Ranma ½ y todos los personajes son creación de Rumiko Takahashi (gracias por leer esta historia :D)

Había estado caminando nerviosa debido a las indiscretas miradas de hombres y mujeres en la calle, y que estaban dirigidas directamente a su persona. El abrumador calor proveniente del clima más lo avergonzada que comenzaba a sentirse, estaban por reventarle los nervios.

Vamos Akane que esto no arruine tu día, sigue pensando en disfrutar… Trataba de mantenerse ajena a las miradas incómodas. Demonios, sabía que esta ropa no era adecuada… tal vez hubiera traído otra cosa… Era cierto que no estaba del todo convencida cuando Nabiki le sugirió salir con tal atuendo, que obviamente ella no acostumbraba a usar pero había concluido que no tenía nada de malo cambiar de vez en cuando. Sumida en sus pensamientos y orillada a caminar un poco más rápido, dobló en una esquina y de inmediato chocó con el cuerpo de otra persona. Fue tan rápido y abrupto que por poco cae, pero una firme mano le ayudó a evitarlo.

-Lo siento… -se disculpó apenada. No había visto a la persona por haber cerrado los ojos en un acto reflejo.

-¿Akane? -le preguntó una varonil voz.

La joven abrió sus enormes ojos para mirar al dueño de la voz que la había reconocido y la mano que aún la tenía sostenida por la muñeca. Sus bellos ojos, que a la luz del día parecían más verduscos que avellana, se abrieron un poco más de lo normal al ver al hombre que tenía enfrente. Tuvo que parpadear rápidamente un par de veces para cerciorarse de que estaba en lo correcto. Aquellos ojos azules en un tono profundo y oscuro, la miraban sorprendidos.

-Shin… ¿Shinnosuke? -preguntó ella casi de la misma forma en la que lo había hecho él.

Se quedaron en silencio, observando la imagen del otro con tal estupefacción que no se atrevían a decir nada. Solamente el viento, que ese día jugueteaba por todos los rincones, pasaba entre ellos.

-Akane…

-Shinnosuke…

-¿Qué haces aquí?...

-¿Qué haces aquí?...

-Es que yo estaba …

-Es que yo estaba…

Los dos preguntaban y respondían al mismo tiempo. Era una curiosa sincronía que a ella la hizo sonreír tan a su estilo, entre divertida y cálida como una niña, que irremediablemente eso le causó un evidente sonrojo al muchacho. Simplemente no podía dejar de mirarla y darse cuenta de que había cambiado ligeramente, sólo para aumentar su belleza. Pero pronto salió de su embobamiento porque entonces sintió que aún tenía su mano sobre la muñeca de ella así que la soltó rápidamente a causa de los nervios.

-Yo… lo siento… -comenzó a disculparse Shinnosuke al darse cuenta de que la había estado sujetando todo ese tiempo.

-No tienes por qué disculparte -ella le sonrió -yo fui quien no miraba por dónde iba, en todo caso me salvaste de caer.

Él no cabía en sí de la sorpresa y la alegría. Su corazón palpitaba como no recordaba en mucho tiempo. Miró hacia el cielo, luego miró hacia cada lado de Akane para volver a posar la vista en ella. Es real… es ella… Akane está aquí delante de mis ojos… al fin he podido volver a verla…

Akane por su parte sentía aquella mirada tan sobre de ella que no pudo evitar bajar la mirada y sonrojarse. No era invasiva ni mucho menos lasciva simplemente le provocaba ese sonrojo. Claro estaba además que Shinnosuke no era mal parecido y además no era necesario decir que su mirada reflejaba cierto interés en ella, tal como lo había hecho en el pasado. Dejó pasar unos segundos para componerse y volver la vista a los ojos de su conocido de la infancia, literal.

-Es una sorpresa encontrarte aquí Shinnosuke -comenzó a romper el silencio la peliazul.

-Sí… bueno es que yo… yo vine a hacer unas entregas de mi abuelo -le respondió un poco más relajado.

-¿Entregas de tu abuelo? -le preguntó Akane con la mirada totalmente curiosa y sorprendida. No tenía idea de que ellos tuvieran algo que ver en Nerima y mucho menos que hicieran algún tipo de trabajo que no fuera el de cuidar el bosque lleno de enormes criaturas.

-Sí… -el joven de ojos azul obscuro se quedó serio por un momento.

Sinnosuke se notaba nervioso, ya que se rascaba la cabeza con una de sus manos, perdido en sus pensamientos. No miraba directamente a la chica de bellos cabellos azules y ésta a su vez esperaba a que él terminara de cavilar, pero él no se veía con intenciones de romper el silencio. Ella sonrió e inclino su cabeza hacia un lado como para encontrarse con los ojos de él.

-¿Está todo bien? -le inquirió con amabilidad.

El castaño salió de sus pensamientos de inmediato e hizo contacto visual con ella -sí, sí está todo bien… de hecho… -su mirada se hizo más intensa, mostrando en sus ojos una nueva luz y no dejaba de tener contacto con los enormes y gentiles ojos de Akane -… estoy mejor que nunca…

Aquellas palabras fueron dichas con toda sinceridad. Era evidente que se refería a la compañía de ella por lo que Akane nuevamente sintió el calor en sus mejillas y un ligero nerviosismo. Shinnosuke… no has cambiado nada… recordaba ella ese contacto que habían tenido en el pasado cuando le devolvió el favor de haberla salvado.

-Akane… -al momento de decir su nombre la tomó de las manos, sorprendiendo a la joven que lo miró atentamente -espérame aquí, no tardo, por favor no te vayas -dicho esto, se dio la vuelta y corrió en dirección a la siguiente calle.

-¡Shinnosuke! -le gritó Akane al no comprender qué pasaba -Shin… nosuke… -susurró sin despegar la vista del lugar por el que había emprendido la carrera el castaño. Suspiró resignadamente. Ahora tendría que quedarse en aquella esquina y esperar un poco. Afortunadamente la gente no era tanta en aquella parte y así no llamaría demasiado la atención.

Admiraba el cielo despejado y la luz del Sol tan deslumbrante, cuando repentinamente sintió que su pequeño bolso tenía movimiento. Completamente intrigada metió una mano para buscar en el interior y descubrir qué era lo que se movía. Totalmente sorprendida sacó de su bolso una especie de pequeño morral. Dentro de él había lo que nunca pensó ver entre sus cosas. Un aparato telefónico en cuya pantalla se mostraba el ícono de mensaje, motivo por el cual había vibrado instantes antes. Se preguntó si estaría bien verlo, ya que ese celular definitivamente no era suyo. Antes de que se decidiera al fin qué hacer con lo del mensaje, notó que había un papel doblado en el mismo morral donde venía el teléfono.

Al parecer ella no pasaba de una sorpresa a otra. Optó por desdoblar cuidadosamente la hoja de papel y comenzó a leer su contenido. Conforme avanzaba en la lectura de lo que era una nota, su cara fue pasando por varías expresiones. La primera fue de asombro, la segunda mostraba a una Akane que enarcaba una ceja y torcía levemente la boca en una extraña mueca de descontento. Después hizo otras tantas sin comprender del todo qué rayos estaba sucediendo. Incluso hubo un momento donde antes de seguir leyendo, miró en todas direcciones como buscando algo o alguien. Finalmente parpadeó varias veces antes de volver a repasar la nota.

"Hola hermanita. Espero encuentres esta nota a tiempo ya que eres un poco lenta en ocasiones y distraída también jajaja. Bueno iremos directo al grano. En esta ocasión he decidido adelantar tu regalo de cumpleaños. Lo cierto es que me has dejado muy buenas ganancias ahora que eres un poco mayor así que lo compensaré con lo siguiente. Como es obvio Ranma va a seguirte (sí, es obvio Akane) pero ya es tiempo de que salgan a hacer algo diferente. Será una linda tarde de compras para ti pero no como siempre. Aquí abajo te dejo las indicaciones y dentro de este mismo paquete hay otras cosas que te pueden servir. Te quiero hermanita, besos.

Pd. Que no te dé pena la forma en la que vas vestida porque te ves estupenda.

Nabiki"

La peliazul suspiró tras haber leído de nuevo la nota de su hermana mayor. Ciertamente era algo que no esperaba y se debatía entre hacerle caso o ignorar, porque su hermana se distinguía no precisamente por ser la persona más linda del mundo, pero al final de todo era su familia y sabía que Nabiki, pese a sus propios intereses y su carácter frío y calculador, la quería mucho. Antes de que pudiera revisar el mensaje en el teléfono, Shinnosuke había vuelto.

-Gracias por esperarme, espero no haberme demorado tanto.

-En realidad fuiste muy rápido -le sonrió amablemente y luego guardó el papel en su bolso de nuevo -pero la verdad me sorprendiste cuando te fuiste. ¿En serio está todo bien? -su cara reflejaba algo de preocupación.

-Es que olvidé lo que tenía que traer… -levantó una especie de recipiente, el cual sostenía por una agarradera.

Vaya, al parecer su memoria no ha mejorado nada con el tiempo. Akane no pudo evitar soltar una risita que llamó sobre manera la atención del castaño, haciéndole sonreír también.

-¿Estas ocupada? Es decir… ¿tienes cosas qué hacer? -preguntó amable y seriamente el joven de los cabellos castaños.

Eso hizo que Akane dejara de reír y se quedara pensativa desviando la mirada. Nabiki dijo que Ranma vendría tras de mi… yo también lo llegué a pensar pero ese bobo no se ha aparecido… pero… ¿y si me ve con Shinnosuke? Ella lo miró de nuevo, notando que esperaba su respuesta. No puedo mentirle cuando en realidad no tengo planes…

-Lo siento… no quiero que te sientas comprometida… -comenzó a sentirse mal el chico de los ojos azul obscuro, ya que la peliazul mostraba una clara confusión ante sus preguntas -si tienes algo que hacer yo…

-No te preocupes -le interrumpió Akane – estoy esperando pero supongo que va a tardar… -sus últimas palabras casi dejaron ver un sentimiento de decepción.

-Akane disculpa… es que hace años que no te veía y solamente quería pedirte que me acompañaras a realizar esta entrega… es cerca de aquí…

-No hay problema. Además tienes razón -sonrió alegremente -hace mucho que no sé de ti. Te acompañaré…