James Potter, Remus Lupin, Peter Pettigrew, Sirius Black, Lily Evans, Severus Snape, Avery, Mulciber, Slughorn,etc son personajes de J.K. Rowling, Ravenna Dawson es una adaptación del personaje de Anselm Audley "Ravenna" y Phineas Godric Armand Portrait, Alice Fritzbuck, Kathleen McBright, son personajes míos.Sirius y James paseaban juntos por los pasillos de Hogwarts. Los demás habían decidido ir a Hogsmeade, pero ellos dos preferían quedarse en el castillo, hablando de sus cosas.


-¿Quién crees que me invitará primero al baile? ¿Evans o Dawson?

-Eres un poco creído ¿no crees?- Sirius esbozó una cálida sonrisa, y James lo imitó- Creo que ninguna de las dos…

James se había dado cuenta de las mejillas sonrojadas de Sirius, que aparecieron automáticamente cuando había mencionado a las chicas.

-Vaya, vaya, Black. No sabía que te gustara Evans…

-¡Te equivocas!-Sirius dio un gritito y se tapó la boca, acababa de decirle las cosas claras a James sin darse cuenta

James lo miró con los ojos muy abiertos, miró hacía todos lados con la esperanza de que Remus y Pete salieran desde algún lado y dijeran "¡Caíste!" o algo por el estilo. No podía creer lo que su amigo le había delatado con tanta facilidad, sin que se lo hubiera dicho antes. Con la esperanza todavía en el cuerpo, volvió a mirarlo.

-¿Te… te gusta Dawson, Sirius?

Sirius se volvió a sonrojar, aún más, de manera que le dolían las mejillas y, cuando se pasó la mano por ellas, notó que estaban calientes. Le tenía que decir la verdad a su amigo, así que suspiró con resignación.

-Sí, me gusta Raven- Sirius le devolvió la mirada a James, desafiante- ¿Por qué lo preguntas?

James, a duras penas, disimuló una carcajada enorme como pudo, y se sentó en el suelo, con la cabeza entre las piernas.

-¿James?- Sirius se había preocupado, su amigo nunca había hecho eso

De pronto, una sonora risa inundó el pasillo, y James, que había tenido la cabeza gacha mientras su amigo se preocupaba, lloraba de la risa, y estaba rojo de no respirar por la gracia que le hacia que su amigo le confesara un amorío.

-Te…jajajja…Te….jajajja…Te gusta Raven….Jajajajaja- James se levantó y cogió del hombro a su amigo- Sirius Black, enamorado de la chica más… jajajja… Más fuerte que tú y que yo juntos…

A James le dolía la barriga de tanto reírse, y Sirius, medio divertido, medio enfadado, soltó también unas risillas que se juntaron con las de James.

-¿Sabes qué? ¡Olvídalo!- Sirius casi no podía hablar de la risa que se había formado por culpa de su compañero- Tienes razón, es increíble

-Per…Perdón- James se iba secando las lágrimas que le quedaban con el dorso de la mano- Siento haberme reído, pero es que me lo dices así, tan de repente… Aunque, eso si, no te niego que Raven no sea guapa ¿eh? Está buenísima…

-Sí, lo está- Sirius y James se miraron divertidos, y volvieron a reírse

-Vamos a la sala común, antes de que me muera de risa, por favor…

Los chicos siguieron su camino hasta llegar al retrato de la señora gorda, y James se acordó de lo que había hecho hacia dos días, cuando la McGonagall los había mandado a la sala común.

-Sirius…

-¿Qué pasa?

-Te acuerdas del cartoncito de "Cita con Phineas"- dijo, mientras se acercaba al tablón de anuncios que estaba en frente del cuadro y apartaba un anuncio de la Liga de Quidditch, en el cual, detrás de él, se encontraba el mencionado cartón- pues… parece que las chicas se han tirado a escribirlo

El cartón, pequeño y de color ocre, estaba desgastado en las esquinas y roto por arriba y por abajo. En él, muchas chicas habían puesto su nombre, recordando lo que había dicho James Potter a la hora de la cena, deseando ser la primera y poniendo todas sus esperanzas en ser la elegida. James y Sirius se hallaban sorprendidos ante ese cartón, le habían hecho caso a James, es más, habían seguido sus instrucciones.

-¿Qué hacemos ahora?- James se había quedado blanco, y miraba a la lista como si fuera uno de esos aparatos muggles que llamaban tostadoras, que cada vez que Sirius lo invitaba a comer alguna a su casa con la suya, regalo de Phineas, le daba miedo el momento en el que el pan salía del interior de la máquina. Es decir, la miraba con miedo.

-Habrá que cumplir la palabra- Sirius parecía preocupado- Pero… le dijiste a Phin que lo de la lista era broma… ¿Por qué no hiciste caso a Remus cuándo te dijo que no la pusieras de verdad? ¿Cómo se lo va a tomar él?

James estaba preocupado, pero su palabra era su palabra. Además, ¿qué importaba? Si a Phin le parecía bien, bien, si le parecía mal, bien también, al fin y al cabo, le estaban haciendo todo el trabajo. Le llevaban la cita directamente a su lado, no tenía ni que pedírselo a nadie. Lo menos que podía hacer era agradecérselo.

-Phin lo entenderá- James le pasó una mano por el pelo a Sirius, revolviéndoselo- Si hay un chico de palabra, ese es él…

Los dos chicos dijeron la contraseña y entraron en la sala común. Estaba casi vacía, pero Phineas se había quedado también allí, estaba haciendo lo que más le gustaba, leer las biografías de los grandes del Quidditch. James recordaba cómo una vez, le había regalado varios libros que él se había leído miles de veces, transmitiéndole así a James su misma pasión por el juego. Los dos chicos sabían que era el mejor momento para decírselo.

-Esto… Phin…

-¡Hola chicos! ¿Qué tal?

-Bien, bien… Oye, ¿con quien piensas ir al baile?

Phineas miró a los chicos, y enseguida descubrió lo que intentaban decirle entre líneas.

-No me digáis que…

-Lo siento

Phin empezó a reírse a carcajada limpia, a lo que los chicos contestaron con un asombro amplio, la boca abierta y la mente en otra parte.

-No me lo puedo creer… Mi primera cita, con una chica elegida al azar…

-Entonces ¿no te importa?

-¿Por qué me iba a importar? Me parece un poco tonto lo del baile… me da igual

Los chicos se sentían aliviados. Phin les podría haberlos peleado, o algo por el estilo, pero en vez de eso, se lo había tomado con humor, con paciencia.

-De miedo entonces- Sirius le arrebato el cartoncito a James, y cogió la varita

Con la varita en mano, Sirius contaba una y otra vez, una y otra vez, mientras pasaba la varita de arriba abajo en el cartón. Se paró en seco, de repente, y miró la lista con un brillo en los ojos.

-Vaya, vaya…- Sirius silbó con admiración, y miró a sus dos amigos, que esperaban su respuesta- Kathleen McBright, la "muñequita" de Hufflepuff

-¿Esa pija?- James y Phin gritaron a la vez

-Las cosas son así…Pero no es ninguna pena ¿eh? Que la chica esta muy, muy bien…

Los chicos recordaron a Kat. Era más bien alta, rubia, con los ojos grises, y una boca enorme. Y cuando se decía enorme, se quería decir que se podían meter un buen montón de cartas, y todavía le sobraría el sitio para la comida. La apodaban la "muñequita", ya que se negaba a llevar las camisetas blancas que llevaba todo el mundo, y las llevaba rosa palo, cosa que no le combinaba nada con la corbata color amarillo y negro, así que la llevaba en el bolsillo, por eso siempre le echaban la bronca.

-Bueno…algo es algo…- Phin aún no se creía que le tocara ir con la pija más pija de Hogwarts- Pero…no le pienso dar ni un beso, lo siento

-Yaya, eso habrá que verlo- Sirius pasó la mirada de un chico a otro- ¿Tu que dices, James? ¿Te busco pareja?

-No, ya tengo a quien pedírselo

Sirius y Phin lo miraron, se miraron, bajaron la vista y no añadieron nada más. Sabían que en cosas de chicas, era mejor no hablar con James, ya que se ponía muy violento cuando le preguntaban cosas como "¿Tienes novia?".

-¿Y tu, Sirius?

-Yo… tengo a quien pedírselo, también…

-Ah, bueno, está bien…

Los chicos fueron a la habitación se quedaron allí, haciendo unos deberes bastante atrasados. Cada uno pensaba en la chica que tenían en la cabeza. Sirius no podía dejar de pensar en Raven. Sus ojos grises, su pelo brillante, su sonrisa espectacular. En cuanto a la chica de James, nunca había sentido algo así, le encantaba su carácter, su forma de pelearse con él. Ella era todo para James.

-Hay que ver… ¡Qué frío hace ahí fuera!- Pete tenía la chaqueta cubierta de polvillo blanco, un poco de nieve que acababa de caer

-Bueno, ya es invierno ¿no?... ¿Qué te esperabas, un sol abrasador?

Remus y Pete se quitaron las chaquetas por el intenso calor que hacia en el cuarto, debido a la calefacción mágica, y se sentaron con sus amigos.

-¿Qué, haciendo por fin los deberes?

-Oh, cállate, Pettigrew…- Sirius le dio una patadita en la pierna- ¿Qué traéis?

Remus hizo un gesto de dolor, Sirius le había dado a él también. Luego, metió la mano en la mochila de Pettigrew y sacó cuatro cervezas de mantequilla, una bolsa grande de grageas, y un paquete con la palabra "cuidado" escrita por todos lados.

-Tomad- Tuvo un poco de miedo al coger la caja- Aquí está esa cosa tan importante como para no ir tu en persona a recogerlo- Remus se levantó y depositó la caja en el regazo de James- Para que luego digas… que soy un aburrido

-Gracias Remus

-No sabéis lo que nos ha costado convencer al dependiente de que recogíamos el encargo en tu nombre, que no queríamos robarlo ni nada de eso…- Pete se revolvió en su sitio- Por eso hemos tardado, ya tiene que ser importante…

James abrió la caja, con cuidado, mientras los otros tres abrían las cervezas y bebían, sedientos. En el fondo de la caja, había seis especies de esferas, de color rojo, que desprendían un olor particular. Olían como a huevo podrido mezclado con sangre reseca.

-¡Uff!, ¿Qué demonios es eso?- Sirius se tapó la nariz y se situó en otro extremo de la habitación

-Huele a rayos- Pete y Remus repitieron la operación de Sirius, asqueados, mientras James miraba a esas esferas con cariño, y la nariz tapada, claro

-Chicos… aquí tenéis una maravilla mundial. Bombas fétidas mortales, directamente salidas de Hungría. Me ha costado lo suyo ¿eh? Gastos de envío incluidos…

-Por favor, James- Pete se había acercado, para mirar a los ojos a su amigo- Cierra eso…

James cerró la caja y los tres chicos, aliviados, airearon un poco con la mano el hueco entre dos camas y volvieron a sentarse. Procuraron no hablar de las bombas, por si a James se le iba la cabeza y volvía a abrir la caja, por lo que Remus y Pete hablaron de cómo estaba el pueblo, lo que habían hecho y lo que habían visto.

-Y entonces ese asqueroso de Mulciber, le dijo al pobre Adam que si lo veía una vez por los pasillos, le rompía todos los huesos- Pete hizo una mueca y movió las manos, como estrangulando un brazo del pobre Adam

Los chicos enseguida se acordaron del ciervo, y Remus volvió una vez más a cambiar de tema.

-¿Y que pasa con la pareja de Phin al final?

-Está decidido… La gran y única Kat "muñequita buzón"

-¿Qué?- Pete y Remus se hallaban tan sorprendidos como Phin y James hacia un rato

-Lo que oís…

Los dos rubios, dijeron con orgullo que ya tenían pareja. Remus iría con una chica bastante feilla, pero inteligente, de la casa Ravenclaw, y Pete con una chica de Gryffindor, un año más pequeña que ellos. James y Sirius prometieron ir a hablar con sus respectivas chicas por la noche, y si les decían que si, tendrían todos una pareja. No podían aguantar la vergüenza de pensar en ello, por lo que se sonrojaban continuamente durante la conversación.

-¡La cena!- Peter se tocó la barriga, con cara de hambre- ¡Vamos a comer!

-¡Pero si acabas de comer!- Remus lo miró enfadado, no le hacia caso cuando le decía que tenia que dejar de comer tan seguido. Luego ablandó la expresión y soltó un suspiro- Anda, vamos

Los cuatro chicos salieron por la puerta dejando todo revuelto.

OoO

En el vestíbulo, cerca de los relojes llenos de piedras preciosas, un chico de pelo negro se defendía ante las represalias de su amiga.

-Pero Sev…

-Lily… Lo siento de verdad… Yo no, no tengo la culpa. Si quieres, cambiaré, dejaré a mis malas compañías, y me centraré mejor en mí mismo… Por favor, perdóname

La chica, pensativa, se pasó una mano por el pelo, y mordiéndose el labio, miró a su amigo. Parecía arrepentido, verdaderamente.

-De acuerdo- Lily le dio un abrazo a Sev, lo que hizo que este se sonrojara- Pero, prométeme que dejarás de torturar a la gente con tus amigos

-Te lo prometo- El tono del chico fue tan dulce, que Lily no sabía si le había hablado él u otra persona

Lily sonrió y se alejó rápidamente.

-¡Espera! ¡Lily!- la chica se dio la vuelta al oír su nombre, el cual había gritado su amigo con desesperación- Esto… tengo que preguntarte…

-¿Si, Sev?- La chica lo dijo todo con paciencia, sabia que su amigo no sabia expresarse bien

-Irías… ¿irías conmigo al baile?

Lily abrió los ojos y sonrió. ¿Por qué no?, no era muy mala idea.

-Claro que sí, Severus…