Hola. Gracias por haber comentado, espero les guste el capítulo. No me olvido de mis fics, pero tengo muchos pendientes y a veces no puedo actualizar.
Capítulo IV: Separación y unión
Al día siguiente, Rin llegó a la escuela y Kaito se acercó con el ramo de geranios.
-Hola Rin.
-Hola Kaito.
-Toma. Me enteré que los geranios son tus flores favoritas y…
Pero cuando Kaito le entregó las flores a Rin, ella empezó a estornudar.
-¿Estás bien? ¿Te resfriaste?
-No… es que… ¡Achú!... yo… ¡Achú!... soy… ¡Achú!
-¿Le pasa algo, señorita Rin?
Preguntó Mikuo mientras entraba.
Rin sólo siguió estornudando.
-Vamos al doctor.
Dijo Mikuo mientras tomaba a Rin por los hombros.
-Mientras ustedes hagan la página 156 a la 159 del libro.
Nadie le hizo caso a Mikuo.
-Si no hacen las páginas del libro para cuando llegue, los reporto y no tienen derecho a examen.
Todos escucharon eso y se sentaron para sacar su libro.
-Vamos.
Rin salió con Mikuo entre estornudos y tos.
-¿Qué hice?
Preguntó Len preocupado.
Al llegar a la enfermería de la escuela, el doctor atendió a Rin y le ordenó reposo por ese día.
-¿Qué tan fuerte es tu alergia?
Preguntó el doctor.
-Es un poco fuerte.
-Será mejor que descanses por hoy.
-Bueno.
El doctor escribió la receta y puso el pase de salida al final de este. Al salir del consultorio, Mikuo habló con Rin.
-¿Estás bien?
-Sí.
-¿Sabía Kaito sobre tu alergia?
-No lo creo. Jamás le dije algo.
-Bueno, sólo por eso se la pasaré.
-Nos vemos mañana profesor.
-Hasta mañana.
Rin tomó su mochila y salió. Al llegar a su casa, como sus padres estaban trabajando subió a su cuarto y se acostó, aún seguía un poco mal por su alergia, así que durmió un rato.
A la hora de la comida sintió que tocaban su puerta.
-¿Quién es?
Se asomó por la ventana.
-Soy yo, Len.
-Voy.
Rin abrió la puerta e invitó a pasar a Len. Sirvió un poco de té.
-¿Cómo te encuentras?
-Mejor, me dormí un rato y me ayudó mucho.
-Lo siento…
Se disculpó realmente apenado Len.
-No fue culpa de nadie.
Eso hizo sentir a Len peor que cucaracha, claro que alguien tenía la culpa y era él. La alergia de Rin era fuerte y se le ocurrió decirle a Kaito que le diera geranios. Vaya acto "inteligente" de Len.
-Igual lo lamento.
-Ahora ya me siento mejor. ¿Qué pasó hoy?
-Pues el maestro regresó de mal humor y se desquitó con nosotros después de que te fuiste.
-¿Qué hizo?
-Se puso a decir que es importante conocer a las personas antes de hacer algo, porque no sabemos si no les gustará o tendrán algún problema médico y bla bla bla.
-Creo que realmente se preocupó el maestro.
-Pfff…
-Qué raro que vinieras, pensé que estarías con Lily.
Comentó Rin.
-Eres mi amiga.
-Pero pensé que le ayudarías a Lily con biología en el tema de células.
Len tenía ganas de golpearse contra la pared.
-¡Ah! Eso… este… pues… le dije que le explicaba otro día.
-Ok…
Sonó de nuevo el timbre. Rin se asomó y era el profesor Mikuo.
-¿Quién es?
-El profesor Mikuo, no entiendo cómo supo mi dirección.
A Len le dio un ataque de celos.
-Pues no lo dejes entrar.
-Sería una grosería.
-Y él no puede visitar a una alumna.
-Voy profesor.
-Gracias Rin.
-Cuánto caso me haces.
Dijo Len en forma de sarcasmo cuando Rin sacó sus llaves y fue a la puerta.
-Si piensa alguno de los dos que me voy a ir están mal.
Susurró Len.
A los poco minutos entró el profesor Mikuo.
-Buenas tardes.
Dijo Len para que el maestro notara su presencia.
-Buenas tardes. ¿Qué hace aquí?
-Vine a ver a Rin.
-Le serviré té, profesor.
-¿No te sientes mal todavía, Rin?
-No. Ya estoy mejor.
-Bueno…
Dijo Mikuo no muy convencido y se sentó en el sillón que se encontraba Len.
-¿No deberías hacer tu tarea?
-Ya la hice.
-¿Y tus padres saben que estás aquí?
-Vivo solo.
-¿Y tus padres?
-Trabajan en otro lado, y yo vivo aquí.
-¿Y eso?
Len estaba enojado y harto de tanta pregunta.
-Ellos dicen que aquí hay buenas escuelas y debo vivir aquí.
-¿Cómo vives?
-Me mandan dinero.
-Ya veo.
Rin llegó y trajo té y unas cuantas galletas. Luego le dio una pequeña taza a cada uno.
-Aquí hay azúcar y leche por si quieren.
-Gracias.
Contestaron ambos.
-Profesor, si no es indiscreción, ¿Cómo supo que aquí vivo?
"Sí, ¿Cómo supo?"
Pensó Len sarcásticamente, estar cerca de Mikuo era molesto.
-Cuando el doctor te dio tu receta miré la dirección que puso en tu pase de salida y me tomé la libertad de venir después de mi horario de clases.
-Gracias…
-Quería ver cómo seguías.
"Ya vio que está mejor. ¿Se puede ir?"
Preguntaba Len mentalmente.
-Bueno, debo retirarme, tengo que preparar mi clase de mañana. Espero estudien la lección.
Dijo Mikuo mirando a Len en su última oración.
-Sin falta.
Dijo Len un poco burlón.
-Claro.
-No te esfuerces, Rin.
Dijo Mikuo y salió, Rin lo acompañó hasta la puerta y Len esperó sentado.
-Hasta le cuidaría el niño a la maestra con tal de que volviera y este se largara.
Dijo Len en un tono tan bajo que sólo él escuchó.
Entró Rin a la casa y se sentó en una silla frente a Len.
-¿Ya se fue?
-Sí.
-Menos mal…
-Es buena persona el maestro.
-Buena persona contigo, a los demás nos habla mal.
-No es cierto.
-¿No viste cómo me miró? Como si no supiera la lección de mañana, hasta puedo dar la clase y mejor que él.
-¡Len!
Le regañó Rin.
-¡Es la verdad! ¡Tú no tuviste que soportarlo toda la hora con su sermón y sus regaños!
-¡Déjalo en paz!
Lo defendía Rin.
-¡¿Defiendes a un maestro que acabas de conocer pero no a tu mejor amigo?
-¡¿Ahora sí soy tu mejor amiga? ¡Hace tiempo no me hablas!
-¡Es que! Ash…
-¡Prefieres irte con tus "amigas" que sólo las usas!
Len guardó silencio.
-¡¿DÓNDE ESTÁ EL LEN QUE YO CONOCÍ?
-Se fue…
Dijo Len en voz baja, aún así Rin lo escuchó.
-Entonces también se fue mi amigo…
-Mira Rin, lo que yo haga con mi vida es mi problema.
Empezó a defenderse Len.
-¡ENTONCES NO ME VUELVAS A HABLAR! ¡ERES UN TONTO QUE NO TIENE OTRA COSA MEJOR QUE HACER QUE SÓLO JUGAR CON LAS MUJERES!
-¡Y TÚ ERES UNA NIÑA INMADURA!
Rin comenzó a llorar después de este cometario, pero para que Len no la viera se fue corriendo a su habitación.
-¡Rin! ¡Espera!... Yo y mi bocota…
