Saludos! mi gente querida :D,espero que esteis bien y disfrutes de este capitulo . Oh si!decidí publicarlo un poco mas temprano, por lo que seré rápida en decir mi discursileria xD.(Los espero al final)
ADVERTENCIA:
ES SOLO UNA ADAPTACIÓN, LA HISTORIA LE PERTENECE A BALA-2006 ;), LOS MÉRITOS AL VERDADERO AUTOR!(SALUDOS)
AH Y YA SABEN LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN
Capítulo 4:
Ya era treinta de diciembre y podía afirmar con absoluta rotundidad que la vida no podría irle mejor. Jamás se había sentido tan feliz, tan enamorada y tan plenamente satisfecha consigo misma. Había mejorado en absolutamente todos los aspectos de su vida y decir que lo hizo solamente por su propio esfuerzo sería mentir. Nanoha era su gran medicina y la que se había ocupado de velar por ella. Nanoha y solo Nanoha.
Pasó la Noche buena y la navidad en la mansión Takamachi. El padre la reconoció nada más verla, por supuesto, pero no dijo ni una sola palabra a la familia. Aprovechó un momento en el que Nanoha estaba abriendo regalos con sus sobrinos y la arrastró fuera de allí para discutir sobre su identidad. Shiro se rió de su ridículo nombre, ella también lo haría. Al parecer, aunque había luchado para que el desgraciado de Yuuno pidiera matrimonio a Nanoha, no le agradaba mucho más que a él mismo. Estaba deseando deshacerse de Yuuno y lo veía a Fate como un mal menor en vista de que era tan evidente su cambio. Juró no decir ni una sola palabra porque Nanoha merecía saberlo por ella misma y no quería dañarla más de lo necesario interviniendo, pero le hizo jurar que se lo contaría antes del año nuevo. En ese día, treinta de diciembre, ya estaba con la soga al cuello.
El día de navidad estuvo haciendo muñecos de nieve con Nanoha y sus sobrinos. Después jugó un partido de rugby con sus hermanos mayores. Los hermanos de Nanoha eran unos auténticos animales, pero la rubia también. Se divirtió como nunca y comieron juntos. Se le hizo más corto de lo que hubiera deseado el día y le dio lástima tener que marcharse.
El resto de la semana fue simplemente mágica. Nanoha aún no había roto con Yuuno porque no le gustaba la idea de hacerlo por teléfono y lo respetaba. Tampoco quería llegar al final con él sin haber roto su compromiso y también lo respetaba. No esperaba menos de una dama como Nanoha y si hubiera actuado de otra forma, se habría equivocado de mujer sin lugar a dudas. Sin embargo, eso no podía evitar que las dos terminaran besándose y abrazándose con ansia. ¿Seguiría la cobriza queriéndola después de saber la verdad sobre ella? Tenía que decirle la verdad, retrasarla sólo aumentaría su agonía, pero tenía miedo. Por primera vez en su vida estaba asustada.
Nanoha la llevó a un asilo donde paseaba a ancianos y bailaba con ellos. Fae paseó a muchas ancianas por los jardines y bailó con ellas música de los años sesenta. La verdad era que en su vida había ligado tanto en una misma sala y todos adoraban a Nanoha. Podía entenderlo. Otro día fueron a un refugio para niños con bombones y caramelos que compraron por el camino y los repartieron entre los niños. Después tocaron algunos instrumentos y contaron historias de miedo escondidos dentro de unas tiendas de campaña improvisadas con sábanas. ¿Por qué demonios no hizo todo aquello antes? Estaba decidida a recuperar su fortuna y donar gran parte de ella para asegurarse de que esos niños tuvieran el mejor futuro posible. Pero no se conformaría con eso. Le gustaba jugar con ellos. Lo último y más sorprendente que hicieron fue participar en una maratón con fines benéficos. Se pusieron en manga corta y shorts y corrieron por toda la ciudad cuando hacía cerca de cero grados. Después de eso tuvieron que hacer un intensivo de medicinas, chocolate caliente, calefacción y mantas para poder ir a trabajar al día siguiente. Y no se arrepentía de haberlo hecho.
Cuando llegó a la oficina esa mañana, Nanoha la esperaba en la puerta principal. Por primera vez, ella llegó antes que Fae. La recibió con una sonrisa y tuvo que contenerse de besarla para darle los buenos días. Todavía no podían aparecer juntas públicamente.
- ¿Tienes planes para Noche vieja?
- No, ¿y tú?
Seguramente ella tendría alguna cena familiar. La familia Takamashi estaba muy unida a pesar de todos los miembros que la conformaban y eran todos muy familiares.
- En realidad, no tengo planes. Mis padres se van a Somalia a celebrar el año con los menos afortunados. Quisiera ir pero… Creo que te echaría de menos…
Sus mejillas ardieron al escucharla y no pudo evitar responder con una cálida sonrisa.
- Te prometo que iremos a Somalia algún día y apadrinaremos muchos niños.
Nanoha sonrió y la observó fascinada. Fae era maravillosa. Yuuno nunca quiso participar en sus actividades de voluntariado e incluso le recriminó que hiciera esas "tonterías". Era digno de su terrible maestra: Fate Testarossa. Desde que conoció a Fae empezó a ver todas esas calamidades y crueldades que Yunno realizaba y que antes habían pasado desapercibidas para ella. No, no pasaron desapercibidas. En realidad, estaba tan obstinada por encontrar a alguien que la quisiera, que, ilusionada ante la idea de haber encontrado a esa persona, camufló su propia realidad para que todo fuera perfecto para ella. Con Fae no había que maquillar nada.
Las navidades de ese año eran las mejores de toda su vida. Conocer a Fae había cambiado por completo todo su mundo. ¡Por fin era ella misma! Fae colaboraba con ella en todo, la escuchaba, la comprendía y la amaba. No se lo había dicho pero no necesitaba escucharlo, lo veía en su mirada y en cada sonrisa y cada gesto. Estaba segura de que ella jamás la manipularía y la mentiría tal y como había estado haciendo Yuuno. Era tan buena. Sabía todo lo que Yuuno le estaba haciendo pero se callaba por no dañarla a ella. Pero eso ya no importaba porque al fin veía la luz junto a la rubia.
Sus padres se iban a Somalia y le ofrecieron ir, pero ella no quería pasar ese día lejos de Fae. Por ese año rechazaría la oferta e iría en otra ocasión. De hecho, Fae estaba dispuesto a ir con ella y era lo que más le gustaba de todo. Sus hermanos también le habían ofrecido celebrar con ellos pero se sentía un poco extraña entre ellos cuando todos estaban casados y con hijos. ¿Por qué no celebrar una íntima cena con Fae? No tenía nada que temer porque la rubia era muy respetuosa y la esperaría hasta que Yuu no volviera y ella diera por zanjada esa fatídica relación.
- Entonces, ¿cenaremos juntas?- preguntó la cobriza
- Esperaba que me lo pidieras. ¿En tu casa o en la mía?
- Creo que me resultaría más sencillo en la mía para cocinar… - pensó en voz alta- Sé dónde está todo y si tengo todo lo que necesito.
- Perfecto. Iré antes y cocinaremos juntas.
¡Qué bien sonaba eso! Saltó emocionada en el sitio y la siguió hacia el ascensor deseando tener un momento a solas con la rubia. Desgraciadamente, se subió otro oficinista con ellas y tuvo que reprimir sus deseos de abrazarla. Fae la observaba fijamente. ¿Ella también querría besarla? Sabía que ese hombre se bajaría en la cuarta planta. Nanoha en la décimo tercera. Sólo un poco más…
Las puertas del ascensor se abrieron. Se despidieron educadamente y cruzó los dedos para que nadie se subiera en el ascensor ni volviera a pedirlo en lo que quedaba de trayecto. Tan rápido como se cerraron las puertas, soltaron un suspiro de alivio simultáneamente y ella se lanzó sobre Fae. Rodeó su cuello con sus brazos, se puso de puntillas y la besó con pasión y con ansía. Si tan solo volviera Yuuno antes de la fecha para poder romper con él. Sería tan romántico poder romper con él antes de la fecha estimada y así hacer el amor por primera vez con Fae el día de Noche vieja.
- Estoy deseando que sea mañana… - musitó contra sus labios.
- Nanoha, yo…
La rubia la apartó de la calidez de su cuerpo sin soltarla y al ver su expresión se asustó de sobremanera. ¿Qué estaba atormentando a Fae? No iba a romper con ella, ¿no? Hacía un momento hubiera jurado que ella la amaba.
- ¿Fae?
- No me llames así, por favor.
No entendía nada.
- Hay algo que debes saber…
- ¿El qué?- preguntó confusa.
- Yo, yo no… Verás, es que… - balbuceó sin darle una respuesta clara- ¿Te suena el nombre de Fate Testarossa?
- ¡Ah, sí! La ultra millonaria egoísta y presuntuosa que no veía más allá de la punta de su nariz. ¡Tiene justamente lo que se merece!- exclamó- Pero, ¿a qué viene eso?
Leyó la decepción en la mirada de Fae y por un momento se planteó que fueran amigas o que estuvieran emparentadas. Esperaba no haber sido demasiado dura.
- ¿Fae?
El ascensor se detuvo en su piso justamente en ese momento y la rubia le dio un beso en la frente, un suave empujón y se despidió. Nanoha observó las puertas del ascensor cerrarse sin lograr entender qué acababa de suceder ahí adentro. De repente, sentía que Fae se estaba distanciando de ella.
Fate apretó los puños y observó su propio reflejo en las puertas del ascensor. Nanoha le acababa de dejar muy claro lo que pensaba de Fate Testarossa, de ella misma. La cobriza la odiaba. ¿Cómo iba a decirle que ella era Fate Testarossa? Pensaría que seguía siendo una embaucadora y que la había estado engañando sólo para echar un polvo. La reprocharía al estar intentando recuperar su fortuna a costa de la caída de Yuuno. La odiaría de por vida. Le tentaba tanto la idea de mantener esa identidad falsa por siempre… Pero no podía hacerlo. Tarde o temprano, ya fuera por ella o por otra persona, Nanoha terminaría descubriéndolo.
Salió cabizbaja del ascensor cuando las puertas se abrieron y sacó del bolsillo de su pantalón ese billete de veinte dólares que conservaba como si fuera todo un tesoro. Y es que lo era. Esos veinte dólares, ese pedazo de papel que jamás le entregaría a nadie, la habían hecho más feliz que ninguna otra cosa en toda su vida. ¿Qué iba a hacer? No podía permitirse el lujo de perder a Nanoha.
- Ha cambiado mucho señorita Testarossa.
Al escuchar esa voz levantó la vista del billete y buscó a su alrededor. Su secretaría no estaba en ese momento, sólo estaba un señor que trabajaba en el servicio de la limpieza. Estaba limpiando el cristal de una ventana por dentro.
- ¿Disculpe?
- Le he dicho que ha cambiado mucho señorita Testarossa.
- Le he escuchado bien. – guardó el billete en su bolsillo- Lo que quiero saber es a qué se refiere.
-Hace dos años sus empleados le tenían miedo, se escondían a su paso y la observaban como un perro a su amo. Ahora es mucho más amigable con todos y la veo muy comprometida con las buenas acciones.
- ¿Usted me conoce?
El hombre dejó de frotar el cristal y se volvió. Era ya bastante mayor, tenía el poco cabello que le quedaba blanco y una reluciente calva en la coronilla. Sus ojos eran de un tono azul grisáceo y tenía una nariz realmente peculiar, era muy grande. De hecho, la forma de su cabeza era la de un balón de fútbol americano. Le recordaba al mocoso de la serie de Padre de familia cuyo nombre no lograba recordar. Sí, antes veía toda esa televisión basura.
- Claro que la conozco señora Testarossa. Soy Vice, yo trabajaba para usted cuando era la jefa. Siempre limpiaba su despacho cuando usted salía por la tarde.
¡Sí, era verdad! Cuando ella terminaba de trabajar siempre estaba esperando ese señor para limpiar. Muchas veces lo hacía esperar hasta altas horas de la noche sin ningún remordimiento.
- Lo siento mucho. Lo traté muy mal.
- No te preocupes por mí, hija. – empezó a tutearla repentinamente- Me alegra saber que ya no es usted aquel monstruo. Ha cambiado mucho.
En verdad no estaba perdida si alguien que la conocía de su anterior vida pensaba eso.
- ¿Por qué no lo despidieron?- preguntó con curiosidad- Yuuno echó a todo mi personal…
- No tocó al equipo de limpieza. Pensó que éramos demasiado insignificantes y que no le daríamos ninguna clase de problema.
Típico de Yuuno y típico de ella años atrás. Aún así, no podía evitar alegrarse porque alguno de sus empleados al menos no se hubiera encontrado en paro. Muchos fueron los que se quedaron en la calle por la dirección de Yuuno Scrya.
- Pero Yuuno se equivocó. El equipo de limpieza también puede dar muchos problemas…
No lo entendió. Vice le sonrió, se acercó a su carro de la limpieza y sacó una carpeta. Se volvió hacia ella y le entregó la carpeta. Fate la abrió y pasó una página tras otro sin poder creer lo que estaba viendo. Cuentas falseadas, dinero desaparecido, desvíos de fondos, empresas fantasmas, fraude. Yuuno sí que tenía la soga al cuello. Ésa era la prueba de que Yuuno le había robado y también de que estaba robando mucho dinero a la empresa. ¡Ya lo tenía!
- ¿Por qué me da esto?
- Porque ahora sí, estás preparada para llevar adelante esta empresa. Manda a ese capullo al lugar que le corresponde.
- Gracias.
Fue casi instintivo el darle un abrazo a ese señor que acababa de darle la clave. Con eso y todo lo que habían recopilado entre ella y Chrono, Yuuno estaba perdido. ¡Habían ganado!
- Gracias no. Necesito que hagas una cosa más.
- ¡Lo que quieras!
- Arregla las cosas con la pequeña Nanoha. Es una muy buena chica y una de esas mujeres que uno no conoce en todas las generaciones. Si continúas mintiendo…
- Ella me odia, odia a Fate Testarossa.
- Odia a la mujer que retrataban los periódicos años atrás, no a ti. Le has mostrado cómo eres ahora, comprenderá si no tardas mucho en decírselo.
Aceptó el consejo y entró corriendo a su despacho. Llamó a Chrono para darle las buenas noticias y luego a la policía. Estarían todos allí en menos de media hora y se resolvería por completo el asunto con Yuuno. El siguiente paso era ir en busca de Nanoha y contárselo todo. Suplicaría de rodillas su perdón si hacía falta. Vice tenía toda la razón del mundo y era algo que ella ya sabía. No se podía permitir el perder a Nanoha.
Justo cuando estaba revisando los documentos para dárselos bien ordenados a la policía, las puertas se abrieron.
- ¿Cuándo pensabas decírmelo?
Nanoha la miraba con fuego en los ojos. ¿Qué sucedía?
- ¿Nanoha?
- Ahora es cuando yo digo Fae, ¿no?- se burló- ¡Ah, claro! No te llamas Fae, ¿verdad, Fate Testarossa?
- Y-Yo…
Entonces lo vio. Yunno Scray de brazos cruzados con una sonrisa de oreja a oreja, observando la escena. ¿Había vuelto antes de tiempo? ¿Por qué? Seguro que Nanoha acababa de romper con él y Yuuno al descubrir la razón le había contado quién era. ¡Maldito desgraciado!
- ¿No tienes nada que decir?
- Todo tiene una explicación.
- Por supuesto que sí. Sólo soy otra estúpida a la que has engañado con tus encantos. ¡Nunca te he importado!
- Nanoha…
La cobriza no podría sentirse más traicionada. Todo lo que había vivido con Fae, todo… ¡Todo era mentira! Fate Testrossa la había engañado, había jugado con sus sentimientos y lo peor es que seguía amándola y dudaba mucho que pudiera dejar de amarla. Se sentía indefensa, débil, frágil, estúpida. Todo lo que hicieron juntas. Los niños, los ancianos, el chocolate, los muñecos de nieve, los besos… ¿Hizo todo eso por un mísero polvo? Y pensar que ella quería hacer el amor con la rubia, que quería casarse con ella y quería en algún futuro tener hijos con ella. ¡Todo mentira!
- Nanoha no llores…
¿Estaba llorando? Fate estaba muy cerca de repente y sintió la humedad de sus propias lágrimas en sus mejillas. En verdad lloraba y ¿cómo no hacerlo?
- ¿Por qué lo hiciste?
- Tenía un buen motivo, yo…
- ¡Querías arruinarme!- intervino Yuuno- ¿Crees que no sé qué has estado indagando mientras estaba fuera? Mis espías en los bancos me han informado. Tú y tu amiguito Chrono no habéis sido muy listos.
- Si él supiera…
- Tú hiciste lo mismo conmigo. – se defendió.
- Y tú la devuelves con la misma moneda, ¿no?- se metió Nanoha- Te vengas. ¿Y yo qué pinto en toda esta venganza? ¿Qué soy? ¿Pretendías quitarle la prometida a Yuuno para llegar más lejos que él? ¿Querías un polvo? ¿Qué soy yo dentro de la ecuación?
- Tú eres muy importante, Nanoha. Tú no entras en…
- ¡No me mientas!
¡No le mentía! Metió la mano en su bolsillo y palpó el billete de veinte dólares, su tesoro. Lo sacó y se lo mostró. Nanoha no lo entendió así que decidió explicarse.
- Hace dos semanas, una hermosa mujer me dio un billete de veinte dólares justo cuando yo me estaba muriendo de hambre…
El corazón se le detuvo en ese momento al escucharla. ¡Ella era la vagabunda! La cobriza la vio famélica, cansada, sucia y sintió que el corazón se le encogía. Le dio un billete de veinte dólares sin estar completamente segura de que no fuera a emplearlo en alcohol o en drogas y con el ferviente deseo de que se alimentara. En más de una ocasión al pasar por delante de esos cartones se había preguntado qué fue de ella. Fae… No, Fate Testarossa era la vagabunda.
- Eras tú…
- Lo he guardado como el mayor de mis tesoros desde entonces. No me dejes Nanoha, por favor,
- ¡Fate!
Se volvió hacia la puerta. Chrono apareció con un inspector y un par de policías que apresaron a Yuuno.
- ¿Qué significa todo esto?- gritó Yuuno.
- Me temo que tiene muchas cosas que explicar señor Scrya. – le dijo el inspector- Espero que tenga un buen abogado. Necesitaré los documentos señorita Testarossa.
Todas las cabezas se giraron hacia la rubia expectantes en ese momento. Yuuno, como era lógica, no comprendía a qué documentos se referían porque sabía bien que no podían encarcelarlo por lo que él indagó en los bancos. Chrono lo miraba triunfante. El inspector expectante y Nanoha… Leía su decepción a kilómetros de distancia.
- Vamos, adelante. Cumple tu venganza, Fate.
Si lo hacía, la perdería para siempre.
- Yo no…
- ¿A qué esperas?
No podía hacerlo, no si eso significaba perderla a ella.
- Yo les daré los documentos agentes. – Chrono caminó hacia su escritorio- ¿Se puede saber qué te pasa? ¿No puedes flaquear ahora por unas piernas bonitas?
Ése fue el detonante. Nanoha le dio una bofetada tan fuerte que se escuchó el chasquido en toda la planta. Después de eso, ella se fue corriendo con los ojos rojos inyectados en lágrimas y Fate quiso seguirla. Chrono se lo impidió alegando que tenía que dar la cara en ese momento y diciéndole algo que era bien cierto, no conseguiría arreglar nada con Nanoha en caliente.
La dejó marchar con la mirada nublada y sus piernas temblando por la lucha, por la oposición a quedarse allí parada. Enfadada con Yuuno, con Chrono, con el mundo entero y consigo misma, se dirigió hacia su escritorio y agarró los documentos que Chrono buscaba.
- Aquí tienen agentes. Estos documentos prueban que Yuuno Scrya robó mi compañía, mi cuenta bancaria y mi departamento. Además, prueban otros muchos robos y fraudes suyos.
El inspector agarró la carpeta con los documentos y le echó un rápido vistazo.
- Me temo que va a pasar usted un largo tiempo en la cárcel señor Scrya.
Yuuno gritó furioso por sus palabras, pataleó, insultó, mordió y escupió espumarajos. No hubo forma de conseguir que se comportara así que esposado y con esa actitud se lo llevaron los agentes.
- Probablemente te cedan tus posesiones en cuestión de unos días. Todo estaba muy claro.
- Por mí pueden quemarlo todo…
- Fate…
Chrono puso una mano sobre su hombro, pero ella se apartó.
- Esa mujer…
- Esa mujer es mucho más que unas piernas bonitas. Esa mujer es para mí lo que es para ti Amy Limietta.
- Lo siento, no quería estropearlo más…
Ya lo sabía pero no dejaba de darle rabia por ello.
- ¿Llamarás a tu madre?- le preguntó.
- Lo haré cuando me recupere de este golpe.
Por primera vez Chrono , su mejor amigo, no le discutió. Se limitó a asentir con la cabeza comprendiendo la situación y se marchó. Se quedó sola durante mucho tiempo, no sabía bien cuanto. Se tumbó en el sofá de su despacho mirando hacia el techo y cuando al fin se decidió a volver a la realidad y enfrentarse a sus problemas, era de noche.
No podía perder a Nanoha y tampoco iba a permitirlo. ¡Lucharía por ella! Inmediatamente iría a aclarar las cosas con ella y tendrían esa maravillosa Noche vieja que estaban planeando juntas. Ni por asomo pensaba permitir que la lengua venenosa de Yuuno terminara con lo mejor que le había sucedido en toda su maldita vida. Lo que había entre Nanoha y ella era demasiado especial como para que no se dieran una segunda oportunidad y lucharía.
Abrió la puerta de su despacho decidida y se encontró cara a cara con ella. ¿Habría pensado lo mismo?
- Supongo que ya eres la jefa.- habló ella.
- Nanoha… - mustió.
La cobriza no respondió a su súplica y apartó la mirada enojada. Entonces vio el sobre blanco que sostenía.
- ¿Qué es eso?
Nanoha levantó el sobre y se lo ofreció.
- Presento formalmente mi carta de dimisión.
Continuará…
Oh santísima madre de Guadalupe PORQUE! TwT, bueno era de esperarse esto *snif *snif.
Vuelvo a decirlo y (y no me cansare de decirllo xD) AGRADEZCO A TODA LA GENTE QUE DEJA SUS REVIEW!
YO:Wow! El tiempo se me va, ya debo irme a la universidad (miro mi reloj)
Asi que hay se me ven mis chavos(as) ,nos vemos! owo)/
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