Esta es la tiara que Glaw usa en este capítulo, en la fiesta! (pongan esto en el buscador de google/imagenes): tiara/2007/08/flores1
Si, tiene pequeñas piedras blancas, con puro brillo de estrellas ;) Obviamente son del mismo tipo, las cuales Thranduil pidió a los enanos para volver más bonitas. Estas son las que crearon tantos problemas para los enanos en Erebor, y por ellas Thranduil anda tan trastornado por la vida, pues no se las devolvieron. También tengo que decir que los ojos de nuestra querida Glawareth son del mismo color que tienen esas piedras preciosas. Como un brillo estelar, los elfos silvanos aman a las estrellas y por lo tanto Thranduil, ama los ojos de Glaw, pero eso lo dejaremos para otro momento.
Capítulo 4
Luego del concilio, todos se fueron a sus respectivos dormitorios.
Yo me fui al mío, era muy espacioso, las paredes eran de color blanco con dibujos en color azul y violeta, pequeños trazos en las paredes le daban un aire hermoso y de hogar. Había dos ventanas altas que daban a un balcón y las vistas eran a preciosos lagos de agua espumosa.
Me senté suspirando en la cama, era de dos plazas y tenía sabanas de ceda color crema. Sonreí por el día de hoy, mire hacia el techo. Cerré los ojos y me vinieron a la mente unos ojos que había visto antes, color azul cielo y abrí rápidamente los míos, 'en que cosas extrañas estaba mi mente' Para dejar de pensar o ver cosas desagradables, me empecé a desvestir, un segundo después, habían dos elfas entrando por la puerta. Las deje bañarme, vestirme y peinarme, pero la tiara me la puse yo misma, nadie tocaba mis tiaras.
La que me puse esta vez, era de plata con pequeñas flores de cinco hojas, en el medio de cada una, una hermosa piedra blanca, brillaban como mil estrellas.
El vestido era blanco nieve, con pequeños diamantes en el escote y mangas.
Mi pelo estaba suelto, pero con dos pequeñas trenzas que se unían atrás, en el medio, con un broche plateado.
En la cena me senté al lado de mi hermano y empezamos a hablar, él me dijo que extrañaba mucho a nuestra ya fallecida hermana menor, Findulias, yo le comente que también, pero era el que era más unido con ella, aunque obviamente, nos dolía por igual su ausencia.
Me conto muchas cosas de sus exploraciones y sus nuevas relaciones con Isildur y su padre, el Rey.
El susodicho estaba no muy lejos y luego de un rato, hable también con él, era amable y me di cuenta que era un Dunedain, seguramente este era el pariente lejano de Elrond, me dije a mi misma.
Me di cuenta que Isildur era una persona que quería tener poder, por sus gestos era bueno y amable, pero en sus ojos podía ver la valentía y un poco de ambición.
Deje de lado esos pensamientos, pues, aunque era un poder muy querido por mí, me molestaba desde niña, indagar en las cosas privadas de la gente. Y no me gustaba inmiscuirme en la mente de un recientemente conocido. Hablamos de bastantes cosas, además de alagarme por mi valentía de decirle las cosas en la cara a el rey Silvano y también por mi belleza, pero yo no preste mucha atención a eso, pues cuando él estaba halagándome por mi belleza, vi cabello platinado, largo, de paso, y una cara orgullosa y hermosa 'por valar, que estás pensando mujer, si es un idiota, no es hermoso, es odioso' 'déjalo de mirar, ¡AHORA!' mire hacia otro lado y vi a Celebrian, ella me sonrió y fui a su lado.
Me despedí con tono alegre, de mi nuevo amigo. Me pare delante de mi prima.
-Me alegro que no mataras a nadie y que además hayas obtenido lo que querías- me dijo y yo la mire con cara de profunda tristeza fingida, e inocencia. Ella tenía una gran sonrisa en los labios.
-No sé de qué estás hablando prima querida, esto es sin duda culpa de Lindir, el muy chismoso.
Ella se rio, sin duda pensando que yo siempre tenía razón, siempre adivinaba todo lo que quería.
-Bueno, es verdad, me dijo que tú querías ver luchas verbales y corregirles y por lo que escuche eso fue lo que paso, felicitaciones, querida.
Nos reímos las dos como estúpidas e inmediatamente apareció Elrond al lado nuestro y nos miró con desaprobación.
-Bueno, es que esa es la cara que todos tienen cuando me miran hoy, ¿o qué? - Dije con exasperación
-Lindir me dijo…
-Nunca empieces una frase con 'Lindir me dijo'… no es sano, Elrond, después de todo él no me quiere mucho.
El me miro con desconcierto, y me dijo, luego de mirar a Celebrian, que se estaba riendo por lo bajo.
-Que estás diciendo, el solo me informo que hoy llegabas tarde al concilio y que además tenías deseos que se cumplieron, te quiero Mellon nin, pero odio cuando adivinas cosas capaces de arruinar el día de los demás y tú te paseas con una sonrisa en los labios, no veo lo divertido.
-Eres demasiado serio. No eras así antes, veras, a mí me divierte ver a los elfos discutiendo y peleando, porque me doy cuenta de sus debilidades- y agregue- Soy buena en eso, por si no lo sabias- le guiñe el ojo y él puso los ojos y luego se rio un poco.
Dejamos la risa y él le pidió un baile a su quería esposa. Yo les sonreí, y queriendo escapar lo más rápido posible de esa fiesta, me fui a la columna más cercana y luego a la mesa de vinos.
Mientras escuchaba una hermosa canción en elfico, me di cuenta que había alguien al lado mío, me hice la que no sabía, pero mire en un determinado momento y era el arrogante, rubio y horriblemente perfecto elfo de la tarde. Seguí haciéndome la boba.
Me miro de soslayo y me dijo:
-Nunca había visto tal despliegue de poder en unos ojos, parecía que se venía una tormenta de fuego esta tarde en el consejo.
Su voz era como una caricia, pero pude ver los deseos que el tenia de sacarme de mis casillas. Ja! No iba a ser tan fácil.
Lo ignore, el siguió esperando que me saliera otra cabeza de no se sabe dónde, le respondí con la mirada, no con odio, sino con total y absolutamente neutralidad, primero él no se había presentado y era obvio que el sabia más de mí que yo de él, yo estaba en desventaja y como en la guerra, yo odiaba eso.
Nos miramos a los ojos en silencio, yo no iba a nunca a dejar ganar a este elfo.
Antes de que alguno de los dos ganara la guerra de miradas en la cual íbamos empatados, mi querido hermano apareció como por arte de un Maiar y nos habló.
-Querida hermana, veo que hoy te estás haciendo muchos amigos. Claramente el sarcasmo manchaba cada letra de cada palabra pronunciada. Yo era buena en este juego, lo seguiría, pues era la única arma (además de mis dos dagas escondidas en mi cinturón) que tenía. Y las dagas, parecería, no eran una opción.
-Si querido, aunque a este Ellon no lo conozco por su nombre, es extremadamente amable y considerado.
Tome el brazo de mi hermano, la mano del otro brazo tenía una copa dorada supuse que repleta del mejor vino.
Espere por alguna respuesta.
El ellon en cuestión me miro con arrogancia (más de lo mismo) e hizo un bow considerable, yo creo que parte en burla, la cual no me gusto en lo más mínimo y se presentó a sí mismo:
-Yo soy Thranduil Orophinion. Un gusto conocerla.
Yo le devolví la mirada arrogante, pero con una sonrisa de suficiencia y le dije:
-Ya sabe quién soy yo, y el gusto es todo de usted.
Gil-Galad se atraganto con el vino, Thanduil me miro con la mirada muy fría y con un pequeño bow se fue.
'toma eso pequeño elfling'
Mi hermano se acercó más, me miro y con cara muy, muy seria. Me susurro:
-Nuestra hermana era la buena en relaciones sociales/políticas, tú apestas en esto, querida Glawareth.
Yo le sonreí y le respondí:
-Oh hermano, créeme que yo gane una discusión muy importante, pues él quería sacarme de mis casillas y por los pocos pensamientos que pude leer, él ahora debe querer matar a varios orcos, de una sola flecha.
-A veces ganar no es lo importante, Glawareth. Su mirada adquirió un brillo oscuro, vi tristeza. Tenía que cambiar de tema rápido.
-Vamos, Gil, que esta es una fiesta y quiero regresar a la biblioteca a leer, me aburren estas fiestas, no se bailar, soy mala para conversar y odio cuando hay mucha gente en una misma habitación.
El me miro y parte de su enojo y tristeza se iban mientras yo le enumeraba las razones de mi odio contra los bailes y fiestas.
-Bueno esta vez te perdono, pero acuérdate que necesitamos la ayuda de los silvanos en esta guerra… hablando de guerra, ¿tú vas a ir con nosotros, no? Si no me equivoco hoy fuiste muy… como se dice, expresiva, de este tema en concreto.
Con toda la seriedad que pude reunir, le respondí:
-Si, por supuesto que voy, llevo tiempo pensando en la venganza a los orcos, por lo que paso con Findulias y no quiero a Sauron, así que ya me tienes entre tus filas, aunque déjame decirte.- y agregue en broma, inclinándome como si fuera a contarle un buen secreto- Que no me caen bien los elfos Noldor, pero si eso igual te parece bien…-
Gil se rio con ganas esta vez, por lo menos de la última parte.
-Sin duda, ese comentario se lo escuchaste a otros por aquí y ahora me lo dices para tratar de enojarme, te respondo que, ya lo sabía y que no me importa.
A mí sí me enojaba. Deje las bromas.
-A mi si me importa, nosotros no tenemos la culpa de algunas cosas pasadas, pero no, nos encierran a todos en una misma bolsa, ¡Los Silmarils, y nuestros parientes lejanos no son, ni fueron nuestro problema!
Gil-Galad se echó un poco para atrás. Él sabía que no podía estar cerca cuando yo me enojaba de verdad. Aunque pasaba poco, era un asunto muy oscuro.
-Tranquila hermana, que dejes la tormenta para otro día, vete a alguna biblioteca o a algún jardín de los miles que hay en Imladris, seguro que los conoces todos, ve relájate y vas a ver que todo va a ir bien.
Me fui echando humos, seguramente todos en la habitación se dieron cuenta del cambio pues algunos quedaron mirando para nuestro lado, yo me fui, amaba a mi hermano, pero él era el único con el cual se me iban las cosas hasta la cabeza.
No sé cómo, pero llegue a un patio hermoso, había una fuente con Luthien y Beren, me reí, hasta parecía romántico, pero nada más lejos de la realidad, nunca pensaba en el amor o en matrimonio, me daba nauseas, a mi dame un buen libro, un lugar tranquilo, comida e historias para escuchar y estaba más que satisfecha.
Al parecer muchos no lo estaban, pues apareció alguien atrás mío, lo sentía pero no dije nada y empecé a moverme en círculos por la fuente. Di un vistazo al lugar donde estaba la otra presencia.
Era el ellon altanero. Por todos los orcos en Mordor, ¿Es que no me iba a dejar en paz?
Cuando me deslice y quede mirándolo de frente vi que él me miraba con extrañeza y yo le levante una ceja perfecta, lo que lo hizo despertar.
-Lo siento.- dijo rápidamente - No sabía que había alguien aquí, me voy.
Por alguna razón, yo no quiera que él se fuera, por alguna maldita razón, me aclare la garganta, en un pobre intento de llamarle la atención.
El justo estaba dándose la vuelta pero me volvió a mirar, por si se había imaginado, y yo lo mire con una sonrisa fría.
-No, quédate si quieres.- le dije en un susurro, seguía dando vueltas en lo que me parecía, era una danza copiada de hace tiempo atrás, cuando mi tía Galadriel, me agarraba en plena broma y quería intimidarme.
Sea como sea este Thranduil era fuerte, pero en sus ojos vi algo, como un brillo extraño. No entendía nada
- Me quería disculpar por mi arrebato de hoy. Prometo que no va a volver a ocurrir.- dije yo
Me miro serio y lo imite.
-No, no es nada, yo también estuve mal, supongo, como dijiste hace un momento, no tienes la culpa de algunas cosas pasadas, y me disculpo.
Y esta vez se inclinó, en respeto hacia mí, yo le respondí igualmente.
Él se acercó a mí, sentí algo raro en sus pensamientos, pero no podía dar con ellos, de un momento al otro tenía un pequeño pánico, odio no saber lo que alguien está pensando o por lo menos una sombra de lo que piensan.
'busca un tema de conversación, AHORA, ¡YA!' me dije y me exprimí el cerebro y él ya estaba muy cerca de la fuente y exclame como si me hubieran preguntado si iba a llover.
-¿Me estabas escuchando allí afuera?
No era una pregunta, era una afirmación, pero el igual movió en afirmación su cabeza.
Ahora que lo veía bien tenía unos ojos muy celestes, del color del cielo despejado con un brillo sumamente atractivo y sus cejas eran muy espesas, me reí por dentro. Eran los ojos que había visto hace no solo unas horas, cuando estaba en mi habitación. Seguía sin entender nada.
Luego vi, mientras se acercaba que era muy, muy alto, más que Elrond, y eso era mucho.
'valar, porque tiene que ser tan hermoso, ¿porque estoy pensando esto?' 'aléjate de él, por todo el oro de los enanos, aléjate' me empecé a mover hacia el otro lado, siguiendo el ejemplo de mi tía y lo mire desde arriba, fríamente. Ocultando mis pensamientos.
Él también podía ser frio y vaya que me di cuenta, éramos muy parecidos, y diferentes al mismo tiempo.
-¿Que estás haciendo aquí fuera de la fiesta?
Me pregunto, yo lo mire y con cansancio fingido, le dije:
-No me gustan las fiestas, ni los bailes.
-A mí tampoco, pero me preguntaba por qué una elleth tan bonita como tú no está bailando con miles de parejas…
Dejo abierta la pregunta, a mí eso no me importaba, me daba igual, él pensaba que era un tema peliagudo, pues no, así que le respondí rápidamente.
-Por qué les doy miedo y siempre los critico delante de ellos mismos, a ellos le gustan las elleth delicadas y alegres y yo soy astuta y venenosa para gente no preparada.
Sonrió, obvio que se había dado cuenta, se las arregló para ponerse al lado mío y cambio totalmente de tema.
-Estas estatuas en Imladris son extrañas. ¿Sabes quiénes son los dos amantes en la fuente? Me sonroje tal vez un poco, mire hacia otro lado.
Le dije automáticamente
-Son Luthien y Beren, la inmortal y el mortal, antepasados del señor Elrond, señor de Imladris.
-Así que es verdad que son medios elfos….
Lo mire fríamente, había algunos que veían eso como una debilidad.
-Lo son, es una cosa muy especial y curiosa que muchos desearían.
Lo desafié con la mirada, el pareció dudar, pero me concedió.
-Puede ser para algunos.
-Yo lo veo de lo más interesante, a veces con tantos años encima una puede aburrirse de conversaciones sobre cosas triviales, y no ir al grano.
-Estoy de acuerdo con usted, venía a decirle si quería ser mi acompañante en el baile, estoy aquí solo, con mis padres y otros elfos y estoy aburrido y usted parece de lo más interesante.
Me miro como pidiéndome permiso y tendiéndome el brazo.
-No me gusta bailar, sin excepciones, perdón mi señor, pero prefiero quedarme aquí, en la fuente.
Y con eso me senté en el borde de la fuente y al rato él también se sentó a mi lado.
Luego de un silencio incomodo, por lo menos por mi parte, el pareció querer sacar conversación de donde fuera.
-Tu eres una peredhil?
Por alguna razón su tono me molesto, así que con un tono tranquilo y frio le conteste que no, muy cortada.
-No, yo soy Glawareth, hermana de Gil-Galad, el Rey de los Noldor. Elrond es un peredhil, pero ya escogió la vida inmortal cuando se unió con Celebrian.
El me miro y yo a él, tenía una media sonrisa y yo mire para otro lado.
-No había escuchado hablar de una tercera hermana de Gil-Galad.
Por las dudas contraataque con voz fría, la más ausente que pude reunir, pero por dentro quería usar mis dos dagas elficas, hermosas, que tenía escondidas.
-Yo no sabía de ti, hasta ahora, supongo que estamos a mano. Yo sabía que eras un elfo Silvano y adivine que del Greenwood, pero no estaba segura hasta que me hablaste en la reunión.
Hubo silencio luego de eso y el parecía pelear por cambiar de tema, ella se quería ir a su cuarto privado a tratar de descansar los músculos, pero no sabía cómo despedirse sin ser cortante, y él no se merecía que fuera amable.
El la miraba de reojo y un brillo centello, un brillo particular, y tiempo después ella sabría que era uno del más puro humor y completo la lista de cosas odiosas sobre él, si es que tenía una lista 'desde cuando tengo una lista' pensó para ella misma.
-Tú podrías ser mi Luthien y yo tu Beren, si fuera un mortal, obviamente y no lo soy…
Entrecerré los ojos. Yo quede estupefacta, ¿y esto a que viene ahora?
Ah, el ellon, está queriendo coquetear. Por mi parte, lamentablemente, me puse roja como un tomate, me pateé a si misma por ser tan fácil de responder a una tomadura de pelo, pero por alguna razón, tal vez por su tono de voz meloso y sus ojos azules, porque el color celeste cielo, ahora mismo, parecía un mar tormentoso y por un minuto me quede sin habla.
Me desperté mentalmente, luego de unos segundos y deje de pensar en sus hermosos ojos.
-Déjate ya de tonterías, se nota que no sabes nada de la leyenda.
Mi tono era todo menos amable y de seguro mis ojos refulgían con el tono más rojo en años.
-Veo que te pone nerviosa el tema, o pensar en…
-Y yo veo que tú eres el ellon más arrogante, desperante, orgulloso y mal educado que conocí en toda mi larga existencia.
El me respondió con la mirada de odio que había visto antes, en el concilio.
Bien, pues nos sacamos las caretas.
-También veo que tú tienes miedo, te escondes detrás de libros antiguos y sarcasmo, para que no se den cuenta… bueno exactamente no sé qué escondes, para empezar diría que eres débil y fácil de impresionar, pero eso ya lo saben todos.
Ella no sabía cómo responder a eso, y quedo boquiabierta, por primera vez en centenares de años, y ella odio eso, así que se recompuso lo más rápido que pudo, se puso la cara más fría que pudo encontrar en ese momento, no tenía que demostrar nada, si es que no había quedado claro quien había ganado la discusión.
Así que le dijo directa y abiertamente, total, el ya sabría más adelante y por primera vez entendía que esta pelea iba más allá de ellos, y que él la odiaba por lo que ella era, y eso le dolió más, la hizo odiarlo más, si es que eso era posible.
-¡TE ODIO!
Ella se levantó, tenía ganas de salir corriendo, pero no le iba a dar esa satisfacción.
-Bueno aquí va ese fuego, otra vez, ya lo extrañaba. Dijo Thranduil, se levantó de la fuente, con movimientos suaves, parecía un gato.
-Me voy al baile. Dijo Glawareth, muy cortante.
-¿Tanto miedo te doy, que te vas al baile? Él se reía con la mirada, muchacho insolente.
-No, me voy porque si me quedo más tiempo, puede que te mate y si hago eso, mi hermano me mata y no quiero morir, así que ya ves. Ella sonrió falsamente, era obvio, él también tenía esa sonrisa. Luego Glawareth se acercó a él, era muy alto, ella apenas le llegaba a la mitad del pecho, lo más cerca que pudo y con voz bien suave le siguió el juego.
-Espero no verte más, saludos a tu querido y silvan padre, soy su mejor fan.
El la miro con un poco de odio y luego de eso, ella se fue, deslizándose, lentamente, tocando las hojas de las enredaderas de las columnas y llego a su cuarto.
'por las bolas de morgoth, ese es el ellon mas insufrible que vi en mi vida, no quiero verlo más' 'es frio, arrogante, e ingenioso' ella odiaba todo eso y además, se agregaba a si misma 'y él te conoce más que mucha gente que conoces hace mucho, mucho tiempo' 'es lindo, pero su forma de ser, arruinaba su belleza' Glawareth pensaba todo esto mientras se arreglaba para acostarse a descansar, había sido un día largo, orcos en los territorios de Imladris, luego una conversación con la tía Galadriel y el tío Celebrian y después de eso el sueño horripilante, el concilio y ahora Thranduil y se juró a si misma que no iba a entablar conversación nunca más con él, sea como sea.
De repente se acordó del sueño y eso le envió escalofríos, esa serpiente del norte, o lo que fuera que era, le daba miedo, y rezo para que solo fuera un sueño.
Aunque estaba preocupada por la guerra que iba a venir, también.
Pero era necesario, pues, si no iban todos los elfos ahora, Sauron podría destruirlos más adelante. Había que luchar.
