Shingeki no kyojin así como sus personajes, no me pertenecen son obra de Hajime Isayama.

¡Hola gente!

Mil y un gracias por leer esta cosa rara remedo de historia XD

La verdad… me costó escribir este capítulo… dos, tres veces lo repase, lo releí y pues… hice lo que pude T_T no me maten.

Contestando Reviews:

Guest:
¡Mil gracias! Espero poder seguir con un buen ritmo en las actualizaciones :)

Elizette:

Me alegra que te haya gustado. Es verdad, pobre Eren. U.u le tocará sufrir un rato, pero es por su bien XDD y bueno… en un principio dije "Odien la Levi" pero… en realidad es que es muy malo en eso del amor, démosle una oportunidad. XDD

Bibi:

Jajaja espero no defraudarte con el lemon violatorio XD ¡Mil gracias por leer! ¿También viste SOLA? Hay no, yo si la ame; no sé, tiene un algo que… me atrajo, es raro no muchos animes me hacen sentir así XD en fin ¡Un enorme saludo y un abrazo!

Arysta:

¡Muchas gracias! Jaja (yo también soy masoquista) espero que te haya agradado la idea. Levi es… en realidad un tierno y amable esposo… Bueno, en realidad no y… dudo que lo sea, pero de que ama a Eren, lo ama (muy a su manera) la boda la apresure para uno que otro detalle, el centro de historia ya se viene. Jeje ¡Un saludo!


Inocencia

Más rápido de lo que Eren hubiera querido, el día de la boda por fin llegó.

Desde la mañana todo el palacio estaba vuelto loco, Eren pudo percatarse de aquello pues los días anteriores siempre había sido calma total y no ajetreo, como ahora. Las voces y demás sonidos se colaban hasta su habitación.

Petra en ese instante se encontraba con él preparándole -como siempre desde el día en que llegó- el baño.

Se encontraba lavándole el cabello. Todo lo relacionado con la naturaleza de Eren se le había sido revelado por Irvin. Así que ahora ya no se notaba tan extrañada por el aspecto del menor, además Ahora tenía más tacto al tratar con él.

-Alteza…- El chico –desde el inicio- le había dado confianza a la joven, así que ésta se sentía con total libertad de iniciar una conversación.

-¿Qué pasa?-

-Si me permite decirle algo… Usted no parece muy feliz. Hoy se desposará con el rey y… Perdone mi insolencia pero, no parece una novia muy contenta-

-Petra, soy un hombre, no tienes por qué llamarme con prefijos de mujer-

Desde el momento en que llego, se habían referido a Eren con calificativos de mujer, "Reina" era uno de ellos, al principio le incomodó pues él era un varón, aunque pronto comenzó a aceptarlo. Pero que la joven sirvienta le llamase "Novia" era una cosa totalmente distinta, pues aunque él fuera diferente de los demás hombres, el poco orgullo que le quedaba permanecía intacto.

-Lo siento Alteza, pero es que…-

-Lo entiendo, no importa. Tienes razón, debería estar contento ¿No es así? Después de todo me uniré al hombre que me ha amado toda su vida- Aquello último lo pronuncio con evidente sarcasmo.

-Alteza mi intención no era hacerlo sentir mal, le pido me disculpe-

-No importa-

Petra tenía razón, él no estaba feliz y no podía ocultar lo contrario. ¿Cómo estar feliz? Iba a casarse con un completo desconocido, además le tenía pavor.

Y aunque casarse nunca estuvo en sus planes, pues después de todo el joven tama tenía escasos dieciséis años, nunca se imaginó que sería de la manera en que ahora estaba desarrollándose.

El chico siguió así durante toda la conversación. Dando respuestas escuetas o resignándose a los hechos que estaban a punto de acontecer.

La mañana paso muy rápido, Eren desayunó lo de costumbre y cuando hubo terminado Petra le retiro la charola, salió de la habitación y dos horas más tarde entró con hermosos ropajes aterciopelados color carmesí. Por esa ocasión, la mujer pasaría toda la tarde al lado del menor, aunque ya era su sirviente personal, ella sería la encargada de prepararlo para la ceremonia.

-Alteza, debo vestirlo-

El joven se encontraba sentado en uno de los hermosos sillones rojos de la salita de su habitación, al parecer conversaba con un ave que se había colado por quien sabe dónde. Y como un robot, que solo obedece órdenes, se levantó del sillón yendo hacia donde la joven lo esperaba.

-Está bien-

Aquellas ropas eran bastante ostentosas, y no era para menos, pues se trataba del ropaje característico para una boda real.

La prenda era una enorme túnica de color vino, con detalles dorados por toda la pieza, al parecer eran de oro. En hombros, cuello y mangas también había encajes color crema. Ésta parecía más bien un vestido que una túnica porque llegaba a tocar el suelo, las mangas eran ajustadas desde los hombros hasta el codo, pues desde ahí enormes mangas colgaban del brazo hasta las rodillas. Eren, a pesar de ser aun un joven adolescente era bastante alto, por lo que no había problema de tropezarse con las largas prendas.

-Esto es ridículo- Mascullo por lo bajo.

-¿Disculpe?-

El joven intentaba retener pequeñas lágrimas aglutinadas en sus hermosos orbes aguamarina.

-No es nada- Eren había pasado todo el día lamentándose y ya no quería seguir siendo visto de esa manera, por lo que decidió contenerse y no volver a mostrarse así ante su joven sirvienta.

La mujer siguió con su trabajo por dos horas más. Aquellos ropajes eran bastante difíciles de manejar, pues había que tener mucho cuidado con ellos, eran bastante caros. Además de que tenían que colocarse de una manera adecuada.

Petra estaba pronta a terminar, solo faltaba ajustar la túnica de la cintura y quedaría perfecta. Eren se miró en el espejo del tocador e instintivamente se llevo las manos a su corto cabello. Ciertamente era una criatura muy hermosa, pero la melancolía pintada en su rostro exponía la pena que abrigaba.

-Alteza, solo falta la capa-

La joven colocó la capa roja, de al parecer tres metros de largo, sobre los hombros del tama. Era del mismo color vino, y portaba un hermoso grabado en color dorado de un par de alas traspuestas entre sí. Además la capa contaba con una capucha que el chico debía usar mientras la ceremonia se desarrollase.

Cuando estuvo listo los guardias de Levi llegaron por él justo después del atardecer.

La enorme capilla al que fue escoltado por varios guardias, era enorme pese a que se encontrara dentro del terreno del palacio. Eren desfiló por una enorme alfombra roja, esta por demás decir que todo el lugar se encontraba totalmente reluciente y adornado con elegantes arreglos florales. Estaba más que nervioso. En ese lugar se encontraba mucha gente a la cual no conocía y todos le miraban expectantes a conocer a su nueva reina. Si no fuera por la capucha que llevaba puesta, habría saliendo corriendo del lugar.

Pudo notar apenas, a Levi. Éste tenía el traje de gala de un digno rey, aunque su vestimenta fuera –en su mayoría- color negro la enorme capa roja hacía juego con el ropaje del joven. Podía apreciarse también la típica corona de oro que llevaba sobre su cabeza y que únicamente usaba en días o ceremonias especiales.

No había visto a Levi desde que intentó asaltarlo, por lo que al llegar al altar un enorme palpitar logró agobiarlo. Tampoco Irvin lo había visitado desde que le informo la fecha de su boda por lo que no había tenido palabras reconfortantes por parte del Capitán.

Toda la ceremonia la paso de esa manera angustiante, hasta que por fin Levi tenía que descubrirlo. Eren mantenía la cabeza aun mirando el suelo, no quería ver al rey tirano, y aseguró que este acto le traería problemas con él, pero para su sorpresa Levi le tomo del mentón de una manera delicada, como si se tratase de lo más valioso y delicado del mundo, le regalo una cálida sonrisa y se acercó a besarlo. Aquello era irreal, definitivamente no estaba pasado, Levi –en sus ínfimos encuentros- nunca lo había tratado de una buena manera, pero ahora era como si de verdad le quisiera.

-Muestra un poco de emoción, criatura idiota- Fue lo que susurro Levi en el oído de Eren.

Y ahí estaba el verdadero rey, obviamente estaba fingiendo todo aquello de ser amable.

Eren, con toda su fuerza de voluntad esbozo una enorme y fingida sonrisa, siguiendo así el tortuoso juego.

Todo el mundo se mostro impresionado, su reina era una persona increíblemente hermosa. Además de que su bello rostro le ayudaba bastante, se notaba en todo su ser la inocencia del cual era dueño. A pesar de que varios miembros de la corte estuvieron reacios a que el rey contrajera nupcias con un hombre tama, al conocer a la "reina" algunos cuantos comenzaron a reconsiderarlo.

Inmediatamente después vino la coronación de Eren y la ceremonia se dio por terminada con un "Larga vida al Rey y a la Reina" por parte de todos los presentes.

En la celebración, todos querían acercarse a ver a la nueva reina que se mantenía de pie junto a la enorme silla real, Levi por su parte se mostraba harto de todo aquel ajetreo. Odiaba a la gente y al ruido, pero sobre todo, odiaba el ruido y a la gente dentro de su palacio.

Al cabo de unas horas fue momento de retirarse.

Eren se adelantó unos pasos de Levi, queriendo huir de él. Se encaminó hacia su habitación rápidamente hasta que escuchó a sus espaldas la profunda voz del rey.

-Ese no es el camino. No pienses que puedes huir-

-¿Disculpe?-

El monarca tomo a Eren bruscamente del brazo y lo dirigió hasta la habitación real.

-M…Majestad, espere-

-He esperado lo suficiente niño-

-P… Pero, esta lastimándome-

El joven rey ignoró todo reclamo por parte de su reina. Y por fin llegó a su habitación, una más grande y ostentosa que la de Eren.

-Quítate la ropa- El rey fue franco y directo.

-¡¿Qué!?- En ese instante el rostro del joven se torno de un color carmesí.

-N… No puedo-

El rey se acercó al ojiverde, con una mano lo tomo de la barbilla de una manera brusca, mientras que con la otra le jaloneaba el cabello.

-¿Disculpa?-

-Majestad, me lastima-

-Eso no es lo que me interesa muchacho, estas desobedeciendo una orden directa de tu rey-

El joven comenzó a temblar y a recordar lo cruel que Levi podía llegar a ser.

-N…No quiero- La voz entrecortada y las lágrimas que estaban prontas a salir le daban a Eren un aspecto penoso.

Levi ignoro todo gimoteo por parte de la reina. Comenzó por botar su estorbosa capa y la del menor, que hasta ese momento seguía resistiéndose.

-Mírate, eres en verdad patético ¿Por qué no te rindes ante mi?- Su Majestad Rivaille, gozaba cuando el joven temblaba cada vez que articulaba palabra.

Fue así como decidió darle prisa a todo. Arrinconó a Eren hasta la pared más cercana e inició a quitarle, o más bien, a arrancarle la ropa, dejando primeramente descubiertos sus hombros, e impidiendo la movilidad de Eren, mordisqueó el blanquecino cuello dejando una enorme marca de dientes que prontamente comenzó a volverse roja.

Al sentir aquello Eren soltó un pequeño gritito, el rey era muy tosco y le mordía el cuello con nada de delicadeza.

-P…Por favor, pare…-

Levi, ignorando a Eren removió por completo la túnica del muchacho, dejando que se deslizara por su delicado cuerpo, dejando a un expuesto Eren.

-¡No!- Fue la respuesta del muchacho ante tal acción.

Al rey le tenía fastidiado la actitud renuente del muchacho, así que decidió que era momento de callarlo de una vez. Lo tumbó sobre la enorme cama, posicionándose a horcajadas del muchacho.

-Has colmado mi paciencia, tenía la intención de tratarte de manera delicada, pero eso ya no importa- El ojigris comenzó por desabotonarse el cuello de la camisa, hasta quedar completamente descubierto del torso.

La mirada de profundo temor de Eren se intensificó más, pues al mirar aquellos gélidos ojos, confirmo que Levi no sería amable con él.

El azabache tomo al chico tama, de un brazo y lo hizo girar sobre la cama dejando así el trasero del chico expuesto. El rey quedo complacido ante la vista que el muchacho le estaba proporcionando. Que bella era la línea de sus flancos, qué corte de nalgas; su blancura aumentaba su belleza, tan agraciado, tan pulcro…

Fue en ese instante en que el muchacho dejó de forcejear, que pudo analizarlo de una mejor manera.

Aquella criatura le pareció tan delicada, en todas sus formas. Vaya que el muchacho había sido consagrado por la naturaleza.

-Por favor… no me haga esto. No a mí… se lo suplico-

En ese momento Eren profirió de manera tal, que sus palabras apenas fueron un simple susurro.

El mayor, seguía con el fuerte agarre de las ambas muñecas del menor. Su ahora palpitante sexo, pedía ser liberado, antes de siquiera tocar su pantalón para quitárselo, decidió soltar al chico, cambiando de posición, colocando al menor de lado y él a sus espaldas. Así comenzó a tocar la entrepierna del castaño, haciendo que éste se llevara ambas manos a la boca para poder acallar sus leves gemidos, pues aunque aquel acto era un terrible tormento, no podía negar que su miembro estaba comenzando a ponerse duro.

-N… ¡No! no me toqu… ¡Hgm! No me toqué ahí, por favor-

El menor tenía un mar de emociones recorriéndole el cuerpo, ya que por un lado se sentía miserable al saber que aquel hombre estaba haciendo con su cuerpo lo que quería, siendo despojado de su dignidad; por el otro todo su cuerpo estaba ardiendo, sentía un enorme calor recorriéndole todo su ser, y cuando el hombre empezó a tocar su parte íntima la cabeza le comenzó a dar vueltas, sintiendo una enorme ansiedad y un cosquilleo recorrerle la espina dorsal. Al principio quiso negarse a todo aquello, pero ahora no tenía suficiente fuerza para apartar a su poseedor, parecía que la mayor parte de su voluntad lo hubiese abandonado.

Al sentir la humedad en sus dedos, el mayor no pudo resistir más. Se desató el cinturón y sus pantalones comenzaron a bajar, dejando así su ya muy despierto miembro al descubierto. Dirigió a la espalda baja del menor, una de sus manos impregnadas de aquel lubricante natural que derramaba el ojiverde, y comenzó a entreabrir ese precioso culo que tenía su virginal reina, un botón rosa se ofrecía ante aquella visión, y sin más introdujo un dedo dentro de éste.

Un jadeo de dolor fue lo que se escuchó por parte de Eren al sentir aquella intromisión. Sus hermosos orbes esmeraldas se abrían de par en par; sintiendo aquellas pequeñas extremidades invadir todo dentro de él.

-Vaya… es verdad que nadie ha entrado aquí-

Fue entonces que el monarca introdujo un dedo más.

-¡Aah! No…ahí. Duele- El menor había llevado uno de sus brazos a su rostro, cubriendo sus ojos llenos de lágrimas, mientras su otra mano sostenía con fuerza una de las sedosas sábanas de la cama.

-Relájate niño, estoy siendo bastante condescendiente contigo- El rostro de Levi se notaba inmutable, sin embargo, pequeñas partículas de sudor comenzaban a gotear de su pulcro rostro.

-Deténgase… ¡Por favor…!-

-Nadie ha entrado aquí ¿No es cierto?- El joven rey, sabía perfectamente que su reina no había sido aun desflorada, pero necesitaba escuchar aquella melodiosa voz siendo corrompida y embargada por la vergüenza.

-Ahh…- Pequeños gemidos salían de la boca del menor, causados por ocasionales espasmos provocados por las pequeñas embestidas de los dedos de Levi.

-Contesta…-

-N..No…-

-¿Qué? No te escucho-

El azabache estaba ansioso por desflorar a su inocente criaturita, pero le era muy excitante torturarle con aquello.

-¡No te escucho!- En ese momento introdujo un tercer dedo haciendo que Eren gritara aun más de dolor, pues aunque estaba preparando al joven -ahora reina- Era muy brusco al momento de moverse dentro.

-¡No! Aah… Ah… Nadie, nadie ha est… estado dentro-

-Bien…-

Con eso bastó para que girara nuevamente a Eren y colocándose él, entre las piernas tomo su rígida masculinidad y entró de una sola estocada.

-¡Aahg!- Un grito ahogado por parte del castaño fue lo que llego a oídos de Levi.

-¡Duele!-

El ojigris embistió de una manera brutal al menor, así comenzó un vaivén desenfrenado, lleno de desesperación y deseo.

-¡Aah…! Ya… ya no…-

El interior de Eren estaba completamente lleno, sin embargo estaba muy lejos de ser placentero para él.

El rey comenzó a pellizcar los rosados pezones de su joven esposo, tanto así que Eren lloraba cada vez más y gemía más que de placer, de dolor.

¡Pero qué pequeño! Ese joven era tan estrecho, lo apretaba con gran fuerza. Al ver la expresión de dolor del menor, no dudo un segundo en acelerar las fuertes embestidas, quería hacerlo llorar más, que gritara más fuerte, quería romperlo en dos.

Unos apenas perceptibles jadeos por parte del rey anunciaron su pronta liberación. Entre más se aproximaba, más fuerte penetraba al ojiverde. Tomó con ambas manos sus caderas, empujando; cada vez más fuerte, cada vez más violento y salvaje. Y por supuesto, cada vez más doloroso para Eren.

-No… no… ¡Aah!-

El encendido rostro del menor hizo que quisiera volver a ese blanco cuello y morderlo, detuvo por minúsculos instantes aquel salvaje vaivén, para tomar al chico por sus cabellos castaños y hacer girar su cabeza de lado. Un profundo dolor inundó a Eren, quiso voltear la cabeza pero las manos de Levi sostenían fuertemente sus –ahora- castaños cabellos. Un hilo de sangre corría ahora desde su cuello hasta su blanco pecho.

Totalmente aturdido por la brusquedad y confundido, entre dolor y un poco de placer, Eren sintió que pronto terminaría. Quería resistirse, pues aunque no lo admitiera, estaba disfrutando un poco y eso le hacía sentirse obsceno y las impúdicas palabras que de vez en cuando Levi le gritaba empeoraban todo, pero en verdad necesitaba liberarse pues el dolor no solo provenía de su parte trasera.

-Mírate mocoso, pareces una verdadera perra en celo-

-¡B…Basta! Ya no, ya…-

El rostro lleno de lágrimas y sudor, combinado con recelo y placer de aquella hermosa criatura por fin corrompida fue el detonante para que el rey, con una última y fuerte estocada eyaculara dentro de la estrecha cavidad del menor.

-¡Aaaaaah!-

Sin necesidad de recuperar el aliento, el rey se levantó, saliendo inmediatamente de Eren, dejando huella de su siniestra perpetración , pues aquel líquido blanquecino combinado con sangre perteneciente al menor comenzó a escurrir por entre los glúteos del castaño.

Se colocó rápidamente sus pantalones y se dirigió a la salida.

-De ahora en adelante y como nueva reina , dormirás en este lugar, además de que tendrás que cumplir con tus obligaciones en la cama ¿Entendido?-

Sin esperar respuesta por parte de su reina, salió de aquella habitación, pues no necesitaba pasar la noche en una cama llena de fluidos corporales y todo sudoroso; así que decidió dormir en una habitación diferente, una que estuviera limpia y donde pudiera tomar un baño.

El joven tama, por su parte; quedó en la cama sin poder moverse, sollozando y lamentándose por lo que había pasado, se sintió sucio; la criatura más desagradable e inmunda de todas.

Esa noche lloró como nunca antes lo había hecho. Lloró por aquella vez en que había ignorado las advertencias de su gente al decirle que no debía acercarse al terreno de los humanos, lloró por el fatídico día en que fue capturado y traído al palacio, por haberse casado con alguien tan cruel y desalmado, y lloró por haber permitido que esa persona, a quien no amaba, lo poseyera en contra de su voluntad.

To be continued...


¡Ya sé! Terrible ¿No? La verdad me emociona muchísimo leer lemmon, pero yo soy un asco al escribirlo :/

Me falto expresar muchas emociones y… Bueno. Creo que lo hare en sus siguientes encuentros.

¿Recomendaciones, favs, follows, reviews, golpes, abucheos? ¿No? ¿Nada?

En fin… -Se va a seguir escribiendo el cap. De su otro fic-

¡Gracias por leer!