Esto ocurre después de los sucesos de la saga Emerald. Relatado por Sapphire.
Hoy era navidad y la ibamos a pasar con la familia de Ruby.
¿Porque?
Bueno, a mi padre no se le había dado la mejor idea que pasarla con Norman y su familia, como cuando eramos pequeños.
A mi no me desagradaba la idea, pero tampoco me encantaba. Quiero decir, amaba pasar tiempo con Ruby pero a la vez lo detestaba, odiaba pelearme con el por cada pelotudes, odiaba que fuéramos tan diferentes y lo que más odiaba era que él no recordase.
Y acá estaba yo, a cinco minutos de las diez de la noche del 25 de Diciembre.
-Sapph, feliz navidad- le escuche decir a la madre de Ruby pero yo seguí jugando con las bolas del árbol que estuve obligada a armar.
-Igualmente- conteste suspirando.
Habían llegado y yo lo único que hacia era estar sentada bajo el arbolito, mientras lo arreglaba.
-Hey, salvaje. ¿Todo bien?- dijo Ruby sentándose en el sillón delante del árbol.
-Si, todo bien- conteste.
En otro momento le hubiera gritado que no me llamase "salvaje" pero hoy no estaba de ánimos.
Estaba triste, ¿Por que no recordaba? ¿O acaso no quería recordar? Algo me decía que el lo sabia, pero se hacia el tonto. ¿Para que? ¿Hacia esto para verme sufrir? Yo no sé...
Seria hermoso que como regalo de Navidad me dijese que recordaba, pero no. El y su orgullo se lo impedían.
-Sapph, ¿enserio que te pasa?
Lentamente me pare y lo encare.
-¿Sabes lo que me pasa?- dije con los ojos cristalizados- Me duele.- dije antes de irme hacia al patio trasero.
La nieve caía en Villa Raíz, los árboles estaban cubiertos de nieve, el cielo estaba nublado, pero no gris, si no blanco. Era simplemente hermoso.
-Es muy bello- escuche decir a mis espaldas, y sabia perfectamente de quien era la voz. Suspire pesadamente e intente alejarme.
Estar con él me traía muchisimos recuerdos.
Tal vez no tuve que ver el álbum de fotos de mi mama...
-!Sapph! Lo siento, no sé lo que hice, pero lo siento.- grito.
Lentamente me di vuelta y lo mire a los ojos. Parecía realmente arrepentido.
-Enamorarme, eso fue lo que hiciste- dije dolida.
El me miro sorprendido ¿Que? Yo si era valiente como para confesar que lo amaba, yo si quería tener algo con el ¿De eso estaba sorprendido?
-Sapph, yo no sabia...
-Tu nunca sabes nada.- dije negando con la cabeza, lagrimas empezaron a caer por mi mejilla- O mejor dicho, sabes pero fingís no saber.
-Sapph, yo no...-
-!Cállate, Ruby!- grite.- !Déjame sola!- me aleje de él y me acerque sobre un árbol, rescotandome sobre este.
Yo realmente quería estar con él, pero no de esta forma...
-Sapph- le escuche decir. Lagrimas caían de mis ojos pero no me importaba.
-Te dije que te fueras- repetí cansada, no quería pelear, no en navidad.
-Te traje un regalo- me dijo agachándose a mi altura.
En sus manos tenia una caja blanco con moño rojo. Lo mire estupefacta.
- No quiero nada tuyo
-Ábrelo, por favor- me lo dejo en mi regaso y se paro- Yo me tengo que ir a ayudar a mi madre.
Genial, ahora me abandonaba.
-Ábrelo, por favor- repitió antes de marcharse.
Mire a la caja que tenia en mis piernas, era bastante grande. Suspire con pesadez y la abrí.
No había nada, vació.
Sorprendida, empece a revisar mejor y me encontré con un sobre azul zafiro.
Lentamente y con los dedos congelados por el frió (Me había olvidado de traer mis guantes) abrí el sobre.
A pesar de que mi lectura no era muy buena, leí su contenido.
Sapph, te he mentido todo este tiempo.
Yo sí recuerdo lo que paso, perdón.
Admito que fui un cobarde, admito que fui un estúpido, y admito que merezco tu perdón.
Pero quiero que sepas, que te amo.
Te amo más que los Snorlax aman dormir y comer.
Te amo más que los Spoink aman a su perla.
Te amo mucho más que los Celebis aman el bosque.
Te amo más de lo que te puedas imaginar, pero fui un cobarde.
Perdón, soy un cobarde.
No merezco tu amor.
Ruby
-Sapph, a comer- escuche gritar a mi madre.
Lentamente guarde la carta en la caja y me limpie las lagrimas, me pare con torpeza y me acerque hacia adentro.
Allí estaban todos sentados, hablando alegremente, excepto Ruby que lucia nervioso. Deje la caja en el sofá y me senté en el único asiento disponible, a su lado.
-Eres un cobarde- le susurre- Pero te amo de igual forma.- Nos miramos dulcemente y nos agarramos de la mano.
-Feliz navidad, Sapph.
-Igualmente, mi cobarde favorito.
Espero que les guste. Seguire con un Agency o un SoulSilver. Ustedes elijan.
