Capítulo 4: El pequeño Burke

Al día siguiente...

-duerme como un angelito-le susurro Elizabeth a su esposo, mientras miraban a su hijo adoptivo desde el marco de la puerta del dormitorio.

-sí, lástima que tenga que despertarse-dijo Peter, soltando una risita.

-vamos, no es tan malo como crees-

-no dije que fuera malo. Cari, no te enojes-

-sigues hablando de él como el niño criminal que perseguías. Es tu hijo ahora, nuestro hijo-le reprocho su querida esposa.

-lo sé, ya sé. Pero eso significa que ahora tendrá más libertades para caminar por el mundo. Imagínate todas las travesuras que haría-le dijo Peter.

-o no. No sé. A lo mejor Neal ha cambiado. Podemos ser una buena influencia para él-objeto Elizabeth.

-sí. Pero esa chica Kate no sólo le mintió. Ella le rompió el corazón, Liz. Aunque él no lo expresé-le dijo Peter, con seriedad. Elizabet suspiro –lo que Neal necesita en este momento son reglas, estructura-afirmo el Agente Burke.

-o lo que necesita es averiguar el sentido de la vida…-dijo Elizabeth, haciendo media sonrisa –tal vez, el que lo hubieramos adoptado…fue como una llamada de atención para Neal-

-probablemente. Pero lo conozco, y sé que en cuanto se sienta lo suficientemente libre o capaz…seguirá el rastro de Kate-

-¿Por qué es tan díficil para ti creer que puede hacer lo correcto?-le pregunto Elizabeth, acomodándole el cuello de la camisa.

-digamos que no es su primer instinto-dijo Peter, mirándola.

-y el tuyo, ciertamente, no es la confianza-le dijo ella.

Neal soltó un gruñidito aunque seguía dormido.

-lo que necesita ese crío es disciplina, Liz. Una mano dura-le dijo Peter.

-firme-lo corrigió su esposa.

-¿Qué?-

-una mano firme. Ni sueñes con que te voy a dejar que le levantes la mano-

-¡Pero, Liz…!-

-pero nada. No quiero que le causes daños irreparables-lo regaño Elizabeth.

-¡¿"Daños irreparables"?! Liz, los azotes de mi padre nunca me hicieron daño-reprocho Peter.

-¿Estás seguro?-

-bueno, dolían sí, pero me ayudaron a mantenerme en el camino correcto. Y es lo que pretendo hacer con Neal-le dijo Peter, muy serio. Elizabeth lo miro enfadada y dolida –Hon, no te estoy diciendo que lo voy a abofetear o le voy a pegar con un cinturón. Sólo son unas palmadas en su colita y ya está. Lo haré si con eso consigo salvar su vida-

-no, Peter, no te lo voy a permitir-

-Liz…-

-entiendo que quieras protegerlo. Yo también no dudaré en reprenderlo si se pone en peligro. Pero estamos hablando de castigarlo físicamente-le dijo ella, acariciándole el brazo.

-como te dije, los castigos de mi padre jamás me hicieron daño permanente ni marcas que tuviera que ver toda mi vida-dijo Peter, encogiéndose de hombros. Elizabeth resopló –venga, ¿Vas a decirme que tus padres nunca te pegaron?-

-mi papá es Psiquiatra, ¿Tú qué crees? No, jamás me dieron siquiera un tirón de orejas. Me castigaban, sí. Pero con cosas como tiempo fuera, pérdida de privilegios y esos castigos comunes. Y es lo que quiero para Neal…-le dijo Elizabeth, mirándolo a los ojos con sinceridad.

-está bien-dijo Peter, dándose por vencido –prometo no levantarle nunca la mano a Neal…aunque a veces se lo merezca-

-Peter-

-okey. Tiempo fuera y pérdida de privilegios, entendido-dijo Peter, sonriendo. Ella le dio un beso en los labios.

-y no seas demasiado duro con él-

-de acuerdo. ¿Cuenta como "pérdida de privilegios" el arresto domiciliario?-le pregunto Peter, devolviéndole el beso.

-sí. Pero no lo presiones mucho. Sólo…sé firme y claro con él-le aconsejo Elizabeth, sonriendo -¿Tienes que irte al trabajo?-

-nop. Hoy me quedo para...pasar el día con Neal y contigo-dijo Peter, iba a decir "para llevar a Neal al doctor contigo" pero notó que el niño se estaba despertando.

-buen día-les dijo, muy sonriente mientras se desperezaba.

-buen día, cielo. ¿Cómo dormiste?-le pregunto Elizabeth, mirándolo con ternura.

-muy bien, mami-le respondió él, con simpatía.

-buen día, hijo. ¿Cómo te sientes?-le pregunto Peter, mientras ayudaba a Liz a cambiarle la ropa al pequeño.

-genial, papi, ¿Qué haremos hoy?-les pregunto, entusiasmado.

-ya verás-le dijo Elizabeth, riendo. Y le dio un beso en la mejilla.

-¿Qué te parece si compramos algo para comer en la panadería? Como…un pastel o algo así-propuso Peter.

-¡Sí!-exclamo Neal, aplaudiendo alegre.

Terminaron de vestirlo, cada padre tomó una mano de Neal y fueron a la panadería más cercana.

Al niño todavía le costaba adaptarse a todo eso. Aún no estaba muy comodo con que lo llevaran de la mano, pero creía…prácticamente estaba seguro, que era porque Peter todavía no confiaba del todo en él y no quería que se metiera en problemas.

Llegaron a la panadería, y esperaron su turno.

-¡Psst!-lo llamo alguien a Neal.

-me alegra verte-susurro el niño, divisando a su mejor amigo.

-¿Qué iba a hacer? ¿No venir?-dijo Mozzie, con cierto sarcasmo. Luego se quedo mirando los rastreadores GPS para niños con forma de perrito que le habían puesto atados a los cordones de cada zapatilla -enseñamelos-dijo, señalando los pies de Neal.

Neal suspiro y levanto un poco una pierna.

-¿Puedes forzarlos?-le pregunto, un tanto desesperado.

-ni hablar, ni de coño. Has volado tan cerca del sol, amigo, que te han quemado las alas-le dijo Mozzie.

-¿Dónde está Kate, Mozzie? ¿Dónde ha ido?-le pregunto Neal, mirándolo.

-es un fantasma, se ha vuelto una gran experta en escapismo-le respondió su amigo.

-sigue buscando, por favor-le pidió Neal.

-claro-le dijo Mozzie, sonriendo y se alejo.

-¿Neal, con quién estabas hablando?-le pregunto Peter, que lo había dejado solo un minuto para ir a comprar café para él y Elizabeth y leche con chocolate para su niño.

-¿De qué hablas? No estaba hablando con nadie-mintió Neal, nervioso.

-está bien. Tu madre compró una porción de torta de Mousse de chocolate para ti-le dijo Peter, acariciándole el cabello.

-genial-dijo Neal, sonriendo.

Corrió hacía la mesa donde estaba Elizabeth y en el camino, se tropezo con un señor de tez oscura y vestimenta elegante.

-lo siento-se disculpo, avergonzado.

-no hay problema, pequeñito-le dijo el hombre, ayudándolo a levantarse.

-¿Es un Devore? ¿Y un sombrero Black Fedora?-observo Neal, maravillado.

-así es, parece que sabes mucho sobre ropa-dijo el señor, riendo y le puso el sombrero en la cabeza. Aunque todavía le quedaba grande a Neal -¿Cuál es tu nombre, chiquitín?-le pregunto, con simpatía.

-Neal, Neal Burke-le respondió el niño, con mucho orgullo.

-ya veo. Yo soy Byron Ellington-le dijo el señor, sonriendo.

-un placer conocerlo, Sr. Ellington-dijo Neal, devolviéndole el sombrero.

-sólo Byron. Y quedatelo, tengo muchos de esos en mi casa. Tal vez un día puedas ir a visitarme-

-sí, quizás, gracias-dijo Neal, sonriéndole.

-mira, June, me he encontrado un nuevo amiguito-le dijo Byron a su esposa.

-es adorable-dijo June, sonriendo al ver como le cubria los ojos el sombrero de Byron a Neal.

-se llama Neal, ¿Podemos quedarnoslo?-bromeo Byron.

-no, ya tenemos bastante con Bugsy-dijo June, riendo.

-Neal, no corras así. Lo lamento, les pido disculpas por mi imprudente hijo-dijo Peter, acercándose.

-no es ninguna molestia, Sr. Burke. Su hijo es un niño muy inteligente-le dijo Byron, sonriente.

-gracias. Tiene siete años y lo hemos adoptado hace poco. Le esta costando adaptarse. Soy Peter Burke, por cierto-les dijo.

-un placer, soy Byron y ella es June. Somos los Ellington, vivimos no muy lejos de aquí-dijo Byron, estrechándole la mano.

-un gusto conocerlos-

-el gusto es nuestro. Tiene un niño muy bonito-dijo June, mirando a Neal que se ruborizó vergonzoso.

-gracias. Quizás nos veamos otro día, Sres. Ellington-dijo Peter, un tanto incomodo al notar tanto lujo en sus vestimentas.

-claro, aquí esta la dirección de nuestra casa y el teléfono, Neal. Por si quieres ir a visitarnos en algún momento-dijo Byron, sacando una tarjeta del bolsillo delantero de la camisa de Neal.

-¡Wow! ¿Cómo has hecho eso?-exclamo Neal, asombrado mientras agarraba la tarjeta.

-un mago nunca revela sus secretos, hijo-le dijo Peter.

-usted es fenomenal-lo admiro Neal a Byron.

-gracias. Portate bien, pequeñito-le dijo Byron, tocándole la punta de la nariz.

-cuidaré bien su regalo-dijo Neal, abrazando el sombrero Black Fedora.

-claro que sí-dijo Byron, June sonrió –no se preocupe, yo se lo di voluntariamente-agrego, al ver el entrecejo fruncido de Peter.

-papi, ¿Vamos a por mi pedacito de pastel?-le pregunto Neal, tironeando de la manga de su camisa.

-los niños son niños-dijo June, mirando al Agente.

-sí…-dijo Peter, simulando una sonrisa comprensiva. Y se fue con Neal a desayunar.

Desayunaron en armonía y volvieron a la casa.

-papi, mami, ¿Podemos ir a pasear por el parque con Satch?-pregunto Neal, dando brinquitos.

-tal vez otro día. Tenemos que ir a un lugar primero-dijo Peter, riendo y erizándole el cabello.

-¿A tu trabajo?-pregunto Neal, curioso.

-ya quisieras. No, otro lugar-

-¿Qué lugar?-pregunto Neal, cada vez más intrigado.

-es una sorpresa-le dijo Elizabeth, peinándole los cabellos con la mano.

-ah…okey-dijo Neal, no muy convencido –voy a buscar mi suéter-agrego, subiendo apresurado hacia el piso de arriba, a su dormitorio.

-¿Crees que debería regañarlo por subir corriendo las escaleras?-le pregunto Peter a su esposa.

-es demasiado pronto, cariño. Esperemos a que se adapte mejor y luego podemos empezar a ponerle las reglas-le respondió Elizabeth.

-está bien-desistió Peter, soltando un suspiro.

-ahí esta mi niño favorito-dijo Elizabeth, viendo como bajaba Neal. Lo tomó del rostro y le dio miles de besitos.

-¡Mamiiii!-se quejo él, intentando alejarse.

-Liz, ya deja al chico en paz-dijo Peter, riendo.

-okey-dijo Elizabeth, riendo y soltando a Neal.

-¿Vamos a ese lugar sorpresa?-pregunto Neal, emocionado.

-claro, vamos-dijo Peter, mirando a su esposa.

Ambos sabían que cuando su pequeñito se diera cuenta que el "lugar sorpresa" era el consultorio de un Pediatra, no estaría tan feliz.

Fueron al enorme edificio. Neal no notó que era una clínica médica infantil hasta que estuvieron más cerca.

Elizabeth se adelanto para abrir la puerta.

-¡NO! ¡No quiero! ¡Suelta, suelta!-grito Neal, dándole un manotazo a Peter.

-Neal, basta. Necesitas una revisión médica y no es un tema a discusión-le dijo Peter, molesto.

-pero…-se quejo Neal.

-no, no empieces. Sin protestas. Sólo serán unos minutos-dijo Peter, alzándolo antes de que se le escapara corriendo.

-no quiero, no quiero-comenzo a lloriquear el niño.

Elizabeth termino de firmar el papeleo y miro apenada a Neal que se aferraba asustado a Peter.

-Neal Burke-llamo una doctora, pasados unos pocos minutos.

La familia entró en el consultorio.

-¿Qué tal te trata la paternidad, hermanito?-le pregunto la Pediatra a Peter. Sí, era su hermana mayor…, la Dra. Wendy Burke/Green.

-bien, creo-dijo Peter, algo nervioso.

-me alegra volver a verte, Liz-dijo Wendy, sonriéndole a su cuñada.

-digo lo mismo, Wen-dijo Elizabeth, mirándola.

-¿Qué?-pregunto Neal, despegando un poco la cabeza del hombro de Peter para girar a ver a la doctora.

-así es, pequeñito, soy tu tía…tu tía Wendy. Y tu doctora también-dijo la Pediatra, sonriendo con dulzura.

Neal la miro con media sonrisa.

-así que este es el pequeño Burke-dijo Benjamin "Ben" James, el asistente de Wendy, acercándose a ellos.

Neal volvió a aferrarse a Peter.

-¿Viste? Lo has asustado con tu fea cara, Ben-se burlo Wendy.

-que raro, creí que se había asustado con tu voz chillona-se burlo su asistente. Ella rió.

-hola, Ben-dijeron Peter y Elizabeth.

-hola. Así que este es nuestro nuevo paciente-

-así es. Neal, ¿Quieres que empecemos con la revisión o todavía no te sientes preparado?-le pregunto Wendy, Peter le dio una mirada molesta que ella evito.

-no, no quieroooo-lloriqueo Neal, abrazando el cuello de su padre.

-¿Quieres jugar un rato con los juguetes y comer unos dulces?-dijo Ben, porque solían utilizar esa técnica con su "jefa" Wendy para distraer a los niños antes del chequeo.

Neal negó con la cabeza.

-hijo, ya fue suficiente. Deja que te revisen-le llamo la atención Peter, despegándolo de él y mirándolo a la cara.

-¡NOOOOOOOO!-grito Neal, espantado.

-sientalo en la camilla-dijo Peter, dándole el niño a Ben.

-¡No! ¡DÉJAME, IDIOTA!-le grito Neal, propinándole una patada al asistente Pediatra.

-ooowwww…calma, pequeño-le dijo Ben, resistiendo la patada.

-¡NO SOY PEQUEÑO!-le grito Neal, dándole un puñetazo en la mejilla.

-¡NEAL GEORGE BURKE!-lo reprendió Peter con severidad. Lo agarro y lo sentó con brusquedad en la camilla.

-estoy bien, no se preocupen-dijo Ben, nervioso.

-eso no se hace, Neal-lo regaño Elizabeth, todavía sorprendida por lo que había hecho su "inocente" niño.

-¿Por qué?-dijo Neal, enojado y cruzándose de brazos.

-porque no tienes que lastimar a los demás, mucho menos a los adultos. Si vuelves a patear o golpear a alguien, te quedarás en penitencia durante 30 minutos cuando lleguemos a la casa-le advirtió Peter, muy serio. Neal lo ignoró.

-vamos a empezar con la revisión-dijo Wendy, sonriendo para calmar el ambiente.

El chequeo médico transcurrió tranquilo, incluso cuando llego el momento de ponerle las vacunas y las inyecciones al chiquitín.

Los cuatro adultos estaban asombrados de que Neal se dejara inyectar tan voluntariamente. Sí, lloró mucho, pero fue muy valiente.

Al final de la revisión, Wendy y Ben le dieron una bolsita con caramelos, chocolates y piruletas a Neal.

Él se fue feliz, de las manos de sus padres.

Y cuando anochecio y luego de cenar, Elizabeth y Peter le leyeron un cuento a Neal para que se durmiera…más bien fueron como cuatro cuentos hasta que el niño cayó dormidito.

Le dieron un beso en la frente, lo arroparon bien y lo dejaron descansar. Había sido un largo día para el pequeño Burke.