hecho… Malfoy la amaba, y, al final el plan era que ellos acabaran juntos… sonrió poco convencido, cada quién tendría lo que le haría feliz… más le valía a Parkinson hacer feliz a Malfoy, de lo contrario… él, personalmente se encargaría de ella.
La velada había ocurrido sin mayores incidentes, Harry se había limitado a lucirse por el lugar colocando sus mejores poses en cuanto veía a Riddle, Malfoy se había encargado de mantener a distancia a Pansy, pero aún con todo ello el francés noto en muchas ocasiones las miradas cómplices entre su esposo y su amante.
- Vamos a anunciar los donativos de cada uno de los presentes para este magno evento – anunció el presentador – no sin antes informarles que hemos recaudado un total de ¡50000 galeones para los magos en retiro! – los presentes estallaron en aplausos – empezaremos a nombrar a la organización que uso posible este evento… "El Profeta" ha donado la suma de 20000 galeones – nuevamente se dejaron oír más aplausos – siguiendo la lista, Roderick Sendavel donó 10000 galeones – la luz se dirigió a un mago calvo de avanzada edad sentado en la primera fila, que al instante se puso de pie y saludo a los presentes – luego… - Armand dejo de prestar atención a los donantes y centro su mirada en el medio de la estancia donde Riddle y Parkinson conversaban animadamente, haciendo pausas oportunas para aplaudir a los magos que se iban nombrando.
- ¿No hubo muchos avances verdad? – una familiar voz susurro en sus oídos de pronto.
- Llevo mirándolo desde hace un buen rato, le he sonreído, guiñado un ojo e incluso me he chocado accidentalmente con él, y hasta ahora no ha hecho un solo movimiento – Armand sin apartar la vista de la pareja respondió con frustración - ¿qué se supone que haga? Al paso que van, Parkinson terminará casándose con él y yo abre perdido a mi marido.
- No te preocupes… no pasará
- ¿Estás seguro? – el francés se giro para ver directamente a su interlocutor - ¿tienes un plan?
- Así es – Malfoy le sonrió sin un ápice de inseguridad – le he dicho a Nott que haga un donativo por 30000 galeones a tu nombre, lo anunciaran al final, y créeme, Riddle te va a notar.
- Pero…
- No te preocupes por el dinero, digamos que es un préstamo que me pagaras en abonos pequeños – el rubio dejo de mirarlo y centro su mirada en la pareja que en ese momento se susurraban algo que parecía ponerlos de buen humor – ahora solo concéntrate y cuando te iluminen da tu mejor sonrisa.
- Pero…
- Potter…
- De acuerdo – el moreno tragó con dificultad sintiéndose completamente nervioso.
- Y finalmente hemos recibido un donativo de 1000 galeones donados por la Sra. Belcorp – anunciaba el presentador al tiempo que una mujer de cuarenta años con un vestido rosa muy llamativo saludaba a los presentes – muy bien señores, ahora a disfrutar de la velada y una vez más nuestro sincero agradecimiento de parte de AMBRYEA, Asociación de Magos y Brujas Retirados y en Estado de Abandono, para el Diario "El Profeta" y su Director General Tom Riddle, por haber hecho posible este evento – los aplausos volvieron a estallar al tiempo que Riddle se adelantaba y hacia una breve reverencia para los presentes.
En ese instante, un joven mozo se acerco al estrato llevando consigo un pequeño pergamino que entrego al presentador, este abrió el documento y con rostro de completa sorpresa pregunto algo al mozo, este asintió y salió de la estancia – disculpen damas y caballeros, acaban de indicarnos que hace unos minutos hemos recibido un donativo de 30000 galeones – la sala se lleno de susurros, todos se miraban entre ellos como buscando al mago o bruja que tan desprendidamente había dado esa generosa suma – ¿El Sr. Armand Louis François, se encuentra en la sala? – los presentes volvieron a girar las cabezas a un lado y a otro. Malfoy sutilmente toco el hombro del mencionado y alzo una mano.
Los reflectores los iluminaron y con un gesto bastante educado Malfoy señalo a Armand indicando que él era a quién buscaban. El francés sonrió galantemente e hizo una reverencia ante la fuerte ovación que recibió, a su lado Malfoy se retiro intentando ser cortes y sutil.
Cuando la ovación ceso, los reflectores volvieron a centrarse en el presentador que empezó una oda de agradecimiento al francés. Armand se limito a asentir e intentando no llamar la atención se dirigió a la barra, ¡necesitaba un trago urgente! Aunque era un modelo cotizado y famoso, por dentro seguía siendo Potter y el gryffindor no estaba acostumbrado a ser el centro de atención – Un ruso blanco, por favor - solicito recargándose sobre la barra.
- Armand me has dejado impresionado – el mencionado se giro al notar la presencia a su lado, sonrió complaciente y no pudo evitar sonrojarse ante la mirada fija que le lanzaba Riddle – no tenía idea que apoyabas estas causas de manera tan desmedida – el moreno le sonrió apoyándose sobre la barra a fin de acompañar al rubio.
- Honestamente, creo que no conoce mucho acerca de mí – comentó el rubio al tiempo que recibía su bebida y le daba un pequeño sorbo – le sorprendería la persona que soy – volvió a sonreírle – a su salud – volvió a beber.
- Tiene razón, no me he dado el tiempo suficiente para conocerle, entonces me permite preguntarle quién es Armand Louis François
- Bueno, soy francés, tengo 25 años y tengo cierta debilidad por el estudio de la astrología – el corazón le empezaba a latir frenético, finalmente Riddle lo había visto y por primera vez en toda su vida realmente parecía interesado en él - soy una persona bastante simple, no muy apegado a los grandes eventos, pero disfruto de la vida, o al menos intento aprovechar todas las oportunidades – Malfoy le había dicho que con Riddle no debía irse con rodeos, por la información que él mismo le había facilitado Tom era un hombre directo, su tiempo valía oro y solo conocía a quiénes le interesaba tener de su lado.
- ¿Y cómo es que un joven tan fascinante se animó a venir aquí y trabajar para Malfoy?
- Conocí al Sr. Malfoy en un lanzamiento en Francia, él me comento de su línea y me mostro algunos de los diseños de Blaise, personalmente quede fascinado y decidí que quería usarlos – se sabía la historia de memoria, Malfoy se la había hecho repetir cientos de veces al punto de que él mismo se había convencido de que era real – la verdad pensé venir solo para el lanzamiento, pero conforme conocí a Zabini decidí que mi estancia aquí debería prolongarse.
- ¿Será que le gusta el Sr. Zabini? – el francés lo miro sorprendido y al instante siguiente no pudo contener su risa y se dejo llevar. Riddle lo miraba claramente ofendido.
- Disculpe Ud. – se apresuro a rectificarse notando la molestia del moreno – es solo que me causo cierta gracia que en menos de veinticuatro horas me haya vinculado con el Sr. Malfoy y ahora con Zabini – intento calmarse pensando que si tan solo ese moreno supiera que su corazón latía por él, otra sería la conversación – aunque Blaise me parece una persona encantadora, tan solo es un buen amigo mío. Yo tengo otros gustos – lo último lo soltó en un tono tan sugerente que estaba seguro que de haberlo oído, Malfoy le hubiera regañado por ser tan obvio.
- Entiendo, entonces debo intuir que o bien ya tiene a alguien o realmente no está interesado en nadie, Armand – Riddle observaba la sala ignorándolo por completo.
- Sí y no – continuo intentando sonar calmado – no tengo a nadie aún pero si hay alguien que me interesa – decidió mentalmente que si el moreno no pensaba prestarle atención, él tampoco tendría porque hacerlo, Malfoy le había repetido hasta el cansancio que el gran error de los hombres es suplicar atención, eso solo le daba poder a quién le interesaba. Tomo un nuevo sorbo de su trago que ya empezaba a calentarse.
- Sabe lo peligroso que es que manifieste esta información a un periodista – Riddle volvió a clavar su mirada en el francés – ¿qué pasaría si mañana saliera el titular de que el famoso rostro de "Zabini & Malfoy Fashion House" tiene a alguien en su corazón? – Armand dejó la copa sobre la barra y se giró a verle fijamente, era una locura como su corazón latía a pasos agigantados, en definitiva amaba a Riddle, no importaba lo que le hubiere hecho, lo amaba con cada fibra de su ser.
- Confío en Ud. Sr. Riddle – el francés inclino levemente la cabeza – estoy seguro… - se acero sutilmente al oído del moreno y susurro – que no me va a fallar.
Sabía que se estaba metiendo en suelo peligroso, Malfoy le había dicho claramente que debía ser sutil… susurrarle al oído ¡no era nada casual! Él mismo debía reconocer por mucho que le avergonzara, que aquel movimiento había sido demasiado sensual… ¿sexy? ¡Por Merlín! ¿En qué momento Harry Potter se había vuelto sensual?
Una rápida idea cruzo por su mente logrando destruir toda la seguridad que había sentido en los últimos minutos, él no era Harry Potter, él era Armand Louis François, un modelo francés que resultaba ser la belleza hecha persona… de ahí que actuara con tanta soltura…
Cayó en cuenta entonces… que se estaba convirtiendo en otra persona…
- François – el moreno a su lado llamó su atención - ¿le gustaría alguna vez tomar una copa conmigo? – era demasiado bueno para ser verdad, él, su esposo… le estaba pidiendo ¿una cita? – claro… si su contrato con Malfoy no se lo impide.
- Mi contrato solo habla de mi vida profesional Sr. Riddle
- Sería mejor si me dice Tom
- Bueno en ese caso, Tom – disfruto decir cada una de las tres letras de ese hermoso nombre ¡Tom! ¡Tom! ¿cariño? Era demasiado pronto para llamarlo así… sonrío de medio lado ante su propio desvergonzado pensamiento – me encantaría tomar una copa contigo
- ¿Qué te parecería mañana alrededor de las siete?
- Sería un placer
- Te enviaré la dirección por lechuza
- De acuerdo – y con el trato cerrado, Riddle se retiro de la barra en dirección hacia una morena que había visto la escena. Armand no estaba seguro de que hubiera visto todo, pero por la expresión desdeñosa que tenía, parecía que no se encontraba del todo complacida. Tomó nuevamente su copa, cuyo hielo se había derretido en su totalidad y se encamino a ver al rubio con una pequeña sonrisa triunfal dibujada en su moreno rostro. Esa noche había vencido.
Cada mañana al levantarse su rutina iniciaba con bastante ajetreo, primero beber la poción multijugos, esperar que hiciera efecto, ducharse, rociarse todos los productos de belleza que Malfoy le había indicado, elegir cuidadosamente la ropa que usaría para estar fuera de casa, tomar otra ropa más cómoda para estar dentro, vestirse con lo segundo, bajar a hacer el desayuno; que aunque Dobby le ayudaba, siempre prefería hacerlo por sí mismo, no es que el elfo lo hiciera mal, muy por el contrario tenía muy buena sazón aunque sus platos tuvieran una presentación de temer. El caso era que esperaba poder consentir al rubio con algo, sabía que en nada se comparaba a todo lo que él le daba, pero si en algo podía retribuirle, no dudaba en hacerlo.
Esa mañana y como todas, después de realizar su rutina diaria y preparar un clásico desayuno inglés subió a llamar al rubio, que con un sencillo "ya bajo" había indicado que ya estaba despierto. Coloco la mesa y poniendo su mejor sonrisa se sentó a esperar a su amigo, quién no tardo en bajar.
- ¿Nunca usas jeans? – pregunto el francés al tiempo que señalaba el pantalón de vestir azul marino que portaba el rubio.
- Y tú nunca ¿dejas de tomar poción multijugos? – Malfoy enarcó una ceja divertida.
- Vale, tienes razón… - murmuro un desconsolado Armand – sobre eso…
- ¿Se te ha acabado?
- No… - negó rápidamente recordando todos los frascos que tenía en su habitación.
- ¿Entonces? – Malfoy se sentó en la mesa mirándolo visiblemente interesado en lo que fuera a decir Potter
- Estuve pensando…
- ¿Sobre qué?
- Cuándo uno cambia, ¿es posible que el cambio solo sea por el exterior o también en el interior?
- No te entiendo
- Es decir… ¿puedo empezar a pensar y actuar como otro? – Malfoy tomo una rebanada de tostada y empezó a untarla de mermelada
- No es posible – respondió al cabo de unos instantes – la poción multijugos solo te hace lucir como otro, sus manías, sentimientos y pensamientos siguen perteneciendo exclusivamente a la persona de la cual tomaste la imagen. ¿A qué viene la pregunta?
- No es nada… - Harry intento concentrarse en otra cosa, tomo su jugo y se dedico a tomar pequeños sorbos
- ¿Te sientes diferente? – se aventuro a decir el rubio.
¿Cómo iba a explicar su extraño actuar de horas antes? Era como si un ser completamente diferente a él lo hubiera poseído, por unos instantes se había sentido totalmente seguro, confiado en sí mismo a un nivel que nunca había alcanzado. Se sentía como un lobo, y Tom era su presa… ¿qué demonios se le había metido en la cabeza? Es cierto que amaba a Riddle, pero… Harry Potter nunca había sido así, él siempre había sido un estupendo ama de casa, que aceptaba todo cuanto su esposo quisiera y que jamás pensaría en ver a su pareja como una presa…
- No es eso… - la fría mirada del de ojos grises se clavo en su rostro, buscando claramente esas ojos cafés… Harry le rehuyó la mirada, sabía que de encontrarse cara a cara entonces… terminaría por decirle todo. Draco lograba ser como el veritaserum cuando se trataba de sonsacarle algún tipo de información.
- Dime – casi demandó el rubio
- No es nada
- Es una orden – la dura voz que uso el Malfoy para lograr su cometido le hizo replantearse el hecho de si había sido una buena idea hacerse camarada de esa serpiente – Potter… ¿te recuerdo las clausulas de nuestro contrato? - El bendito contrato… ¿por qué no se le ocurrió leerlo antes de firmarlo?
Unos días después que el moreno se sintió medianamente bien tras lo vivido en su velorio, Malfoy se había presentado en su habitación con un enorme rollo de pergamino, el moreno en un primer momento había pensado que era un manuscrito o tal vez parte del trabajo que el rubio hacía, pero no, Malfoy fue muy claro en el momento en que empezó a hablar – Potter, después de analizar la situación fríamente, he llegado a la conclusión que ya que nos vamos a mudar y te ayudaré en muchas cosas, además de que correré con la totalidad de tus gastos y tu trabajarás para mí a fin de reembolsarme lo invertido, es mejor tenerlo todo por escrito y en el mejor orden posible – el rubio se había sentado en la silla al lado de su escritorio, colocó el aparentemente pesado pergamino que traía consigo y lo puso sobre la mesa – esto es un contrato que he redactado y ha sido minuciosamente revisado por mi abogado de confianza – el moreno se acerco y observó como en el encabezado se podía leer "Contrato de Trabajo" líneas por debajo se podía leer, "El presente es un documento validado y reglamentado conforme dictaminan la leyes mágicas, en el cual el contratante Sr. Draco Lucius Malfoy Black….. y el trabajador Harry James Potter Evans…." Solo había captado unas pocas palabras cuando Malfoy continuo con su diálogo – obviamente antes de pedirte que lo firmes debes leerlo, te adelanto que el mismo se divide en dos partes, la primera reglamenta la parte de la ayuda que te voy a brindar, en resumen y para el éxito de la misión deberás acatar todo lo que yo te diga, está prohibida el uso de maldiciones imperdonables y salir del recinto que compartamos sin solicitar mi permiso. Los gastos en su totalidad serán cubiertos por mi persona, a cambio tu trabajaras en lo que te indique, aquí entra la parte dos, que se detalla el trabajo que realizarás, que, como te explique con anterioridad, será de modelo masculino exclusivo de la compañía de Blaise y mía – Harry pudo notar cuan complacido consigo mismo se encontraba el rubio tras cada palabra.
- Están prohibidas las visitas, a excepción de que se consideren como parte del plan, además deberás encargarte de los quehaceres de la casa, de los cuales compartirás tareas con Dobby o en su defecto ordenaras a Dobby realizar. No puedes divulgar, bajo ningún concepto que vives conmigo a no ser que yo te lo ordene, no habrá fiestas, celebración de festividades sorpresas, ni desorden alguno… – el moreno empezó a cuestionarse si se había metido en un trabajo en equipo o una cárcel, aunque en realidad más que desazón la idea del contrato le causaba gracia, en serio ¿Malfoy pensaba que haría una fiesta en su casa? Sonrió para sí - …todos los gastos que realices se cargaran a tu deuda total que será pagado con tu sueldo de modelo, el cual ha sido considerado proporcionalmente acorde con tu trabajo y la demanda del mercado, eso quiere decir que incluso la comida que meriendes se descontará de tu sueldo… - Harry lo seguía observando sin realmente escucharle, solo pensaba en que si todo ello era en pro de su venganza con Riddle, entonces bien valía la pena - … podrás se libre en cuanto hallas logrado tu cometido y hallas cancelado la deuda – termino de recitar el rubio – eso es más o menos el resumen de lo que aquí se indica. Ahora te dejaré para que lo leas con detenimiento y si no estás de acuerdo con algo, podemos negociarlo – el moreno tomo una pluma cercana volviendo a ignorar al rubio – Potter… creo que deberías leerlo primero.
- Malfoy confío en ti y estoy seguro que todo esto me ayudará a vengarme de Tom, así que no tengo más que leer – y ante un sorprendido Slytherin firmo a ojo cerrados el contrato.
Ahora frente al rubio y considerando la situación que se les presentaba, decidió que debió haber leído este bendito contrato primero – Ayer cuando hablaba con Tom… algo paso – bajo la mirada medio avergonzado medio preocupado.
- ¿Él te hizo algo?
- No… yo…
- ¿Le hiciste algo a Riddle? – Malfoy se escuchaba casi indignado
- No…
- Potter… habla de una vez – Harry intento armarse de valor, tenía miedo de la reacción del Malfoy, no es que le fuera a hacer algo, pero lo que menos quería era que se burlara de él.
- Yo… me comporte como un cazador - ¿sería el término correcto? – yo… lo seduje e incluso coquetee con él – alzo la mirada buscando la del rubio - ¡fui un completo mujeriego! – sentía claramente como sus mejillas se tornaban rojas. El de ojos color plata abrió los ojos en seguido y luego relajo la mirada, sonrió de medio lado y continuo con su tarea de untar la tostada - ¡no te burles! Fue… ¡totalmente vergonzoso!
- Primero – el rubio se detuvo de la labor – no serias un mujeriego, porque por muy atractivo que veas al imbécil de Riddle… perdón tu esposo… no es mujer, es hombre, bueno se supone que lo es – Harry frunció el ceño con molestia – por lo que serías un hombreriego… curiosa palabra – el moreno pensó que realmente el rubio le estaba tomando el pelo – segundo… tú no eres Potter, eres Armand Louis François, un francés atractivo, acostumbrado a los lujos y los placeres – los ojos grises se tornaron oscuros – y sí, eres un cazador… Potter, te he entrenado para ser así, es natural que te hallas convertido en alguien más – se encogió de hombros al tiempo que bebía un poco de jugo – me sorprendería que sigas siendo Harry Potter cuando tomas esa poción a diario, puedes creer que estás loco, pero no es así, todo es un proceso… de que pueda resultar un riesgo, es cierto, pero no dejaré que te olvides de quien eres – Malfoy dio un mordisco a su tostada dando por cerrada la conversación.
El moreno casi contemplo al rubio, realmente ese Slytherin pedante acababa de decir que lo cuidaría, ¿por qué? Él mismo estaba seguro que Armand era su mejor versión, Harry Potter no valía nada… Parkinson y su esposo habían reconocido que solo era una mascota mal entrenada, tal vez… Harry Potter ¿realmente era importante para alguien? Y por esa razón ese ser frente a él había decidido que lo ayudaría a mantener los pies sobre la tierra cuidando su esencia – Malfoy…
- Te propongo algo – lo interrumpió el rubio – salgamos – el moreno lo miro dubitativo – vamos a comer fuera, a hacer algo que a ti, Harry Potter, te guste… tengo la teoría que tanto ver en el espejo el reflejo de Armand te debe estar trastocando los sentidos, entonces hoy, y es una orden – remarcó – te vas a comportar como Harry Potter.
- En la noche tengo una cita con Riddle…
- Y regresaremos a tiempo para que te prepares – puntualizo el rubio – ahora Potter, te ordeno que hasta que volvamos te olvides de tu esposo, Armand y todo lo relacionado a tu nueva vida y por unas horas solo seas Harry Potter.
Ser solo Harry Potter resultaba complicado cuando al salir de tu casa solo escuchabas decir Armand cuando se referían a ti. Suspiro frustrado mientras escondía los dedos de la mano bajo su abrigo - ¿sabías que no tienen cerveza de mantequilla? – Convino un rubio claramente indignado al tiempo que se sentaba frente a él y le extendía una bebida – no entiendo como los muggles sobreviven con esto – tomo un sorbo de su cappuccino expresso con doble crema para luego colocarlo casi asqueado sobre la mesa – de muy mala calidad – continuo con su monólogo – Armand, ¿porqué se llama Starbucks? ¿Tiene algún sentido o es algo importante por aquí?
- Malfoy… - el moreno lo miraba bastante divertido, algo que el rubio no paso desapercibido.
- ¿Qué sucede?
- Tienes algo… - llevo una mano a sus labios y señalo la parte justo debajo de la nariz – algo justo aquí – no sabía si reírse y causar un colapso nervioso en Malfoy o intentar obviar lo sucedido. Era claro que el rubio nunca había tomado en un vaso de Starbucks y aún más claro que nunca había tomado un café con crema, de lo contrario sabría del cuidado que hay que tener para no terminar con un gracioso bigote blanco.
El rubio giro el rostro hacia la ventana intentando ver su reflejo, cuando lo noto, Harry observo divertido como se veía así mismo sumamente indignado, y en su apuro por tomar una servilleta se manchaba parte de la mano con crema – ni una palabra – gruño el Slytherin mientras se limpiaba.
- Intentare no recordar nada – mintió el moreno.
- No entiendo como sobreviven sin magia… - mascullo el rubio
- Créeme que no es tan difícil
- ¿Y porque quisiste en primer lugar venir aquí? – Malfoy batallaba con el dulce que se había quedado impregnado en su mano.
- ¿Quieres saber la verdad? – la melancólica voz del gryffindor hizo que el rubio dejara su batalla personal con la crema y la servilleta y lo mirara fijo. Asintió levemente y el moreno intentando mostrarse sonriente agrego – mis padres murieron cuando yo era un bebe por lo que no los conocí, después de ello pase a ser criado por mi tía, hermana de mi mamá y su familia. Ellos son muggles… y bueno no fueron verdaderamente grandes padres adoptivos. Tenían un hijo, mi primo Dudley, y desde que era niño, él siempre que salía con mis tíos llegaba a casa y me enseñaba galletas, postres y bebidas de esta cafetería, y bueno… yo siempre quise probar a que sabían esas cosas – se encogió de hombros, restándole importancia.
- ¿Ellos no te llevaban en sus salidas?
- Bueno… mi primo iba con sus amigos, por lo que en el auto no había espacio – no quería admitir lo duro de vivir con los Dursley por lo que intento olvidar el tema y se enfrasco en disfrutar el Café Mocca Late que le había traído el rubio.
- Potter… - el moreno lo miro sorprendido
- Es François – aclaro rápidamente
- Aquí no importa en realidad – enfatizo el rubio
- Pero…
- Solo dime algo, ¿alguna vez saliste de casa de tus tíos?
- Bueno…
- Contesta
- Cuando fui a Hogwarts con Hagrid, él me contó que era un mago y que podría aprender allí…
- ¿No sabías que eras un mago antes de recibir tu carta para Hogwarts? – el rubio parecía no entender lo que ocurría
- Al ser mis tíos muggle… no tenían vinculo con la magia
- ¿Y no te dijeron que tus padres eran magos?
- Bueno…
- ¿Cómo murieron tus padres? ¿qué te dijeron tus tíos?
- Esto…
- Potter…
- Mi tía, Petunia, me dijo que habían tenido un accidente de coche
- ¿Pero no era verdad… cierto?
- Bueno… Hagrid me contó acerca de la batalla contra Gellert Grindelwald… y como mis padres lucharon en ella… - puntualizo sintiéndose completamente incomodo con aquella conversación. Ni siquiera con Ron y Hermione había tocado aquel tema - ¿podemos cambiar de tema? – el rubio lo miraba expectante, pero pareciendo que había captado el mensaje giro el rostro hacia su reflejo asegurándose que toda la crema hubiera desaparecido.
- ¿De qué está hecha esta cosa? Deja pegoteado todo… - se quejo malhumorado. El moreno agradeció mentalmente que Malfoy no insistiera más y por primera vez se sintió más relajado al haberle contado a alguien un extracto sobre sus padres. Volvió a tomar contento su bebida.
- Iré por los croissant – murmuro el de ojos plata al tiempo que se levantaba y se acercaba a la barra. El moreno le siguió con la mirada, realmente ese rubio egocéntrico no parecía ser tan mala persona. Bueno si no contamos los días que se levantaba malhumorado porque su cabello no parecía querer hacerle caso… o cuando encontraba un solo objeto fuera de su lugar… o cuando él no combinaba bien sus ropas… a quién engañaba ¡Draco Malfoy era un completo gilipollas! Sonrió para sí, se recargo sobre el sillón y disfruto su bebida una vez más.
- ¿Y no sería más práctico volar? – el rubio lo miraba desde el otro extremo de la cápsula con bastante escepticismo – alcanzaríamos alturas más grandes…
- Desde un avión no se puede divisar todo Londres – apuntó un morocho cerca de él al que Malfoy le lanzó una mirada de pocos amigos
- ¿Quién te hablo a ti? – demandó
- Señor, no debería ser tan descortés – refutó el morocho
- Discúlpelo, son los nervios, nunca había subido al "London Eye" – agregó rápidamente el francés
- ¿Son turistas? – se aventuró una pelirroja cerca del morocho
- Algo así – se encogió el francés regalándole su mejor sonrisa
- ¿Sois pareja? – una española que había subido de primera se acerco al francés
- Oh no… él es…
- Es mi marido – concluyó un malhumorado rubio alejándose del grupo – y les agradecería meterse en sus asuntos, estamos de luna de miel y si no les importa quisieramos privacidad – dejando completamente helados a los presentes tomo la mano del francés y lo llevo al otro lado de la cápsula muy cerca del cristal.
- Malfoy… no tienes que ser tan descortés – susurro el moreno – y no tenías porque decir que estamos de luna de miel…
- ¿Descortés yo? ¡ja! Ellos empezaron a meterse en conversaciones a las que no fueron invitados… - el moreno iba a replicar cuando una señorita de traje azul ingreso a la cápsula.
- Bienvenidos sean todos al "London Eye" – sonrió a los presentes al tiempo que la puerta tras de sí se cerraba - conocida también como Millennium Wheel o Rueda del Milenio, la noria es un logro del diseño y la ingeniería construido a lo largo de siete años por cientos de trabajadores provenientes de cinco países diferentes… - conforme la mujer empezaba a explicar el artefacto se iba moviendo lentamente. Malfoy no parecía realmente interesado en ver todo Londres desde allí, pero el moreno se sentía particularmente atraído por esta atracción de la que había oído hablar a sus compañeros muggles durante años.
Cuando la noria alcanzó una estatura aceptable Harry no pudo evitar perderse entre los grandes pastizales, las torres y castillos que engalanaban toda Londres, ¿cómo era posible qué se hubiera perdido de todo esto? ¿Cómo no lo había visto antes? Sus ojos brillaban cual si fuera un niño que acababa de descubrir el mundo… se sentía libre… al fin… libre
- Ese parece Hogwarts – un rubio mirada a su lado el horizonte de Londres
- Creo que es el Palacio de Westminster – observo el moreno – pero tienes razón Malfoy, se parece – sonrió al ver esa mirada de niño en los ojos del rubio. ¿Sería que él también disfrutaba de la vista?
- Supongo que no podemos volar tan bajo para ver todo esto… - el rubio parecía hablar consigo mismo – los muggles nos verían…
- Así es Malfoy
- Pero con tu hechizo especial… - el moreno no pudo evitar por más tiempo la risa, Malfoy realmente había resultado todo un "travieso" cuando se trataba de conseguir lo que quería.
Cuando dieron las cinco de la tarde, Harry se encontraba de nuevo en su habitación, le había dicho a Malfoy que se alistaría para salir en una hora, pero lo cierto era que no tenía la menor intención de moverse de esa cómoda posición en su cama. La salida con el rubio lo había dejado agotado pero satisfecho, nunca había recorrido Londres muggle, menos aún nunca imagino conocer todos esos centros turísticos, ni tampoco espero que Malfoy le comprara alguno suvenires alegando que sería la primera y única vez que lo acompañaba y que por ello mejor debía llevarse todos los recuerdos que quisiera…
Sabía que Malfoy no era de expresar emociones fácilmente, por lo que toda esa salida realmente lo tenía enternecido. El rubio había demostrado ser un buen mago, algo egocéntrico y exquisito pero amable y bondadoso. Que no soportaba que lo interrumpieran o que los demás de inmiscuyeran en sus asuntos, era totalmente cierto, pero de que se había portado como un buen amigo nadie lo negaba.
Y tan pronto tuvo ese pensamiento también un miedo lo asalto, Malfoy estaba enamorado de Pansy Parkinson, una bruja por la cual él no daría ni un solo galeón, ¿qué haría? ¿El rubio sabía realmente el tipo de persona que era Parkinson? Bueno tal vez no sabía cómo eran en realidad, él mismo obvio el comentario sobre la "correa de perro" a fin de evitar recordar malos ratos, tampoco le había dicho sobre el otro asunto… suspiró sintiéndose cansado, ¿debería decirle al Slytherin sobre esos "dos detalles"? es cierto que uno no decide de quien se enamora, pero odiaría ver a su amigo sufrir nuevamente por amor.
Lo había estado pensando y estaba completamente seguro que para el rubio debía de haber resultado muy triste ver a Parkinson con otro hombre, cerró los ojos intentando con ello encontrar una solución. ¿Cómo decirle a Malfoy lo que había hecho? Chasqueó la lengua con frustración… tenía que encontrar un modo de asegurarse que ese bruja que tan mala espina le daba, no hiciera sufrir a su amigo.
Se giro en la cama intentando acallar todos esos pensamientos que lo carcomían, cuando un suave toque en la ventana interrumpió su idilio. Giro a ver qué era lo que había interrumpido sus tortuosos pensamientos, y entonces vio un ave al que él conocía de sobra, Hedwig, su fiel lechuza blanca ululaba tras la ventana, traía en su pata lo que imagina seria el mensaje de Tom.
Corrió inmediatamente a abrirle y cuando la hubo dejado pasar, la contemplo como si no hubiera visto cosa más hermosa en los últimos días – Hedwig – susurro totalmente embelesado. El animal giro levemente la cabeza, claramente sorprendida de que el desconocido la conociera – Yo soy H… - en el momento que iba a hablar se dio cuenta del error que estaba a punto de cometer.
- Armand, escuche… - un rubio entro casi corriendo en la estancia – así que Riddle envío la nota – agrego mirando al ave sobre el escritorio.
- Es Hedwig – murmuro un triste moreno – m… la lechuza de Riddle – no poder decirle a una de tus mejores amigas y confidentes que eres tú quién la recibe era el acto más cruel que Harry acaba de descubrir que pudiera existir.
- Ella… era la lechuza de ¿Potter? – adivino el rubio, mirando con preocupación al moreno
- Sí – tragó pesado el francés
La lechuza miro nuevamente al francés y empezó a ulular fuertemente como si acabara de hacer un gran descubrimiento – Demonios… - murmuró el de ojos grises mientras la lechuza no paraba de chillar - ¡ya cállate bola de plumas! ¡Sí, es tu amo San Potter! – bufó consternando.
Al escucharlo esto, la lechuza se calló y tímidamente se acerco al moreno que la miraba sorprendido – Potter, ella sabe que eres tú – explicó el rubio – curiosamente, esta bola de plumas parlante te acaba de descubrir – Harry lo miró anonadado, a lo que el Malfoy solo atino a devolverle una sonrisa – hay criaturas mágicas que pueden ver y sentir ciertas cosas… ya sea porque la criaste o porque sencillamente tienen un don especial, esta lechuza, tu lechuza, reconoció a su amo – el moreno acercó la mano con timidez y acaricio al animal que al instante empezó a gorgorear en señal de alegría.
- Los dejaré solos… ya que al parecer salgo sobrando – el rubio se giró para salir pero el moreno lo llamó.
- Malfoy, ¿puedo conservarla? – el rubio se volvió para mirarlo
- Por mi no habría problema, pero recuerda que su actual dueño es Riddle – conjeturo el de ojos grises.
- Sí te digo que puedo encargarme de él… ¿podría conservarla?
- De acuerdo Potter, puede quedarse en la lechucería – señalo con un dedo hacia arriba – pero tú limpias – y diciendo esto, salió de la habitación.
Una vez se encontró a solas con el animal, Harry tomo el pergamino de su pata y leyó la nota.
Estimado Armand,
Disculpa la demora en escribirte pero estaba ocupado con algunas gestiones.
Como quedamos anoche te espero en el Restaurant "Calderos y Escobas", Calle Charing Cross 498, cerca al Caldero Chorreante a las 7 pm.
Atte.
Tom Riddle
La alegría que le aconteció tras ese simple escrito era indescriptible, su esposo realmente lo estaba invitando a cenar y encima se había dado el trabajo de escribirle, ¿había razón para la que se sintiera desdichado? ¡No! ¡Tom era maravilloso! Sonrió, hoy tenía que amanecer en los brazos de Tom. Un leve sonrojo tiño sus mejillas… era un tonto enamorado.
Llevó a Hedwig a la lechucería, la alimento y le prometió que cuando volviera le explicaría el porqué de todo. Cuánto quería a esa lechuza.
Se vistió, tomó poción multijugos para poder continuar unas horas más, guardo cinco frascos adicionales en la solapa de su abrigo y bajo a ver a Draco que se encontraba recostado en el sofá leyendo uno de sus tantos libros sobre pociones mágicas – estoy listo – anunció a las seis y media deteniéndose frente al rubio, quién alzo la vista y como era habitual lo evaluó de pies a cabeza.
- ¿A qué hora volverás?
- Espero que mañana… - anunció alegremente.
- ¿No vendrás a dormir? – el rubio parecía totalmente escéptico
- Jefe, si todo sale bien… - Harry se encontraba en el séptimo cielo
- Potter, no aceleres las cosas – le regaño el rubio – si quieres volver con él, primero haz que se separe de Parkinson, sino solo te convertirás en el amante – volvió su mirada al libro que tenia entre las manos
- Pero si hacemos el amor – casi susurro el francés – entonces… volverá conmigo
- Puede que tú le ames, pero él aún no ama a Armand, tienes que hacer que se enamore, recuérdalo – Harry sintió que Draco era el peor mago del mundo, era como si se enfrascara en desdicharlo cuando se trataba de Riddle, bufó enojado y se encamino hacia la puerta de salida.
- Tú cena la servirá Dobby – agregó antes de salir.
- Solo vete Potter, estas que babeas por él – un indignado moreno salió casi azotando la puerta tras de sí, quién se había creído ese engreído de Malfoy, ¡Tom lo iba a amar! Y esa noche sería su noche.
Con ese último pensamiento desapareció en el umbral de su casa reaparecieron minutos siguientes en las afueras del Caldero Chorreante. Debía apresurarse si quería llegar a tiempo… a Riddle no le gustaba la impuntualidad y él no podía esperar más por llegar a su encuentro. Su corazón latía desbocado al tiempo que cruzaba la calle hacia el lugar acordado.
Notas de la Autora:
Como saben los fines de semana no actualizo porque es el tiempo que le dedico a mi familia, así que el lunes tendrán un nuevo capítulo fresquecito para que puedan disfrutarlo.
Y nada... espero que tengan un buen fin de semana y como siempre yo espero poder recibir sus reviews... ¡un fuerte abrazo!
Sueñen con mucho Drarry ;)
DulceMinina
