Muchas gracias a todos lo que han leído mi historia, me gustan mucho mis estadísticas de trafico hasta el momento, sin embargo me gustaría que me comentaran más ya que... ejem... bueno, eso sube el ego y además me gusta que me retroalimenten... Voy a estar actualizando semanalmente mientras se pueda así que uno poco de ánimo de quienes leen la historia y la tienen en alerta (*regaño con amor*)no vendria mal ;)

Tres meses después de la llamada de Alice, Rosalie POV

Me quedé concentrada mirando la pantalla sin saber qué pensar sobre lo que Esme me contaba en su último mail. Yo imaginé que Edward tendría problemas al volver, después de estar encerrado por veinte años sin alimento, sin luz, sin hablar con nadie más que Alice. Yo imaginé que los primeros años serían duros, justo como Esme los describió, sin embargo el contenido de este mail era incluso mucho más extraño.

Llamé a mi esposo para que leyera también, quizá el le encontraría sentido. Quizá no era la persona más lista en cuanto a la lógica o la matemática. Quizá no era bueno con las artes o la ubicación geográfica. Pero mi esposo tenía un sentido común excepcional, muy escondido debajo de su capa de buen humor y bromas pesadas.

Emmett apareció detrás de mí sigilosamente, leyendo por encima de mi hombro aquel mail tan inquietante.

-¡Vaya, cosas!- suspiró una vez terminó.

-Lo mismo pensé yo- comenté, dejando que me abrazara con fuerza como siempre.

-No puedo creer que Jasper esté con ellos- dijo finalmente mi esposo. Yo tampoco lo podía creer.

-¿Si viste… lo otro?- dije.

Emmett soltó una carcajada. Me encantaba que siempre estuviese de ánimo para reír aun cuando yo misma no lo encontraba para nada gracioso.

-¡Rosie, todo ese mail es un chiste! No tengo absolutamente nada que decir, además de que es bastante obvio que Edward perdió la razón y Japer se esta vengando por lo que sucedió con Alice.

Por supuesto que lo estaba haciendo, y yo, por supuesto lo daba el lado a mi hermano. A Alice no se la podía detener, y siendo el alma caritativa y buena que siempre fue, era más que obvio que ella se sacrificaría por él (y en realidad, por cualquiera). Pero Edward era el verdadero culpable de todo ese lío. Todos se lo advertimos pero él no quiso escuchar.

Ahora todo estaba tan… extraño.

-¿Qué crees que…?- comencé a preguntar sabiendo de antemano la respuesta.

-¿Por qué no me dejas llamarlos? Hablaré con Esme, quiero preguntarle unos cuantos detalles sobre la masacre de Edward…

-No creo que sea conveniente. Esme Y Carlisle la deben estar pasando terrible con eso.

-Rosie, ellos sabían que esto sucedería, Edward pasó sin beber una gota de sangre ¡durante veinte años! Por supuesto que iba a volverse loco una vez tuviese contacto con humanos, y bueno, estuvo mal que matara tanta gente pero por lo menos Jasper está allá para controlarlo…

-¿Es que no leíste el mismo correo que leí yo?- pregunté ya ofuscada- Jasper lo primero que hizo una vez llegó a la casa ¡fue cortarle los brazos! ¡Y se los tiene escondidos!

-Rose, Edward se lo tiene merecido. Esme llamó a Jasper para que pusiera orden por su poder, su pasado militar y toda esa bravuconería que sabemos de él. Eso fue lo que él consideró adecuado hacer…

-¿No te parece eso un poco duro? Digo, todos sabemos que Edward se merece uno que otro castigo para su inflado ego, pero creo que veinte años sin cabeza es suficiente.

-¡y ahora sin brazos!- comentó riéndose. -No sabes lo que me gustaría ver eso, Rosie.

-yo sé… por eso mejor ves a empacar, vamos a volver a ser Cullens.

Carlisle POV Una semana después

-Chicos, Rosalie y Emmett están a punto de llegar-canturreó Esme con aquel tono de mamá que tan bien le quedaba. Amaba a mi esposa, por absolutamente todo lo que hacía y era, incluyendo ser mamá en momentos tan delicados como los que estábamos pasando como familia.

Dos años atrás habíamos recuperado en gran parte la normalidad que habíamos perdido cuando nuestros hijos se habían ido, cada uno con un destino totalmente impredecible. Estábamos bien. Teníamos a Edward recuperándose de su encierro emocionado de volver al mundo real, de entrar a una universidad y vivir al máximo por todos aquellos años que se le fueron arrebatados. El había aprendido una lección muy importante con los Volturi, sobre los errores que había cometido y los que no debía volver a cometer, era más humilde y quizá un poco más alegre.

Entonces decidimos mudarnos a un pueblo cercano, para que se fuera acostumbrando a convivir con nuestra fuente de alimento. No lo vimos venir hasta que fue demasiado tarde. Debido a que no fue un acto premeditado, sólo un impulso instintivo, Alice tampoco pudo predecirlo. Un grupo de exploradores (treinta y ocho para ser exactos, uno de ellos herido) pasaba por los alrededores de la zona de caza de Edward mientras él se alimentaba.

No supimos bien como sucedió, sólo sabemos que perdió el control. Muchos humanos a la vez, después de un largo período sin el menor contacto con ellos. No hubo tiempo para adaptarse, no hubo tiempo para pensar en lo que hacía.

Cuando llegó, bañado en sangre de los pies a la cabeza, nos contó lo que había hecho, con el alma destrozada. Nos pidió que buscásemos ayuda y eso hicimos.

Jasper llegó a los pocos días. Sin embargo nunca creímos que todo sería tan difícil entre ellos. Jasper seguía enojado por el sacrificio de Alice, y Edward simplemente se llenaba de orgullo y no le hablaba. No se dirigían la palabra hasta que un día estalló la guerra. Demoraron ocho días con sus noches para darse cuenta que ninguno de los dos ganaría, Jasper era excelente en combate pero Edward podía leer su mente y prever sus movimientos. Hasta que de pronto algo cambió en Jasper y ganó ventaja sobre Edward y le quitó, para el asombro de mi esposa y mío, los brazos y los escondió en algún lugar del bosque.

Después de eso las cosas se tornaron peor. Jasper no hablaba con Edward y Edward no hablaba con nadie. Y así estábamos hasta que Rosalie y Emmett dijeron que volverían.

-¿Está todo listo?- pregunté a mi esposa.

-Claro, cariño, su habitación está decorada y esperándolos- dijo en voz tranquila con una sonrisa mientras Edward salía de su habitación (a la cual le había arrancado la puerta) con un camisa manga larga que cubría un poco el vacío de sus extremidades.

Jasper por su lado llegaba de cazar.

-Hay algo que quiero pedirles- me apresuré a decir- No quiero que metan a Rose ni Emmett en esa batalla campal en la que han estado metidos…

-¡¿es que estas ciego? ¡Jasper me quitó los brazos!- respondió Edward con la habitual rabia que mantenía desde que Jasper ganó aquella batalla.

-Y creo que fue una buena forma de acabar esa pelea…- dije reconociendo que mi hijo Jasper había tenido una buena idea. Era la mejor forma de asegurarse de que Edward no iría muy lejos a matar a nadie más ni a volver a pelear con su hermano.- sin embargo creo que debe ser hora de volver a la normalidad. Jasper, has probado tu punto, has tenido un poco de venganza, Edward ha sufrido bastante estos días y creo que es hora de devolverle sus brazos.

Ya estaba. Lo había dicho. Ya sabía lo que Jasper diría, que cómo siempre, protegía a Edward por sobre todos y de cómo él era nuestro hijo favorito (lo cual no era para nada cierto, puesto que no teníamos tal preferencia por ninguno, pero que de serlo sería por Emmett por razones más allá de la comprensión de ninguno). Sin embargo no lo hacía por defenderlo. Yo más que nadie entendía como se debía sentir Jasper al perder a Alice. Nosotros también la habíamos perdido, y también habíamos sentido rabia contra Edward.

Era simplemente que en realidad sí queríamos un mejor ambiente en la casa sin Jasper y Edward discutiendo todo el día y portándose difíciles y distantes con nosotros, sus padres.

-Jasper, esto no tiene nada que ver con que Edward sea o no el hijo favorito. Esas cosas no existen en nuestro núcleo familiar. Alice también era nuestra hija y hemos sufrido inmensamente su pérdida. Mientras tú puedes volver a enamorarte y hacer tu vida en otro lado, y olvidarla, nosotros no encontraremos en nadie reemplazo para ella.- dije sin mirar a ninguno de los dos- En cierta forma me solidaricé con tu causa y dejé que las cosas siguieran su curso, sin entrometerme en la vida de ninguno, aún cuando le quitaste a Edward partes muy importante de su anatomía. Sin embargo creo que ya esto se nos ha salido de las manos y Esme y yo queremos hacerles saber que nos encontramos profundamente afectados por el comportamiento que han tenido entre ustedes y para con nosotros. Por lo tanto si esto no se compone en el tiempo en el que Rosalie y Emmett decidan quedarse aquí, nos encontraremos en la penosa tarea de pedirles a los dos que se vayan.

Me retiré de la sala, viendo como, en los ojos de mi esposa, se escondía una gran tristeza al pensar que los chicos pudiesen irse de su lado. Sin embargo ella entendía mis razones que, también, eran sus razones.

Cuando Rosalié y Emmett llegaron el ambiente se había aclarado un poco, sobre todo cuando Jasper pidió a Rosalie que la acompañara a buscar los brazos de Edward.

Rose y Em trajeron con ellos un cambio de energías que todo sentimos en cuanto aparecieron por la puerta. Emmett sobretodo era un gran cambio positivo, siempre feliz, siempre haciendo bromas, siempre aligerando las situaciones con su buen humor. Si había alguno de nuestros hijos con el que nos hubiese gustado seguir viviendo, era con él. Todo era blanco o negro. Sentía lo que sentía en el momento que correspondía y después lo olvidaba, de la misma forma en que olvidaba sus comentarios imprudentes y salidos de tono.

Emmett podía ser nuestro hijo favorito por lo bien que nos hacía sentir su presencia todo el tiempo, al menos si lo comparábamos con nuestros otros hijos.

Edward, siempre meditabundo e intelectual, tocando aquellas melodías tristes en su piano, que no sólo ponían a Esme un tanto melancólica si no también a mí. Siempre había que tener cuidado de no pensar mucho cerca de él, con ese poder tan inquietantemente invasivo.

Luego estaba Jasper, el emocional. Todo le afectaba. Siempre metido en sus libros de guerras y en sus juegos de videos (de guerras también) quien podía bien ser también un fantasma mudo. Podías no verlo en días ni sentir siquiera si estaba en casa o no, lo cual era bueno cuando te querías sentir solo. Pero cuando Jasper cambiaba de humor, se reflejaba en el comportamiento de todos en la casa, el chico tenía un poder fantástico, simplemente casi tan insoportable como el de Edward.

Estaba Rosalie, siempre dura y fuerte. Siempre con aquella personalidad reacia al cambio. Aunque normalmente era una persona divertida para hablar y para convivir en general, muchas veces caía en el más odioso de los pecados: la vanidad.

Estuvo Alice, siempre hiperactiva, haciendo algo, lo que fuera que tuviese que ver con trajes de diseñador. De no haber sabido que era un vampiro y que su cuerpo no reaccionaba a las sustancias psicoactivas podría haber jurado que estaba en cocaína. Sin embargo Alice, nuestra pequeña pitonisa, era una condenada sabelotodo que pasaba de carismática y cariñosa a enigmática y extraña en cuanto tenía una visión.

Y por último, Bella. Esme y yo la acogimos desde el primer día por entender la importancia que tenía para Edward. Sin embargo esa chica tenía una personalidad tan dependiente que casi parecía anularse cuando Edward no estaba; Siempre tan complaciente, siempre tan dispuesta a hacer lo que se le pedía. Debía ser honesto, aún cuando llegué a quererla como a una más de la familia, su actitud tan entregada a Edward me parecía un poco… demasiado.

Sin lugar a dudas, Emmett era el personaje más llevadero de nuestro hogar y me encontraba feliz de tenerlos a todos bajo el mismo techo, por fin.

Jasper's POV veinte años después

Quién lo creería que después de tantos años me emocionaría de volver al colegio de nuevo. Todos lo haríamos, Emmett, Rose, Edward y yo. Después de todo lo que había ocurrido, de las dificultades y problemas entre Edward y yo todo quedó, finalmente, en el pasado.

Después del incidente de los brazos tuvimos otras cuantas peleas más, una de las cuales nos obligó a cambiarnos de ciudad, y subsecuentemente del país. Después de eso comenzamos a hablar y decidimos trabajar en nuestros problemas, sobre todo al tener aquella amenaza por parte de Carlisle respirándonos en el cuello (Ninguno de los dos quería quedarse sin hogar). Estuvimos en Londres por unos diez años y luego fuimos a Suramérica al pueblo más lluvioso del mundo. Bastante pobre si he de decirlo pero la gente era bastante acogedora y nunca, y cuando digo nunca lo digo en serio, teníamos que demorar mucho tiempo bajo la luz del sol por que, prácticamente el sol no salía.

Fue una experiencia increíblemente enriquecedora para nosotros. La gente, de alguna forma, parecía percibir que éramos diferentes, lo entendían. Fueron calmados aquellos años en los que estuvimos allá y logramos hacer de nuestra convivencia algo soportable e incluso agradable. Rosie y Emmett decidieron partir (odiaban el pequeño pueblo) y dijeron que regresaría en cuanto decidiéramos mudarnos a algún sitio más glamoroso. Por eso cuando decidimos que nos ubicaríamos en Kaua'i, colonia americana isleña, volvieron a vivir con nosotros.

Edward y yo nos habíamos acercado cada vez más, cuando me contó lo que había ocurrido con los Volturi, por todo lo que había pasado y cómo Alice había hablado de mí, lo contaba con profunda ansiedad y allí comprendí que el también sufría sin ella, casi de la misma patética forma en que yo había sufrido. Fue sincero conmigo cuando dijo que habría cambiado más años de libertad por quedarse a su lado, que estaba muy apegado a ella, que sólo vivía por tenerla cerca, ya que no había nada más para vivir. Que aquel chico Rilley le había causado muchos disgustos por sentirse tan posesivo de la chica que jamás y nunca sería de él. Yo lo comprendí por que sentí todas sus emociones y sabía que le costaba trabajo decirle todo aquello a el ex esposo de la mujer en cuestión.

Yo lo tomé con calma pues también entendía lo difícil que había sido para él no ser más que una cabeza en un pedestal y que su fijación (y posible enamoramiento temporal) hacía mi ex esposa era causado por aquel estado de "nada" en el que se encontraba. Una vez seguimos hablándolo pude sentir cómo todos aquellos sentimientos confusos y obsesivos habían desaparecido y cómo las ideas que tenía de Alice (su Diosa, musa, salvadora y su universo) habían vuelto a la normalidad, mientras seguíamos en nuestro día a día. Alice volvió a hacer su hermana querida (y sólo eso) y yo pasé de ser su cuñado a ser su amigo.

No había nada que Edward y yo nos guardásemos el uno del otro. Lo que Edward no me decía yo lo sentía, y lo que yo no decía él lo escuchaba en mi mente. Ambos estábamos solos (en cuanto a pareja se refería) y por lo tanto siempre estábamos haciendo cosas juntos, sobretodo jugando en las consolas de video.

Las chicas nos amaban, vampiras y humanas por igual. Una vez, hacía unos cuantos años, nos habíamos ido de vacaciones donde los Delani, y Edward y yo rompimos más corazones que proyectar "El rey León" en un jardín infantil. Juntos éramos imparables.

Ahora volveríamos a la escuela, en Olympia, Washington, el pueblo más lluvioso de Estados Unidos y podía sentir lo nervioso que estaba de llegar tan cerca de aquel lugar que nos había cambiado la vida. Forks.

Edward todavía recordaba con cariño a la humana. Hablaba de ella como quién hablaba del clima y se refería a ella como "su primer amor". Gracias a Dios, ya se había concientizado que no sería el único amor. Había hecho las paces consigo mismo y decía que estaba feliz de que la chica estuviese en el cielo, puesto que si algún día moría ella lo ayudaría a llegar.

Era un bonito cuento de hadas el que tenía en su cabeza (pura mierda, obviamente) del que nadie lo quería sacar puesto que era lo único que le quedaba de ella. Además era bueno soñar con que se puede alcanzar la redención. Y para él... bueno, Bella Swan lo cuidaba desde el cielo. ¿Quién era yo para decirle que aquello era lo más ridículo en lo que un vampiro pudiese creer?