ADVERTENCIA: Los personajes y temáticas aqui mostradas son de contenido fuerte, asi que por favor, si vas a leer que sea bajo tu propia responsabilidad:::::


La obra es de mi autoria y los personajes aqui presentados pertenecen unica y exclusivamente a la señora Stephenie Meyer...

Como siempre agradezco a Mentxu Masen mi Beta (Beta FFAD) Aca el enlace por si uds lectoras necesitan una ; www facebook groups / betasffaddiction ... Por su infinito apoyo con esta locura...

Agradezco a las chicas que han dejado review, es enserio que son el motor que me ayuda a continuar, gracias a las alertas, favoritos, a los mensajes y palabras de apoyo, gracias a las que leen en el silencio y que siguen aquí conmigo...

Este capitulo es importante aquí conocerán a una Isabela que seguramente imaginaron anteriormente pero que aun no había mostrado, así que advierto que el contenido no es nada bonito...


Summary : Isabella siempre fue: la chica perfecta Swan, pero el dolor acumulado por la pérdida de sus seres queridos, la aparición y más tarde muerte de Jacob Black despierta en ella la oscuridad oculta de su alma.

—Me aferro al dolor porque es lo único que me demuestra que estoy viva.

—Ya no siento placer si no obtengo mi dosis de sufrimiento.


CAPITULO 4. ES MÁS OSCURO ANTES DEL AMANECER.

Isabella no estaba completamente decidida, pero una imagen llegó a su mente en ese instante, Jacob y ese solo e ínfimo pensamiento, hizo que su sentido común se perdiera, que su conocimiento sobre sustancias alucinógenas y sus consecuencias se olvidaran. En ese instante olvidó todo, sólo existía ella y la línea blanca que la invitaba a probarla. Inclinó la cabeza despacio, como si estuviese haciendo una reverencia y empezó a inhalar la línea, que al introducirse en sus fosas nasales picó como un demonio. Después, estaba la sensación de la droga apoderándose de ella, el vértigo, la fatiga, pero la más potente de todas: la inhibición y la voz que te gritaba eres el dueño del mundo si quieres. Su cuerpo se empezó a mover solo, y eufórica bailaba y gritaba a todo pulmón.

Cus you chewed me up and spit me out, like I was poison in your mouth.

You took my light, you drink me down, but that was then and this is now.

Now look at me.

(Porque me masticaste y me escupiste, como si fuera veneno en tu boca. Robaste mi luz, me tragaste, pero eso fue entonces y esto es ahora. Ahora, mírame.)

This is the part of me that you're never gonna ever take away from me, NO!

(Esta es la parte de mí que nunca te llevarás lejos de mí, ¡NO!)

La chica estaba totalmente mal para cantar un fragmento de Katty Perry en un lugar en el que odiaban artistas tan fresas como ella. En ese lugar se escuchaban melodías de Dark funeral, Iced earth, Cradle of filth, Lacrimosa… que vociferaban odio, destrucción y desamor. Sin importarle nada, se paró en la mitad del lugar y cantó el fragmento nuevamente y con mayor fuerza.

—Deja de cantar esa mierda, perra —gritó un hombre.

—Jódete —se limitó a contestar, le sacó el dedo del medio y él se levanto dispuesto a seguirla.

—Ya basta Marie, deja la maricada, mejor hora de divertirnos.

Alice tomó la mano de la chica, la arrastró nuevamente a la barra y decididas a perder por completo la razón, llenaron sus cuerpos ya repletos de droga con alcohol. Cuando la lucidez las había abandonado casi por completo, Isabella dijo:

— ¡Jódeme Alice! —desesperada por sentir el dolor y el placer.

— ¿Eso quieres eh? —preguntó la chica.

—Sí, quiero —respondió Isabella.

—Sí, ¿qué? —exigió Alice.

—Sí, Amo.

A pesar del precario estado en el que se hallaban ambas, la mente de Alice se llenó de ideas que deseaba practicar en Isabella, pero guiada por un impulso que nunca antes sintió, aterrada, excitada, sonriente e hiperactiva dijo:

— ¿Y por qué no Isabella hoy invertimos los papeles, pequeña zorra?

Edward miró con detenimiento la mujer rubia, escultural y perfecta que se hallaba dormida bajo su protección, era tan hermosa que su belleza y perfección se asemejaba a los de un demonio tentador.

Es un demonio— ángel, una lástima, sólo me interesa un ángel con las alas rotas.

Pero esa era su realidad y por más que deseara cambiarla no podía, simplemente las cosas a veces eran así, nuestros deseos no siempre son satisfechos y de momento, él e Isabella no estaban juntos.

Tanya por su parte lloraba en silencio internamente, su corazón le pertenecía a Edward, siempre fue así desde que le vio aquel día con su tío Marco en uno de sus hoteles. Luchó para conseguirlo, y nunca había luchado por nada en su vida, todo se le dio en bandeja y él fue el mayor reto que como recompensa le trajo el mayor y más hermoso sentimiento que poseía, excepto claro, por Anthony, la sola mención de su nombre la hacía temblar. Y es que él, difería absolutamente en todo con su hermano y por eso su alma le pertenecía por ser todo lo que ella deseaba de Edward, amor, comprensión, compromiso, libertad, risas, ser ella misma.

Anthony era simplemente perfecto para ella, pero estaba ciega, todos estaban ciegos: Edward, Isabella, Tanya, Anthony, Alice, Marco, todos absolutamente todos, dejándose guiar por el dolor, la duda, los sentimientos no identificados, el temor y el prejuicio. ¿Por qué mierda el ser humano es así? ¿Por qué las cosas no eran más fáciles? ¡Oh claro!, olvidaba que venimos al mundo ignorantes, y que nuestra ignorancia a veces es nuestro mayor enemigo, pues no nos permite ver todo con claridad.

Al despertar Isabella sintió que el mundo se le venía abajo.

Me duele la puta cabeza ¡joder!

Tarde se dio cuenta que ese lugar no era el suyo, que esa no era su cama, que ese no era su lugar feliz, olía a cigarros, alcohol, menta, a Alice.

Se levantó aterrada y corrió por aquel lugar. Era pequeño y estaba hecho un lio: libros, hojas, zapatos y ropas por doquier, las ventanas estaban cerradas y la falta de ventilación hacían que la mezcla de olores diera un resultado no muy agradable, el único lugar rescatable era el cuarto de baño del que provenía una voz de campanilla.

Si ves, no todo en ti es malo.

Una ligera sonrisa se formo en sus labios para desaparecer al instante seguida de los flashes azotaron su mente con recuerdos de varias noches.

Flash 1

Ella nunca en su vida había deseado el dolor, le parecía que un ser humano tenía motivos suficientes para no sufrir sin importar el motivo. Tal vez, ese fue el problema, desde niña su vida fue tan mágica y perfecta que nunca sintió la necesidad de sufrir. Su primera experiencia con el dolor la vivió en la adolescencia, cuando sus padres murieron y fue sólo un ligero pinchazo que resguardó en su mente, aterrada por la terrible sensación, pero inconscientemente algo le dijo: "este es el inicio, para esto naciste, para sufrir y que nadie te ame".

¿Pero, por qué la niña perfecta pensaba eso? Se preguntarán, y es muy simple, a veces necesitamos el dolor; es elemental en nuestras vidas, nuestros cuerpos están cargados de miles de millones de sensores que nos informan ante el menor daño, eso también ocurre en nuestra mente pero con una capacidad de resistencia un poco más alta. Capacidad que Isabella quintuplicó durante mucho tiempo y que aprendió a evadir hasta ocultarla casi por completo, fue tanta su capacidad de resistencia que como una bomba a presión estalló desatando al monstruo del dolor que no había sido liberado en años. Por primera vez en su vida, sintió algo que le hacía agonizar, pero que le demostraba que no era la máquina de las sonrisas, el dolor no solo fue el recordatorio de que estaba viva, sino también un cambio a la rutina monótona y aburrida que le reducía a la nada.

Había escuchado de BDSM*, pero nunca imaginó la situación y ahora estaba por vivirla. Temerosa, entró a un sucio bar con luces rojizas y cortinas negras, la música lúgubre y melancólica dominaba, las guitarras y baterías parecían disputarse por quién se escuchaba más fuerte. El sitio estaba lleno de pequeñas mesitas ocupadas por personas cabizbajas, con miradas de odio, de deseo y otras tantas con una asquerosa y ácida mirada que le recordaba a ese alguien que estaba buscando, pero con dotes acrecentados. Se sentó dudosa de que hacer pero pronto apareció el que sería su mentor.

Aro Vulturi llevaba mucho tiempo en el asunto, tanto que todos los que lo conocían sabían lo que hacía, y lo juzgaban duramente. Él, simplemente decía: me importa una mierda, ¡no estoy loco! Puedo disfrutar como me dé la gana. Sí, loco, o al menos eso decía el librito de las enfermedades psiquiátricas en las que se le catalogaba como un sadomasoquista, un parafílico o como quisieran llamarle, para él, simplemente se trataba de su forma de vida y su forma de disfrutar el placer.

— ¿Quieres un trago? —ofreció aquel hombre.

Isabella lo miró y vio en él lo que estaba buscando, brutalidad, odio, dominación, flagelación, dolor.

— ¡Claro! —y esa respuesta creó la división de Isabella Marie: una era la bella enfermera que dejaba toda su mierda y problemas atrás, la otra era Marie, dominada por sus deseos e instintos primitivos más bajos, asqueada de sí misma y con ansias de autodestrucción.

Los siguiente es lo típico, bebieron un poco, se miraron como desconocidos que eran y sonrieron, asumieron sus roles y él la tomó de la mano y la guió al cuarto rojo que nunca había pisado.

Una cama de barandales en medio, cadenas, látigos, ¿esposas?, vendas, ¿pinzas?, cientos de juguetes, cientos de formas de infligir dolor, cien maneras de cavar su propia tumba.

— ¿Suelen existir ritos de iniciación en esto niña? ¿Sabías?

—No —contestó.

— ¿No qué? —demandó Aro.

Esa era fácil, esa la sabía, había investigado en internet.

—No señor.

— ¿Así qué… quieres iniciar eh?

—Sí, señor —respondió.

—Ten presente algo, niña, es bajo tu propio riesgo, nadie te obliga, tú te metiste, si quieres que pare utiliza la palabra de seguridad "STOP", aunque dudo que cuando empiece quieras que pare —sonrió petulante.

Lo primero que hizo fue ponerle el muy conocido collar que utilizaban algunos sumisos, luego la despojó de sus ropas con brusquedad, la arrinconó contra la pared y amasó como si fuera un juguete. Recorrió su cuerpo, dejando ligeras palmadas que enrojecieron su piel, le picaba la piel, su centro se estremecía, chillaba por las intromisiones dolorosas de sus dedos y suspiraba frustrada cuando no la dejaba venirse. La ató a la cama y la tortura empeoró, no se podía mover, no podía exigir, ni siquiera podía ver, solo sentir y lo que sentía era el miembro palpitante de aquel viejo atacando su boca hasta la garganta ahogándola, tentándola a decir la palabra de seguridad. Mas ella era fuerte y no se rindió, aguantó la humillación y el dolor, deseó más, quería más. Las manos de Aro no la golpeaban lo suficiente, su boca no era tan sucia, sus insultos no eran nada, el placer disminuía, sólo quería sentir, sólo eso. Jacob vino a su mente, y sus deseos se cumplieron, tortura, dolor, placer, gritos desesperados saliendo de su garganta ligeramente seca. Convulsionó agotada, pero la cosa no paró ahí, intrusiones violentas que llegaban a sitios inimaginables, azotes a una agotada Isabella, mordidas a un cuerpo que no respondía y una vez más otra intromisión, Aro la penetró con demencia esta vez, obteniendo suplicas cargadas de agonía, ese era su manjar, ese era su disfrute, el ver el dolor y el goce en otros, el saber que era por él.

Desde ese entonces se inició la chica en el arte de la sumisión y Aro Vulturi no fue el único que la dominó, fueron otros muchos otros, que con cada caricia la manchaban más, ella estaba podrida con su basura y con la de los demás que la llenaban.

Se estremeció como una hojita de papel ante los terribles recuerdos del inicio del descenso al infierno.

Flash 2

—Más fuerte —chilló.

— ¿Qué deseas perra?

—Golpéeme más fuerte —suplicó.

Su piel estaba a más no poder, pero el desquiciado la siguió golpeando, ella sonreía internamente.

Soy real, soy real, duele, duele tanto, pero eso me dice que existo…

—Así… ¡ohh! —gimió—, más, más fuerte.

Está loca, pero me encanta —pensó aquel hombre.

Lloró por estar maldita, tomó su cabello y cayó al suelo, los sentimientos ahora en ella presentes la estaba quebrando.

Flash 3

La cera era el peor y más doloroso de los placeres, pero ella disfrutaba como nunca, su sonrisa interna estaba acrecentada y su cuerpo pedía a gritos más dolor.

Más, más, más… quiero más.

La cera, la penetración, el flagelo, la burla, todo junto, todo haciéndola sentir bien, haciéndola sentir un ser vivo. Las caricias en ella ya no surtían efecto, le eran repulsivas, en definitiva su cerebro funcionaba al revés, los golpes y el dolor eran su anhelo.

Estaba podrida, no tenía salvación y vino el peor y más doloroso recuerdo de todos.

Flash 4

Estaba consternada, estaba preparada y deseosa de recibir dolor no de infringirlo, pero ávida de probar algo nuevo se atrevió; tomo una mordaza y una venda pero antes de privarla de vista y habla dijo:

— ¿Soy tu amo?

—Sí, señora —replicó Alice hirviendo por dentro .

— ¿Qué quieres? —exigió saber.

—Que me castigue, que me ate que me amordace, azote…

—Cállate —rugió Marie—. Eso lo decido yo.

—Sí, pero…—protestó Alice.

—Pero nada, aquí el amo soy yo, ¿escuchaste? Con que te gusta lastimar pero no que te lastimes ¿eh? Ahora mismo verás qué es lo que les pasa a los que como tú lastiman.

Isabella distorsionó su realidad, veía en Alice la posibilidad de herir a Black. Él no la domino, pero hizo algo mucho peor, la destruyó, maltrató, insultó, golpeó, y violó. Quería venganza, estaba desquiciada, no aguantó el dolor, no tuvo la fuerza para asumir su maltrato, ella no estaba preparada para sufrir y al descubrir el nuevo sentimiento se aferró a él como una huida a la monotonía, como una forma de exorcizar el hecho de no haber llorado lo suficiente, de no haber hecho lo que en realidad deseaba. Invalidar a Alice fue una manera de mostrarle al mundo que ella, como cualquier ser humano, tenía el derecho a sufrir que se le negó de pequeña, con cada azote le mostró lo podridas que estaban ambas, con cada palabra cavaba más profundo en las heridas de ambas, hasta el punto de hacer que el dolor dominara todo, no placer, no lujuria, solo dolor. Alice gritó, chilló, suplicó porque se detuviera, pero ella no escuchó, no escuchaba, sólo dominaba su venganza, su dolor, el de Alice que ella veía como el de Jacob.

—Soy un monstruo —gritó desesperada—. ¡Un maldito monstruo!

Ya no quería sentir, ya no quería esto, todas las imágenes se repetían incesantes en su mente, cientos de rostros entremezclados, expresiones de dolor, lujuria, ira, odio, toda su mierda junta. Ella era una maldita, se repetía, ella debía desaparecer.

—Cálmate Marie —le dijo Alice—. No tienes porque ponerte así, sólo fue…

— ¿Qué un polvo? —ironizó—. Casi te mato del dolor Alice, yo no quería, no debí… pensaba en él, yo… estoy mal.

— ¡Mierda! Estamos mal ambas, pero no importa, nos tenemos la una a la otra. Desde que te vi, sabía que serías mi mejor amiga, nadie más que tú para comprender nuestra mierda.

—Esto no está bien Alice, no estamos bien —corrigió—. Debemos buscar ayuda.

Alice la miró como si estuviese loca.

—No necesito un maldito bastardo que me diga que todo esto se debe a la maldita violación no superada, ¡Ya lo sé!

—No, Alice hablo enserio —tomó su rostro y la miró directamente—. Hemos tocado fondo.

— ¿Y qué hacer Marie? —preguntó— ¿Crees que alguien quiera ayudar a este par de perras?

—Tal vez si encontráramos algo que diera sentido…

— ¿Qué nos daría sentido, eh?

—No lo sé Alice, créeme que no lo sé.

¿Por qué estoy tan ansioso, qué me pasa?

Edward sabía que algo pasaba, pero no se atrevía a pensar en ella. Tenía miedo de que algo malo le hubiera ocurrido. Esa mañana llegó más temprano de lo usual y sus nervios se intensificaron cuando ella no llegó.

¿Qué pasa Isabella, qué pasa?

—Doctor —dijo Jane—. Isabella llamo excusándose, dijo que amaneció no muy bien y que como comprenderá no es bueno que este acá en el hospital.

Lo sabía ¡mierda!

—Necesito la hoja de vida de Isabella ahora mismo Jane.

Jane malinterpretó la orden y dichosa se la entregó, feliz porque la chica se enfermó y porque posiblemente su falta de compromiso la dejarían fuera. Ignorando por completo que Edward buscaba los teléfonos y dirección de Isabella para visitarla, ignorando por completo que ese sería el principio del fin.


N/A: Se supone que actualizaría en uno o dos días pero mierda, me gano la tentación, pero solo sera esta vez eh! jejeje! bueno la cosa queda asi:

Actualizaciones viernes ( es el día libre y bueno que mejor que ocuparlo actualizando no?)

Se que Katty Perri no convina en absoluto con el caracter que he formado de Bella, pero veran escuchando la letra vi pedacitos que encajaban con algunas cosas que pienso y bueno la puse, es aceptable no?

En un principio esta historia tendria una Bella dolida por Jacob, pero mi mente cambio por completo esa idea y nos ha traido a esta chica que se odia con ganas, pero como no me gusta ver la gente sufrir, le empezare a abrir los jos, en realidad Edward, claro esta que el proceso sera lento, no de un dia para otro pasamos de odiarnos a amarnos.

Ah! otra cosita, notaran que le digo "Marie! cuando esta tan inhibida y loca, y que cuando "regresa a sus cabales" es Isabella, aca la chica es con doble personalidad, esta la Isabella de antes que la insulta, la critica y le dice "para" y la nueva que odia a todo y todos especialmente ella misma, con ellas dos creare a una Bella que sera la verdadera protagonista, un equilibrio entre la pureza y el dolor que carga, es la unica manera de resolver el problemon...

¿Que opinan de esto que ando escribiendo? ¿Les gusto? Haganmelo saber es muy muy importante para mi saber lo que piensan...

¿Inquietudes o sugerencias?