Ohayou! Bien, acabo de terminar éste cap que estoy seguro desean leerlo. No he ido a clases puesto que la situación de mi país (Venezuela) no está muy buena, ayer oí disparos cerca porque de paso vivo en Valencia/Carabobo, mi casa no está muy lejos de la Cedeño justo donde se hacen marchas y por supuesto donde llega la guardia nacional a disparar e.e. Yo como honorable cobarde no salgo ni al porche de mi casa, y claro, mucho menos voy a la escuela. Y aunque quiera ir a marchar (Que aunque no lo parezca, sí quiero) No me dejan (Tampoco es que yo haga MUCHO esfuerzo en insistirle a mi mamá XD). Amo mucho mi país y espero que esto se solucione *A* (Aunque parece que el problema se va a agravar y vamos directo a una Guerra Civil ¬¬*).

Para las personas que leen mi fanfic "Un talento sin conocer", quiero hacerles saber que ya estoy haciendo la conti. Pues debo aprovechar el tiempo que tengo en casa porque estoy segura que si esto sigue así mis vacaciones de Julio se van a la mierda TT-TT.

Sin más, espero que os guste el cap :D


Al estar solo, el azabache abrió sus ojos. Había estado fingiendo dormir todo este tiempo

-Por qué nunca me hablabas cuando estábamos en la escuela? Me tenías miedo?-susurró, como si Tsuna pudiera oírle decir eso y responder

Después de eso, se quedó dormido.

(Al día siguiente)

El pequeño fue abriendo sus ojos, encontrándose con un castaño acostado a su lado. Durmiendo plácidamente mientras él le miraba fijamente, estaban tan cerca que Hibari podía sentir la respiración cálida del mayor sobre su rostro. Quiso hacerse a un lado, echándose hacia atrás; pero estaba contra la pared y Tsuna estaba en la orilla.

Por su mente pasó la idea de empujar al castaño y tirarlo de la cama, era lo mas prudente. Pero no pudo, sus ojos se quedaron observando el rostro del mayor. Embelesado.

Si lo pensaba mejor, el castaño casi no había cambiado durante los últimos diez años, seguía teniendo esos grandes ojos color miel, aun poseía ese abundante pero suave cabello, y su piel albina seguía teniendo ese toque canela. A pesar de ser un niño, sabía lo que quería y conocía perfectamente sus gustos, extrañamente aun estaba confuso, y todo por culpa de la persona que tenía enfrente. El Tsunayoshi de su época sin duda era mas cobarde, y obviamente no sabía nada de luchas; pero desde hace algunos meses que se sonrojaba levemente cuando el chico le sonreía, fuese una sonrisa sincera o de nervios. Y ciertamente la compañía del castaño le agradaba, y ahora, conociéndolo diez años después; le daba el mismo sentimiento que tenía con el Tsuna de cinco años, estaba claro el hecho de que sentía algo por ambos Tsuna. Pero...Qué era?.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando dicha persona abrió sus ojos, los cuales se ampliaron con sorpresa al ver que le estaban mirando.-Hi-Hibari-san!-dijo el castaño.

-Hmp-el azabache se sentó y luego miró al castaño-Podrías quitarte? No puedo salir si tu estas arrinconandome-dijo el menor.

El castaño asintió y se bajó de la cama para darle paso a su cargo-Herbívoro, tengo hambre. Hazme algo de comer-dijo mirando fijamente al mayor.

-P-pero Hibari-san, mi mamá que debió haber hecho el desayuno-se quejó.

Hibari entrecerró sus ojos-Dije que quiero que me hagas algo de comer. Que tú lo hagas-aclaró.-O quieres que te muerda hasta la muerte?-preguntó el niño. Tsuna rápidamente negó.

-No gracias, ya le hago su desayuno-y en menos de lo que canta un gallo, tsuna yacía en la cocina.


(En el piso de abajo)

No le había dado tiempo de siquiera cambiarse el pijama, lo peor del caso es que ni sabia cocinar bien. Lo único que le salían aceptables eran los onigiris, pero sin la ayuda de su madre probablemente quedaría la casa. Y el caso no acababa ahí, no, es que su madre junto con los demás hablan salido a comprar comida para el almuerzo, le dejaron el desayuno hecho; pero Hibari no quería uno hecho por su madre!.

Suspiró, agarró el teléfono y lo colocó cerca suyo, era mejor llamar a los bomberos inmediatamente cuando se queme la casa., al menos podrían salvar algunas cosas.

Buscó entre los cajones arroz, al encontrarlo lo puso en una olla con agua y comenzó a revolverlo hasta que él agua se tornó blanca, sacó la sustancia del recipiente dejando solo el arroz, y volvió a echarle agua para nuevamente masajear el arroz. Repitió todo hasta que el agua se hizo transparente, o eso le dijo su madre la primera vez que le enseñó.

Hizo todo lo demás y a la media hora ya tenía los supuestos onigiris con una apariencia...Amorfa. Bien, él no era bueno moldeando.

Suspiró de nuevo y colocó las 'cosas' en un envase, ojalá le organicen un buen funeral, porque estaba seguro de que cuando Hibari viera los tales onigiris le mataría, si es que él no se suicidaba antes para tener una mejor muerte.

Al llegar al cuarto casi pega un brinco, Hibari estaba sentado en el borde de la cama, suponiendo que antes estaba mirando fijamente la puerta y ahora observaba profundamente a Tsuna.

-Qué esperas? Entra-ordenó el azabache mirando a Tsuna, éste asintió y se dirigió con paso dudoso hacia el menor.

-...A-aquí tiene sus onigiris Hibari-san-comenzaba a sudar frío, estaba preparado para recibir una patada, solo deseaba que no fuera en la cara. El futuro prefecto observó el envase descubierto que revelaba algo parecido a algo sin forma que a simple vista se veía realmente extraño y si no supiera que lo había hecho Tsuna, pensaría que era de origen dudoso y se lo lanzaría en la cara a cualquiera que estuviese cerca. "Eso" aparentemente estaba cubierto de arroz, confirmando sus creencias. Eran lo onigiris.

Hibari se levantó y se acercó a donde estaba el castaño, agarró uno de los onigiris y empezó a comérselo. El arroz se desmorona solo, lo más seguro es que haya abierto la olla para mirar si el arroz ya estaba listo; lo cual es indebido, el interior estaba relleno simplemente de atún con un poco de mayonesa. A pesar de todo, estaba delicioso...

-Hmp-sin previo aviso agarró el envase entero y se sentó nuevamente en la orilla de la cama para terminar de comer. Era muy rico, pero la pregunta era el por qué; miró a Tsuna y lo notó con una sonrisa de sincera felicidad dibujada en el rostro, eso hizo que para él el onigiri fuese más sabroso.

-Le gustó Hibari-san?!-preguntó emocionado.

El azabache que cerró los ojos para disfrutar de la comida, abrió solo uno-Si-dijo cortantemente. Observando la notable felicidad de Tsuna.

Se oyó como la puerta de la casa fue abierta-Tsu-kun! Ya llegamos-llamó su madre.

-Bienvenida a casa!-gritó para que su madre le oyera, bajó al primer piso recordando que él no había desayunado, y se dirigió a la cocina; donde su madre le había dejado tanto el desayuno de él como el de Hibari.

-Tsu-kun, porque no has comido?-preguntó preocupada Nana mientras veía como su hijo entraba y se sentaba a comer.

-Es que me acabo de levantar-dijo riendo nerviosamente. Además de que Reborn y Lambo habían llegado, eso significaba que tenía que comer rápido.

Se escuchó un llanto a lo lejos, Tsuna volteó su mirada y se encontró con un Lambo corriendo a toda velocidad hacia él. Literalmente escupió la comida que tenía en la boca y se iba a levantar e irse corriendo, pero el niño se le lanzó encima y le hizo caer

-L-Lambo, suéltame-le pidió al menor. Este solo apretó más su pierna entre sus brazos.

-Dame-Tsuna entrégale la Bazooka a Lambo-san-ordenó el de afro mientras los moco y lagrimas empapaban su rostro, el cuál limpió con el pantalón del pijama de Tsuna.

-Ey! No te limpies en mí!-Se quejó el castaño.

-Lambo necesita la Bazooka p-porque R-Reborn…-El niño fue interrumpido al recibir una patada en la cara y salir volando, golpeándose en la pared en el acto.

Tsuna vio al agresor de Lambo, y era nada más y nada menos que Reborn, quien miraba con cierto enojo al del traje de vaca.-D-debo c-calmarme…-Después de decir eso, el menor soltó su llanto.

-Reborn! Mira lo que hiciste!-Ahora todos se quedarían sordos.

-Dame-Tsuna, como yo soy un gran tutor y tú un gran idiota, te enseñaré como tranquilizar a un niño-Dijo sabiamente el bebé-Cuando un niño llora patéalo.-Dijo pateando a Lambo, quien por el asombro del golpe dejó de llorar.-Y si se tranquiliza, igualmente patéalo-Dijo volviendo a patear al niño, que ésta vez quedó inconsciente.

Si, ese mismo era su sádico y nada tierno tutor. A veces pensaba que Reborn no había venido a enseñarle cómo ser un jefe mafioso, sino a ser un sadomasoquista; esa era una de las respuestas más lógicas que encontraba.

Se levanto silenciosamente, tranquilamente suspiró, miró todo su contorno, y echó a correr lo más rápido que pudo!. Al diablo el desayuno, él amaba mucho su vida como Dame-Tsuna!.

Por primera vez en sus quince años de vida no se tropezó al tratar de huir, y se sentiría orgulloso si no hubiese dejado a Lambo a manos de Reborn. Tampoco es que fuese a devolverse e ir a salvar al niño, no es lo suficientemente suicida para hacerlo.

Entró a su habitación y notó que Hibari se había quedado dormido, el envase donde estaban los onigiris se encontraba vacío. Al parecer se le gustó, aunque no se veían nada bien.

Se sentó en el suelo apoyando su espalda en la cama. Suspiró, Lambo quería la bazooka para poder invocar a su 'yo' de quince años, pero ésta estaba dañada y Giannini no puede volver a Japón para repararla. Dentro de no mucho sería la reunión, y sentía que algo iba a ocurrir.

Aun tenía puesta el pijama así que se levantó para ir a cambiarse, además de que tenía parte de los mocos y lagrimas de Lambo en su ropa. Hizo la mayor cantidad de silencio que pudo, conocía perfectamente el sueño tan liviano que Hibari tenía.

Tuvo un leve presentimiento, aunque no le prestó la atención y continuó con lo que estaba haciendo hasta que terminó. Se giró y se encontró a una niebla al lado suyo. Estuvo a punto de pegar un grito cuando de esa niebla salió una mano y le tapó la boca, a los pocos segundo se logró apreciar a Mukuro, que le agarró de la cintura y lo acercó más a él.-Kufufufu, tiempo sin vernos Vongola-le susurró al oído a Tsuna, el cual se estremeció al sentir el aliento caliente chocar contra su oído. No podía decir nada porque Mukuro le tapaba la cara y le tenía firmemente sujetado de la cintura.

Recordó que la última vez que vio a Mukuro éste le robó un beso en la mejilla, un sonrojo usurpó sus mejillas, quería patearlo pero estaban muy pegados. Pudo notar que el guardián de la niebla no le estaba observando, sino que miraba con sorna hacía algún lugar, al ver por hacia esa dirección, pudo apreciar a un Hibari mirando con ira a Mukuro.-Suelta al herbívoro-Ordenó el niño, que ya preparado tenía sus tonfas a la mano y estaba en pose de ataque.

-Oya, y si no quiero?-Preguntó con burla el de cabellos índigo.

-Te morderé hasta la muerte-Declaró el menor. Le molestaba sumamente que ese sujeto se acercara tanto a Tsunayoshi, y aun peor, que en ese momento le estuviera besando la mejilla al castaño simplemente le enfurecía. Sin dudar se dirigió con paso decidido hacia donde estaba el ilusionista, planeaba darle una golpiza sin tener que herir a Tsunayoshi. Pero sus planes se vieron afectados al ver como ese ilusionista de cuarta se desvanecía junto con Tsunayoshi, lo estaba raptando. Aceleró sus pies, y en un pestañeo agarró lo único visible del castaño, su brazo izquierdo, y lo haló hacia él; salvando al ojimiel. Por culpa del uso de fuerza, el mayor le cayó encima.

-Kufufu-Después de oír esa detestable risa, no se sintió más la presencia del ilusionista.

-Itee, Hibari-san, se encuentra bien?-Preguntó Tsuna aun encima del menor pero apoyando su peso en ambos brazos.

-Hmp-El azabache utilió su fuerza para invertir posiciones, quedando él encima de Tsuna. Acercó su rostro serio a la cara del castaño y dijo-La próxima vez cuídate-Más que un consejo sonó como una orden, se separó de la cara del mayor y se levantó, dejando a un Tsuna completamente desconcertado.

Al pasar de los minutos, Tsuna reaccionó y se levantó. Había estado tan sumergido en el shock que no se dio cuenta que ya Hibari no estaba en la habitación. Suspiró fuertemente y se agarró el cabello-*Pero que rayos acaba de ocurrir?!*-Gritó en sus pensamientos, se desordenó el cabello y se decidió en tomar una ducha caliente para relajarse.

Fue al armario y buscó un cambio de ropa, al obtenerla fue al baño que quedaba justamente al lado de su habitación. Cerró con llave y abrió el grifo del agua caliente para dejar que se llenara la tina. Se quitó la ropa y cuando el baño ya estuvo preparado, se sumergió en la bañera llena de agua caliente y burbujas.

Sentía como sus músculos se relajaban al sentir el agua caliente chocar contra su piel. Lo mejor sería comenzar a pensar en una solución al problema de la sucesión, su mente trataba de ingeniarse una excusa lo suficientemente creíble para que los demás jefes mafiosos no sospecharan nada, pero nada se le venía a la mente.-Ahg! No hay solución, no me quedará de otra que decir la verdad acerca de lo de Hibari-san-Dijo para sí mismo.

-No necesariamente Dame-Tsuna-Oyó una voz proveniente del inodoro, Reborn estaba sentado encima de la tapa de este.

-Hiiii, Reborn cuando entraste?!-Y cómo lo hizo? Si él había cerrado la puerta con llave.

-Hace poco, pasaba cerca y oí todo-Dijo el bebé, en sus manos se encontraba una taza de café vacía-Tsuna!, ya sé qué haremos sobre el problema de Hibari.-Dijo el infante mirando seriamente al castaño.

-Qué? Una solución?!-Preguntó emocionado


En el próximo cap sabrán cuál es la "solución", estoy segura que a muchos les sorprenderá ¬w¬. Es una pequeña sorpresita que os tengo n.n, y les gustará Muajajajaja *A*

Gracias a las personas que me dejaron un review, piensen que si a ustedes les gusta leer mis fics, a mí también me gusta leer vuestras opiniones :'D.

* esa ridícula forma de un bufón...Que en medio alza una pancarta que habla de amor.:* (mi nuevo eslogan :D)

-Cuando veas una mascota muy violenta, no pienses en un animal asesino, piensa en un dueño que tal vez sí lo sea-

Ciao Ciao

Pd: watch?v=c8aGCD_UbRM#t=239 -Este video lo hizo un cantante venezolano sobre lo que está sucediendo en mi país, si alguien más o menos se quiere hacer la idea de lo que está sucediendo véanlo (Aunque a algunos no les guste la canción, los videos e imágenes es lo que cuenta)