Capítulo 4: Se estrecha la red

Al escuchar el veredicto de Markus, Anna sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Se llevó las manos a la boca, sin poder creer lo que había escuchado. Kristof tomó a la princesa de Arendelle por los hombros de manera protectiva. Anna se sintió aliviada por un segundo, y después se volvió al duque. No fue difícil leer al joven duque de Toscana. Palideció visiblemente y abrió los ojos desmesuradamente.

-No… no es posible- dijo el duque, temblando- lady Akinra… de las mejores familias de Italia… no lo puedo creer…-

El duque se llevó las manos a la cabeza.

-Beatrice…-murmuró- mi pobre prima… ¿cómo le voy a decir?- frunció el entrecejo y se volvió a Anna- por favor, su alteza, con humildad le pido que Arendelle duplique la guardia para proteger a la princesa. Alguien quiere asesinar a mi prima-

Anna lo miró, y le pareció que estaba genuinamente preocupado. Se volvió a Kristoff, y éste llamó uno de los guardias cercanos.

-Arresten a lady Akinra inmediatamente- dijo Kristoff- y citen al capitán de la guardia con la reina, para discutir que haremos ahora-

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Hans escuchó una conmoción fuera de su habitación, y salió a echar un vistazo. Los guardias de la reina se encontraban corriendo en dirección al tercer piso. Unos gritos llamaron su atención también. Regreso a su habitación y tomó su espada, para ceñírsela a la cintura. No creía que la reina Elsa hubiera montado un ataque en su contra después de darle la bienvenida.

El príncipe detuvo a unos de los guardias y le cuestionó sobre la situación.

-Ha habido un incidente, su alteza- dijo el guardia- la princesa Anna nos ha ordenado arrestar a la dama de compañía de la princesa Beatrice y que aseguremos el castillo. Sugiero que su alteza se mantenga en su habitación-

Hans frunció el entrecejo. ¿Anna atacando a su prometida? No, a Hans le pareció que las hermanas de Arendelle no harían algo tan agresivo. Lo más lejos que había llegado cualquiera de las dos fue el puñetazo que Anna le dio. Que pudiera haber sido mucho peor. Hans respiró hondo y decidió salir a investigar. Su mano no se separó del mango de su espada.

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Una vez que dio las ordenes, Anna se apresuró a volver con su hermana, y le explicó la situación. Elsa frunció el entrecejo, y la temperatura de su habitación bajó unos cuantos grados. Anna dio un paso atrás, pero Elsa rápidamente suavizó su mirada y la temperatura regresó a lo normal.

-Ya decía yo que algo no estaba bien- dijo Elsa, pensativa.

-Con razón lady Akinra quería a Markus fuera de la habitación de Beatrice- dijo Anna- ¡sabía que descubriría su plan!-

Elsa asintió. Si bien eso era lógico, no explicaba completamente lo sucedido. ¿Que motivo tenía lady Akinra para envenenar a Beatrice? ¿Acaso estaba aliada con Hans para tener una excusa para atacarlas? ¿O se trataba de un problema personal?

-Anna, no me gusta esta situación- dijo Elsa finalmente.

-A mí tampoco- dijo Anna.

-Beatrice me agrada- dijo Elsa, acomodándose su trenza de un hombro al otro- pero entre más pronto mejore y se vaya a las Islas del Sur con él, mejor-

Anna frunció el entrecejo.

-¿No estarás pensando no hacer nada al respecto?- dijo Anna- no puedes dejar que Beatrice se case con Hans-

Elsa suspiró.

-Anna, ya hablamos de eso- dijo Elsa- no podemos interferir en esos asuntos.

-Anna explotó.

-Elsa, sabes lo que pasará- dijo la princesa- es la hermana menor del rey italiano. Hará con ella lo mismo que quiso hacer conmigo en primer plano. Quiere casarse con la primera en línea al trono y asesinar al rey, para convertirse en rey él mismo. No se necesita ser un genio para saber que quiere hacer-

-Anna…- dijo Elsa.

-Si Hans hubiera atacado a alguien antes que a nosotros- dijo Anna- ¿no te hubiera gustado que nos advirtieran de su verdadera naturaleza, antes de siquiera invitarlo a tu coronación?¿o antes de que yo me…?- y se interrumpió.

Elsa sonrió.

-Por supuesto- dijo Elsa- pero es mi sospecha que esto es una trampa de Hans. Seguramente tu también lo has sospechado. En el momento en que Hans sospeche que estamos haciendo algo para evitar que el matrimonio se lleve a cabo, usará eso de excusa para atacarnos, con sus ejércitos y los de los italianos-

Anna hizo una mueca. Aunque no quería admitirlo, Elsa tenía razón. Suspiró y abrazó a su hermana.

-Entonces, ¿que haremos?- dijo Anna.

-Dejemos que las cosas sigan su curso, Anna- dijo Elsa, y sonrió- seguramente alguna solución se nos presentará-

Anna, sonrió incrédulamente.

-¿Ah, si?- dijo la princesa de Arendelle-¿tu crees que Hans solo vendrá a pedirte una audiencia y confesará todos sus planes?-

Antes de que Elsa pudiera responder, Kai entró a la habitación, se inclinó ante las hermanas, y miró a la reina de una manera extraña.

-Su majestad- dijo Kai- su alteza el príncipe Hans solicita una audiencia con su majestad-

Elsa y Anna se miraron entre sí.

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Después de haber informado a Anna sobre sus sospechas y ver que los guardias de la reina habían arrestado a la dama de compañía de la princesa Beatrice, Markus regresó a la habitación del tercer piso con Gerda. Markus comenzó a trabajar en el antídoto contra el veneno que lady Akinra le había dado. Mientras, Gerda le explicó lo que había sucedido.

Beatrice palideció al escuchar el relato de Gerda, pero se tranquilizó al escuchar que Markus estaba preparando la poción con el antídoto.

-Por segunda vez les les debo mi vida a la reina y la princesa de Arendelle- dijo Beatrice una vez que Gerda terminó de explicarle lo sucedido- y, por supuesto, a Markus-

Markus, que le daba la espalda a la princesa mientras se encontraba mezclando sustancias en un escritorio junto a la pared, sonrió y se sonrojó levemente al escuchar su nombre de labios de la princesa.

-Estoy a su servicio, su alteza- dijo Markus, volviéndose hacia ella una vez que pudo suprimir su sonrisa, y se inclinó- y al servicio de su majestad, la reina Elsa-

-Gracias, Markus- dijo Beatrice, sonriendo y ofreciéndole su mano. Markus se acercó y la tomó. Ambos sonrieron mientras se miraban, y el doctor puso sus labios contra el dorso de la mano de la princesa. Duró unos segundos. Una vez que terminó, sonrió y dejó su mano. Gerda, que miraba lo que sucedía, no estaba muy segura si sonreír.

Markus se volvió a continuar mezclando el antídoto y, una vez que terminó, lo sirvió en un vaso y se lo ofreció a la princesa.

-Esto le ayudará a curarse, su alteza- dijo Markus, entregándole el antídoto- una vez que beba, deberá descansar un rato para que haga efecto. El antídoto le causará mucho sueño-

-Gracias- dijo Beatrice, tomando el vaso y bebiendo de él.

Una vez que Beatrice bebió, dejó el vaso junto a su cama, y se sumió en un profundo sueño. Markus tomó el vaso de la mesita de noche de la princesa, y lo puso junto con sus sustancias. Gerda se acercó a Markus.

-No sé a qué estás jugando, jovencito- dijo Gerda- pero debes tener cuidado. La princesa es la prometida del príncipe de las Islas del Sur, y si haces algo que ponga en riesgo esa unión, será desastroso para la reina-

Markus la miró, y se encogió de hombros. Rápidamente guardó las sustancias en su maletín y se dirigió a la puerta, para salir a tomar aire mientras la princesa dormía. Antes de salir, se volvió a Gerda.

-No sé de que está hablando, madame Gerda- dijo Markus- solo estoy haciendo mi trabajo. De ninguna manera traicionaría la confianza de la reina Elsa, o de mi maestro…-

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Elsa esperaba en su sala del trono, un poco nerviosa. Tomó un respiro profundo para tranquilizarse. Sabía que Hans estaría pronto frente a ella. No lo había visto desde que le había permitido quedarse en el castillo de Arendelle. Y antes de eso, él había intentado asesinarla por la espalda.

"No, Elsa, no pienses en eso, no debes alterarte", pensó la reina de Arendelle.

Por el mismo motivo no había dejado que Ana estuviera en esa reunión.

Kai dio dos golpes en el suelo.

-El príncipe Hans- dijo Kai- decimotercer príncipe de las Islas del Sur-

Elsa volvió a tomar un hondo respiro mientras veía abrirse las puertas de su sala del trono. Hans apareció, tan tranquilo y seguro de sí mismo como siempre. Caminaba hacia ella con una sonrisa curiosa. Elsa lo miró, y pronto supo que no sería tan fácil de descifrar.

Hans, por su parte, miró a Elsa algo extasiado. Cada vez que la veía, le parecía más hermosa y magnífica, nada que ver con la niña asustada que conoció el día de su coronación. Aún no conocía a su prometida, pero secretamente esperaba que fuera más parecida a Elsa que a Anna.

Dio unos pasos más hacia la reina de Arendelle, y se inclinó.

-¿Quería verme, príncipe Hans?- dijo Elsa, en un tono de voz neutral.

-Sí, su majestad- dijo Hans, igualando el tono de voz de la reina- escuché de uno de sus soldados que la princesa Anna ha ordenado arrestar a la dama de compañía de mi prometida-

-Así fue- dijo Elsa- Markus, el médico real, descubrió que la extraña enfermedad de la princesa Beatrice no era una enfermedad, sino que camino a este sitio, estaba siendo envenenada por lady Akinra. Como la alianza lo demanda, protegimos a la princesa y arrestamos a la envenenadora-

Hans parpadeó, algo preocupado por ello. Eso no estaba pactado con el general. ¿Acaso lady Akinra había actuado por su cuenta?

-No puede ser- dijo Hans de pronto- ¿cómo está la princesa?¿está bien?-

Elsa lo miró. Se miraba genuinamente preocupado.

-No tiene de que preocuparse, su alteza- dijo Elsa- el médico real me ha informado que la princesa Beatrice está a punto de recuperarse-

Hans suavizó su mirada. Elsa y Anna eran, en verdad, buenas personas. Lástima que debía terminar así.

-Agradezco tus esfuerzos, Elsa- dijo Hans, olvidando de pronto las formalidades- me sorprende que no albergues ideas de venganza en tu corazón-

Elsa parpadeó. Se había imaginado que algo así diría Hans.

-No sé de que habla, su alteza- dijo Elsa- ¿porqué tendría esas ideas?-

Hans miró a Elsa.

-Bueno, quizá por nuestra pequeña aventura hace unos meses- dijo Hans, casualmente- cuando enamoré a tu hermana menor, intenté tomar tu reino e intenté asesinarte-

Elsa frunció el entrecejo. Así que Hans quería provocarla. Eso no iba a suceder. Esta vez estaba más en control con sus emociones que nunca. Solo suspiró.

-Se equivoca, príncipe Hans- dijo Elsa, encogiéndose de hombros- quizá tenga razón para odiarle, pero jamás tomaría venganza contra su alteza, y mucho menos contra una persona inocente como Beatrice-

"Le agrada", pensó Hans, "a Elsa le agrada mi prometida. Además, me ha demostrado que no me odia ni planea ninguna venganza contra mí. No le hará daño".

Hans frunció el entrecejo, pero después se relajó.

"No importa. Cuando me case con la princesa Beatrice, los ejércitos del rey de Italia serán míos. Entonces podré ejecutar mi venganza" pensó Hans.

-Entiendo, Elsa- dijo Hans- ¿entonces está todo perdonado?-

-Yo no dije eso, príncipe Hans- dijo Elsa- solo dije que no buscaría venganza contra su alteza-

-Curioso- dijo Hans- solo debo mencionar que es curioso de que, justo cuando el barco de Beatrice pasó por tu país, hubo una tormenta, un naufragio, y una mujer que intentó asesinarla. Permíteme dudar de tus intenciones-

Elsa lo miró.

"¿Quiere provocarme?", se preguntó ella.

-Yo no tuve que ver con esa tormenta- dijo Elsa- fue una tormenta de verano. Sabes que yo controlo el hielo y la nieve. Nada más…-

Hans miró a la reina. No podía provocarla.

-De acuerdo- dijo Hans- pero no has dejado que Beatrice y yo volvamos a las Islas del Sur…-

-Por supuesto que no- dijo Elsa, en un tono de voz tan superior y hasta casi burlesco, como el de un adulto hablándole a un niño- Beatrice aún convalece, y creo que su alteza debería quedarse aquí también, para que la acompañe a su país-

Hans parpadeó repetidamente. Elsa había cambiado tanto desde la última vez que la vio. La ultima vez, vio a una niña, fácilmente engañada a creer lo que le dijera. Ahora, Hans tenía frente a él a una verdadera reina. Por más que fuera su enemiga, estaba impresionado por la tranquilidad de Elsa.

-Además- dijo Elsa, interrumpiendo los pensamientos de Hans- no creo que haya conocido a su prometida, ¿o sí?-

El príncipe palideció. Elsa tenía razón. Se sonrojó y puso su mano derecha detrás de su cabeza.

-Tienes razón, Elsa- dijo Hans.

-En este momento, su prometida duerme, su alteza, por efecto del antídoto que Markus le dio- dijo Elsa- pero tan pronto como despierte, Kai informará a su alteza para que te sea presentada- sonrió- seguramente tanto ella como su alteza estarán muy emocionados por conocerse-

-Por supuesto- dijo Hans debilmente.

-Entonces sugiero que vaya a descansar, príncipe Hans- dijo Elsa.

Hans se dio cuenta de que Elsa se estaba despidiendo, así que se inclinó y se dio la vuelta, caminando hacia la puerta.

"Quizá Hans haya cambiado", pensó Elsa, recordando como se preocupó por su futura esposa "pero no debo confiarme de él. Aún hay algo muy raro en todo esto…"

"Elsa se ha vuelto más impresionante" pensó Hans "lástima que en un par de días, ella va a…"

Hans interrumpió sus pensamientos.

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CONTINUARÁ…

¡Hola! Espero que les esté gustando. Muchas gracias por sus comentarios. Feliz año 2016.

Abby L.