Gracias DjPuMa13g, Alex, sensitive emotions y Death demon98, la verdad me animan muchísimo con sus comentarios y me hacen sentir bien. Se que no tiene miles de RW mi fics pero que lleve 13 con 3 capitulo no está nada mal... Les agradezco a las que dan también en [+ Favorite story] aunque también les agradecería un pequeño comentario jejejeje

Recuerden que la pareja no se centra todos los capítulos en Rukia e Ichigo, especialmente cuando ella aún "sale" con Renji, así que espero que éste capitulo sea de su agrado. Quise hacerlo salvaje y sádico como decía Death demon98, pero no me salió así que no lo forzaré, solo hay que esperar cuando Ichigo y Rukia ya estén juntos.

La misma advertencia del primer capítulo: es un fic categoría "M", para mayores de edad, si no lo son favor de retirarse. Además está relacionado con la temática BDSM, si necesitan traducción a ello mejor ni se metan al fic porque no es un lemon convencional.

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Tite Kubo y nadie más que a él; yo solo los he tomado para que ejecuten mis perversiones.


Adicción fatal

XI

Casi puede asegurar que su ropa interior está empapada, pero por algún motivo y a pesar que su sumiso va atrás de ella sin hacer ruido alguno, Rukia en lo único en que piensa es en atar y dar de azotes a cierto fiscal peli naranja que se encuentra en otra ciudad.

Han visto casi todas las habitaciones del Club, age play, edge play, animal training, animal play, rol play de diferentes tipos y situaciones; pero sobre todo muchas, muchas y muchas interpretaciones del bondage, pero hay algo que le atrae, que hace que las piernas se le doblen, que se excite aún más de lo que ya está, si aquella blusa pegada que lleva fuese blanca y no el celeste que porta, sus pezones ya estuvieran al descubierto porque en ese momento los trae extremadamente duros y parados.

—...Además todo los accesorios que ves puedes encargarlos, somos bastante discretos con las entregas y...— el rubio detiene su monólogo al ver como la pelinegra se ha detenido viendo uno de los cuartos en donde hay una Cruz de San Andrés.

—¿No te produce un pequeño cosquilleo en tu clítoris, eh Rukia?— susurra Kaien en su oreja casi rozando con su lengua en el contorno de la misma ¿De dónde demonios sale que sabe a la perfección en que preciso momento tiene que sonsacarle aquellos pensamientos?

La última y única vez que ella ha usado una Cruz de San Andrés, fue en una de sus sesiones con Kaien, mientras él le enseñaba el arte del bondage. Aún de pie la Kuchiki decide poner un pie delante del otro cruzándolos para apretar con sus muslos su excitación, pero aún solo con el roce siente que su clítoris está tan hinchado que ella misma pudiera provocarse un pequeño orgasmo con ello.

Recuerda a Kaien vestido de cuero negro solo con sus testículos y su pene erecto al descubierto, mientras ella lo ata a cada una de las puntas para luego azotarlo una y otra vez con una fusta intercambiándolo con un látigo de 4 colas; aquello había sido la experiencia más dolorosa y entretenida para él, pero la más excitante para ambos, ya que luego de ello multiorgasmos atacaban el cuerpo de la Kuchiki.

—Como siempre eres un fantasma Kaien, parece que andas rondando por cualquier lugar— le reclama el rubio.

—Esta noche es especial, ya que anda mi primer y única ama aquí— ve como el sumiso de su pequeña Kuchiki se tensa, sabe que los celos lo corroen y eso le causa una gracia singular.

—¡Juugo saaan!— grita de manera melosa una mujer de cabello naranja y busto prominente que se acerca a ellos, lleva a dos hombres con arnés y en cuatro patas actuando como caballos, fácilmente Rukia se imagina que ella es adicta al "pony play".

—Ren chan, finalmente decides unírtenos —le reclama de manera juguetona el rubio inglés.

—¡Cómo se te ocurre no haberme llamado antes, eh! —la mujer se detiene para darle algo que lleva en su mano a sus ponys acariciándoles la cabeza—. ¿Así que ella es la famosa Rukia y...? —la rubia/peli naranja detiene su pregunta al momento de acercarse a la pelinegra, demostrando una cara de sorpresa.

—¡Wow! La gran Rangiku Matsumoto se ha quedado sin habla ¡Esto hay que celebrarlo! —exclama de manera juguetona Kaien, pero tal parece que ella decide ignorarlo acercándose al pelirrojo que camina detrás de ellos.

Rukia se interpone entre ella y su sumiso, indicándole por medio de la fusta que lleva en su mano derecha, el collar negro que porta su pelirrojo. Es obvio que en la mente de Rukia ronda la idea de terminar su contrato con Renji, pero que otra ama se interponga entre ellos no es algo que le agrade.

—¿Tú eres la hermana menor del Capitán Byakuya Kuchiki? —pregunta con asombro no dejando de observar a Renji quien baja la mirada ante la insistencia de la mujer.

—Si —responde a secas y seriamente.

—No te preocupes Rukia —trata el pelinegro Shiba de relajar un poco las expresiones de su ex ama, sabe a la perfección que si alguien la relaciona con su hermano a quien tanta admiración le tiene, la Kuchiki menor se puede volver irracionalmente incontrolable, aunque no sabe en realidad que la tensión en su rostro se debe a la amenaza de una nueva ama a quien es su actual sumiso—, aquí todos conocemos nuestras identidades y es obvio que nunca la revelaremos ante nadie.

—Vamos Ren chan, relájate un poco y recuerda los límites —el rostro de la pelinegra se tensa aún más ¿Por qué demonios el rubio sigue insistiendo en decirle "Ren chan"? Aunque a su modo de ver, si el tipo es un inglés es probable que escuche el "Rangiku" como "Rengiku" ¡Pero que tipo más idiota! Empieza a pensar de manera desesperada, es por eso que dicen que cuando dos abejas reinas se encuentran, siempre habrá pelea.

—¿Límites? —repite la rubia/peli naranja.

La ofensa se puede ver claramente en el rostro de la mujer mientras se acerca al sumiso del rubio para darle con su látigo de 9 colas justo en sus nalgas, a lo cual él solo gruñe, ya que sabe por experiencia propia que si alguien le llega "literalmente" a relinchar a Lady Matsumoto conllevaría a un castigo que ninguna palabra de seguridad valdría para detenerla.

—Pensé que me conocías mejor Juugo san —los dos hombres dominantes solo bajan la cabeza negando de un lado a otro mientras sonríen, ella se acerca nuevamente al pelirrojo para acariciar con su látigo aquel bulto que se ve que desea salir de sus pantalones—. Para ser la primera vez de ambos en un club como éste, se comportan de maravilla Rukia chan, veo que has entrenado muy bien a Renji.

—Imagino entonces que usted es la Capitana Rangiku Matsumoto de la división de narcóticos y homicidio de la ciudad de Naruki, la misma con quien mi hermano y Renji están trabajando actualmente ¿No es así? —Rukia no es tonta y sobretodo es observadora.

Recuerda como su hermano y Renji han hablado muy bien de ella, aunque nunca se imaginó que la tendría que conocer de manera extra oficial en un lugar como ese. En ese momento se siente más tranquila, el que esa mujer le diga a su hermano las aficiones que tiene, también la hundiría teniendo que aceptar que la grandiosa Capitana Matsumoto no es como la piensan los demás.

—¿Intercambias sumisos Rukia chan?

—¿Perdone?

—Renji está que se muere por probar el pony play —le asegura rozando una vez más el látigo en el bulto del pelirrojo logrando que el rostro se ponga en juego con su cabello.

—El hecho que tenga una simple erección no significa que conoce a mi sumiso, Matsumoto san —está que casi le rechinan los dientes de la rabia que tiene, si ella quiere terminar con Renji es SU problema, pero por el momento ella tiene completa posesión de él. La peli naranja empieza a reír.

—Vamos, vamos, señoritas, creo que todos somos mejores que esto ¿No? —interrumpe Kaien intentando minimizar el daño que Rukia le pudiera hacer a Rangiku, ya que a pesar de su pequeña estatura ninguno de ellos sabe de lo que ella es capaz, inclusive es seguro que ni siquiera su sumiso actual lo conoce.

—Sabes que el arte de un dominante es en conocer también las necesidades de un sumiso, ¿No es así Rukia chan? De esa manera, ambas partes tienen la máxima satisfacción —pregunta el rubio que hace que sus dos sumisos que aún están en cuatro patas se muevan junto con él acercándose a los dos de Rangiku.

—Hasta el momento creo que mis sumisos han quedado complacidos ¿Tú que piensas Kaien? —pregunta la pelinegra mientras le da una nalgada su ex sumiso.

—¿Le permites hablar a tu sumiso Rukia chan? —pregunta la mujer.

—Solo si tú respondes primero con honestidad —refuta, a lo cual la peli naranja sonríe y asiente—. ¿Lo haces por que esa es tu naturalidad o porque desde que conociste a Renji has querido experimentar ese placer con él?

Renji voltea la cabeza manteniéndola abajo, ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Y más mierda! ¿Desde cuándo su Rukia era tan celosa? Claro, tenía que imaginárselo si es una dómina, en lugar de celos es posesión.

—Te verías tan linda como una sumisa —se acerca a ella acariciando con cada una de las colas de su látigo el cuerpo de la pelinegra.

—Cuando suceda, será un placer que muy pocos tendrán el gusto de ver —le asegura alejándose un poco de ella retándola con la mirada.

—A Ren chan le gusta los intercambios Rukia chan, de hecho Klaus es uno de sus favoritos y podría decir que gracias a ella él ahora se comporta como el sumiso que debe de ser —le asegura el rubio halando la correa de Klaus mientras él se acerca rodeando su cuerpo en las piernas de su amo como si fuese un fiel y adorable gatito—, así que inclusive yo mismo podría asegurarte que es parte de la naturaleza de Ren chan el pedir otros sumisos.

—¿Ya tenías una previa atracción por Matsumoto san, Renji? —pregunta duramente mientras se acerca más a su pelirrojo rondándolo como si fuese un ave de rapiña intentando cazar a un pobre ratón, Renji se muerde los labios para luego fruncir el ceño al momento de sentir como la fusta de su ama se estampa en su estómago, conoce a Rukia y sabe a la perfección que no le gusta repetir sus preguntas.

—No del todo ama.

—¿Quieres experimentar el pony play?

—Si mi ama lo permite estaría honrado de estar bajo la tutela de Lady Matsumoto.

Rukia se acerca a Rangiku indicándole que debe de tener cuidado, odia las marcas y la sangre en Renji, ya que eso le perturba y le quita cualquier deseo. Le comenta sobre la palabra de seguridad de él y le recomienda parar en cuanto la escuche. Rukia jamás ha estado en un juego de pony play, pero ha leído sobre ello, sabe que aquello inclusive puede ser demasiado humillante si no se está mentalmente preparado.

—Renji —se acerca a él para darle una advertencia— ¿Estás seguro de esto? —él asiente—. Tú eres un principiante en el BDSM, te has comportado muy bien y haz sido un buen aprendiz, pero debes saber que el pony play es uno de los juegos más extremos de sumisión que existe —él vuelve a asentir y ella comprende que él entiende los riesgos del juego, ella sonríe y le ordena que se arrodille frente a ella tomándola de la mano derecha para darle un beso.

Puede ver como Rangiku lo empieza a acariciar con su látigo mientras le ordena a sus dos sumisos que se retiren con ella. El juego para Renji recién empieza.


XII

Por un ligero momento siente que la cabeza le revienta y las entrañas le se parten en dos, dejando a un lado que después de 5 shots de vodka se siente la mujer más feliz del mundo. Ya lleva casi dos litros de agua y dos aspirinas, más unas 5 idas al baño del jet personal de su familia. Desea abrir el maldito IPAD, pero la cabeza le estalla. Una de las aeromozas le ofrece encender la TV para que vea las noticias de las 6 am, pero de manera amable le pide que la deje sola en su maldito asiento.

Las turbulencias no ayudan en nada, lo que ocasiona que el vuelo se retrase y que el aterrizaje sea hasta 40 minutos después de las 7, cuando estaba programado.

¡Tercer día como Capitana del Escuadrón 13 y ella llega una maldita hora tarde!

Se escabulle como puede de sus compañeros y se mete a escondidas en su oficina, tal vez su suerte cambie y pueda revisar los expedientes que están acumulados en su escritorio sin que nadie la moleste dejándola en paz en su pequeña isla.

—¿Capitana Kuchiki? —la interrumpe un hombre mayor que sabe a la perfección que es el teniente del Capitán Comandante—. El capitán desea verla.

Por primera vez en sus 5 años de estar en el Gotei entra a la gran oficina del Comandante Yamamoto pensando como si el lugar fuese la oficina del Director de su Instituto para esperar el regaño después de cometer una falta grave ¿Tanto alboroto por 45 minutos que he llegado tarde? Piensa de manera frustrada, sin embargo en ese mismo instante entiende que la llamada del Capitán Comandante nada tiene que ver con su llegada tardía. Si fuera físicamente posible, su boca estaría en el suelo.

—Capitana Kuchiki, deseo presentarle al fiscal de la ciudad, el Senor Aizen Souseke y a su asistente Ichigo Kurosaki, fiscales ella es la capitana Rukia Kuchiki del escuadrón de robos y homicidios y quien de hecho estará a cargo del caso "Espadas".

El Capitán Comandante le indica que en esta ocasión trabajará en conjunto con la fiscalía, ya que podrían tener una pequeña pista del homicida, quien aparentemente podría llevarlos hasta "los Espadas", aquel grupo de homicidas que tanto han andado buscando, obviamente no es el fiscal directamente quién trabajará con ella, sino más bien su asistente.

¡Maldición! ¿Por qué demonios tenía que ver al fiscal Kurosaki luego de haber terminado con Renji?


XIII

—¿Te ha gustado la sesión con Matsumoto san? —pregunta tranquilamente en la pequeña limosina que Kaien le ha prestado a Rukia para regresar a su habitación de hotel.

—Si... La verdad, es un mundo completamente diferente.

—¿Te ha hecho daño? —él lo niega bajando la cabeza y eso la tranquiliza—. Renji, de 12 meses del año mi hermano y tú pasan 4 aquí en Naruki, 3 más viajando a diferentes ciudades y distritos por lo que solo pasan 5 meses en Karakura. "Las noches..." —dice con un poco de sentimiento en sus palabras—, es un buen lugar.

El chofer les abre la puerta y salen del auto, ambos agradecidos por el agradable viaje. Se ponen sus sobretodos para disimular un poco su ropa, además Renji se coloca una bufanda color café para tapar por completo su collar.

Ambos se dirigen a la habitación mientras observan como el reloj que cuelga en la chimenea apagada indica que en 5 minutos serán las 5 de la madrugada.

—Le he enviado un mensaje al chofer que me designó nii-sama para que en 30 minutos pase por mí para llevarme al aeropuerto, pero antes de ello debo decirte que el resplandor que vi en tu mirada esta noche me ha decepcionado mucho en mi rol de ama.

—Pero... Yo nunca quise... —intentó decir mientras se sentaba en la cama esperando que ella lo atara para tener una buena sesión de sexo, pero eso distaba muy lejos de lo que ella pensaba.

—Renji... —sentenció ella indicándole con su tono de voz que el silencio era por lo que debía de optar—. Nosotros hicimos un contrato desde la primera vez en que acordamos que tendríamos sesiones de BDSM, mientras que para el resto del mundo éramos novio/novia entre nosotros sabíamos que éramos ama/sumiso ¿Lo recuerdas? —él asintió sin decir una palabra—. Hay muchos roles, diversidad y tipos de relaciones en nuestro mundo, pero no todos somos afines a cada uno, generalmente nos gusta uno determinado y en ese nos especializamos, por ejemplo mi gusto es el Bondage, jamás entenderé o sentiré tanto placer con el animal play o el age play, me gusta como soy y no pienso cambiarlo.

—Nunca creí que el que yo me fuera con Rangiku te podría afectar Ruk... —el chico no terminó de decir aquello cuando sintió como la fusta estaba siendo fuertemente estrellada en su abdomen. La pelinegra le ordenó quitarse la camisa de inmediato, al verle la espalda vio como estaba completamente roja, inclusive viendo como una de las colas de látigo había lacerado la piel.

—A partir de este día nuestro contrato queda nulo Renji —le soltó sin más para luego quitarle el collar que significaba su completa sumisión—. Cuando regreses a Karakura podrás llevarme las pulseras a mi casa, pero a partir de este momento ya no estás en obligación de portarlas todos los días.

Renji quedó mudo y sorprendido especialmente al ver como ella entraba al baño para luego salir con un botecito pequeño el cual supuso que era una pomada.

—Renji, ¿Podrías acostarte boca abajo? —preguntó y era la primera vez que lo hacía, el pelirrojo sabía a la perfección que no era una orden, sino más bien una petición; pero la obedeció.

Rukia colocó a un lado el tarrito de pomada para luego subirse en las nalgas del pelirrojo y empezar a aplicar el remedio. Cada vez que él sentía como la mano y la helada pomada se situaban en su dañada espalda un gruñido de dolor se escapaba de sus dientes.

—Soy sadista Renji, y he estado convencida desde hace mucho tiempo atrás que es por naturaleza. Mi segundo sumiso, le llamaremos Rog —dijo con ternura acompañado de una pequeña sonrisa que él no podía ver—, era masoquista por naturaleza, cada vez que yo le proporcionaba un latigazo o un golpe con la fusta su excitación se incrementaba, pero eso era como una droga para ambos... Al sentir el placer, él quería que lo golpeara más, al ver como se excitaba yo también lo hacía y al final lo complacía.

Hizo una pausa seguido de un suspiro, solo ella y Rog sabían lo que había pasado en esa habitación de su primer apartamento, a Kaien solo le había solicitado su ayuda sin darle mayor explicación.

—Esa ocasión en particular, decidimos utilizar una rueda... Una... Improvisada por él... La había construido especialmente para ese día, metal recubierta de cuero, tela y espuma para su comodidad. Lo até con fuerza, desnudo... Sin ninguna protección...

La pelinegra detiene su masaje al ver como una de las heridas empieza a sangrar, Rangiku Matsumoto se había pasado con el juego o con el castigo, Rukia no sabe que ha pasado en aquella habitación y detesta el tener que preguntar, lo único que sabe es que le produce un dolor en el estómago el ver como la sangre de su ex pelirrojo se derrama...

—Comencé con una fusta para continuar con un látigo de 8 colas, justo como el que Matsumoto san llevaba esta noche... Con aquel azote, Rog empezó a sentir una excitación como nunca antes la había tenido, a tal punto que después de 7 de ellos eyaculó enfrente de mí llenándome por completo sin permiso alguno.

Clásico error, piensa el chico, ya que sabe que ningún sumiso ó sumisa puede alcanzar el orgasmo, no sin antes proporcionarle placer a su amo/a, era obvio que lo que continuaba era un castigo.

—Es físico... Un científico de bata, laboratorios y experimentos —expresa sonriente—, un buen sumiso que sabía a la perfección que después de aquel orgasmo lo que continuaba era su castigo. Comencé a azotarlo mientras él contaba cada uno, le tiré cera en su pecho y... —su voz se quiebra y una vez más detiene su masaje para bajarse de la espalda del pelirrojo e irse al baño.

Tarda un par de minutos, Renji no se atreve a moverse ya que no se lo ha autorizado todavía y aunque él sabe que en teoría no le debe sumisión, pero todavía no está seguro de ello. Siente como ella regresa y se posiciona de nuevo sobre su ancha espalda y empieza a sentir algo caliente en ella.

—La toalla con agua caliente absorberá la sangre, luego una helada hará que la herida cierre y la pomada ayudará a que no te provoque alguna infección.

Está preocupada, no es que la herida sea particularmente grande o muy grave, pero es una parte en que él mismo no se puede curar y una infección puede ser más grave de lo que cualquiera quisiera admitir.

—Al parecer también había una parte no muy bien soldada de la rueda —continúa su relato—, la cual había roto la parte trasera de su muslo casi a la altura de sus glúteos, pero la excitación, el placer, la lujuria que ambos sentíamos en esos momentos no nos dejaba ver nada más que ello. A los pocos minutos empezó a perder la conciencia y luego se desmayó. Al descubrir la sangre lo único que pude hacer fue llamar a Kaien, él me ayudó a trasladar a Rog al hospital en donde tuvieron que hacerle una transfusión. Al día siguiente salió del hospital y terminé con él.

La pelinegra se baja de la espalda para sentarse a un lado de él, Renji aunque desea ejecutar la misma acción todavía hay algo adentro de su ser que se lo prohíbe.

—Me costó mucho tiempo poder volver a confiar en mí misma Renji, como te lo he dicho, soy sádica por naturaleza y allí es donde el sumiso también debe ayudar a indicar el "stop" que debe de ponerse, es por eso la razón de ser de la palabra de seguridad. Tú podrías soportar más de lo que yo te he dado, me ha quedado claro al ver la satisfacción reflejada en tus ojos luego de tu sesión con Matsumoto san, pero yo —expresa haciendo una pequeña pausa—, no estoy dispuesta a dártelo.

Renji jamás ha escuchado nada parecido saliendo de la boca de ella, de su ama, de su primera dominante, pero hay algo en lo que ella tiene razón, luego de haber estado con Rangiku y su "adiestramiento" su corazón, su excitación, su lujuria le exigen más y si Rukia no está dispuesta a dárselo, podría ser la causa de mucha insatisfacción para ambos.

Definitivamente nada es igual luego de haber traspasado las lujosas puertas de caoba de "Las Noches".