CAPÍTULO 3 RATONERA
23:30 horas Perímetro del Memorial Hospital, Manhattan
Un cordón policial rodeaba el Hospital en todo su perímetro. ¿La causa? El Memorial se había convertido en una tumba de proporciones gigantescas sin que ninguno de los que estaba dentro lo supiera.
Hacía apenas treinta y seis horas que había entrado la primera víctima infectada con el NS10 pero el virus corrió como la pólvora en las salas de urgencias. Lo que en un principio pareció el virus de la rabia en el cuerpo de un humano acabó siendo la bomba que se denotó horas después cuando el primer paciente infectado mordió a uno de los médicos.
Todo estaba pasando demasiado deprisa.
En todas las salidas había una pareja de policías protegidos y armados hasta los dientes y no era para menos. La gente había entrado en pánico desde que se habían conocido los primeros casos del NS10 en el hospital. Cientos de familiares y amigos ingresados en las instalaciones del centro sanitario intentaban por todos los medios pedir información sobre sus seres queridos, pero nadie salía. Al parecer, nadie sabía nada.
Lauren Anderson, reportera de los informativos de la noche miraba de reojo hacia el dispositivo que la policía había organizado. Y al parecer, lo peor aún no había llegado. Como buena periodista que era, había tenido la tremenda suerte de escuchar "sin querer" la conversación entre dos agentes. No tenían mucha idea sobre el virus y sus causas, no les habían dado muchas más instrucciones que al resto de la población. Pero sí tenían información bastante buena. Y terrorífica.
Según ellos cabía la posibilidad de que el Gobierno mandara efectivos especiales desde Fort Detrick si no se solucionaba pronto el problema.
Eso sin duda era jodido. Muy jodido. Fort Detrick era una instalación del Comando médico del Ejército, centro del programa de armas biológicas de los Estados Unidos. A saber qué mierdas se cocían en el interior de esas instalaciones. Se decía que ahí dentro habían hecho incluso pruebas para el control mental.
A Lauren le daba miedo solo de pensar en todo eso.
El virus había ido a caer en esta puñetera ciudad tan rápido como la velocidad de la luz y, a juzgar por lo que ella misma había escuchado quizás se podría tratar de un virus usado como arma biológica. Un arma muy poderosa y peligrosa. ¿Un ataque terrorista? No seria la primera vez, ya había habido ataques con Antrax. ¿Una prueba de algún laboratorio de algún país del mundo que había salido mal? Podría ser, sí. Pero de momento tendría que mantener la bocaza cerrada e informar a los espectadores de lo que supuestamente estaba ocurriendo en el interior del hospital, no sus paranoias mentales.
Aunque no dejaba de mirar de reojo hacia atrás por si acaso.
De momento sólo veía gentío agolpado a las puertas de urgencias, agentes de policía, luces azules y rojas de las patrullas y, lo más impactante, algún que otro médico protegido hasta la frente con mascarillas y guantes. Sí…todo bastante tranquilizador. Y una mierda.
El cámara la hizo señas trayéndola de nuevo a ala Tierra.
—Lauren, conectamos. Tres, dos, uno….—Lauren puso su gesto más tranquilizador y profesional que pudo fingir. A través del pequeño auricular camuflado en su oreja pudo oir la voz de Brooks desde los estudios de grabación.
—Interrumpimos la emisión para ofrecer a nuestros espectadores la última hora sobre la delicada situación que se está viviendo en el Memorial Hospital. Nuestra compañera, Lauren Anderson, está en directo en el lugar de la noticia. Lauren, ¿qué nos puedes contar? —tragó en seco y se aguantó las ganas de mirar una vez más hacia a tras.
—Buenas noches, Brooks —agarró con fuerza el micrófono —Al parecer la cadena de desastres no ha hecho más que empezar. Desde que esta tarde se declarara un incendio en el Instituto Anatómico Forense después de informar sobre un posible caso del virus NS10 saltaron todas las alarmas en el Memorial Hospital. Al menos doce efectivos de la policía han rodeado el perímetro del Hospital hace tan solo una hora. Según fuentes del hospital se han contabilizado un total y por el momento de dos víctimas mortales en tan solo unas horas. El número concreto de infectados no nos los han facilitado —miró de reojo los apuntes que se había anotado —De momento, en el interior, los médicos internos del hospital y los enviados desde el Centro para el control y Prevención de Enfermedades Infecciosas de Atlanta están trabajando sin descanso para intentar averiguar las causas de este virus. Por el momento se han cerrado todas las salidas del hospital menos la de urgencias por las que hemos visto entrar un número elevado de ambulancias. Hasta nuevo aviso, el Memorial Hospital es un castillo totalmente infranqueable.
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Una hora y media antes…
Mientras viajábamos en el camión conducido por Félix no podía dejar de recordar una y otra vez en cadáver calcinado que había mordido a ese médico.
Otras dos unidades de cuidados intensivos móviles y un vehículo de intervención rápida habían tardado segundo y medio en ir hasta la maldita gasolinera para atender a los dos nuevos heridos. No pudimos ver qué cojones hicieron con el cadáver doblemente muerto, de hecho lo agradecí proque mi débil estómago en ese momento seguramente no lo habría aguantado. Tampoco supimos qué hicieron o cómo sacaron a la supuesta víctima que quedaba en el interior del coche, esa que había mordido a Bob.
Por el amor de todo lo sagrado…¿Cómo había forma de que un ser humano aplastado y calcinado se levantara y atacara a otro? No tenía sentido, todo esto me recordaba a los videojuegos asquerosos que solía comprar Mike…esos juegos de…muertos…vivientes…Oh, venga…Edward, jamás vuelvas a mezclar los antibióticos con el anhídrido carbónico. El único resultado de esa mezcla es una jodida paja mental…
La paja mental podía seguir a mi lado ya que el coche patrulla de Harry y Bella nos pisaba los talones.
Y no sabía si eso era bueno o malo.
Cuando llegamos a la puerta de urgencias apenas dejamos que Félix parara el camión; Mike, Jasper y yo saltamos hasta tierra firme para correr hasta las ambulancias y comprobar en estado de nuestro amigo. Vi con horror el estado lamentable estado en el que se encontraba minutos después de que esa cosa semi humana y calcinada lo mordiera en el dedo.
Lo habían atado con correas.
Esas apretadas correas le oprimían contra la camilla con tal fuerza que era imposible que pudiera moverse apenas un milímetro. La mano en la que la habían mordido estaba totalmente grisácea y azulada. Ese extraño hematoma le llegaba hasta el codo. El dedo infectado se había convertido en un pedazo de carne deformada y para nada uniforme en la que apenas se podía distinguir la uña. La frente y la cara de Bob estaban cubiertos por una fina capa de sudor por la fiebre. Sus jadeos y sus sollozos se confundían con los sonidos roncos que emitía el otro infectado. Bob parpadeó rápidamente y me miró.
—Edward…Edward, tio…no me encuentro bien —sollozó —No me siento el brazo, pero me arde…Diles que me corten en brazo…por favor, que me lo corten…—alargó la mano para tocarme per en ese momento un tipo embutido en un traje blanco de protección contra agentes biológicos infecciosos me apartó abruptamente. A través de la pantalla trasparente de su equipo de protección me miró con unos enormes ojos azules.
—Vayase de aquí —me dijo una voz femenina —Hay alto riesgo de contagio.
—Es mi compañero. ¡Necesito saber qué le van a hacer! —la mujer me miró y negó.
—Si quiere ayudar limítese a dejarnos trabajar —espetó.
—Edward…¡Edward!
El grito de Bob se perdió por el interior del pasillo de urgencias. Me pasé la mano por el pelo totalmente nervioso mientras nos metíamos en la sala de espera. Mike y Jasper miraban hacia el suelo en total silencio; al parecer no era yo sólo el único impactado por todo lo que había visto y oído. Harry no paraba de susurrar palabras a las que Bella se limitaba a asentir o negar dependiendo….
—Esto es una mierda —susurré. Jasper levantó la mirada.
—¿Has…has visto su brazo? —asentí. Fui a hablar, pero un carraspeo bastante sonoro me interrumpió. Era Harry.
—Hijo —me estaba hablando a mi —Ya que estás aquí…no nos vendría nada mal que los médicos te echaran un vistazo —miré a Bella, pero esta parecía no querer formar parte de la conversación.
—Hey, ¿a ti que te pasa, amigo? —espeté —Ya has visto como se le ha puesto el brazo a mi compañero. ¿Cuántos minutos han pasado desde entonces? ¿Diez? ¿Quince como mucho? ¡No me jodas! Si yo tuviera la mierda esa en el cuerpo ya estaría bien jodido —Bella asintió.
—Eso mismo he dicho yo —me quedé mirando a Bella unos segundos hasta que ella apartó la mirada.
—¿Puedo saber qué hacéis aquí? —dije sentándome a su lado.
—Somos policías. Ahí dentro —señaló con la cabeza mientras yo miraba su boca—Hay un hombre que ha sido atacado de forma violenta. Supongo que tendremos que investigar qué demonios ha pasado —asentí antes de que pareciera un jodido imbécil ante ella.
Gracias a los cielos alguien en medio de la puerta de la sala de espera apareció haciendo centrar toda nuestra atención en esa zona. Era una doctora ataviada con gafas protectoras, mascarilla y un par de guantes azules. Se acercó sigilosamente a nosotros y nos inspeccionó minuciosamente. Jasper y yo nos miramos con una ceja alzada.
—Perdone la pregunta….¿pero qué mierda está mirando? —dije con toda la suavidad que pude reunir —No mordemos —la doctora sonrió irónicamente.
—Eso no lo se, por eso precisamente os miro desde lejos. Habeis estado en el accidente de la gasolinera, ¿no? —todos asentimos —¿Estais heridos? ¿Algún rasguño destacable? ¿Algo? —todos negamos al unísono, parecíamos jodidos robots —Bien…muy bien. Eso es muy bueno para vosotros...y para nosotros—nos dio la espalda para marcharse de la sala de espera.
—Hey….¡espere! —la mujer se giró ante mi grito. Me acerqué a la puerta para hablar con ella —Un amigo nuestro está ahí dentro…él si resultó herido…Mordido es la palabra exacta—titubee un poco antes de seguir —Yo…mmm…Digame la verdad, ¿tiene posibilidades de salir adelante? —la mujer agachó la cabeza y suspiró.
—De momento ninguno de los afectados atendidos por este hospital ha salido adelante —me tapé la boca con la mano —Lo siento.
Ahora sí se marchó dejándome como un idiota en la puerta de la sala de espera. El jodido mundo estaba loco. Hacía unas horas estaba tumbado en la cama de mi para nada arreglada habitación lamentándome de mi mala salud…mi día había cambiado de forma radical. Quizás Bob no fuera uno de mis más íntimos amigos, pero era uno más de nosotros, un compañero…uno más de la gran familia que formábamos. Y ahora iba a morir a juzgar por la convicción con la que esa mujer me había hablado. ¿Cuántos años tenía? ¿Veinticuatro? ¿Cómo mucho veinticinco? Una absoluta mierda.
—Chicos —nos llamó Felix —Nuestro turno va a terminar y tengo que llevar el camión a la estación por si vuelven a llamarnos —Japer asintió.
—Está bien. Iros a casa, chicos. Yo me quedo para ver que ocurre con Bob —fruncí el ceño cuando vi que Mike se había sentado al lado de Bella y se ponía a hablar con ella.
—Yo me quedo…al fin y al cabo estoy fuera de servicio igualmente—espeté —Que se vayan Felix y Mike —Jasper me miró a mi y luego miró a Mike. Sonrió sin ganas cuando vio la escena.
—Tienes razón, Edward. Chicos, marcharos vosotros. Edward y yo nos quedamos —Mike rodó los ojos y se despidió de Bella. Sí, sí, sí…vete de una puta vez a dormir, Newton.
—Avisadnos con lo que sea, ¿de acuerdo? —choqué la mano con Felix antes de marcharse.
Los cuatro que quedamos nos miramos entre si. Aún no se nos había quitado la cara de susto…de hecho no se nos iba a quitar en mucho tiempo…
—Hay mucho movimiento —murmuró Harry —Voy a echar un vistazo —Bella se levantó.
—Voy contigo.
—No, Swan. Tú quédate aquí por si salen a informarnos de algo. En seguida vuelvo.
Ninguno de los tres lo sabríamos, pero esa sería la última vez que viéramos a Harry. Al menos con vida.
Me asomé a la puerta de la entrada de urgencias para observar el ir y venir de ambulancias. Cada cinco minutos llegaba un nuevo enfermo tendido en la camilla y atado con correas. Cada vez la situación empeoraba un poco más. Y lo peor no era eso, lo peor era la desinformación a la que estábamos sometidos.
Cuando entré de nuevo en la sala de espera Jasper hablaba por su teléfono mientras Bella se miraba las botas del uniforme. Parecía de locos, pero en ese momento de confusión y caos me quedé observando como el idiota que era la bella cara de esa chica. Parecía más joven en las distancias cortas…
—Edward —la voz de Jasper me trajo de nuevo a la cruda realidad —Estoy hablando con compañeros de otros distritos. En el Bronx están bien jodidos. Se han sucedido una serie de incendios en la parte más baja del barrio —Bella cogió su walkie y se apartó un poco de nosotros para poder hablar con tranquilidad.
—¿Necesitan ayuda? —le pregunté a Jasper sin dejar de mirar a Bella.
—Mirame para hablarme, tío…
—Lo siento…¿Necesitan ayuda? —Jasper negó.
—De momento tienen la situación controlada pero a saber por cuanto tiempo. Les he dicho que no duden en solicitar ayuda a más distritos si es necesario —Bella llegó hasta nosotros mientras cortaba la comunicación con el walkie.
—A los incendios se están sumando disturbios —le informó a Jasper —Parece que esto va terriblemente deprisa y lo peor de todo es que todos empiezan a desconfiar de todos. Mis compañeros del Bronx han detenido a dos tipos por matar a otro…supuestamente estaba infectado. Le han metido un balazo en el pecho.
—¿Y…era verdad que estaba infectado? —Bella me miró fríamente.
—No. Sólo tenía la gripe —tragué en seco. Cambia de tema, tío...
—Oye…¿me puedes decir por qué Harry me ha mirado antes los ojos? ¿De esa manera se puede saber si una persona está infectada? —Bella suspiró.
—Se supone que las pupilas de los infectados por el NS10 ni se retraen ni se dilatan. Además, adquieren un color blanquecino que se supone va aumentando según se va expandiendo el virus….Algo parecido a las….
—Parecido al de las cataratas —terminó por decir Jasper. Bella asintió —Sí, en el incendio de esta tarde, el tipo que estaba abierto en canal y que ha tratado de merendar a mi costa…ese tipo tenía los ojos blancos —Bella frunció el ceño y se abrazó a sí misma.
Me asomé al pasillo para intentar ver algo, pero sólo vi a un montón de enfermeras, médicos y auxiliares todos corriendo de un lado a otro. Las camillas y los carros auxiliares llenos de guantes y mascarillas volaban por los pasillos. Todo era una locura. La situación empeoraba a cada segundo que pasaba y no parecía que pudiera arreglarse a corto plazo.
—Dios —susurró Bella—Voy a buscar a Harry. Tenemos que hacer algo…definitivamente aquí no hacemos nada. Nadie nos va a informar, nadie está reparando en nosotros. Voy a salir de aquí —cogió su walkie —Harry….Harry —sólo estática —Harry, mierda…Contestame…—suspiró —Tenemos que salir de aquí —murmuró Bella.
—No podemos irnos…Nuestro compañero Bob aún está dentro, no sabemos nada de él —Bella se levantó y me encaró.
—¿Has mirado a tu alrededor? —espetó —Mira cómo la gente corre por los pasillos huyendo de algo que ni siquiera conocen. ¿Quieres esperar a tu amigo? Bien, hazlo…espera aquí sentado a que salga por esa maldita puerta un poco más muerto que antes. Quizás te agradezca el hecho de haberle acompañado hasta aquí con un mordisco en el culo…—abrí mucho los ojos —No te preocupes…si pasa eso con mucho gusto te meteré una bala en la cabeza…
De nuevo tragué en seco; la fragilidad que esta chica aparentaba aparentaba se iba por el desagüe en cuanto habría la boca. Estaba totalmente anonadado y acojonado por todo lo que estaba pasando a mi alrededor. Incluida Bella.
—Harry no responde…Voy fuera…
—Yo creo que no —los tres nos giramos para ver en la puerta a un hombre bajito y con gafas. El pobre no hacía más que mirar hacia todos lados mientras se frotaba las manos como si tuviera frío. Ese hombre tenía un aspecto horrible.
—¿Cómo que no puedo salir? —espetó Bella —Soy agente de policía. Voy a salir, voy a ir a mi puñetera comisaría y voy a averiguar qué demonios está pasando en toda la maldita ciudad —wow.
—Agente…han…han cerrado todas las salidas del hospital hace unos minutos —balbuceó el hombre.
—¿Qué? —preguntó Bella.
—Todo el que entra aquí lo hace para no salir —murmuró el hombre —El hospital está acordonado por completo. He intentado salir y no me han dejado…Mi…mi mujer está ahí dentro…Dios mio…
—¿Y por qué mierda yo no me he enterado de esto? —dijo Bella enfadada.
—Estamos más que jodidos —murmuró Jasper. Bella volvió a apartarse para hablar por su walkie, pero a juzgar por su cara no estaba teniendo mucha suerte. Probó con su teléfono, pero nada.
—El servicio de la red telefónica ha debido de sufrir algún percance…No hay cobertura y no me contesta nadie desde la comisaria. ¡Mierda! Ni siquiera se dónde está mi compañero —se pasó las manos por la cara.
—Hey…tranquila…
Alargué la mano para consolarla, pero en ese momento un estruendo desde el pasillo nos sobresaltó a todos. Me asomé con un poco de miedo en el cuerpo; un carrito lleno de agujas y demás utensilios médicos se había volcado en medio del pasillo. La enfermera a la que se le había caído no se molestó en pararse a recoger las cosas.
—¡Alarma en el box número cuatro! ¡Necesitamos ayuda! ¡Posible infectado! —volví a meterme en la sala de espera y miré a Bella.
—Quizás sí que sea hora de salir de aquí —ella y Jasper asintieron.
—Esto…esto se va a convertir en una maldita tumba…Aquí moriremos todos —balbuceaba el hombre.
—¡Callese! —gritó Jasper —Y calmese por el amor del cielo…
—Nos vamos de aquí ya —dijo Bella —El que quiera venir que se venga y el que no que se busque la vida —salió de la sala de espera y caminó hasta la salida.
—¿Dónde demonios vas? —la pregunté. Me miró con cara de "y tu que crees".
—Voy a hablar con mis compañeros de ahí fuera. No me pueden retener aquí. Estoy sana y soy un jodido agente de la ley. ¡No puedo estar aquí encerrada!
Bien. Pues lo mejor era hacerle caso al agente de la ley porque con la mala hostia que se gastaba podía pasar cualquier cosa. Seguimos a Bella por el pasillo hasta la salida; no tardamos en ver las luces rojas y azules de las patrullas. Así como tampoco tardamos en ver a dos parejas de agentes apostados en la puerta. Llevaban chalecos antibalas, guantes anti cortes y protecciones en la cabeza. A través del casco me pareció verles unas mascarillas en la boca…
—No puede salir, agente Swan —dijo uno de los hombres tras mirar brevemente la placa de Bella —De momento el edificio está en cuarentena.
—¿Qué? Mire, soy compañera…Estoy sana, necesito salir al exterior y….
—Lo siento, pero no puede salir . Sólo está permitida la entrada a vehículos y personal autorizado—dijo el policía para después mirar hacia adelante.
—¡Soy compañera! ¡No encuentro a mi compañero y no puedo contactar con mi comisaria! ¡Necesito salir de aquí! —el agente la ignoró deliberadamente —¡Soy compañera! ¡Joder! ¡Al menos ten la decencia de mirarme! ¡Mierda!
Se dio la vuelta y se apoyó en una de las paredes del gran pasillo.
—Esto es horrible —susurró. Cogió el walkie y probó suerte de nuevo —Harry…Harry, joder….¡Responde!
De nuevo más gritos pidiendo ayuda desde el interior. Más médicos corriendo. Más tipos con trajes protectores blancos. Más murmullos. Más lamentos.
—¿Qué vamos a hacer? —preguntó Jasper —Esto se está poniendo más que negro y no podemos salir…
—Yo no pienso quedarme aquí, eso lo tengo claro —dijo Bella —Buscaremos una salida —su seguridad en sí misma casi me hizo reir por la circunstancia en la que estábamos, pero no lo demostré —Tiene que haber una ventana, un hueco, un puñetero punto en el que no hayan reparado y por el que se pueda salir. Yo voy a buscarlo —dijo con convicción.
—Me apunto —dijo Jasper.
—Yo te sigo donde me mandes, nena —Bella se giró violentamente y estrechó los ojos.
—Llamame otra vez nena y me verás realmente enfadada.
Cagala otra vez, Edward.
Bella se asomó a la maldita sala de espera. El hombre de aspecto horrible seguía ahí parado en medio de la sala mientras movía las manos compulsivamente. Que me cayera un rayo si a este tipo no le estaba dando un ataque de nervios ahí mismo.
—¿Usted viene con nosotros o se queda? —el hombre miró a Bella a través de sus gafas empañadas por su propio sudor.
—No puedo ir, agente…Mi mujer…mi mujer está ahí dentro. Estoy esperando al médico, creo que me la podré llevar a casa esta misma…noche….—negué con pena.
—Vamonos…este pobre hombre no va a querer ir a ningún lado —murmuró Jasper.
Los tres cogimos aire como si nos fuéramos a zambullir en el agua.
Bella colocó la mano sobre su pistola y avanzamos poco a poco por el pasillo. Según nos adentrábamos en los boxes las situaciones y las imágenes que íbamos viendo se hacían cada vez más y más surrealistas; no había enfermo que no estuviera atado. Algunos estaban en estado comatoso y febril, pero los que más impresionaban eran los que estaban despiertos. Aquellos que gritaban porque se les soltara, los que clamaban por un poco de aire, los que chillaban porque las correas les apretaban…Los médicos estaban tan saturados que apenas se daban cuenta de que dos bomberos y una policía andaban a sus anchas por los pasillos.
Estábamos demasiado tranquilos…tanto que la ley de Murphy tuvo que hacer de las suyas.
—¡Se ha desatado! ¡Ha arrancado las correas! —un grito rompió el último resquicio de calma que podía quedar —¡Enfermera herida! ¡Ayuda!
Otro grito. Algo metálico se estrelló contra el suelo. Cristales.
Miré hacia atrás. Sí, craso error.
Lo que mis tiernos ojitos vieron fue una enfermera tendida en el suelo. Con sangre en la cara y en las manos. Santo Dios. Una persona, o lo que quedaba de ella, estaba atacándola sin dar tregua.
—A mi no me importa que vayáis un poco más rápido, chicos —murmuré. Jasper miró hacia atrás. Abrió los ojos como platos cuando vio semejante escena.
—¡Mierda! ¡A los ascensores!
Tardamos segundo y medio en llegar a los malditos ascensores. Se me pasó un pensamiento fatalista por la mente cuando Bella apretó con fuerza el botón del ascensor. En ese momento llegué a pensar que el ascensor podría no funcionar. O que hubiera un corte de luz. O….Un ding bastante sonoro me sobresaltó. El puto ascensor había llegado sin que nada raro hubiera pasado.
—¿A qué piso vamos? —pregunté.
—Hacia abajo no —murmuró Jasper —Vete tu a saber lo que hay ahí abajo…
—¿Y qué quieres hacer? ¿Subir a la azotea? Oh, claro…luego puedes coger una sábana y hacerte un paracaídas con ella, no te jode.
—Chicos…—murmuró Bella —Chicos…—ambos la miramos mientras su mirada se perdía fija en el pasillo —Eso…eso viene hacia nosotros…
Jasper y yo miramos hacia donde lo estaba haciendo Bella. Oh, no….Oh, no….Ese intento de ser humano oyó nuestra pequeña disputa sobre a qué jodido piso ir…y al parecer él también quería dar su opinión. Avanzó hacia nosotros con rapidez. El tipo emitió un extraño ruido, una especie de rugido gutural. A cada paso que se acercaba más horrible parecía su aspecto; la piel que le cubría tenía un color grisáceo azulado fruto de la cianosis…mierda, esa falta de oxígeno había convertido sus uñas en carcasas moradas.
—Dale a un botón…el que sea…—rogó Bella.
Jasper pulsó finalmente el sótano.
—No se cierra…—murmuré mientras comprobaba con horror que esa cosa cada vez estaba más cerca —Vamos…—apreté el botón de cierre de puertas, pero nada.
—Está muy cerca...Oh, Dios…¡está muy cerca! —gritó Bella.
—Vamos, ¡vamos, joder!
Las puertas empezaron a cerrarse con demasiada lentitud. El monstruo estaba cada vez más cerca…un poco más, un poco más…Apenas faltaban unos centímetros para que las puertas se cerraran totalmente cuando un gran golpe sacudió la estructura de metal.
—Se ha chocado —murmuró Bella.
Me asomé como pude por la pequeña rendija que quedó abierta…El susto de mi vida llegó cuando vi cómo un ojo casi totalmente blanco me miró fijamente.
Después metió la mano a través del pequeño hueco que habían dejado las puertas. Iba a por mí. Quería cogerme….
¿Qué os ha parecido el capi? ¿Podrán salir de ahí nuestros protagonistas? ¿En qué condiciones estarán?
Muchisimas gracias pot todos vuestros comentarios, de verdad
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Muchisimas gracias por seguir leyendo, de verdad. Me habéis preguntado si saldrán el resto de personajes principales…Rose, Emmet, Alice….sí, saldrán y muy pronto (mirad el adelanto, jejeje). De hecho uno de ellos ya ha salido en este capítulo.
También quería comentaros una cosa...No voy a poder poner actualizar cada siete días como he estado haciendo hasta ahora. Actualizaré cada nueve o diez días más o menos, dependiendo de cómo vaya avanzando con los capìtulos. Eso también va para Suavemente, me matas. No me queda otra ya que no doy abasto con los dos fics. Prefiero tardar un poco más en actualizar pero ofreceros algo de mejor calidad. De todos modos sabeis que en cuanto subo el adelanto a Facebook actualizo a continuación.
Sin molestaros más me despido hasta dentro de unos días, un besote a todos!
EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO
En ese momento Emmet se lamentó haberse ido de su oficina. El espectáculo que le ofrecía la calle era totalmente dantesco. Creía que lo que salía en las noticias era puro cuento…pero se había equivocado totalmente. La gente en la calle no hacía más que correr de un lado hacia otro mientras gritaban, las ambulancias volaban…Lo que más le llamó la atención fueron dos hombres que andaban tambaleándose y de los que todo el mundo se separaba corriendo. En la semi oscuridad que le ofrecía la noche apenas podía distinguir bien sus caras…
Lo que sí pudo distinguir fue cómo uno de ellos agarró con fuerza a un muchacho para morderlo…
Decidió que era momento de meterse en su Mercedes negro y salir de allí. Emmet jamás se hubiera imaginado que su coche se iba a convertir en su cárcel durante bastante tiempo...
