¿Me extrañaron? Actualización exprés. Son las 2:23 de la madrugada, si encuentran muchos errores es por eso. De cualquier forma me dicen y corregiré mas tarde =P

xXxFaTuXxX al final fue por ti que decidí NanoFate – HayaRein. Luego escribiré NanoFateHaya XD un trió amoroso entre ellas me llama la atención.

Mahou Shoujo Lyrical Nanoha no me pertenece.

Capturando un Corazón

Round 4

- ¿Cómo pudiste perder? – dijo Hayate mirando severamente a Nanoha – si hasta derribaste a Zafira, y el pobre hombre solo iba al baño

- Fue culpa de Shamal – murmuro Nanoha en su defensa – no pudo escoger peor momento para recuperar la conciencia

Hayate miro con mala cara a su rubia guarda espalda. Shamal seria quien durmiera con Fate, debido a que chocaron en la entrada del cuarto. El verdadero acercamiento de Nanoha arruinado por un descuido.

- ¿Dormirán todos en la misma habitación? – pregunto Lindy desde la puerta. Todos asintieron aun con la mirada fija en Shamal – oh… Chrono, Zafira, Yuuno

Los aludidos voltearon a ver a Lindy mientras Rein y las primas Testarossa esperaban a que la mujer las dejara entrar al cuarto.

- Hay una caja de condones nueva en el baño

Las primeras en reaccionar, fueron Rein y Fate, riéndose del sonrojado rostro de los chicos. Las chicas hacían un lindo contraste perdiendo todo color. Menos Arf, quien tomo el comentario como algo de lo más natural.

- ¡Mamá! – reclamo Chrono tentado a cerrar la puerta en la cara de su risueña progenitora

- ¿Qué? No quiero sorpresitas de nueve meses. No es desconfianza – aclaro haciéndose a un lado para dejar pasar a las chicas – solo es prevención

Fate miro el rostro de su hermano, consternado por las palabras de su madre y seguramente por la broma en ropa interior que le jugó con ayuda de todos. Decidió ser buena hermana, su buena obra del año.

- Lindy-san – le llamo antes de que esta se perdiera en el pasillo - ¿Qué hace una caja de condones en casa? Onii-chan y yo no somos sexualmente activos

- Buenas noches – fue todo lo que dijo su madre cerrando la puerta

Con una sonrisa orgullosa, Fate se fue a sentar en la cama junto a Shamal.

- No sé que es peor, Fate – dijo Chrono – el hecho de que okaa-san pensara que haríamos una orgia… o que me enteraras de lo que hace cuando no estamos en casa

- Fate ¡Yo alimente a Yuuno! – Dijo Zafira cambiando el tema – no olvides hacerlo tú. Yo solo estaré esta noche y tienes que dejarlo salir de vez en cuando

- Mou, mejor quédatelo tú

- Ne, Fate-chan – dijo Vita - ¿Este es tu cuarto? – la rubia solo asintió

Vita frunció el ceño. Ese no era el cuarto de una fanática del anime y los videojuegos. Era un cuarto sencillo, sin adornos o fotos. Cama, muebles, armario… ¿Verdaderamente era el cuarto de Fate?

- Aunque no lo crean – dijo Arf – este es el cuarto de Fate

Ahí fue cuando Nanoha descubrió que no conocía tan bien a su amada como pensaba. Los chicos, por órdenes de Chrono, terminaron durmiendo en un rincón lejos de las chicas. Arf apago las luces y todos se acostaron a dormir. Al poco tiempo todos cayeron rendidos por el pesado día que Fate les hiso pasar.

Nanoha escucho a alguien ponerse de pie, pero no podía ver quién era. La puerta se abrió y cerró. Decidiendo que era más productivo ir tras la persona que salió, se puso de pie teniendo cuidado de no despertar a Vita.

- ¿Rein-san? – la italiana se giro a verla sorprendida - ¿No puedes dormir?

- No, al menos no sin antes jugar Dead or Alive 4 – murmuro con emoción bajando las escaleras

"Ella tiene más en común con Fate que yo" pensó afligida escuchando a Rein tropezar con los nuevos muebles de la sala. Lindy no había tardado en reconstruir su sala.

- ¿Vienes?

- Mejor regreso a intentar dormir – Rein asintió encendiendo la tv – no te desveles mucho

Las intensiones de la pelirroja por regresar al lado de Vita, se cayeron por un barranco cuando la familiar silueta de Fate entro a un cuarto al final del pasillo. Con pasos inseguros, ingreso al cuarto. Sus ojos se abrieron al máximo al encontrar, lo que ella consideraría, el verdadero cuarto de Fate.

En las paredes había muchos poster de diferentes series de anime, las repisas con figuras de personajes que la rubia alguna vez había personificado. Fate la miraba sorprendida con un libro en manos.

- ¿Qué haces aquí? – pregunto Hayate adormilada

Rein salto por el susto mirando sobresaltada a la castaña, quien ahora tenía una sonrisa divertida en su rostro.

- No hagas eso – recrimino en voz baja – casi haces que me pegue al techo

- ¿Cómo un gato? – Rein asintió – eso se hubiera visto muy interesante

- Más si caigo sobre ti

Ambas sonrieron, aunque Rein no veía a Hayate. Sus ojos estaban fijos en el televisor. Hayate hiso un gran esfuerzo por no reírse. Rein lucia igual a Fate cuando estaba concentrada en un juego.

- ¿Te molesta si me uno? – pregunto Hayate sentándose a su lado

- Para nada, toma el control negro

Hayate camino hacia la consola tomando el mando negro, extrañada de que estuviera listo para usarse.

- ¿Esperabas que alguien bajara? – la peliazul asintió

- Pero no esperaba que fueras tú

- Soy muy oportunista – le dedico una sonrisa amistosa, antes de cambiarla a una perversa dirigiendo sus ojos a la pantalla – no soy tan buena como Fate-chan, pero te daré guerra

- Eso es bueno – comento adquiriendo la misma sonrisa que la castaña – me gusta que me den pelea, aunque al final gane yo

"Eso sonó a algo que yo diría" pensó Hayate seleccionando su jugador "cada vez me agrada mas esta pequeña"

Fate se sonrojo escondiendo el libro tras ella. Nanoha deseo tener una cámara, era la primera vez que veía a Fate tan apenada por algo.

- ¿Qué es este cuarto? – pregunto Nanoha mirando las fotos a un lado de Fate

- Um… es… etto… - realmente lucia muy nerviosa – algo así como mi refugio

Nanoha eligió no decir nada. La rubia actuaba como si Nanoha la hubiera descubierto desnuda. Y de algún modo, así es como se sentía. Los ojos azules de la pelirroja pasearon entre las diferentes fotos, muy pocas eran de Fate haciendo cosplay, la mayoría eran de Fate de niña junto a Arf.

Entonces Nanoha entendió el comportamiento de Fate. Aquel cuarto atesoraba los recuerdos de Fate antes de ser adoptada por Lindy.

- Fate-chan… yo…

- No importa – dijo poniendo el libro sobre otros dos libros – pensaba traerte aquí con Hayate

- ¿De verdad? – pregunto sin creerle del todo

- Además de pedirte que me acompañaras a cierto lugar – agrego con una tímida sonrisa

- Yo seguiré a Fate-chan a donde sea… ¿Fate-chan?

Rein miraba incrédula el titulo "You Win" Hayate la había vencido, fue algo parejo hasta que Hayate se inclino sobre su cuerpo distrayéndola, consiguiendo así el golpe de gracia.

- Fate-chan dijo que eres fotógrafa – comento Hayate sin restregarle su victoria, era extraño, pero no quería hacerlo - ¿Qué tenias en mente para esta noche?

- Un poco de cosplay, provocando momentos divertidos e inmortalizándolos, nada en concreto

Hayate amplió su sonrisa. Eso significaba que Arf, Fate y Rein tenían planeado ponerlos en ridículo y tener una prueba irrefutable de ello. ¿Era ella o los peores males venían en paquetes de tres, con una rubia de por medio?

- Déjame ayudarte a… provocar momentos divertidos – dijo Hayate con su típica sonrisa traviesa

- Esto es el inicio de una larga amistad

- Puedo conformarme con eso… por ahora – murmuro Hayate sin ser escuchada por Rein – pero antes… hay algo que quisiera pedirte

- ¿Qué?

- Veras… a Nanoha-chan le atrae Fate-chan y… - Rein estiro su mano indicándole que no continuara

- No digas más. Yo hare todo lo posible, si es que Fate muestra interés en Nanoha

- Seguro que lo mostrara

Rein no dijo nada al respecto. Solo se puso de pie para apagar la consola y reviso las películas que Chrono tenía ahí para ver algo con Hayate. Aun era muy temprano para ir a la cama.

Nanoha estaba sentada junto a Fate bajo la repisa de fotos. Su atención estaba en el álbum de fotos que la rubia le mostraba. Fotos en las que salía su familia biológica.

Descubrió que Fate tenía una hermana gemela. Alicia era su nombre, y estaba en coma. Unos años después de que Alicia entro en coma, Precia, la madre biológica de Fate, la dio en adopción cuando cumplió los diez, y fue adoptada por Lindy a los doce.

- Y unos meses después di con ustedes – término de relatar la rubia – aunque sentí como si las hubiera conocido antes

- Yo también tuve esa impresión

- Entonces… ¿Irías conmigo a ver Alicia?

- ¡Por supuesto! – Fate le sonrió agradecida – pero… ¿Y tu madre?

- No creo que le moleste que vallas

Eso no era lo que preocupaba a Nanoha. Pero dejo pasar el tema. Se puso de pie invitando a Fate a hacer lo mismo. La mejor manera de levantar los ánimos de su amiga se encontraba en la sala.

Bajaron encontrándose con Rein recostada sobre Hayate, ambas miraban adormiladas una serie. Fate tomo la mano de Nanoha y se instalo sobre ella mientras esta se acurrucaba contra Hayate.

- Necesitamos un sofá más grande – murmuro Rein – Fate… tienes que hacer eso con Nanoha y Hayate

Perezosamente, la rubia miro el televisor. Alzo una ceja curiosa, no era mala idea. Bien podrían iniciar las prácticas en la mañana, y obligar a dos de los chicos a participar.

- ¿Hare Hare Yukai? – Pregunto Nanoha – Comandante kitsune, tú tienes que ser Haruhi

- No pensaba aceptar algún otro personaje – comento en un bostezo – Zafira y Yuuno son los elegidos por la maravillosa Comandante kitsune para bailar con nosotras el Hare Hare Yukai

- Pondremos a Shamal a trabajar en los trajes – dijo Fate - ¿Y si mejor dormimos en el piso?

Tiraron todos los cojines que encontraron, y Rein fue a contrabandear unas almohadas del cuarto de Chrono y del de Fate mientras el trió pesadilla acomodaba la improvisada cama.

- ¿Les he contado que cuando nos encontramos, me dio la sensación de haberlas visto antes?

Nanoha y Fate intercambiaron una mirada antes de mirar a la castaña y asentir con una gran sonrisa.

Cuando terminaron la cama, Rein decidió usar de almohada a Hayate y Nanoha fue la almohada de Fate y de la castaña.

Flash back

Una pequeña niña de cinco años lloraba bajo la sombra de un gran árbol. Su vestido blanco estaba cubierto de lodo, su rubio cabello tenia ramitas y hojas en el.

Del otro lado del árbol, estaba una castaña de seis años. Miraba irritada el verde pasto, el llanto de la rubia le molestaba. Estaba por ir a gritarle que cerrara la boca cuando una pelirroja, un año menor que ella, se acerco a la llorona rubia.

Frunció el ceño, la pelirroja estaba muy sucia y tenia raspones en sus brazos, aun así lucia una gran sonrisa. No pudo evitar caminar hacia donde se encontraba la pequeña y llorona rubia para averiguar el porqué la pelirroja tenía esa gran sonrisa.

- No llores – pidió la pelirroja – mira, lo recupere para ti

En sus manos había un peluche de un cachorro de pelaje naranja, mismo que le había sido arrebatado a la rubia por unos niños luego de ser tirada al charco de lodo. La pelirroja no pudo quedarse con los brazos cruzados al ver ese crimen, así que fue en busca de los niños y peleo por ese peluche.

- Chibi…Arf – murmuro la rubia tomando entre sus manos su apreciado peluche - … gracias…

- ¿Por qué lo hiciste? – Cuestiono la castaña – es solo un juguete

- Es importante para ella y duele cuando te quitan algo preciado

Las tres quedaron en silencio mirándose, examinándose, casi memorizando sus rostros y sin razón alguna, comenzaron a reír. Jugaron todo el día, las mayores protegiendo a la rubia de los que intentaban meterse con ella por el peculiar color de sus ojos.

La noche estaba cerca, y con la promesa de volverse a encontrar, las tres se separaron caminando hacia sus respectivas casas. Cada una con una enorme sonrisa, compartiendo el pensamiento de volver a verse y esta vez dar su nombre.

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La pequeña rubia llego a su hogar corriendo directamente hacia la sala, sabiendo que la esperaban en ese lugar.

- ¡Fate-chan! – Exclamo una niña de doce años recibiendo a la niña en sus brazos - ¿Por qué estas tan sucia?

- Estuve jugando con unas niñas en el parque – respondió delineando con curiosidad la gema en la frente de su prima – pero no se sus nombres

- ¿Jugaste tanto que lo olvidaste? – Fate asintió avergonzada – mañana asegúrate de recordarlos

- ¡Sí!

Fate sonrió ilusionada. Esas chicas eran las primeras personas fuera de su familia que no se mofaban del color de sus ojos. Solo por eso ellas valían más que el oro y ella era la niña más feliz del mundo. El sonido de la puerta azotándose, atrajo la atención de las primas.

- Okaa-san – exclamo alegre girándose hacia la persona detrás de ella - ¿Y Alicia-chan?

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Después de una pelea con la puerta, la castaña logro ingresar en su casa. Ese día no lucia tan oscura como otros días ¿a que se debería? Se encogió de hombros restándole importancia. Vivía sola desde que tenía memoria, era muy independiente pero algunas veces esa casa lucia fría.

Un ligero cosquilleo en sus piernas llamo su atención, no le tomo importancia hasta que el cosquilleo se extendió obligándola a sentarse en el sofá. Sus piernas se sentían… bueno, no se sentían. Confundida decidió llamar al amigo de su padre.

- El sabrá que hacer o mi nombre no es Hayate – se dijo marcando el numero junto al teléfono – más les vale moverse – amenazo a sus piernas esperando a que su guardián contestase

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- ¿Todo bien, Nanoha? – pregunto su madre mirando a la pelirroja devorar su cena

- ¡Uhm! – Asintió alegre – mañana veré a unas amigas

- ¿Por eso comes tan rápido? – la niña asintió tosiendo y golpeando su pecho porque su cena se quedo en su garganta – come despacio. No queras que te duela el estomago y no puedas ver a tus amigas

Nanoha palideció negando con la cabeza. Ahora sus bocados eran minúsculos, ya no trataba de usar el plato como cuchara y tragarse todo lo que había en el. Seria paciente.

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Al día siguiente ninguna de las tres pudo aparecer en el parque. Nanoha fue arrastrada por sus nuevas amigas, olvidando por completo el parque.

Pasaron los años y las tres olvidaron a las niñas que conocieron en el parque.

End flash back

Chrono fue el primero de los chicos en despertar, por lo que decidió bajar a preparase algo de comer antes de que Arf se levantara y preparara alguno de sus extraños experimentos que hacía llamar comida.

Una melodía familiar sonaba en la sala. Se pregunto si todavía estaría dormido. Fate y Signum bailaban animadamente siendo grabadas por Rein, dirigida por Hayate. Y esta tenia pintados tres bigotes de cada lado de sus mejillas, orejas y cola de zorro. Nanoha estaba con Vita cantando lo que Fate y Signum bailaban.

Y ahora que lo notaba. Fate tenía sobre su cabeza a Yuuno, el hurón. El animal parecía aterrado, no lo culpaba, tener a un ama como Fate era aterrador. Si el que era su hermano le tenía cierto grado de temor…

Un delicioso aroma lo hiso caminar a la cocina, donde encontró a Shamal y a Arf cubiertas de harina, aunque la cocina estaba impecable. En la mesa había una cantidad simplemente ridícula de hot cakes.

Ahora que su desayuno estaba asegurado y tenía la ubicación exacta de su hermana, se dirigió calmadamente al baño para lavarse.

Pasó por el cuarto y encontró a Yuuno en una posición comprometedora sobre Zafira. Sonrió ampliamente, si Hayate viera eso… Nah, el era unido a los únicos chicos del grupo, además de ser los únicos con un razonamiento normal.

- ¡Hijas de Satán! – grito Chrono al ver su rostro con extrañas figuras hechas con un marcador negro

- Creo que onii-chan se levanto de malas – comento Fate abrazando a Signum - ¿Por cuánto más crees que nos tolere?

- Deja que arme piezas y te diré – contesto Signum dejando que Fate pusiera sus pies sobre los suyos para bailar – eres una niña

- Pero si así me quieren

- No era queja, solo era comentario

Arriba, Chrono se tallaba la cara intentando quitarse el marcador del rostro. Fue cuando vio el reflejo de Zafira, con su rostro también pintado, palideció. Recordó la posición en la que Yuuno y Zafira despertaron. Paso saliva. Era muy posible que le tomaran foto en posiciones comprometedoras.

Hayate estaba orgullosa de sí misma. No solo había descubierto que le comenzaba a gustar Rein, si no que Nanoha dio un gran pasó con Fate. Y ese paso era notorio, ya que ahora era la rubia quien buscaba la mano de Nanoha bajo la mesa. Claro que Fate no era una chica muy romántica, y el hurón atado en su cabeza con vendas, rompía la atmosfera romántica a la que Hayate estaba tan empeñada a meterla.

La cálida mano de Rein sobre su pierna derecha distrajo su enojo hacia Fate. Sonrió. No era un mal comienzo para ninguna de las cuatro. La rubia se puso abruptamente de pie impidiendo que Hayate pudiera perderse en los ojos de Rein. Se cruzo de brazos enojada, podía pasar que Fate rompiera su propia esfera romántica ¿¡Pero porque meterse con la suya!?

- ¡Pipiru piru piru pipirupi! – Hayate no pudo evitar estallar en carcajadas. Simplemente no podía enojarse con su amiga – espera, eso no era…

- Nazonazo mitai ni – canto Nanoha recordándole la canción del eding de Suzumiya Haruhi

- Es más pegajoso dokuro-chan – murmuro Fate

- ¡Pues cantemos dokuro-chan y bailemos el hare hare! – Propuso Hayate - ¡A ensayar!... después del desayuno

Y las tres volvieron a sus alimentos. Teniendo de fondo los gritos frenéticos de los chicos. Suerte que ese día Lindy se fue a trabajar temprano. Posiblemente porque su hija la puso en evidencia.