bueno antes de todo, ¡Feliz año nuevo!, espero que sea un mejor año para todos, con muchos nuevos fic, jajaja
dos, muchas gracias por sus comentarios, y he estado pensando de que participación podría darle a Marshall y Gumball, quizás pueda darme ideas...
bueno no es un capitulo muy largo, pero prometo publicar otro muy pronto...
Compromiso es igual a dolores de cabeza
Esto solo me pasa por no ser más fuerte que él. Esto me pasa por tenerlo a él, si tan solo me dejara libre, o que me diera más espacio, no tendría que soportar esto, ¿Por qué a mí? ¿Por qué?- estos eran los pensamientos de una molesta Marceline, al ver como la princesa Bonnibel decoraba su habitación, colocando unos moños, cerrando las ventanas, cambiando alfombras y otras cosas.
Marceline se maldecía por tener aún algo de piedad en ella. Solo por la culpa de su padre. Bueno después de la discusión del día de su boda Marceline fue donde su hermano quien le dijo, increíblemente unas potentes palabras.
-mira tú y yo sabemos lo que estar solo en un mundo extraño, sabes que es también tener a una persona que nos dio felicidad. ¿Tú crees que en este mundo, una niña rosa como esa tiene algo o alguien? Podrías por lo menos ser amable, piensa que la culpa tiene nuestro padre, no ella—declaro Marshall mientras tocaba su guitarra. Y sí, Marceline después de meditar tuvo que disculparse con Bonnibel y le ofreció, que si sentía mejor hiciera algunos cambios.
Hunson, después de firmar el acuerdo, impuso distintas normas a la Dulce Princesa, las cuales ni Gumball conocía, y ya no solo era el hecho de que Bonnibel no podrá volver y que nadie podrá visitarla, a pesar de todas las partes que insistieron que está era una medida muy rígida, solo podrá recibir una vez al mes a menta para noticias y cosas variadas. No podría traerse sus cosas de ciencia ya que Hunson lo encontraba peligroso, y fue esta norma la cual hiso derrumbar a Bonnibel. En la conferencia ella ordeno que se les diera por escrita las normas y abandono la habitación. Marceline por su parte también poseía norma que le impuso su padre, pero apiadarse de la chica que de un día para otro lo perdió todo, no pudo evitar que ella por lo menos en su nueva habitación, es decir la habitación de Marceline, la decorara a su gusto, pero al ver su pieza tan rosada, ya se estaba arrepintiendo.
-sabes aquí vivimos dos…y que mi cama este tan rosa, me hace pensar que estas aquí sola- declara Marceline comiendo una manzana.
-primero, podrías comer conmigo, ya que veo que comes cuando te da hambre y no posees horarios de comida, y dos estoy terminando de arreglar, deberías ver cómo me quedo tu habitación de música—cuando Bonnibel distraídamente menciono esto no pudo ver la cara de horror de Marceline quien inmediatamente fue volando a ver sus amados instrumentos.
-woo princesa redecoraste y cambiaste el orden, ¿Cómo lo hiciste tan rápido?—Marceline quedo sorprendida, sus artefactos tenía un nuevo orden y sus telas de mostros y sus lámparas iluminadas rojas y amarillas, le daban a la habitación un aire de rock.
-bueno dentro de todas, está era las mas ordenada…bueno, tu dejaste que tuviera mi espacio ahora este es solo tuyo. Sabes Marceline tengo hambre pero no de cabezas de algo o tripas de otras cosas, porque ¿tu comes fideos?, ¿o cosas así?
-la verdad que no hay mucho aquí pero, déjame pensar—queda tocando una guitarra mientras flota con una sonrisa –podríamos ir a la cocina principal a ver qué hay de comida, quizás hay papas fritas, no sé—al terminar de ordenar fueron rápidamente a la cocina.
Encontraron unos alimentos, comenzaron a hablar y hablar, no sé dieron cuenta del tiempo hasta Marshall apareció.
-sabes Marceline deberíamos ir a presentar a bon bon a los de la banda, así Bonnibel conoce más gente- Marshall se coloca al lado de ellas.
-creo que esa no es decisión mía, es de bonni, ¿tú que piensas?—Marceline y Marshall miran a bonni, pero esta entre que come unos fideos lo piensa un momento
-creo que me sentiría más cómoda acostumbrarme a este mundo, ¿Marceline porque no me muestras este mundo?—bonnibel pregunta mientras se limpia la boca, mientras la mira con cara de inocente.
Marceline piensa un momento—sabes si es buena idea, así cuando te presente a los chicos no tendrás tanto miedo.
-wooo, ustedes sí parecen un matrimonio se pelean hasta odiarse y después son un cuento de hadas, jajaja, bueno las dejo para que me hagan un sobrinito—declara esto Marshall pero vuela rápidamente fuera de la cocina por que Marceline le había lanzado la caja de leche.
Marceline un poco molesta mira a bonni—mira si vamos a salir debes arreglarte, y debes seguir solo una orden para que no pase nada malo ¿lo harás?
-creo que no tengo otra salida ¿cuál es?- declara bonnibel, parándose de la mesa.
-simple, debes seguir al pie de la letra todo lo que te diga, si te digo sácate un moco, lo haces—sonríe una maliciosa Marceline.
-¡Marceline! ¡Que repugnante!-
-de acuerdo, vámonos a prepáranos—
Mientras que después en una alta colina, donde se podía ver todo el horrible mundo de la nocheosfera, una princesa escuchaba lo que le mencionaba Marceline.
-y bueno ese es el lugar donde mi padre sentencia a los demonios—indica la vampira sin gran emoción
-¿Por qué han hecho algo?—
-podríamos decir que si, el hecho de vivir, mira quizás en los libros que tienes deberías haber leído que este mundo se maneja del caos, es decir que aquí todo es normal sentenciarlos por el bien del caos—se da vuelta y mira la cara de no entender de la dulce princesa—mira sé que esto es muy diferente a tu mundo, créeme a mí me costó acostumbrarme
-tu viviste en mi mundo, ¿no? Cuanto tiempo fue—bonnibel se acerca, pero ve que este tema había hecho de nuevo colocar triste a Marceline.
-toda mi niñez, pero no hablamos del pasado, ¿ahora dime te gusta este mundo?- Marceline le coloca una gran sonrisa.
-he aprendido muchas cosas que me gustaría escribirlas, pero esto es tan diferente, me gustaría que existiera un lugar tranquilo, donde no exista lava, o demonios que defecan bananas- menciona esto bonnibel y no puede ocultar un gran suspiro- este caos hace que me sienta bacía, desde que llegue aquí, no he parado de sentir emociones, no solo tristes- mira a Marceline tratando de reír pero su compañera no se ríe, solo trata de escuchar- claramente estoy aquí por mi pueblo y aunque are cualquier cosa por ellos, estar lejos del mundo al cual pertenesco me hace sentir que estoy sola, tengo un vació que este paisaje solo me hace sentirme identificada, realmente este es el mundo del caos.
Fue en este momento, el primer momento en que Marceline se dio cuenta que aunque esta niña rosa fuera tan diferente, tenía algo en común, y no es el color o cosas superficiales sino que algo más profundo, desde el día de la cena no se había dado cuenta lo hermosa que es esta mujer.
-sabes Bonni, siento lo mismo que tú, y acabo de darme cuenta- esto lo declara mientras se acerca a bonnibel- que…quizás…si tú y yo estamos juntas podríamos tener un poco de tranquilidad…- sin darse cuenta, se estaban mirando fijamente - podríamos encontrar algo de paz…o algo...más…
Bonnibel había quedado en un trance, pero reacciono cuando sintió que el vampiro se le acertaba mucho, y se alejó hacia atrás.
-pues, claro…emmm digo, tendremos que hacer eso, ahora que tú y yo…bueno tú sabes, jejeje—declaro una asustada Bonnibel, que su sentimientos que la estaban traicionando.
Pero antes que Marceline pudiera responder aparece un demonio gigante que al parecer ninguna de las dos se dio cuenta que estaba serca, tratando de comerse a bonnibel, esta huye corriendo y con un gran grito de terror.
-¡no corras o será peor!- grita el vampiro que suspira. Por que como ella misma lo había declarado el mostro persiguió a la dulce princesa, este tenía 4 patas, rojo con dientes enormes y una lengua gigante.
-¡bonni, no corras!—volaba arriba de ella, pero bonni no le hiso caso y callo en un oyó—uff, eres todo un dolor de cabeza, ¡malditasea!
Marceline se trasforma en un gran mostro murciélago, con un golpe sertero alega al mostro, y con una mano toma a una inconsciente princesa, en sus brazos vuela a su habitación.
Mientras bonnibel estaba inconsciente, Marceline la miraba, era extraño, algo estaba cambiando con esta chica, y solo había pasado una semana.
Podría ser que le tengo piedad, no realmente no es eso. Bueno es bonita inteligente, terca, compasiva y bueno, creo que esta chica es distinta, quizás ¿me estará gustando está chica?, no, no creo, puede ser gran amistad. Aunque creo que me encanta este olor a dulce ¿me encanta algo de esta chicha? O por Glob espero que no se al algo más, pero…-estos eran los pensamientos de Marceline al lado de la cama, se acerca, con una mano le toca la mejilla a la niña rosa, no puede evitar estar preocupada, pero lo que no puede evitar y es peligro es inclinarse cada vez más—creo que podría, es solo un beso, para asegurarme ¿no?- y la reina de los vampiros se inclina para dar un suave beso a esta dulce princesa.
Lo que Marceline no supo fue, que durante este breve pero dulce beso, bonnibel abrió sus ojos, no hiso ningún gesto, trato de no cambiar su respiración, pero sobre todo no hiso nada para evitar el beso.
Nadie lo sabe, pero lo que se si se pudo ver, fue que Marceline había respondido su pregunta y Bonnibel tenía cien preguntas más, pero ninguna de las dos cortó el beso. Y así Marceline beso a la princesa, y al ver que esta seguía dormida se fue, a tocar unas nuevas melodías. Mientras que bonnibel solo logro sentarse en la cama tomar sus piernas y sentirse más confundía, solo más extraña en este mundo tan distinto, y lo peor, con estas emociones nuevas.
