Título: Fetiches sexuales

Sumary: Los deseos más oscuros se esconden detrás de algo tan inocente como la ropa.

Para el reto Kinktober, todo un mes con fetiches sexuales como tema principal.

Advertencias: Ooc, Limme, Lemon, Lenguaje adulto, Situaciones para adultos.

Disclaimer: Naruto no me pertenece.

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IV. Roleplay.

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Hinata lo miró con indiferencia desde su silla, a aquél hombre que se había atrevido a interrumpir su pequeño descanso. Tenía que admitir que mirarlo era un deleite a su vista, más sin embargo estaba demasiado ocupada para prestarle atención.

Acomodó con cuidado los papeles al ritmo de una tonada que estaba tarareando, revisar todo había sido pesado, aguardando curiosa el momento en que aquél hombre decidiera que era suficiente de ser ignorado y reclamara su atención.

Tras largos minutos aquello nunca pasó, y curiosa le observó que no había perdido compostura, ahí arrodillado frente a ella, con el gesto serio y los labios fruncidos por la expectación. Quiso reír ante el absurdo, más sin embargo solo se levantó perezosa de la silla y le alzó el rostro para admirarlo mejor.

Su rostro era bastante masculino, con la mandíbula cuadrada, labios gruesos, y las facciones duras esculpidas por la experiencia de los años. Pudo notar como sus ojos azules se perdían en dirección a su escote y tragaba saliva disimuladamente, tratando de esconder el cómo se oscurecían sus ojos con deseo y los nervios que comenzaban a aflorar con su cercanía.

—¿No vas a hablar? —cuestionó algo molesta, aunque no podía evitar aquél cosquilleo en su bajo vientre ante el hecho de saber que la devoraba con la mirada. Hubo un incómodo silencio entre ambos, más ninguno se movió de su sitio. Él permaneció arrodillado ante su silueta perfecta, y ella se había inclinado en su dirección. —Si no vas a hablar, ¿a qué has venido? —cuestionó, soltándolo. Hinata decidió caminar para aplacar el ligero bochorno que estaba emergiendo por sus atrevidas miradas. Aquél rubio pareció seguirla con la vista todo el tiempo, todavía en silencio, hartándola. —¿Es en serio?—exclamó incrédula.

—No he de decir nada mientras mi señora no lo autorice —finalmente acotó.

Ella le observó sorprendida por su actitud de servicio y sonrió algo divertida.

—¿Vas a cumplir todo lo que quiera?

Él asintió.

—¿Si te pido que te vayas? —Lo vio dudar un poco, pero igual afirmó. —¿Y si quiero que me beses… dirás que sí?

El rubio abrió sus ojos sorprendido ahora, alzándose de inmediato y sin mediar una palabra la tomó con fuerza de la cintura y la acercó a su boca para devorarla ansioso, recorriendo con descaro cada una de sus curvas por encima de la ropa. La pelinegra gimió ansiosa, arrastrándola con ella hacia el escritorio para acomodarse mejor, y coló sus blancas manos por debajo de la camisa negra de él para acariciar cada uno de sus músculos hasta llegar a las duras tetillas y pellizcarlas, haciéndolo estremecer.

—S-señora —logró gemir apenas, quedándose sin aliento cuando la boca de ella succionó una por encima de la tela, humedeciéndola.

—No digas nada… —le pidió.

Para responder a su determinación dejó vagar sus manos por sobre la tela de sus pantalones hasta encontrar la orilla y las adentró, recorriendo desde sus firmes glúteos la estrecha cintura hasta alcanzar el frente y llevarlas hacia su centro, que ya estaba húmedo por la excitación.

Hinata dejó su objetivo por un momento y se dedicó a bajarle el pantalón ansiosa, para dejar su erección libre. Tratando de controlar los espasmos se acercó a su propia cremallera y desbrochó sus vaqueros, dejando vía libre al rubio para apoyar su miembro entre su tierna carne.

Usó un ritmo lento, como una suave tortura para la mujer que tanto tiempo le hizo sufrir. La escuchaba gemir y exigir que fuera más rápido, pero contrario a sus propios deseos comenzó a hacerlo mucho más despacio, aprovechando para acariciar las cerezas que coronaban sus montes por encima de la playera, sonriendo petulante cuando ella alzó las caderas para tentarlo sin éxito.

—Dímelo, di que quieres que vaya más rápido…

—Ah… Por favor —exclamó en apenas un hilo de voz. Mientras ella aceleraba el meneo tratando de atraerlo dentro él se resistía, y la torturaba a la vez con caricias suaves en su clítoris. —¡Por favor!

—¿Por favor qué?

—¡Métemelo dentro! —reclamó, para asirlo con fuerza de los musculosos brazos y encajarlo en su sexo mojado, provocando el desfallecer de ambos. El rubio sonrió divertido por su reacción pero ella le miró molesta, casi amenazándolo para seguir.

Cediendo, se dedicó a embestirla con fuerza, empotrándola contra la frialdad e incomodidad del escritorio, sintiendo como sus paredes vaginales le recibían en numerosas contracciones, absorbiendo su hinchado miembro como si se lo fuera a arrancar. Era tan caliente, tan estrecha que apenas pudo resistirse, alargando cada embestida lo máximo posible para hacerla llegar antes de derramarse.

Podía ver en su rostro sudado y sonrojado que no le faltaba mucho, así que contribuyó acariciando su centro con una mano y tirando de sus pezones con la otra, logrando que ella gimiera desaforada al momento de liberarse junto a él.

Cansados, se entregaron en un abrazo a merced del silencio, hasta que se le ocurrió decir una estupidez.

—Vaya que lo haces bien Hinata, me encanta cuando te metes en tu papel de señora dominante.

Y aunque esa noche siguieron, mientras recibió castigos por abrir la boca de más, Naruto tuvo que soportar un mes sin su adorada esposa.

El problema no es que a veces jugaran a los roles, sino que había empezado cuando ella verdaderamente estaba enojada con él.

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Notas de Kou: Estoy escribiendo a lo más que puedo. Por suerte ya me he puesto al día con el otro fic y solo me falta esto, aunque tampoco es poco, son cuatro días xD No esperaba que el resfrío/gripe/loqueseaquemeestácasimatando me noqueara todo un día, literal desperté hoy a la seis de la tarde.

Estuve muuuy tentada a copiar los del otro reto y adaptarlos al NaruHina pero sé que hay lectores de ambos y no se merecen un copy&paste. Lo que sí es que pueden haber escenas similares pues ya voy muy atrasada, pero me estoy esforzando porque sea lo menos. Veré cuanto alcanzo a escribir en una hora, sino para hoy a la noche en México tendrán al menos dos actualizaciones más.