CAPITULO 4: TRAYENDO DE VUELVA EL PASADO
En cuanto llegaron a la enfermería, Madam Pomfrey curo el tobillo lastimado de Harry y las leves heridas en ambos, más cuando se disponían a marcharse, la enfermera les entrego una pijama a cada uno.
- ¿Y esto para que? – pregunto Draco sin poder evitarlo.
- Es para que pasen una mejor noche señor Malfoy – le respondió la mujer sin prestarle gran atención, mientras dejaba algunas sabanas extra sobre dos de las camas de la enfermería – A menos que usted guste dormir con la ropa que lleva puesta, cosa que no le recomiendo porque ese uniforme esta bastante sucio –
- Si bueno, en mi cuarto tengo una pijama, no creo que esta me haga falta – comento Draco, intentando ignorando lo que para Harry ya era un hecho.
- Oh, señor Malfoy, es que no pasara la noche en su habitación, por si no se a dado cuenta, se quedara aquí en la enfermería – le informo Madam Pomfrey sonriendo divertida ante la cara de clara contrariedad que puso el rubio.
- ¡Pero ya me siento perfectamente! – protesto – Sólo tenía algunas heridas; En todo caso, el que debe quedarse es Potter, el sí se lastimo –
- Creo que no comprende todavía, señor Malfoy, estar expuesto al poder de aquellas plantas, es mucho más peligroso de lo que puede parecer; La energía y la mágia que les robaron, fue más de la que en este momento pueden sentir, y una simple noche de sueño, no bastara para recuperarse, necesitaran tomar una poción que les hará dormir tranquilamente y recuperar al mismo tiempo su energía y su mágia – le explicó Madam Pomfrey – Ahora, si es usted tan amable, le agradecería que se cambiara y se metiera en la cama mientras les traigo la poción – y sin más, se alejo.
Harry sólo sonrió divertido y dejo sus cosas sobre la cama para correr las costinas del biombo y poder cambiarse.
- ¡No es gracioso, Potter! – le espeto Draco molesto, pero intentando no alzar mucho la voz para que Madam Pomfrey no le oyera.
- Claro que lo es, Malfoy – le respondió Harry detrás del biombo.
Draco sólo chasco la lengua y corrió el biombo de su cama para poder cambiarse también.
- ¿Listos? – pregunto Madam Pomfrey cuando hubo regresado con las pociones.
- Si – respondió Harry descorriendo el biombo y sentándose sobre la cama.
- Tómese esto, señor Potter – le indico la mujer entregándole un vaso con un líquido color violáceo – Hasta el fondo y sin pretextos –
- Madam Pomfrey, hace rato dijo que aunque no lo pudiéramos sentir, esas plantas nos robaron una buena cantidad de energía y mágia, ¿Cómo es posible que no lo sintamos? – le pregunto, para después tomarse el contenido del vaso de un sólo sorbo. Al acabar, hizo una cara de autentico asco.
- Es parte de la mágia de esas extrañas plantas – le explicó la enfermera sonriendo ante la mueca del moreno – No lo notaras hasta que ya no tengas ni una gota de energía y caigas inconsciente, o en su defecto, muerto, ¿Ya va a salir, señor Malfoy? –
Draco no respondió, sólo descorrió el biombo y miro a la mujer con su acostumbrada frialdad.
- Tómese esto y descansen – indico.
Draco bebió el contenido de su vaso, y cuando lo retiro, su expresión no era mejor que la que había hecho Harry, quien sin poder evitarlo, rió divertido.
- ¡Cállate, Potter! – espetó Draco mirándolo molesto mientras le regresaba el vaso a la enfermera y caminaba hacía su cama.
- Bueno, déjense de peleas y descansen; Cuando despierten, se sentirán mejor – y sin decir más, se alejo apagando las luces del lugar para permitirles dormir a gusto.
Ambos se acomodaron en sus respectivas camas y se cubrieron con las sabanas, pero Draco no podía dormir, aquélla cama no le era cómoda. Durante un rato se movió de un lado a otro intentando encontrar una posición más cómoda, pero no parecía estar dando resultado.
- ¿Qué tanto haces? – pregunto la voz de Harry a su derecha, y cuando se volvió, contemplo las verdes orbes, que brillando por la luz de la luna, le observaban con curiosidad.
- Bailar – le respondió sarcásticamente – ¡Trato de acomodarme, Potter!, ¡¿Qué más?! –
- Qué sé yo – murmuro Harry encogiéndose de hombros – No me pidas que sepa lo que hacen los raros como tú –
- Para rarezas, tú y tu gusto por aparecer con el pelo como si acabaras de levantarte – no pudo evitar responder con burla.
- No, rareza que la gente sea tan obsesivamente delicado con su aspecto como tú – le secundo Harry sin poder contenerse.
- ¡Ja!, eso es completamente normal en una persona, en cambio, tú y tu obsesión con el Quidditch si que no lo es – se defendió Draco mirándole molesto.
- ¿De que hablas?, ¡A ti también te fascina! – observó Harry indignado.
- Eso no es verdad – se apresuro a responder Draco desviando la mirada hacía las blancas sabanas de su cama – Eso es para gente que tiene mucho tiempo para perder... –
- Pero cuando éramos niños... –
- ¡Pues ya no! – le corto Draco con brusquedad, tras lo que cayeron en un incomodo silencio – Bueno... Si me gusta un poco todavía, pero papá tiene razón, es una perdida de tiempo –
- Sabes que no siempre tienes que estar de acuerdo con lo que piensa tu padre – murmuró Harry a media voz, dándole a su tono un matiz conciliador que hizo sentir extraño a Draco.
- Decir las cosas es más fácil que hacerlas – comentó Draco intentando que su voz no demostrara la tristeza que sentía, pero dándole a su tono el mismo volumen que la del Gryffindor, convirtiendo aquella conversación en algo más intimo.
- Pero tú ya lo has hecho – se animo a decir Harry, sintiendo que algo en su estomago cosquilleaba – Como cuando no estuviste de acuerdo con él respecto al tema de las amistades... –
- Tú... ¿Lo recuerdas...? – le pregunto Draco inseguro, observando las verdes orbes que brillaban en la penumbra con un brillo fantasmal, a causa del resplandor de la luna llena que entraba por los enormes ventanales.
- Pues si... Tú eras... Tú eres... Mi amigo... ¿No? – respondió Harry algo inseguro de lo que decía, pero sintiendo que necesitaba decirlo.
Draco no respondió pronto, pensó en las palabras del moreno, y en aquellos recuerdos que había guardado recelosamente de cualquiera, y que incluían a aquel chico de ojos verdes.
- Si... Sólo un poco – respondió por fin en un murmullo apenas audible, pero Harry lo agradeció, porque ya se estaba empezando a arrepentir de haber soltado la frase así como así.
- ¿Por qué cambiaron las cosas? – no pudo evitar preguntar, recostándose sobre la almohada sin dejar de mirara a Draco, observando el extraño brillo en sus orbes grises.
- Porque tú los preferiste a ellos... – respondió Draco sin siquiera pensarlo, pero en su voz no había reproche, sólo una tristeza que le fue imposible ocultar.
- No lo hubiera hecho si tú no te hubieras portado desagradable con ellos – respondió Harry, y tampoco su voz reflejo reproche alguno, sólo la tristeza que en aquellos momentos sentía.
Ninguno de los dos hablo de nuevo durante algunos minutos, cada uno sumergido en sus propios pensamientos sobre aquella época de sus vidas.
- Supongo que no debí actuar de esa forma... Yo... Lo siento – murmuro Harry avergonzado, pero envalentonándose cual todo un Gryffindor.
- Creo que... Que podríamos volver a intentarlo... Si quieres, claro – propuso Draco observando a Harry con un nudo en el estomago, expectante a la respuesta que el moreno le daría.
- ¿Ser amigos...? – preguntó Harry asombrado y confundido a la vez por la propuesta del rubio, pero sintiendo en su interior una emoción que difícilmente podía contener.
- Mjmm – respondió Draco con un ligero asentimiento que no paso inadvertido al moreno.
- Suena bien – convino Harry sonriendo alegre.
Draco lo observó algunos segundos antes de darle la espalda y acomodarse sobre la cama dispuesto a dormir.
- Descansa – fue todo lo que murmuró, pero Harry lo escucho a la perfección, y sin dejar de sonreír, se quedo observándolo durante algunos segundos más antes de darle la espalda para acomodarse en su cama y dormir también. Quizás difícilmente lo aceptaría, pero estaba muy emocionado por poder retomar aquélla vieja amistad.
Duró algunos minutos más antes de que comenzara a darle sueño, y cuando por fin comenzaba a rendirse al cansancio, escucho que Draco se movía en su cama.
- Yo también lo siento... – lo escuchó susurrar, y agradeciendo por no haberse quedado dormido antes, sonrió feliz, rindiéndose por fin al sueño.
A la mañana siguiente, Draco se encontraba sentado a la mesa de Slytherin, así como Harry a la de Gryffindor, ambos en perfectas condiciones, y gozando de un delicioso desayuno antes de entrar a su primera clase.
De pronto, el cielo ficticio del Gran Comedor se lleno de lechuzas que llegaban dispuestas a entregar paquetes y cartas. Para el asombro de Draco, su halcón se poso frente a él con una carta atada cuidadosamente a su pata.
- "Que raro, se supone que hoy no recibo cartas de mis padres" – pensó mientras desataba la carta, y una vez libre de la carga, el halcón se apresuro a alejarse, mientras que Draco desplegaba la carta para poder leerla.
La caligrafía era fina y ligera, con un aire elegante que él conocía muy bien, pero que no quiso aceptar con tanta facilidad.
Hola:
¿Sabes?, estuve recordando los viejos tiempos, y me acorde que me gustaba mucho tu halcón, así que fui a verlo esta mañana antes del desayuno, y aprovechando, decidí escribirte esta carta, tal y como hacíamos antes, ¿Recuerdas?
Por cierto, ¿Qué te gustaba a ti de esta amistad?
Bueno, espero que ya te sientas mejor. Cuídate.
H. P.
Bien, ahora no podía decir que no era de quien tenía pensado, ya que inclusive se habían encargado de firmarla para que no hubiera confusión alguna, y aquella letra le era inconfundible, no por nada había visto como en el transcurso de los años, esa caligrafía iba mejorando, y aún cuando ya no se escribían, durante los trabajos obligados en equipo, había podido seguir observándola.
Sin poder evitarlo, una ligera sonrisa afloro en su rostro, y doblando con cuidado la carta, la guardo en el bolsillo de su túnica.
- ¿Por qué sonríes, Draco? – le pregunto Pansy, completamente asombrada por aquel gesto en el siempre frió e indiferente príncipe de Slytherin.
- Por nada – respondió Draco restándole importancia, mientras volvía a su desayuno.
- Oye, Hermione – le llamo Ron mientras se sentaba a la mesa dispuesto a desayunar antes de la primera clase, y es que como todos los días, se le había hecho tarde - ¿Podrías ayudarme a hacer la tarea de Transformaciones? – y aunque la pregunta intento hacerla con un tono neutro, no pudo evitar que en su voz se reflejara el nerviosismo y la ansiedad que sentía.
- Ahorita no puedo, Ron – se disculpo la castaña sin siquiera voltear a verlo, manteniendo la vista fija en el grueso libro que leía, mientras comía – Aún tengo varios ensayos que no he terminado, pero si gustas, puedo prestarte los libros que utilice para hacer los que ya tengo hechos –
- Pero... Quizás podríamos ir a la biblioteca un rato a que me ayudes... Tú y yo... – siguió intentando convencerla Ron, sin poder evitar que su voz reflejara el anhelo que sentía, y sin poder evitarlo, Neville rompió en carcajadas al observar aquello, sabiendo que la castaña ni siquiera se había percatado de nada de eso.
- Imposible, tengo demasiada tarea y el ensayo de Pociones que aún no he empezado; Quizás Neville pueda ayudarte, él ya termino los suyos – al escuchar aquello, Neville se atraganto con sus propias risas, y contemplo a Ron inseguro.
- Si, tienes razón – convino Ron suspirando resignado – Gracias, Hermione –
- También podrías pedirle ayuda a Harry – ofreció Neville desesperado – Él también ha terminado sus deberes –
- Pero prometí ayudarle a Ginny después de las clases – le recordó Harry.
- Hmmm, bueno, esta bien – cedió Neville derrotado – Nos veremos en la biblioteca al final de las clases –
- Gracias, Neville – le respondió Ron, pero no parecía nada entusiasmado, si no más bien entristecido.
Cuando iba saliendo del Gran Comedor en dirección a su primera clase, Draco fue interceptado por Cedric.
- Oye Malfoy, me preguntaba si después de clases tendrías libre para que me pudieras enseñar aquella pirueta de la que me habías hablado – le recordó mientras le sonreía coqueto, cosa que no paso inadvertida para Blaise, que iba llegando junto a Draco.
- Hmmm, si, esta bien – accedió Draco sin prestarle mayor atención., sumergido aún en sus pensamientos en torno al Gryffindor.
- Genial, entonces te veo al finalizar las clases en el estadio – convino Cedric, y le rozo el hombro antes de marcharse, ante lo que Blaise, que no había pasado por alto la conversación y los gestos de Cedric, clavo sus ojos en la espalda del Hufflepuff con desconfianza y coraje.
El día pasó rápido, y cuando las clases por fin terminaron, Neville se vio obligado a dirigirse a la biblioteca para ayudar a Ron con sus deberes, aunque a veces no terminaba de comprender cómo era posible que el pelirrojo no terminara de entender lo que los profesores les explicaban, y que aún con las clases particulares que Harry, Hermione y él le daban, no mejorara en lo absoluto sus notas, aunque eso si, no reprobaba, porque siempre conseguía sacar lo suficiente para pasar, cosa que a ellos tres les costaba muchísimo trabajo, porque como sus amigos, no deseaban dejarlo abajo.
- ¿Criaturas Nocturnas?, creí que ya dominabas ese tema, Longbottom – dijo una voz tras él, y pese a todo, Neville no pudo evitar sobresaltarse. Tan absorto había estado en sus pensamientos mientras buscaba entre los estantes, que no se había percatado de la cercanía de alguien más.
Al volverse, contemplo a un joven de cabellos oscuros y claros ojos azules, que vestido con el uniforme de la Casa de Ravenclaw, le observaba divertido.
- Hola, Jack – saludó con algo de recelo – Y si domino el tema; Esto es para Ron, es que no consigo que entienda algunos conceptos, y estaba buscando a ver si en algún otro libro se encontraban más simplificados –
- Hmmm, ya veo – murmuró Jack observando detenidamente el libro que Neville sostenía.
- ¿Y tú que haces aquí? – le preguntó Neville al percatarse de que el chico no se marchaba ni decía nada, pero sin dejar de buscar entre los estantes algún libro que pudiera ayudarle con su difícil tarea de enseñar algo a Ron.
- De hecho, te estaba buscando – le informó Jack sin alterar su tono de voz o hacer algún gesto.
- ¿Y eso? – volvió a preguntarle Neville, y por fin aparto la vista de las estanterías, para posarla sobre el chico a su lado.
- Hay un favor que quisiera pedirte – comenzó Jack, intentando no darle tantas vueltas al asunto – Tú eres el mejor amigo de Harry Potter, ¿No es así? –
- Desde la infancia – confirmó Neville sin dejar de observarlo con recelo - ¿Por qué?, ¿A que viene eso? –
- Digamos que... Bueno... Estoy interesado en él... – intentó explicarle Jack mientras le sonreía pícaro.
- ¿Perdón? – preguntó Neville creyendo que quizás había escuchado mal - ¿Dijiste que estas interesado en Harry? –
- Así es – le confirmó Jack sonriendo divertido ante la cara del Gryffindor – Estoy interesado en Harry Potter, el Buscador de Gryffindor, y tu mejor amigo, según tus propias palabras –
- Pero Harry... Él... Él es un chico... – murmuró Neville observando al Ravenclaw sin terminar de creer lo que escuchaba.
- Así es, y uno muy atractivo e interesante, si te interesa mi humilde opinión – comentó sonriendo, y tras observar la cara de Neville, su sonrisa se amplio más, pero en esta ocasión, con malicia - ¿Qué sucede, Longbottom?, no tienes cara de ser uno de esos santurrones, ¿A que viene la sorpresa? –
- Bueno... Supongo que lo que me sorprende es que lo admitas de esa forma tan... Bueno, tan sincera – le respondió Neville reponiéndose de la sorpresa inicial.
- Es que veras... Necesito un poco de ayuda, y tú pareces ser la persona indicada para mis planes – le explicó Jack sonriéndole con picardía.
- ¡Yo no voy a ayudarte para que te aproveches de Harry! – le dijo Neville mirándolo con desconfianza, pero sin alzar demasiado la voz, a final de cuentas se encontraban en una biblioteca.
- Oh, no, no, no, esa no es mi idea – le aseguró Jack sonriendo divertido ante las reacciones del castaño – De hecho, por eso mismo te estoy pidiendo ayuda. Mira, estoy interesado en algo serio, pero por lo que he podido ver, Harry no es un chico fácil, y créeme que eso me alegra, pero también me complica un poco las cosas, así que lo que necesito, es que me ayudes a hacerme puntos con él –
- No lo sé, Jack, Harry es mi amigo, y... –
- Neville, si quisiera hacerle algo malo, no te habría pedido ayuda a ti precisamente – le interrumpió Jack mirándolo ahora con seriedad – Pero sé que ustedes son muy unidos, y si hay alguien que puede ayudarme, ese eres sin duda tú –
- Supongo – murmuró Neville inseguro – Pero igual no sé cómo... –
- Tú no te preocupes por eso – le interrumpió Jack dándole una palmadita en el hombro sonriéndole feliz – Yo te haré saber después el cómo – y regalándole una sonrisa agradecida, se apresuró a salir de la biblioteca feliz.
Al terminar las clases, Harry se había reunido con Ginny en el estadio de Quidditch para practicar, y casi hora y media después, por fin descendieron para tomar un descanso.
- ¡Wow! – exclamó Ginny emocionada al tiempo que bajaba de la escoba – A pesar de ser sólo el Buscador de Gryffindor, sabes mucho sobre las posiciones de Cazador, Golpeador y Guardián, Harry –
- Papá me suele llevar a sus entrenamientos, y bueno, convivo con todo el equipo – le explicó Harry descendiendo sonriente. Le fascinaba volar.
- De todas formas eres muy hábil, Harry – le halagó Ginny sonriéndole radiante de felicidad.
- Gracias, Ginny, tú también eres muy buena – le dijo Harry sonriéndole también - ¿Sabes que muchos de los chicos te temen? –
- No digas esas cosas, Harry – le dijo Ginny mientras reía divertida – No soy mala, además, ellos si tienen que temer, pero tú no tienes nada que temer a mi lado... – y le dirigió una sonrisa insinuadora.
- ¿Ese es Malfoy? – preguntó Harry observando a dos personas que caminaban hacia donde ellos se encontraban, ignorando por completo la insinuación de Ginny.
Ginny rechinó los dientes molesta por no haber sido ignorada de esa forma, y se volvió para ver quien le había robado la atención del moreno.
- ¿Esos no son Potter y la menor Weasley? – preguntó Diggory conforme se fueron acercando al campo de Quidditch.
- Así parece – respondió Draco observando a Harry fijamente mientras se detenían.
- Bueno, tal vez tengamos que pelear un poco por el campo – comentó Diggory subiéndose a su escoba.
- No – negó Draco apartando la mirada y subiéndose a su escoba – Dejémosle por hoy el campo a Potter. Hay otro lugar donde también podemos practicar –
- Vaya, eso a sido muy amable de tu parte – opinó Diggory siguiendo a Draco, que comenzó a volar en dirección hacía el Bosque Prohibido.
Draco no dijo nada, se limito a seguir volando.
- ¿Sabes? – comentó Diggory volando cercas de él para poder hacerse escuchar – Pese a que todos hablan bien de los Potter, yo siempre he considerado que carecen de elegancia, en cambio tú, incluso cuando peleas no pierdes tu toque, Draco –
- ¿En verdad lo crees? – le preguntó Draco mirándolo con una ceja alzada.
- Por supuesto – le aseguró Diggory sonriéndole.
Draco le devolvió la sonrisa, e inclinando el cuerpo sobre la escoba, adelantó a Diggory.
Después de terminar la practica y bañarse, Harry había bajado a cenar junto con sus amigos, y ahora, se encontraba recostado en su cama leyendo un poco antes de dormirse, sin embargo, el repentino picoteo en la ventana junto a su cama, le obligó a apartar la vista del libro, tan sólo para descubrir con asombro, que se trataba del halcón de Draco.
- "¿Pero que demonios…?" - pensó mientras se levantaba con rapidez de la cama, para abrir la ventana.
- Hola – saludó al halcón mientras lo acariciaba, y el halcón se dejo hacer por algunos segundos antes de entregarle la carta.
Una vez cumplido su deber, el ave se alejo volando, pero no sin antes darle un pequeño picotazo cariñoso a Harry, quien lo observó alejarse con una sonrisa divertida. Ese halcón siempre le había agradado.
Suspirando, regreso su atención a la carta, observándola con algo de aprensión, sin embargo, como buen Gryffindor se armo de valor para abrirla. En cuanto Harry vio aquella caligrafía fina y elegantemente delgada, la reconoció como la letra de Draco, y es que aunque ya tenían años que no se escribían, durante los trabajos obligados en equipo, había tenido la oportunidad de observarla.
Potter:
Gustarme no creo que sea la palabra, pero siempre me asombraba tu capacidad para hacer o para decir cosas que yo no hubiera pensado antes. ¿Practicando para cazador, Potter?, ¿Por fin te has dado cuenta de tu imposibilidad para ganarme y piensas cambiar de posición?
De todas formas no debes preocuparte, el mundo no se perderá mucho, aun continuo yo en mi posición. Cuídate.
Draco Malfoy
Al terminar de leerla, Harry negó con la cabeza resignado.
- ¿Otra lechuza de tus admiradoras? – inquirió Neville sonriéndole pícaro mientras entraba a la habitación, y aunque no había visto el halcón, lo intuía porque la ventana estaba abierta, y Harry tenía en las manos lo que parecía ser una carta.
- No, es una carta de mis padres – le mintió Harry, dirigiéndose a su baúl con toda la naturalidad de la que fue capaz. Con un pase de la varita abrió el baúl, y después de observar el interior detenidamente, metió la mano y saco un elegante cofrecito de madera negra.
Neville ya había visto en ocasiones anteriores ese cofrecito; Sabía que Sirius se la había regalado a Harry cuando éste entro a Hogwarts, y que estaba encantada para que sólo su dueño pudiera abrirla con una llave especial, al igual que tenía un complicado conjuro que la hacía irrompible o inviolable.
Después de ver a Harry sacarse del cuello una cadenita dorada de la que colgaba una pequeña llave plateada, lo observó meterla en la cerradura y darle algunas vueltas, tras lo cual, abrió la tapa.
En el interior había algunas cartas, fotos, y una hermosa Snitch dorada que se encontraba dentro de una cajita de cristal, aquella que su padre le había regalado cuando era todavía un bebe, y el tesoro más preciado de Harry, según Neville tenía entendido.
- ¿Y que dicen tus padres? – le preguntó Neville mientras seguía observándolo guardar la carta en aquella cajita, para volver a cerrarla y ponerla en el interior de su baúl.
- Que intente portarme bien – le respondió Harry volviéndose hacía Neville, tan sólo para comprobar que su amigo no le creía demasiado – Por cierto – comentó intentando desviar la atención de Neville - ¿En donde estabas?, te estuve buscando después de que termine con la practica de Ginny –
- Estuve ayudando a Ron con su tarea – respondió Neville con fastidio, olvidando por el momento la misteriosa carta que le había llegado al moreno.
- Vaya, ¿Y hasta ahorita terminaron? – preguntó Harry, aunque creía conocer la respuesta a esa pregunta.
- ¡Eso es lo peor del caso! – exclamó Neville - ¡Ni siquiera llegamos a la mitad! – y derrotado, se dejó caer boca abajo sobre su cama.
- Bueno, ya sabes que tienes que tenerle paciencia a Ron – le recordó Harry sonriendo divertido – Es un buen estudiante, pero necesita que le enseñen sin presiones o no se aprende nada –
- Quizás… - murmuró Neville dándose la vuelta y quedándose pensativo contemplando el dosel de su cama.
Harry le dirigió apenas una mirada, antes de acomodarse en su cama para seguir leyendo por un rato más antes de dormirse.
- No estoy seguro de entender lo que quieres… - respondió Neville observando a Jack inseguro.
Después de clases, el Ravenclaw casi lo había secuestrado para llevárselo a algún lugar donde pudieran hablar sin ser molestados, y al final se decidió por la orilla del lago.
- Sólo necesito que me ayudes a acercarme a Harry – le explicó Jack, recargándose contra un árbol – Tú sabes, háblale un poco de mí, que me tenga confianza y que sobre todo, me pueda quedar a solar con él –
- ¿Y funcionara? – le preguntó Neville mirándolo escéptico.
- Claro que si, funciona con las chicas – le respondió Jack sonriente.
- Si, pero te recuerdo que Harry no es una chica – le atajó Neville con seriedad.
- Es verdad, pero esta estrategia funciona con la gente en general – comentó Jack observando a Neville con tranquilidad – Aquí el punto es que me ayudes a lograr ser de su circulo interno de amigos, y ya después, yo me encargare del resto –
- No lo creo – murmuró Neville mirándolo con desconfianza, para comenzar a alejarse caminando hacía el castillo.
- ¡Espera, Neville! – le pidió Jack corriendo y parándose frente a él para bloquearle el paso – Por favor, necesito que me ayudes, si no lo haces, me costara mucho más trabajo lograr acercarme a él –
- Sigo sin entender porque quieres hacer esto – le dijo Neville encogiéndose de hombros.
- Porque me gusta – le respondió Jack con sencillez – Ya te lo había dicho en la biblioteca ayer –
- Si, eso ya lo sé, pero él… Él no es una chica – cuestionó Neville mirándolo con desconfianza.
- Si, tienes razón, no es una chica – convino Jack sonriendo divertido – Pero no por ello deja de ser atractivo. Tiene un buen cuerpo, la piel ligeramente bronceada, quizás no sea musculoso pero si fibroso, y ni que decir de ese par de esmeraldas brillantes que son sus ojos; Cada que sonríe, sus ojos brillan con una intensidad cautivadora, y cuando algo le molesta, se encienden con furia de una forma tan imponente, que es imposible no notarlo, y no sólo es su atractivo físico, también es agradable, divertido, de corazón noble como buen Gryffindor, inocente, y muy bueno tanto en Quidditch como en cualquier clase. En una sola palabra, es el chico perfecto –
- Yo… - Neville no sabía que decir; Aquella descripción de parte de Jack le había asombrado demasiado.
- Pero eso tú ya debes de saberlo, pasas más tiempo con él que todos los demás. No sabes cuanto te envidio, Neville – comentó Jack sonriendo con tristeza, cuando de pronto, una idea le golpeo con tanta fuerza, que observó a Neville asustado – Él… Él a ti no te gusta, ¿Verdad? –
- ¿Eh?, ¿Quién? – preguntó Neville tomado desprevenido, hasta que comprendió lo que Jack trataba de decir - ¡¿Qué?! , ¡No!, ¡por supuesto que no! – respondió aún aturdido por aquella pregunta – Harry es solamente mi amigo –
- Eso me alegra mucho – le aseguró Jack sonriéndole aliviado - ¿Y?, ¿Me ayudaras? –
Neville medito aquello durante algunos segundos, antes de tomar aire y responder.
- Te ayudare, Jack, pero que quede claro que Harry es mi amigo, y si me entero que sólo lo usaste, te buscare por todos lados, y cuando te encuentre, te destrozare con mis propias manos, ¿Entendido? – le preguntó Neville, y en esta ocasión, toda inseguridad y confusión abandono su rostro, mostrando la determinación y confianza que sentía en si mismo.
Contra todo lo esperado, Jack no se inmuto, si no que amplio más su sonrisa.
- No cabe duda de que le tienes mucho aprecio a Harry, pero despreocúpate, Neville, yo busco algo serio, jamás lo lastimaría – le respondió con la seriedad que el asunto requería, y Neville pudo percatarse de la madurez que el joven frente a el mostraba, y de el por qué estaba en la Casa donde estaba.
En cuanto llego a la biblioteca, Ron paseo sus azules ojos por el lugar, deteniéndolos en una mesa llena de libros apilados unos sobre otros en precario equilibrio, y sonriendo triunfante, se dirigió hacía allí.
- Hola – saludó con inseguridad, a la castaña que se encontraba oculta tras los libros.
- Hola, Ron – le contestó la castaña sin apartar la vista del libro que se encontraba leyendo.
- Oye… Yo… Yo me… Me preguntaba si podrías ayudarme con mi ensayo de pociones – murmuró con nerviosismo Ron, apretando contra su pecho, los libros que llevaba en las manos.
- Oh Ron, lo siento mucho – se disculpó la castaña apartando la vista de los libros, y observando al muchacho, que de inmediato aparto la vista hacía el suelo ruborizado – En estos momentos tengo mucha tarea. ¿Por qué no le preguntas a Neville o a Harry?, tengo entendido que ellos ya terminaron la suya y están libres, es más, Harry anda por ahí en alguno de los estantes buscando algo nuevo para leer, estoy segura de que te ayudara con gusto –
- Yo… No creo que… -
- Pues no encontré nada interesante – interrumpió Harry sentándose en la mesa aburrido, y hasta entonces se percato en la presencia del muchacho pelirrojo que se encontraba completamente ruborizado – Hola Ron, ¿Vienes a hacer la tarea? –
- Venía para ver si le podía ayudar, pero estoy muy ocupada, ¿Podrías ayudarle, tú? – le preguntó Hermione regresando su vista al libro que tenía sobre la mesa.
Harry observó a Ron con mirada evaluadora durante algunos segundos, aunque durante todo ese tiempo, Ron le esquivó la mirada avergonzado.
- Claro que puedo ayudarle a Ron, pero creo que entenderá mejor si le explicas tú, Hermione – respondió al fin, y al momento, los azules ojos lo enfocaron con asombro y agradecimiento.
- No digas tonterías, Harry, tú sabes explicar muy bien las cosas, les has ayudado infinidad de veces a muchos miembros de la Casa Gryffindor, y ya en otras ocasiones le has ayudado también a Ron – debatió la castaña mirando a Harry confundida.
- Si, pero me ha costado trabajo que Ron entienda las cosas, y estoy seguro de que si le explicas tú, entenderá mejor – comentó Harry, mirando de reojo a Ron, que sonreía alegre sin poder evitarlo.
- Pero… ¿Y mi tarea? – preguntó la castaña mirando al moreno insegura.
- No te preocupes, yo te busco todos los libros que necesitaras para hacer tus reportes – se ofreció sonriéndole.
- Err… ¿Seguro? – volvió a preguntar Hermione mirándole sin terminar de convencerse.
- Si – respondió Harry levantándose de la silla – Aún recuerdo los libros que leí para hacer los míos. Dame algunos minutos y te los traeré –
- ¿Que hacen? – quiso saber Neville, que iba llegando en compañía de Jack.
- Hola – saludo Harry sonriéndoles a ambos – Voy a buscar unos libros para Hermione, mientras ella le ayuda con su tarea a Ron… - dirigió una rápida mirada al rostro mortificado de Ron, y creyó prudente agregar mientras le dirigía a Neville una significativa mirada - ¿No quieren acompañarme a buscar los libros?, creo que si se quedan aquí, sólo distraerán a Ron –
Neville dirigió una mirada hacia donde la castaña se encontraba comenzando a explicarle algunas cosas a Ron sobre su tarea.
- Olvide algo en la Torre de Gryffindor – comentó observando al pelinegro, intentando mantener bajo control su repentino ataque de nervios – Creo que iré de rápido. ¿Esta bien si Jack se queda contigo en lo que vuelvo, Harry?, no se si te acuerdes de él, es de… -
- De la Casa de Ravenclaw – le interrumpió Harry completando la frase de su castaño amigo, mientras le sonreía a Jack, quien asintió con su cabeza en señal de confirmación sonriendo gustoso – Si, lo recuerdo. Va con nosotros en algunas clases, y esta en el club de Tom –
- Así es – confirmó Neville, sonriendo al ver que todo parecía ir bien – Bueno, tratare de no tardarme, ya regreso – y salio de la biblioteca a paso rápido, pensando en qué demonios diría cuando regresara, y Harry le preguntara qué era eso que se suponía que había olvidado.
Mientras tanto, Harry se volvió hacía Jack sonriéndole.
- ¿Vienes?, voy a buscarle unos libros a Hermione para que termine sus tareas – le explicó con tranquilidad.
- Por supuesto – accedió Jack sonriéndole radiante, al pensar que estaría por primera vez a solas con Harry, y que éste le trataba con amabilidad.
Por su parte, Harry pensó que se veía demasiado feliz, lo que lo confundió, pues no sabía qué ocasionaba tanta felicidad en el muchacho, sin embargo, pensó que ese no era su asunto.
- Muy bien, vamos – le dijo caminando hacía uno de los estantes llenos de libros, mientras Jack le seguía de cercas sin poder dejar de sonreír.
Blaise se había rezagado un poco del resto de los Slytherin, mientras hablaba con el profesor Tom al final de la clase de Defensa, y cuando regresaba a las mazmorras, pudo ver que alguien se encontraba rondando cercas de la entrada.
- ¿Acaso has perdido el camino, Diggory? – le preguntó al acercarse un poco más, y con ayuda de las antorchas, descubrir la identidad del chico.
- Nada de eso, Zabini – se apresuró a responderle Diggory, intentando ocultar las ansias que sentía, y que para el otro chico no habían pasado inadvertidas – Estoy en el lugar exacto a la hora exacta –
- Escucha bien esto, Diggory – le advirtió Blaise mientras se acercaba a él, destilando veneno en cada una de las palabras que pronunciaba, mostrándose frió y serio – No sé qué demonios estas tramando, pero te advierto por tu propia seguridad, que dejes de acercarte a Draco, de lo contrario, si fuera tú, no volvería a subirme a mi escoba tan confiado –
Diggory no dijo nada, se limitó a tratar de sostenerle la mirada a Zabini, cosa que le estaba costando trabajo, porque en aquel momento, los ojos de Blaise Zabini destilaban frialdad y veneno, expresando en silencio, que él no era un enemigo cualquiera, y lo peligroso que podía llegar a ser si se le hacía enojar.
Al ver que Diggory no decía nada y le costaba sostener su mirada, Blaise sonrió triunfante y burlón, antes de darse media vuelta y acercarse a la entrada de la Sala Común, en donde murmuró la contraseña, sin embargo, antes de entrar, miro al Hufflepuff por sobre su hombro.
- Recuerda lo que te dije Diggory, porque si lo olvidas, te lo recordare nuevamente, y no exactamente con palabras como hoy – le dijo con fría maldad, antes de entrar.
Y al verse sólo, Cedric suspiro pesadamente antes de alejarse casi corriendo de las mazmorras, maldiciendo a Zabini.
Estaba sentado a la mesa de Slytherin cenando, cuando su halcón aterrizó posándose sobre el respaldo de la silla, estirándola la pata para enseñarle la carta cuidadosamente atada, para que se la quitara, cosa que Draco hizo en el acto.
- Vaya, tus padres no suelen escribirte tan seguido, ¿A que se debe tanta carta, Draco? – le preguntó Pansy mirándolo con tranquilidad mientras continuaba cenando.
- Eso es asunto que a ti no te concierna, Pansy – le dijo Draco con fría tranquilidad, mientras desataba la carta, y una vez libre, el halcón se alejó volando.
Pansy no dijo nada, se limitó a seguir cenando, mientras observaba detenidamente a su amigo, percatándose también de que la carta no llevaba el sello de los Malfoy, y recordando que la primera carta tampoco lo tenía, lo cual era raro, ya que el halcón de Draco no se dejaba agarrar por nadie que no fuera Draco o sus padres, lo cual ella sabía por experiencia propia, cuando quiso acariciar al ave en una ocasión.
Draco por su parte, desdoblo la carta, observando ya sin asombro alguno, la misma e inconfundible caligrafía de Harry.
Hola:
¿Cambiar de posición?, para nada, Malfoy, si me voy yo, ¿Quién te va a apalear en cada partido que tengas contra Gryffindor? Prefiero reservarme ese placer.
Pero bueno, me alegra saber que no has perdido tu humor. Hasta pronto.
H. P.
P.D.: En todo caso, alguien debería decirle a Diggory que escogió al peor maestro.
- Potter idiota – murmuró para si mismo con molestia, y sin embargo, no pudo evitar una imperceptible sonrisa que afloro en sus labios, mientras doblaba pulcramente la carta, y la guardaba en el interior de su túnica para seguir cenando. Ya después le contestaría.
Mientras tanto, Pansy no pudo evitar sentir curiosidad. Nuevamente como aquella vez en el desayuno, el frió semblante de Draco se había suavizado, no mucho, y nadie que no le conociera como ella lo hacía, se habría percatado de algo como eso, y sin embargo, ahí estaba, con aquel semblante, murmurando algo que ella no alcanzaba a escuchar, y no sólo eso, si no también con aquella casi imperceptible sonrisa, apenas una curvatura en la punta de sus labios, sin malicia alguna. Aquello la intrigaba de sobremanera. Ya después averiguaría quien era la persona que mandaba esas cartas, y que ocasionaba tal cambio en el príncipe de hielo.
Neville ingreso al Gran Comedor, y casi de inmediato dirigió su mirada hacía la mesa de Ravenclaw, en donde encontró a Jack sin cenar, observando hacía la mesa de Gryffindor, o mejor dicho observando a Harry, sin dejar de sonreír.
Ligeramente incomodo ante aquello, se dirigió a la mesa de Gryffindor, sentándose frente a Harry, quien apartó la mirada del libro que leía, al verlo llegar.
- ¿En donde te habías metido? – le preguntó – Te estuvimos esperando en la biblioteca a que regresaras, y jamás te apareciste –
- ¿Eh?, ¡Ah, si!, es que perdí mi ensayó de Pociones para mañana, y no lo encontraba – mintió, mientras se servia algunas papas en su plato.
- ¿Tú ensayo? – repitió Harry mirándolo sin terminar de creerle – Pero tu ensayo estaba sobre la mesita al lado de tu cama esta mañana –
- Si, y no estaba ahí cuando llegue hace rato, por eso me puse a buscarlo – inventó, sintiéndose nervioso ante la mirada del moreno.
- ¿Y lo encontraste? – le preguntó Harry mirándolo todavía.
- Si, estaba bajo mi cama. No se como llego ahí, pero ya lo encontré. ¿Qué lees? – le preguntó para distraer la atención de su amigo.
- Me lo prestó Jack – le respondió Harry enseñándole el libro sonriendo divertido – Es un libro de ficción Muggle –
Ante aquello, Neville tomo entre sus manos el libro, y miro de reojo hacía donde estaba sentado Jack, quien a su vez le sonrió, lo que le hizo apartar la mirada molesto, aunque no sabía muy bien el por qué.
- ¿Y esta interesante? – preguntó, aunque más por compromiso.
- Bastante – le aseguró Harry sonriéndole.
Al verlo sonreír, Neville no pudo evitar observarlo más detenidamente, percatándose de que los ojos de Harry adquirían un brillo hipnotizante, y sus labios, al curvarse en aquella cálida sonrisa, parecían invitar a ser besados. Al darse cuenta de el rumbo de sus pensamientos, Neville se sobresalto negando con la cabeza. Quizás había estado pensando demasiado en Jack, y en las intensiones que tenía para con su amigo.
- ¿Pasa algo? – le preguntó Harry al verlo sobresaltarse y negar con la cabeza casi asustado.
- Nada – mintió Neville sin atreverse a mirar a Harry, pensando en cómo sus pensamientos habían derivado hasta ahí.
Hey!
Por fin despues de millones de años hemos vuelto! Que puedo decir, la idea de este fic nació de un monton de ideas, y entre ellas, principalmente se encontraba aquella afinidad con la saga de Harry Potter, algo que perdí a lo largo de estos meses, pero bueno, parece que primero necesitaba arreglar algunas otras cosas, no digo que esten completamente resueltas, pero por lo menos, he vuelto a ver la luz! O el teclado, en este caso... Anyways... mm espero que les guste, y sinceramente, espero que volvamos a retomar cierto ritmo Lilit y yo para poder continuar con la historia, si no, pues igual ya saben que se les agrade su lectura, pero sobre todo sus comentarios! Cuidense!
Aya Katze!
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Lilit: Si señor, por fin ha actualizado después de tanto tiempo n.n!! No olviden que esta es una historia en CONJUNTO, así que sean pacientes, intentaremos no volver a tardar tanto n.nU
