-¡Tengo hambre!
-A nadie le importa, Swan. Hace como una hora nos comimos la pizza. Deja de tragar tanto.
-cállate, y aliméntame, Cullen. La pizza tenía algo raro, tal vez tenía un cabello tuyo, así que se la regale a Jasper.
-pues…si lo pones así… Puedo darte…Leche...
-¡AH! ¡NO! Antes muerta, ¿Qué clase de pervertido, eres? – mire por el rabillo del ojo al ver como se sonrojaba. Sonreí con arrogancia.
-Uno muy bueno y sexy.
-¿Sexy? Pff sexy los de The Vampire Diaries
-¿quieres superar al paliducho vampiro?
-Nop
Rodé los ojos y fije mi vista en la película que estábamos viendo, era una de juegos de muerte y esas cosas, Alice estaba aterrada y escondía su cabeza en el hombro del ya no tan buen amigo Jasper, o sea, ¿Qué clase de amigo se quiere tirar a tu hermana? Idiota.
Tenía celos de Emmet, el salió a follar libremente y yo tengo que quedarme con ricitos de oro, la enana y swanzana.
¿Cuándo fue la última vez que pase un viernes con Alice?
Unos dos años. Creo. Pero, ¡soy un hombre! ¡Necesito meter mi verga en algún coño o explotare!
Seee, soy un mal hermano mayor, tal vez por esa razón deje que me manipulara.
Como no estaba prestando atención a la película esa, no supe exactamente porque Alice y Bella gritaron como maniáticas, pero estoy seguro que algo tenía que ver con que en el televisor plasma apareciera una cabeza sin cuerpo.
Alice metió su cabeza en el hombro de Jasper mientras él le acariciaba el cabello suavemente, el, como si sintiera mi mirada, sus ojos azules, casi violetas, como los de Rosalie, se clavaron en mí. Me dio una mirada sincera como si tratara de decir ella me importa, de verdad, miro a Alice, quien disfrutaba tener así de cerca de Jasper, sonreía, y luego el me volvió a mirar, suspire con cansancio, para mí, ningún hombre era tan bueno como para estar con Alice, pero…Jasper se acerba mucho. Le di una sonrisa y un asentimiento, de cabeza pequeño.
Alice y Jasper siguieron en su mundo de me vale putas lo que esté pasando y siguieron abrazados.
Mire a bella y vi como tenía sus pequeñitas manos tapando su carita, para no ver cómo la gente en la película moría trágicamente sin un brazo o algo así.
Sonreí y solté una risilla, que ella claramente escucho, se quitó las manos de la cara y me miro como eres un puto yo como, el carbón que soy, sonreí con suficiencia.
Rodo los ojos y volvió a fijar su vista en la película.
Yo hice lo mismo y me concentre otra vez en la película, aunque no mucho, ya me al había visto, me aburría, íbamos a ver otra. Pero como Alice es una idiota "sin querer" tiro al otra película por la ventana, literalmente. Cogió el CD y lo tiro por la ventana. ¿Por qué carajos hiso eso? No tengo ni idea. Alice está loca, con lo de su "don" y tirando películas totalmente buenas por las ventanas no era el comportamiento más normal en una chica menuda de 17 años.
En fin, como estaba pensado en cosas como porque no tenía a Tanya entre mis piernas chupándomela, no me fije tampoco de que había pasado otra escena de terror.
Y tampoco me fije en que la cabeza de Bella en mi pecho.
Y tampoco me fije de que la sensación de su sentir su respiración ahí era realmente..
Putamente increíble ¿Por qué? No sé.
Luego de 7 segundos ella saco su cabeza.
Si, conté los segundos ¿algún problema con eso?
Y luego, tenía que volver a ser Edward carbón Cullen.
-que miedosa eres Swan, eso ni es real – dije burlonamente y me sentí satisfecho al ver como se sonrojaba.
-¿Por qué no te tiras por la ventana?
-Nha, te quitara el placer de mi compañía
Ella rodo los ojos como por quinceava vez en esta hora y me ignoro olímpicamente volviendo su vista al televisor.
-¡Tengo hambre!
Rodé los ojos, y luche contra la sonrisa.
-en el cajón junto al microondas hay un montón de bolsas con palomitas para microondas – Bella sonrió como niña pequeña ante la idea – pero ya que vas a ir, treme un tazón a mí.
-y a mí, Bells-y a mí.
-¿Qué? No soy vuestra sirvienta.
-deja de ser una perra, y hazme palomitas – ordene con falsa vozautoritaria
-y a mi
-y a mi
-ni siquiera piden por favor
-está bien – suspire dramáticamente – por favor deja de ser una perra y hazme palomitas ¡ahora!
Ella empezó a maldecir en voz baja se levantó y se dirijo a la cocina.
Como la película para mi era lo más aburrido del mundo saque mi iPhone del bolsillo y empecé a enviarle mensajes a Tanya sobre vernos mañana en un bar en Port Angels, al parecer muy famoso.
-¡Hey, toma tus malditas palomitas! – vi como Bella prácticamente me tiraba el tazón a las manos, casi se me cae, casi, pero tengo buenos reflejos.
-Tomen, idiotas – le entrego un tazón a Alice y Jasper que apenas le pusieron atención.
-si, como sea, gracias – contesto distraídamente Jasper.
Ella se tiro a mi lado, con su tazón de palomitas en sus manos y me di cuenta del que el de ella estaba más lleno que el mío.
Probablemente era un infantil inmaduro de mierda. Pero ahora me valía pitos.
-¿Por qué tu tazón esta mas lleno que el mío? – ella me miro ceñuda como diciendo ¿enserio vas a pelear por esto?– No es justo.
-deja de ser una nenita inmadura
Sin previo aviso metí mi mano en su tazón y cogí todas las palomitas que pude, me las embutí a la boca de forma ridícula y algunas salieron por las esquinas de mi boca.
-¡Hey! – grito ella con voz toda chillona, me reí de su carita enojada, parecía un gatito tratando de ser un tigre.
-está bien, lo siento – no, no lo sentía, adoraba ver su cara de porcelana roja de rabia, era tan divertido.
-¡cállense par de chillones! – escuche la voz de Jasper pero no me moleste en voltear.
-¡tú cállate ricitos de oro!
Alice y Bella soltaron pequeñas risitas.
Todos tragamos como osos las palomitas, y le robe unas a Bella sin que ella se diese cuenta, al finalizar al película todos nos levantamos del suelo a estirarnos porque, llevábamos como cuatro horas sin movernos.
-tengo que irme a casa – dijo Jasper mientras buscaba su chaqueta
-sí, eso ¡Vete antes de violar a mi hermana con la mirada! – grite por lo bajo.
-Cállate Edward – chillo Alice, y fue detrás de Jasper – pero no te puedes ir, Rosalie y Emmet se fueron en su jeep, yo te llevo – se ofreció rápidamente.
-¡No! Qué tal que…no, es muy tarde y Alice debe dormir – trate de buscar excusas, pero no encontré ninguna. Como no había sido muy buen hermanos la culpa me mataba así que empecé con el papel de hermano mayor que sobreprotegía a un duende.
Alice me miro, mal, pero luego su mirada fue suplicante, hiso un puchero y esa cosa con los ojos, que me convencía de todo, simplemente, el que no cediera ante Alice, no tenía corazón.
Pero, no, era muy tarde, y el bosque y, y todas esas cosas peligrosas ¿y si un oso los atacaba?
¿Un oso?¿no tienes más imaginación? Patético.
Cállate idiota. En todo caso solo me importa Alice, Jasper no, ojala que el oso le rompa el pene o algo así, para no pervertir a mi hermana.
-Edward, voy a ir, quieras o no. – antes de yo poder decir algo Alice cogió su abrigo las llaves de su porche amarillo y salió por la puerta con Jasper detrás.
-¡Mary Alice Cullen! ¡Ven aquí en este instante! – grite con voz de macho alfa pero como Alice es…Alice, me ignoro y alcance a escuchar a lo lejos el ronroneo del coche.
Gruñí y me deje caer en el sofá y me di cuente de que Bella seguía ahí tirada mirando un celular.
Oh..Perdón, mi celular.
-¡hey Swan! Dame eso – trata de quitárselo pero ella se apartó rápidamente con una sonrisa maliciosa.
-no lo creo Cullen, ¿Qué es lo que dice Tanya? – sonrió burlona mirando el celular – 'claro Eddienos vemos allí, ya quiero bailar contigo vamos a pasar una muy divertida noche, ya veras' – imito la voz chillona y molesta de Tanya en forma ridícula. Luche contra la sonrisa - ¿Eddie?¿así te llaman tus perras?
-dame el jodido celular y no habrá problemas, Swan
-y si no ¿Qué?
-ya veras
Me lance hacia ella, chillo de terror y trato de salir corriendo pero como yo soy más rápido la alcance al instante, ella empezó a gritar como una loca, así que puse mi mano en su boca reteniendo los sonidos. Le quite el celular de las manos y lo metí en mi bolsillo.
-no te metas conmigo, swanzana
Vi como ella abrió su boca para tratar de morderme como en la tarde, pero antes de que cometiera su malvado plan quite mi palma con rapidez.
-eres un idiota, Cullen. Estaba a punto de decirle a Tanya que tu eras Gay o bisexual y te jodiste todo mi plan.. Te voy a..
Antes de que Bella terminara la oración, todas las luces se apagaron y un fuerte trueno retumbo, anunciando una tormenta. Escuche como millones de gotas de lluvia caían es el techo.
Bella gimió de miedo y se abrazó a sí misma en busca de consuelo.
Fue ahí cuando lo entendí.
Bella le tenía miedo a las tormentas.
Y yo soy, probablemente el más idiota del mundo.
-¿le tienes miedo a las tormentas y a la oscuridad? Que niñita ¿Cuántos años tienes? ¿Ocho?
Cuando ella volteo y me miro lastimada, supe que la había cagado, y mucho.
-¿Dónde hay lámparas? ¿Cuándo va a venir Alice? No me quiero quedar aquí sola. Contigo.
-ya las traigo, y no se debe estar dejando a Jasper en su casa y ya debe venir.
Su voz fría y carente de emoción me helo la sangre. ¿Por qué soy tan carbón?
Porque eres un estúpido ¿Quién se burla de una chica que el teme a las tormentas? Ah sí, tu. Idiota.
Gracias, era lo que tenía que escuchar. Puto subconsciente.
El timbre de mi celular inundo al habitación y mi pantalón empezó a vibrar.
Saque el celular y vi que era Alice, conteste inmediatamente.
-Alice ¿Dónde estás? hay una tormenta y un apagón… ¿Qué? ….. ¿No puedes? …. ¿allá? …. Pero… ¿Rosalie? ….ok, pero dile al carbón de Jasper que se Joda … a mí no me importa si te gusta ….. ¿Jazz? Que Gay… ¡NO! ….ah, se me olvidaba ¿Qué hago con bella? Me odia…. no todos me odian…. Vale, si fui un idiota…. ¿a qué horas llegas mañana? … ok… ¡No! Compras no… pero….arg ¿tienes que chantajearme no? ….ok, adiós Alice, cuídate, y que Jasper no te ponga las manos encima ..Vale, cuídate.
-¿Qué dijo? – apenas pude ver el rostro de bella, la luz de la luna que entraba por los ventanales me dejaba verla solo un poco, note la preocupación en su rostro.
-cuando dejo a Jasper en su casa se desato la tormenta y a un árbol le cayó un rayo haciendo que tapara al carretera, se va a quedar en la casa de Rosalie hasta que lo quiten, tal vez venga mañana por la mañana.
-oh… - nos quedamos en un silencio incomodo – ¿dónde están las lámparas?
-¿eh? Ah, lo siento, ya las traigo.
Me guie por la poca luz de mi celular y fui hasta la cocina, en uno de los cajones estaban las linternas, cogí dos y regrese a la sala, donde bella, a oscuras buscaba algo en su mochila.
-¡hey! Toma – le lanche la linterna pensando que la atraparía, pero no. Se le cayó al piso. No pude evitar reírme cuando se él le salió de las manos.
-idiota.
-bueno, Vamos, voy a llevarte a la habitación de invitados.
-ok – bella encendió su linterna y me siguió escaleras arriba con su mochila en el hombro.
Llegamos al tercer piso, donde estaba mi habitación y la de invitados. Bella entro y se quedó murando la muy bella habitación decorada por Esme.
-es gigante, hasta baño tiene – anuncio asombrada.
-SIP, Esme se emociona con la decoración, estudio diseño de interiores
-oh..
-bueno, adiós, mi habitación es al de al lado, ojala sueñes conmigo – le guiñe un ojo antes de salir por la puerta y dirigirme a mi habitación.
.
.
No podía dormir, simplemente, no podía. Los truenos eran muy fuertes y mi estúpido cerebro no paraba de mandarme imágenes obscenas de Alice y Jasper.
Lo intente todo. Dar vueltas, cambiar la almohada por el lado frio, tirarme al piso, escuchar música clásica con audífonos, pensar sobre la vida.. ¡hasta contar leones!
¿no serían ovejas?
Nhaaa las ovejas son muy gays. Son para niñas. Además, están muy vistas.
Me moleste y baje a la cocina por un vaso de leche tibia, dicen que eso sirve.
Cuando llegue a la primera planta me di cuenta de que las luces estaban encendidas, entre a la cocina con el ceño fruncido y me encontrar con bella sirviendo agua en un vaso de espaldas.
Tenía un pijama color lila, solo era un pequeño short y una camisa de tiritas. Me sorprendí a mí mismo al quedarme viendo como idiota sus níveas y largas piernas.
Me acerque sigilosamente sin que me notara y cuando tuve al oportunidad…
-¡BOO! – grite fuerte haciendo que se sobresaltara y que soltara un gritito agudo.
Cuando volteo y me vio sonriendo burlonamente me pego en el brazo. No me moví un centímetro.
-eres un carbón que asusta a pequeñas niñas inocentes hijas de jefes de policías
-si, como sea. Gracias por el cumplido. Linda pijama por cierto.
-de nada ¿Qué haces aquí? ¿No se supone que deberías estar teniendo sueños húmedos con Lauren o algo así?
-emm yo nunca tendría sueños humedos con Lauren. Y te recuerdo que esta es mi casa.
-bueno, si ya ¿entonces para que bajaste?
-no puedo dormir, cuando cierro los ojos solo me imagino a Jasper sobre Alice, y eso no es muy sexy. ¿y tu?
-las tormentas no me gustan.
-¿te da miedo?
-no.
-¡oh vamos! Prometo no burlarme de ti
-no es eso, es que.. – y se calló abruptamente y un gesto frío y osco apareció por su rostro.
-¿Qué pasa?
-nada que te importe – ene se momento salió de la cocina con pasos firmes.
¿y ahora que le pasaba?
Nadie entiende a las mujeres.
debe estar en sus días.
seee eso debe ser.
Bella
-Edward…¿estas. Cocinando?
-em..No.
Rodé los ojos por su muy idiota respuesta.
Acababa de entrar a la cocina, y ¿con que me encontré?
¡a Edward playboy Cullen, cocinando! ¡Cocinando! O bueno…haciendo el intento.
-¿Qué cocinas? ¿carbón o qué?
Me desperté hace casi 15 minutos, en una habitación, que no era mi cuarto, esta habitación era demasiado linda. Y ordenada, para ser mía, era al habitación de invitados.
Me había cepillado los dientes, y había caminado lentamente hacia la habitación de Edward, para asustarlo o algo, él debe ser ese tipo de vagos que duermen hasta las 12 pero a medio camino un olor llevo a mi nariz.
Algo se quemaba.
Había bajado como loca las escaleras, y me tropecé, y me caí.
El piso siempre gana. Idiota. Hijo de su… Mama piso.
En fin, y cuando llegue a la cocina imaginando algo como. No sé, un perro en el fogón o algo así.
Pero, no. Edward estaba quemando algo. Tal vez era brujo como Alice. O solo estaba cocinando.
Naaah debe ser brujo. Eso explicaría su cabello raro.
-No..Estoy cocinando. Huevos.
-espera ¿Qué? ¿Huevos? ¿Por qué?
-pues…¡para desayunar, idiota!
-No, ¿enserio? La verdad pensé que eran para nadar. O para tu cabello.
Vale, tengo una obsesión con su cabello. ¡Pero es que es tan raro!
Me acerque hacia él y mire sobre su hombro sin que él se volteara. Había una especie de cosa marrón en un plato. Hice una mueca de asco.
-em.¿es comestible? ¿Seguro que no nos dará diarrea o algo si lo comemos?
-¡Así son las mujeres! Uno trata de hacer algo…bueno, como el desayuno y se lo cagan todo con sarcasmo-man¿sabes qué?¡Nunca volveré a hacer huevos! ¿Escuchaste? ¡Nunca! ¡jamás! ¡morirás sin haber probado mis huevos!– se volvito rápidamente mirándome a los ojos, mientras hacia una pataleta.
Lo mire y me empecé a reír. Porque.. Edward tenía 5 años. Y parecía que estaba a punto de vomitar.
-¿Por qué putas te estas riendo? ayer estabas toda molesta conmigo por lo de las tormentas, y te pusiste toda molesta por nada.
Pare de reír y lo mire feo.
-¿molesta? Perdón, tú Te estabas riendo de mí.
-¡No es cierto! Solo te pregunte si le tenías miedo a las tormentas y tú te pusiste toda hormonal y te fuiste como la perra amargada que eres – se cruzó de brazos y puso su cara de soy un ogro, soy sherk en versión sexy.
-espera, ¿hormonal?
-sí, ¿estás en tus días?
Lo mire con una ceja alzada, y luche contra la sonrisa.
-vale, olvídalo. Pero. Nunca. Pero nunca. Jamás le digas a una mujer que está en sus días. Si no te pegara una cachetada. Yo no lo hago porque sé que tu nivel de idiotez no tiene límites.
Me miro. Primero serio, luego confundido, y luego asintió con la cabeza, para luego sonreír torcidamente.
-ok. Tranquila, yo estoy acostumbrado que tú seas una perra amargada.
Rodé los ojos y sonreí. Ya estaba acostumbrada a que llamara perra a todo ser viviente que le dijera l verdad.
-ok. ¿Qué abominación estás haciendo en la cocina? ¿Sabes? Eso puede ser una cosa toxica o algo.
-no. Son solo unos huevitos que se broncearon más de lo normal y se volvieron africanos.
Lo mire con cara de ¿es enserio?. Él se encogió los hombros y sonrió.
Luego de botar a la basura los huevitos africanos, limpiamos la cocina para empezar a hacer el desayuno.
-¿enserio no sabes cocinar nada?
-Nop. Oh bueno, ¿el cereal y el agua con hielo cuentan?
-No. ¿y Alice? ¿Ella sabe cocinar, no?
-Nop. Esta demasiado ocupada gastando la tarjeta de crédito de Carlisle y pensando en cómo violar a Jasper, no le queda tiempo para cosas tan inservibles como cocinar.
Ambos nos reímos. Porque así era Alice, pero así la amábamos.
-¿y quién cocina en esta casa?
-Esme. Esme hace el mejor pai de manzana que pueda haber en estos lares.
-okey. ¿Dijiste lares?
-sep. Jasper me enseño esa palabra.
-vale, ¿y si Esme no está? ¿Qué, comer cereal y hielo hasta reventar?
-em…no. Bella. Existe algo que se llama domicilios y comida para microondas. No sé si los conozcas, ya que estas acostumbrada a comerte las rosquillas del jefe Swan.
-Calla Cullen. O te are comer los huevitos bronceados de la basura.
Prepare con la inútil ayuda de Edward unos huevos revueltos, también tostadas y chocolate.
Comimos entre bromas y anécdotas.
-cocinas muy bien, Swan. Deberías ser mi puta. Para así cocinarme un buen chocolate después de tener sexo salvaje.
-no gracias, eso se lo dejo a Tanya o Lauren.
-Tanya apenas sabe lo que es una cuchara. Y Lauren, es Lauren. Además sus manos deben estar untadas de espermatozoides y también su boca. Y su..
-vale, ya entendí. Gracias por esa detallada explicación.
Sonrió burlón y me saco la lengua. Pospuesto que yo también lo hice.
Luego de gritarnos insultos mutuamente, ambos subimos al piso de arriba para bañarnos y cambiarnos, ya que Alice no se demoraba en llegar.
Me tome una ducha de unos..15 minutos. El agua me relajaba. Bañarse en el lujoso y super limpio baño de los Cullen definitivamente es la onda.
Cuando Salí envuelta en una toalla, ¿con que me encontré?
Con un Edward. Mojado. Con una toalla hasta la cintura. Con unas góticas bajando por su asquerosamente esculpidos músculos. Con el cabello mojado y más oscuro de lo normal. Con sus ojos verde esmeralda, que estaban más oscuros de los normal, también. Y con una malditamente sexy sonrisa torcida. Y burlona. Y arrogante.
-¿te gusta lo que vez, Swan? Tómame una foto, esas duran más.
Rodé los ojos y lo mire irritada, luchando contra las ganas de ver su estúpido cuerpo perfecto. Y su trasero. Y su todo.
-¿Qué quieres Cullen? Ni siquiera me puedo tomar un baño sin que tu vengas a pedir me ayuda.
-solo necesito papel, muévete.
-¿no podías primero cambiarte y luego venir por el papel? ¿o ir abajo y buscar en una de las almacenas, o a otro baño?
-no. ¿Qué tal si mientras me cambio me dan ganas? ¿o, que tan si..se acaba mi papel? Además, tenía que venir a tu baño o moriría.
-¿no se te ha acabado aun?
-Nop. Pero, se puede acabar, quien sabe, tal vez se lo lleve el perro.
-aquí no hay perros.
-no me importa.
Camino delante de mí y entro al baño. Cerré los ojos fuertemente para no mirarle el trasero. Su lindo trasero.
Cuando sentí que ya habían salido los abrí y me lo encontré mirándome burlonamente.
Salió de la habitación pero antes de salir por la puerta volteo y me miro a los ojos.
-¿cierto que tengo un lindo trasero? – me guiño un ojo y salió.
Maldito Edward puto Cullen y su poder de leer mentes.
.
.
-¡Ya llego por quien lloraban! – el grito de Alice retumbo en toda la casa. Edward y yo volteamos para ver a Alice entrado por la puerta, acompañada por Rose, quienes corrían hacia nosotros.
Alice y rose me abrazaron empujando a Edward. Quien puso cara de me vale pitos y siguió viendo su documental sobre animales.
-¡Wii! ¡Bella, vamos a ir de compras!
Mis ojos se abrieron y las mire aterrada.
-No, ¡por favor, no!
Ambas sonrieron maliciosamente como el gato de Alicia en el país de las maravillas. Me asuste. Mire a Edward en busca de ayuda, pero el solo me sonrió burlón y me enseño su dedo corazón.
-púdrete Swan. Eso te pasa por decirme idiota.
.
-¡no quiero ir! ¡no quiero! ¡ayúdame papi! ¡te necesito! Un duende y una Barbie, me secuestraron.
-¡cállate, Swan! ¿tú crees que yo estoy feliz?
Alice y Rose soltaron risitas cómplices.
Después de rogar, y humillarme completamente, para que no me llevaran de compras, pues sabía que Alice era un monstro, no me quería imaginar con Rose, en fin, grite y casi lloro, mientras el idiota retrasado de Edward se reía, al final no sirvió de nada, y ambas me metieron a la fuerza en el porshe amarillo de Alice.
Edward se reía a carcajadas y yo lo miraba de al manera más fea que existe.
Me reí en su cara y le saque al lengua cuando Alice también lo obligo a subirse.
.
.
-Like a virgin.. –Alice y Rosalie cantaban a todo pulmón la canción y se movían al ritmo de la tonada, Edward y yo rodamos los ojos al mismo tempo y soltamos bufidos.
-¡Touch by the very first time!¡Like a virgin…! –cantaron tan alto y tan desafinado que casi me tiro por la ventana si no estuviera cerrada.
-¡Cállense! – pero Alice y Rosalie lo ignoraron y siguieron cantando la canción en árabe o algo así. No se la sabían.
-¿Qué pasa sexwdard? ¿Acaso te molesta la competencia?
Todos en el auto reímos ante el comentario de Rosalie menos Edward gruñón Cullen
-gonna give you all my love, boymy fear is fading fast
El cuerpo de Edward se abalanzo hacia adelante y en un movimiento ninja saco el CD del estéreo y lo tiro por al ventana delantera, para luego sentarse con toda la naturalidad a mi lado en el asiento de atrás.
-¡Edward! ¡Era mi Cd de Madonna! – el grito de Rosalie nos sobresaltó a todos. Aún seguía conduciendo, y no quitaba la vista de la carretera.
-¿sabes lo poco que me importa, no? – Edward se encogió de hombros quitándole importancia.
-Cabron de mierda.
-Gracias por el cumplido, Barbie.
-De nada, cabello raro.
-mi cabello no es raro.
-si lo es – Dijimos Alice y yo al mismo tiempo lo que ocasiono risitas.
-bueno como sea, Alice ¿tú y Jasper…ayer..?
-¡Wow! ¡Edward Cullen no puede decir la palabra sexo a su hermana menor! ¡tengo que poner esto en twiter!
-Cállate. Rubia teñida.
-tu y yo sabemos que soy rubia natural.
-aja. Si claro. ¿Alice?
-Tranquilo, Ed. Tu hermana no es como tú. Que folla con la primera persona del sexo opuesto. Despreocúpate. – dijo Rose desde adelante.
-Rose, tiene razón, Edward. No es por anda…pero yo no tengo esa sangre de puto que tú tienes.
-pero. La canción..
-¿Qué tiene que ver la canción? Yo no canto todo lo que siento.
-Claro que si lo haces. Cuando Jackson volvió con Ashley te la pasaste cantando Taylor Swift en tu habitación.
Casi puedo ver como Alice se ruborizo.
Rosalie soltó una carcajada, y yo no pude evitar hacer lo mismo.
-¿enserio, Alice?
-pero. Tenía 15 años, estaba en mi etapa de Taylor Swift, y pensaba que Jackson me había termino, aunque técnicamente no éramos nada, pero en fin, fui inmadura. Por lo menos no pase por la etapa emo como tu ed.
Rosalie y yo nos reímos.
-¿tuviste una etapa emo? – le pregunte muerta de la risa.
-y también tuvo una etapa de metalero y antes de descubrir el sexo, era un friki que se la pasaba jugando en su computadora de friki.
Todas las mujeres en el auto soltamos una carcajada.
Y Edward como es un ogro amargado hiso una mueca y se cruzo de brazos.
-¿y no tuvo una etapa Gay o de indecisión sexual? – pregunto Rosalie, tratando de contener la risa.
-¡Cállate perra! Y no no la tuve. Además lo de ser friki, fue como a los 11 años, Ni siquiera sabía masturbarme.
Nosotras volvimos a reír y Edward se enfadó más.
¿ya mencione lo gracioso que se ve molesto? Creo que sí.
El resto del viaje nos la pasamos riendo y riendo de Edward.
-¡Ya! ¡Llegamos! – grito Alice mientras salía por la puerta.
-¡nooooo! ¡No quiero ir! ¡Vallan ustedes! yo me quedo aquí, es cuchando a Madonna.
-si swanzanano va. Yo tampoco.
-vámonos par de chillones de mierda.
Rosalie saca Edward y Alice me saco a mi ¿mencione que a pesar de ser un duende, tenía la maldita fuerza de hulk?
Entramos arrastrados al centro comercial y Alice y rose se emocionaron y chocaron sus palmitas todas felices y emocionadas.
Mientras Edward y yo rodábamos los ojos y hacíamos muecas.
Odio a todo el mundo.
Las compras apestan.
Edward emo apesta.
Todo apesta.
-¡vamos! – Alice y Rosalie me arrastraron a la primera tienda que había. Estaba decorada muy elegantemente con colores rosa y negro.
-pero. Pero..
-pero nada ¡cállate y mídete ropa!
Voltee atrás en busca de algo, yo que se, alguien, algún caballero de brillante armadura que me rescatara de estas dos brujas.
Pero.. al carajo todo. Solo estaba Edward riéndose de mi cara y señalándome con su dedo.
Odio a todo el mundo.
…
Después de.. ¿Tres horas? ¡Tres horas! ¿Qué carajos tienen Alice y Rosalie con las compras?
A próxima vez me contagio de varicela o algo así para no ir.
Después de salir de la..¿séptima tienda? Edward y yo le rogamos a Alice que nos dejar comer. Ella acepto de mala gana.
Edward se veía chistoso cargando todas las bolsas mientras caminábamos. Me reía de el silenciosamente mientras Alice y Rosalie hablaban de blusas y vestidos.
-emm ¿podrían ayudarme, no?
-podríamos, pero no queremos, para eso viniste.
-Swan ¿te eh dicho lo muy perra que eres, no?
-sip. Gracias. ¿yo te eh dicho lo puto que eres?
-por supuesto que si.
Llegamos a nuestra mesa y Edward por fin soltó todas las bolsas y soltó un exagerado suspiro.
Pedimos nuestra comida y nos enfrascamos en una conversación sobre cosas tribales.
-Oh, ¿necesitas ayuda, linda? – Edward le sonrio a la chica rubia que iba pasando y a quien se le habían caído 'accidentalmente' todas sus bolsas de ropa interior.
-Muchas gracias – la chica sonrió mientras Edward recogía las bolsas mirándola a los ojos y sonriéndole torcidamente.
-de nada, siempre hay que ayudar a una hermosa damisela en apuros – Edward le enrego las bolsas y ambos seguían sonriéndose como: 'hey ¿follamos?'
Rosalie, Alice yo rodamos los ojos.
-gracias, me llamo Ana.
-Edward.
Ambos se miraron a los ojos coquetamente.
Idiotas.
-No tengo todo el día ¿van a darse los números? ¿Van a programar una cita para follar? ¡Decídanse!
Creo que la chica se ruborizo un poco y Edward trato de no reírse en su cara.
-Rose, ¿podrías dejar de ser tan. Descortés con la señorita que se encuentra? – la voz de Edward, sonó tan…falsamente caballerosa, que casi, Casi, me lo creo.
-¿Ana? – la chica asintió un poco asustada, por la mirada azul de Rosalie - ¿Te acostarías con este chico?
La chica no respondió. Su cara se volvió totalmente roja.
Mírale el lado bueno ¡tú no eres la única manzana! ¡yay!
La chica miro al piso avergonzada. La entendía. Si decía que si, quedaría como una perra. Y si decía que no, supondría que no le gustaba Edward.
Sentí lastima.
Ah, y ¿Qué hacía Edward en estos momentos? Esperar una respuesta. Apuesto que se reía mentalmente de la pobre Ana.
No me sorprendió ver que sus ojos eran burladores hacia Ana. Pero si me molesto.
-Ana, ¿sabes? Es mejor que te vallas. Edward es un puto de mierda, no te merece. Que su cabello raro y sus ojos raros, no te confundan, es mejor alejarse de él. Solo busca meterse entre tus piernas.
Cuatro pares de ojos se clavaron en mi al decir estas palabras.
Alice me miraba sorprendida.
Rosalie entre una combinación de orgullo, pero un poco de molestia.
Edward me miraba entre molesto y sorprendido.
Y Ana me miraba sorprendida y creo que también agradecida.
Ana agarro sus bolsas y sin mirar a nadie en especial se fue. Totalmente sonrojada y avergonzada.
-¿Por qué putas hiciste eso? – Edward se sentó a mi lado y me miro molesto.
Todos se quedaron mirándome esperando una respuesta.
-¿Qué? La pobre chica estaba cohibida, Rose ¿Por qué le hiciste esa pregunta? ¿Te paraste a pensar, como se sentiría ella? Si decía que si quedaría como zorra. Y si día que no, como si no le gustara Edward. Y tú – señale a Edward –deja de buscar culos para follar. Llama a Lauren, o a Tanya, o a Jessica, yo que sé. Deja de ser un puto cabron. Gracias.
Todos, me miraron sorprendido. Incluso yo me sorprendía mi misma, mi voz sonó fuerte y decidida ¡Le dije puto cabron Edward! ¡Yo nunca digo groserías! O bueno, no antes de juntarme con Edward.
-Bella tiene razón. Edward, metete con una perra. No con una niña que apenas se ah acostado con alguien en toda su vida.
-Bells creo que tienes razón. Tal vez, fue un poco cruel, y mala.
-¿ah sí? Pues, yo no me disculpo ¿Por qué? Además, es mi vida, mis conquistas, mis problemas. ¿Por qué se tiene que meter? Y no se preocupes hoy en la noche me follare un par de lindos culos y seré feliz. Tal vez me al mamen..
Todos rodamos los ojos.
Edward soltó una risita. Lo miramos interrogantes.
-el comportamiento de Ana me recordó mucho a Bella.
Alice y Rosalie rieron.
Traidoras.
Y para colmo, Edward pellizco una de mis mejillas sonrojadas.
.
.
Después de comer, y que Edward guardara el número de una chica pelirroja, nos fuimos otra vez a la casa Cullen. Donde estaban Jasper y Emmet tirados en el sofá comiendo hamburguesas, y gritándole al televisor.
-¡Emmet! – Rosalie grito abriendo sus brazos esperando un abrazo de parte de Emmet.
-¡osita! – Emmet grito devuelta y corrió hacia rose, rodeándola con sus brazos y besándola.
Alice cogió la oreja de Emmet y lo arrastro lejos de Rosalie, quien hiso un puchero.
-¡Ah no! Las chicas nos vamos a cambiar, hoy vamos a salir.
Alice y Rosalie gritaron con júbilo. Yo hice mala cara.
-¡vamos, Bella!
Me arrastraron escaleras arriba mientras yo gritaba y los chicos se reina de mí.
.
.
-¿Rose, labial rosa, o rojo?
-definitivamente rosa.
-sí, tienes razón.
-Bella, ¿ya terminaste?
-sí, ya algo. – dije en voz alta, para que me escuchara detrás de al puerta. Solté un suspiro llenándome de valor.
Abrí la puerta del baño con los ojos fuertemente cerrados, no que ir a verme en el espejo. Me daba miedito.
-abre los ojos, no seas cobarde – la voz de Rosalie se escuchaba bastante cercana…pero no los abrí.
-Bella, te vez fantástica, ¡mírate! – exclamo Alice con entusiasmo.
Abrí los ojos lentamente.
Entonces había otra chica en el espejo.
Era realmente muy linda. Tenía un largo cabello castaño, el cual caía en hondas sobre sus hombros. Sus ojos chocolate se veían más intensos por el delineador y sus pestañas enmarcadas. Sus labios eran de un rosa suave los hacían ver carnosos y apetecibles. Traía un vestido color azul rey, totalmente ceñido a sus curvas con un escote en corazón sexy, pero no vulgar; le llagaba hasta medio muslo. Sus cremosas piernas se veían más largas gracias a los tacones color dorado.
Era realmente linda.
Idiota linda.
¿Eres retrasada o te haces? ¡Eres tú!
Oh. ¡Soy yo! ¡No me veo espantosa!
-¿Qué te parece? – la voz de Alice sonó insegura.
-me encanta. Gracias chicas. – Alice y rose me sonrieron abiertamente, no me había fijado que las dos ya estaban vestidas y maquilladas también.
Me acerque a ellas y las abrace, ellas me devolvieron inmediatamente el abrazo.
-¡Vamos a llegar tarde, apúrense! – el grito de Edward sonó por toda la casa. Nosotras soltamos risitas.
-¡Espérate, idiota! ¡Tanya no se la va a chupar a nadie más que a ti! – grito Rosalie de vuelta. Casi puedo ver a Edward mostrarle su dedo corazón.
-¿bajamos? – pregunto Alice dulcemente.
-claro, solo déjame terminar de ponerme mi labial – dijo Rosalie.
Rosalie llevaba un vestido color negro de hombro descubierto, era ceñido a sus curvas y le llegaba a medio muslo. Tenía unos tacones súper altos color rojo sangre. Su rubio cabello caía en ondas llegándole casi hasta la cintura, sus ojos azules estaban delineados, y sus pestañas se veían aún más largas, tenía una sombra color negra y un labial rojo sangre. Rosalie era la viva imagen de la sensualidad. Cualquier chica que la viera sentiría envidia.
Por otro lado, Alice tenía un vestido color morado con escote en v y con la espalda descubierta. Unos tacones color Plateado. Su cabello igual que siempre, y sus ojos estaban delineados y sus pestañas enmarcadas, tenía una sombra color negro y sus labios eran de un rosa suave, igual a los míos y unos tacones plateados.
-vamos – Rosalie termino y las tres caminamos escaleras abajo con los brazos en forma de gancho.
Bajamos la escalera de manera triunfal. Los chicos veían algo en la televisión y hablaban entre ellos, Edward se había cambiado y se había puesto una camisa Roja, unos vaqueros gastados, unos convers Negros y una chaqueta de cuero negro.
Rosalie se aclaró al garganta.
Sentí tres pares de ojos. Me ruborice profundamente.
-Wow – Emmet suspiro mirando fijamente a Rosalie, quien le sonreía coquetamente.
-Rosalie camino de forma lenta y sensual hacia su novia y se plató frente a él. Emmet la agarro de la cintura y ambos se plantaron en un apasionado beso.
Okey. No voy a ver porno en vivo.
Jasper miraba a Alice como un ciego mira al sol por primera vez. Alice estaba sonrojaba y tenía una sonrisa tímida. Camino lentamente hacia Jasper, no tan exagerada como Rose, llego hasta él y ambos empezaron a hablar en susurros totalmente sonrojados.
Casi rodo los ojos. Casi.
Mis ojos se encontraron con los de Edward. Quien me miraba como una estatua. Y puedo casi jurara que sus ojos era de un negro carbón. Cuando me miro a los ojos rápidamente aparto la mirada.
Por un segundo, solo un segundo. Puedo casi jurar que me miro como Emmet estaba mirando a Rosalie.
-Muy bien, ustedes dos – señalo a Emmet y a Rose – por favor, que no pase lo de ayer, necesitan llegar al bar vestidos, y no con leche por todas partes. – Rosalie rodo los ojos y Emmet gruño – y Alice, Jasper, por favor, no se coman con la mirada, Jasper, que no se note lo mucho que te guste mi hermana, y procura no desvestirla con los ojos, y Alice, deja de mirarle el trasero a Jasper, no es algo lindo.
-y Edward, procura que antes de que lleguemos al bar, no haberle quitado el vestido a Bella y follarla sin piedad, por favor. Ella merece algo mejor que tu ¿sabes? – Rosalie dijo mirando a Edward fijamente.
Edward se encogió de hombros.
-¿Qué? Es solo que es la primera vez que la veo sin esa horrible ropa holgada. Además, hay mejores, dejen el drama. – hizo un gesto de arrogancia y salió por la puerta.
Nadie lo noto. Pero sus palabras me hirieron.
Solo un poquito. Casi nada.
Maldito.
