Hola! como lo prometi, aca el proximo cap! pero es lo ultimo que escrbi asi que no se cuanto voy a tardar en publicar el proximo.

Originalmente, este cap iba ser mas largo pero como me castigaron y me quitaron la computadora no pude escribir en toda la semana y recien hoy me la dieron. De todos modos lo que no va en este va a ir en el otro.

Los recuerdos estan en cursiva

Inazuma Eleven no me pertenece


Capitulo 3: Primer paso a otra vida

Haruna seguía llorando en los protectores brazos de Fubuki. Éste no la soltaba, no podía. No podía dejarla sola como lo hizo su hermano. Lentamente, cuando Haruna se calmó, se fueron separando. Sin embargo, Shiro todavía la tenia sujeta delicadamente por la cintura. Haruna lo vio a los ojos, estaba preocupado por ella.

-Gracias, Shiro-kun. Ya estoy mejor- sonrió con dulzura. No quería preocuparlo nunca mas, le dolía demasiado.

-¿Todavía quieres ir? Si vamos ahora llegamos a tiempo- Shiro la miro de una manera tan reconfortante que Haruna se sonrojó.

-Si, no quiero faltar. Estoy tan cerca de mi sueño…- dijo entre soñadora y nostálgica.

-Pues vamos, pero al llegar lávate la cara. No querrás que Mizore-san se asuste- todo lo que decía, lo decía calmado y comprensivo, apacible.

En el camino no hablaron de mucho, ambos tenia algo en que pensar y ese algo tenía nombre: Yuuto Kido.

Fubuki no lo odiaba, pero no podía negar que por mucho tiempo estuvo enfadado con él. ¿Cómo dejar a tu hermanita de cinco años sola en el orfanato mientras él vivía una vida de lujos? Era imperdonable. Haruna lo idolatraba, él era su héroe de pequeña. Pero las cosas cambian, y lo hacen mas rápido de lo que uno cree. Antes, cuando Haruna tenía seis años y se conocieron, ella siempre mencionaba lo fantástico que era su hermano mayor. Era de lo único que parecía poder hablar y siempre sus palabras eran acompañadas por sonrisas. Alegres y vivas sonrisas.

Pero cuando fue adoptada, tres años después que su hermano, lo comprendió: él no volvería. Lloraba todos los días y noches. Su mundo se había venido abajo. Luego cayó en una profunda depresión que la llevó a la enfermedad, tuvieron que internarla. Gracias a Kami-sama que entre todos la sacaron de ese estado, pero no volvió a ser la misma. Ella estaba… incompleta, si eso era, estaba incompleta. Le faltaba él, su hermano. Shiro trató de compensarlo, de reemplazarlo y creyó que funcionó pero nunca podría ocupar el lugar que dejó vacío Yuuto.

P.O.V Fubuki

-¿En que estas pensando Shiro-kun?- preguntó de improvisto Haruna.

-¿eh?- me sobresalte, no esperaba que hablara- Nada Haru-chan, es solo que…- no pude terminar la frase.

-No te preocupes por lo que pasó, eso ya no importa- como me conoces, no puedo negarlo.

-Pero por mas que lo digas no lo puedo evitar- le sonreí y luego clave mi vista al frente.

-Si, lo se- ella sonrió. Que linda que se ve así, no me gusta verla llorar.

Fin de P.O.V Fubuki

De repente, se detuvieron en la puerta de lo que parecía ser un gimnasio. El lugar estaba un poco apartado de la cuidad, pero no muy lejos del Instituto Raimon. Las paredes eran enormes y de color verde. Estaba un poco maltratado y con algunas ventanas rotas, sin embargo, era una imponente construcción que, en su momento, debió haber sido muy concurrida. Ambos se miraron y, dedicándose una sonrisa reconfortante y alentadora, entraron.

El lugar era igual que en el exterior: todo deteriorado. Solo, y tal vez lo único, que estaba en perfectas condiciones era una pista de hielo que se extendía a lo largo del establecimiento y era rodeado por enormes gradas y tribunas.

-Shiro-kun, Haruna-chan. Llegan justo a tiempo, los estaba esperando- habló dulcemente una joven de no mas de veintinueve años. Era de estatura promedio y sus cabellos negro, atados en una colita alta, resaltaban los poderosos ojos esmeralda que brillaban con furor. Si, una joven alegre, responsable, dueña de un magnifico y bien entrenado cuerpo, merecedora de todo el respeto y afecto del mundo. Eso es lo que nuestros protagonistas veían en ella.

-Buenos días, Mizore-san- dijeron cortésmente, contestando al saludo de la mencionada.

-Por un momento pensé que no vendrían-dijo.

-Perdón Mizore-san, fue mi culpa- admitió con pena la pequeña Haruna. No quería decirle el motivo, y esperaba que su entrenadora no se lo preguntara.

-Bueno, no hay problema. Pero no se acostumbren, en una competencia te descalifican solo por un segundo de retraso- advirtió.

-No volverá a pasar- respondió Fubuki.

-De acuerdo- examinó a los dos con la mirada y notó los senderos de lágrimas secas de Haruna, miró a Fubuki en busca de una explicación pero él sólo le brindó una mirada que decía "No pregunte ahora". Ella lo entendió y decidió proseguir- vayan a cambiarse y luego empiecen con el calentamiento-

-Si entrenadora- dijeron al unísono. Acto seguido se fueron a los vestidores. Shiro al de hombres y Haruna al de mujeres. Al cabo de unos minutos, Shiro salió con un conjunto de pantalones de yogin celeste algo ajustados para facilitar el movimiento, una remera negra y una chaqueta celeste con negro que estaba abierta.

-Estoy listo, entrenadora- dijo educadamente.

-Yo también- acotó Haruna apareciendo de repente. Realmente se veía linda. Estaba usando un vestido de patinadora bastante corto, y de color celeste. Simple, pues solo era para ensayar.

-Bien, entren en calor y luego empezaremos con la rutina para las eliminatorias- dijo con una sonrisa. Ambos jóvenes se dirigieron a la pista y comenzaron a dar algunas vueltas. Mizore los miraba con orgullo y un repentino recuerdo de cuando los conoció inundó su mente.

Flash Back

Mizore acababa de graduarse como entrenadora de patinaje artístico sobre hielo y hoy era su primer día trabajando en el Instituto Sakura de patinaje sobre hielo. Entró nerviosa, según le contaron, ella tendría que dirigir una clase de veinte alumnos.

-Buenos días, alumnos- saludó a los jóvenes de no mas de siete años- Yo soy Mizore Shirayuki, y seré su nueva entrenadora-

-Buenos días, entrenadora- saludaron ellos respetuosamente.

-Bien, empiecen dando cuatro vueltas a la pista- ordenó gentilmente. Ella vió como sus alumnos se desplazaban con bastante agilidés para su corta edad. Sin embargo, su sonrisa se desvaneció al notar que dos de sus alumnos la desobedecían. Un poco molesta, se acercó a ellos. Pero su enojo se fue al ver con una pequeña niña peli-azul lloraba aferrada a un niño de ocho años que la consolaba.

-¿Cuál es el problema?- inquirió con un tono maternal.

-Ninguno- respondió rápidamente el niño peli-blanco.

-¿Entonces por que llora tu amiga?- volvió a preguntar.

-No le importa- contestó tajante. Una vena comenzó a palpitar en la frente de la joven.

-Mira niño, yo soy tu entrenadora y si te pregunto algo es porque me importa- afirmó ferozmente, era su primer día y ya tenia problemas.

-No se enoje con Shiro-kun, fue mi culpa- habló finalmente la pequeñita. Había llorado, sus ojos hinchados la delataban. Era una imagen que la desarmó, simplemente se agacho y abrazo a los dos niños.

-¿Cuál es tu nombre, pequeña?- preguntó con una hermosa sonrisa.

-Haruna, Haruna Otonashi- respondió con una increíble dulzura…

Fin de Flash Back

Mizore sonrió con nostalgia, los tres pasaron por duras pruebas después de ese encuentro que, según ella, había marcado sus destinos. Algunos de los cuales fuero la clausuración del Instituto Sakura, las lesiones, los duros entrenamientos, las derrotas y un sin fin mas de cosas. Pero todas, todas y cada una de esas injusticias las superaron con voluntad de hierro. Ahora, 7 de Noviembre, se encontraban entrenando para las eliminatorias del Torneo Nacional de Patinaje y Danza sobre Hielo de Japón (TNPDHJ)*

Ese era el sueño de los tres, ganarlo y luego competir representando al país en el Torneo Mundial de Patinaje sobre Hielo (TMPH)*

Ambos torneo eran en pareja; la misión, fascinar a los jueces con una rutina espectacular mostrando al 100% las habilidades de ambos patinadores y su trabajo en equipo. Danzas sobre hielo dignas de verse.

Todo estaba listo. Mañana seria el momento decisivo, serian las eliminatorias. Al no haber muchas parejas las dividirían de la siguiente forma: primero, de las seis parejas toman tres y las ponen en un bloque, luego hacen lo mismo con las otras. En la primera competencias de cada bloque avanzan las dos parejas ganadoras y una es eliminada. Luego las dos de cada bloque compiten y una es descartada, dejando a la ganadora a la cabeza del bloque. Finalmente, las dos primeras parejas compiten y la ganadora será la representante de Japón. Todas las competencias se hacían el mismo día por cuestiones de tiempo, lo cual exigía un gran esfuerzo para los patinadores pues no es fácil aprender tres rutinas juntas. Sin embargo, Haruna y Shiro lo consiguieron y se encontraban en su mejor forma para el gran día.

-Terminó el entrenamiento, Mizore-san- informó Haruna a su entrenadora que parecía ida.

-¡¿QUÉ?- exclamó sorprendida. Había estado tan concentrada en sus pensamientos que se había pasado todo el entrenamiento- de acuerdo, vayan a descansar. Mañana será un día muy agotador- dijo a modo de saludo.

- Con su permiso, Mizore-san- dijeron Haruna y Shiro, haciendo una reverencia y dirigiéndose a sus respectivos vestidores.

Luego de 15 minutos, ambos salieron con sus uniformes del Instituto. Se miraron y empezaron a caminar.

-¿Te acompaño a tu casa? Ya es tarde- ofreció Shiro con una sonrisa.

-Si- aceptó rápidamente Haruna, no sabia por que pero sentía una paz que recorría todo su ser al estar cerca de él. Por momentos se sonrojaba con la cercanía o un simple roce de manos, pero era algo especial, algo que no conocía.

Caminaron con tranquilidad por las calles, no tenían prisa pero tampoco mucho tiempo. Solo disfrutando del silencio, de los pequeños comentarios, de los chistes casuales y problemas de las rutinas. Casi sin darse cuenta, ya estaban en la puerta de la residencia Otonashi. Haruna subió rápido los tres escalones de la entrada, pero al voltear para despedirse de su mejor amigo, tropezó. Espero con los ojos cerrados el golpe, pero este no llegó. En cambio, ahora se encontraba rodeada por unos brazos fuertes y protectores que la abrasaban con delicadeza. Se sonrojo, pues esa escena podía ser tachada de comprometedora. Mayor fue su sonrojo, cuando, al intentar separarse, mantuvo la mirada con Shiro. Ninguno decía nada, ni le molestaba encontrarse en esa situación, pero no era lo que parecía y eso lo tenían claro. Ellos sólo eran amigos, casi hermanos. Nada más.

-¿Te encuentras bien?- preguntó lo mas calmado que pudo Fubuki, ya que su corazón iba a mil por hora.

-Si, gracias- dijo Haruna, separándose de él- lo lamento- se disculpó.

-No hay problemas. Ahora que empieza a hacer frío los pisos suelen congelarse y ponerse resbaloso- excusó.

-De acuerdo, adiós- le dio un beso en la mejilla y abrió la puerta- nos vemos mañana- y, finalmente, cerró la puerta de su casa.

Definitivamente, esos dos tendrían mucho en que pensar esa noche…


Bueno, espero les haya gustado y lamento publicarlo tan tarde en la noche.

Saludos a todos, en especial a: kaze143; mitsuki shiro; Shizuka Goenji; MielConLeche; y Paooo-BB. De verdad que se los agradesco de corazón y espero lo hayan disfrutado. Estare esperando sus reviews

Besos, cuidense

jA nE