Al otro lado del espejo roto

En el Castillo Acorn

Zona Moebius

Patch no se encuentra de buen estado de ánimo, ha tenido últimamente un inseparable compañero, una botella que pronto estará vacía, ha estado así desde una visión desafortunada, ¿cómo fue que toda su vida se fue al carajo en tan poco tiempo? Tal vez su vida no era perfecta pero era feliz, tenia amor, tenía amigos y a pesar de la presión de la academia tenia estabilidad, ahora todo era mierda, si vida, este mundo, estas personas, todo era una locura tras otra, estaba en el infierno.

Pero lo que vio esa tarde hace tres días fue posiblemente lo que lo tuvo al filo de la locura. A través de ese proyector dimensional del Dr. Kintobor, el nombramiento de Antoine D'Coolette como Rey Regente.

-¡M-Maaldito… Patch!-Murmuraba mientras estaba sentado en la cama bebiendo las últimas gotas de ese Ron corriente que había logrado conseguir, la botella hizo un precioso ruido al estrellarse contra la pared -¡y maaalditos mierdosos que diseen que el alcohoool te hace olvidarrr!-arrojo la botella vacía.-¡Toodavia sigooo recordando que yo soy yo!

Y en ese momento noto como el cuarto parecía moverse por momento, solo hasta entonces comprendió que estaba en verdad ebrio, trato de no mirar, desviando la mirada a otro sitio, fue cuando vio el espejo, ese elegante espejo de cuerpo entero que Patch tenía en su cuarto, por un momento le pareció que el reflejo no era el suyo, sino de alguien más, se veía hecho un mamarracho, el que siempre había sido tan pulcro, tan limpio, su cabello estaba hecho un desastre, ¿Cuentos días llevaba en esta borrachera?

-¡¿Quiiién ereees?- Busco rápidamente su sable y se tambaleo (creyendo que se dirigía a un paso firme) hacia el espejo. Le dio la impresión de que el despojo le miraba con una actitud amenazante- ¡Contesta con un demoniooo! ¡¿Quieeen ereees?

Le tomo unos momentos el admitirlo, estaba amenazando a su propio reflejo, pero en su mente embotada todavía persistía la idea de que el del espejo no podía ser él mismo. El no podía tener su uniforme tan sucio y manchado de esas marcas amarillentas, tener la barba crecida o mucho menos su pelo tan despeinado, él no podía estar en ese estado tan indigno. ¿o si? si su padre lo viera en ese momento, seguro lo repudiaría como hijo.

-Jejejeje- en ese momento empezó a reír débilmente- jejejejejejeje, JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.

La risa rabiosa se escuchaba afuera de la habitación, lo que a Antoine le tenía sin cuidado. Todo era una maldita locura.

-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

Esta vida que no se construyo.

-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

Este maldito Moebius.

-BUUUA JAJAJAJAJAJAJA

¡Este maldito reflejo que solo mostraba a medias quien era él en realidad y peor, en lo que se estaba convirtiendo!

-¡MALDITOOOO, VETE DE MI VISTA!- grito al momento de golpear el espejo con su sable, tan fuerte que este se despedazo. Los fragmentos más grandes todavía mostraban el rostro desencajado del coyote. Quien ahora se encontraba llorando – quiero ir a casa…- murmura mientras se quita el parche del ojo y cubre sus ojos que derraman cuantiosas lagrimas.

En la Clínica Kintobor, dos horas más tarde.

-Vaya bonita, veo que has mejorado bastante- dice cierto conocido Zorro Dandy mientras está sentado al lado de la cama de una chica mangosta, cuyas rastas moradas reposaban en la almohada.

-No sé cómo. Ese matasanos no me da ni siquiera un cigarro.-dijo con cierta frustración en su voz. -además a que debo tu visita, Viejo Verde.

-Vaya con la niña, ¿recuerdas lo que te dije?

Ella lo miro con cierto resentimiento, ella estaba herida, incluso rota y el estaba buscando sus despojos. Merlín Prower no era precisamente alguien de fiar, menos considerando que para entrar inmovilizo todas las defensas de Kintobor, junto con el mismo Dr. Kintobor, quien estaba paralizado en su hechizo de Incertidumbre Quántica, en un estado entre la vida y la muerte.

-Ya te lo dije, no confió en ti.- Respondió ella mientras apretaba con sus manos las sabanas.

-Eso ya lo sé, pero en verdad, reflexiona, tu vida como está ahora no tiene futuro, Rossy vendiéndote mientras ella gana más y más dinero, tu eres a la que joden a diario, y lo veo en tus ojos, estas cansada de la vida, incluso quieres morirte y librarte al fin de esta mierda, pero algo te lo evita…

Ella lo mira con su seño fruncido, solo tiene 16 años, pero ha perdido esa jovialidad propia de una chica.

-Deseas mas vengarte de todos los que te han herido que morir, eso te da fuerzas, te mantienen viva.

-Sí, quiero que paguen- dijo con tanto veneno en su voz.

-Pero tu cuerpo es débil, tanto que no podrías llegar muy lejos en esa venganza tuya. Al menos que…

-¡Maldita sea, escupe eso de una vez!-exclamo ella furiosa.

- Yo te daré ese poder a cambio de que me aceptes como tu único amo.

-Jodete.

-Bien, todavía no te acepto eso como un rechazo, búscame en mi humilde hogar cuando te hayas decidido. –En ese momento la beso en los labios y metió mano a su cuerpo debajo de las sabanas, ella estaba muy débil aun para quitárselo de encima y le dolía su vientre aun.-te estaré esperando.

La chica se sintió mareada, incluso por momentos pensó que estaba delirando como consecuencia del aborto que sufrió hace unos días, hasta que vio a la echidna que acompañaba a Merlín poniendo una inyección en su suero, y comprendió por su propia experiencia que era algún tipo de droga.

-¿Alguna vez te has inyectado morfina?- le dijo mientras le acariciaba el rostro.

-No…- ella sonrió levemente mientras sentía el levantamiento por el fármaco.

-Él flaco aquél la tenia bien oculta, considéralo un obsequio junto a esta tarjetita de "Recupérate pronto Baby"-Dijo mientras le colocaba la mencionada tarjeta al lado de su cabecera. – y ya sabes, cuando mejores date una vuelta.

-Tal vez…- murmuro mientras serraba los ojos, seguía sonriendo, así se veía tan infantil e inocente.

-Nos vemos querida Mina- se retiro con su escolta el viejo zorro de la habitación, a medida que salía del hospital todo comenzaba a volver a la normalidad, excepto por el Dr. Kintobor y un joven mangosta de piel amarillenta y cabello negro un largo y rizado que levemente le cubría el rostro, quienes no pudieron recuperar el movimiento hasta que Merlín estuvo fuera de la clínica y lo primero que hizo el veterinario fue revisar a la mangosta, quien sufría de los efectos de la morfina.

-Bastardo inconsciente, darle drogas a una adicta en rehabilitación…- murmuraba mientras revisaba sus signos vitales en caso de que ella sufriera una arritmia.

-Él puede hacer eso y más - dijo en un tono tan cantarín mientras sentía las revisiones del "Doc" – porque es Merlín Prower , shiii, jajajajaja.

-De eso creo que ya nos dimos cuenta- dijo el chico mientras se abrazaba a si mismo- creí por un momento que había muerto.- lo dijo con cierto acento afeminado, se quejo antes de notar que nadie estaba prestándole atención. – necesito un pitillo, aah- se limpiaba el sudor frio de la frente.

-Si quieres fumar recuerda que debes hacerlo en la entrada.- dijo Kintobor mientras atendía a la "Anti Mina".

-¿Ella va a estar bien?- le pregunto al notar la preocupación del Doc

-Tengo que tenerla en observación, si quieres fumar hazlo de una vez, pero después de acabarte el alquitrán, regresa aquí, necesitare ayuda.

-Si, entiendo.

-Deberías dejarlo.

-Doctor, deje a Ashley fumar si eso es lo que quiere, al menos no es como si fuera adicto a los alucinógenos, nooo?- Dijo la chica mientras trataba de levantarse, pero no podía por que Kintobor le puso las correas y estas la tenían inmovilizada. - ¡que aburrido es usted! ¡Cuando salga de aquí me fumare todos los cigarros que me hinche la gana!

-Supongo que lo harás – fue lo único que respondió el delgado humanoide mientras terminaba de estabilizar su ritmo cardiaco.

Afuera de la Clínica

Ashley estaba fumando uno de esos cigarros corrientes que podía conseguir a duras penas, mientras pensaba que la vida se le estaba complicando mucho, no podía regresar al "Orfanato de Rossy", menos después de las cosas que le dijo a la maldita proxeneta, incluso no se explica cómo es que obtuvo tanto valor en ese momento, solo recuerda claramente que cuando Antoine regreso al burdel, diciendo que Rastafari (como Mina era conocida por todos) estaba en esta clínica, Rossy no demostró más que la frustración de no poder seguir ganado dinero a costa de los huesos de la pobre chica, después todo lo vio rojo.

-Supongo que esto pasa cuando tienes a alguien que te quiere y quieres- murmuro mientras seguía fumando.

Ashley termino en "El Orfanato" como la mayoría de las putas y putos de Rossy, el escapo de su casa cuando tenía 8 años, huyendo de su padrastro, el maldito depravado le marco la vida, mientras que su madre simplemente decidió ignorar su agonía, la única persona a la que recordaba con cariño de su infancia era su abuela, pero ella murió antes de que este monstruo entrara en su vida. Un niño tan desvalido es carne para los lobos, sobretodo en Moebius. En manos de Rossy paso de ser un niño prostituido a ser un prostituto Gay, lo peor fue que desarrollo una actitud sumisa, al grado de que era mangoneado y golpeado a cada rato por la maldita ardilla, quien gustaba tanto de infringir dolor a "sus niños" si no hacían lo que les ordenaba, incluso tenía previsto para los castigos una autentica cámara de torturas debajo del prostíbulo.

-De acordarme me activa lo miedica, jejeje, doy lastima- dijo mientras se secaba una lagrima que se le escapo al recordar algo que lo asqueaba más que nada, que en ocasiones lo obligo a violar alguna chica que se saliera "del redil", el en verdad nunca quiso hacerlo, tenia tanto miedo, hizo cosas nefastas por miedo. Jamás espero encontrar a una amistad sincera, hasta que conoció a Rastafari, la primera vez que la vio se dio cuenta que aunque ella volaba alto estaba con sus alas rotas, Rossy la encontró en un callejón según escucho, su rostro olía a solventes, y estaba sucia, Rossy la pulió, pretendió domesticarla, pero aun así daba pelea, era un animal fiero, con los clientes era violenta.

"Yo odio a los hombres, putas fabricas de esperma" eran las palabras que se le escuchaban más a menudo a una niña de tan solo 14 años, Rossy encontró otro medio para domar a esta fiera, ya que en ocasiones el dolor le era un método eficaz, con Rasta parecía haber un factor que la inmunizo en poco tiempo, así que si el dolor no la doblaba, lo aria con el placer. Con todo su arsenal de armas de seducción doblego a una fiera, al grado que en algunos momentos la fiera creyó amar a su captora, él recordaba una noche en que ella se arrastro literalmente mientras lloraba por que se dio cuenta que Rossy no la amaba, la bruja la había drogado al extremo de tenerla completamente sumisa y la había entregado a una jauría de lobos que la penetraron sin piedad, un castigo por un intento de escapar una noche antes (ella jamás había perdido la meta de alejarse del toxico amir de Rossy, en el fondo ella siempre pudo saberlo, la estaba destruyendo) Rastafari estaba llorando y gimiendo como una criatura desamparada, incluso llamaba a su madre, lo cual confirmaba lo sumamente confundida que estaba en esos momentos, Ashley la abrazo (solo eso) y la reconforto. Después de esa noche, ellos se hicieron tan cercanos que se platicaban sus cosas, tal vez el hecho de ser los únicos gay en ese maldito lugar era también un elemento de identificación, pero a decir verdad, tenía la actitud de un chico pervertido y mujeriego, era un chico en cuerpo de mujer, mientras que el se siente demasiado femenino. Ella daba la cara por él y a el le hubiera gustado dar la cara más por ella. Con ella encontró aceptación, amistad, comunicación en donde nunca antes la había encontrado.

Cuando Antoine llego esa noche, diciendo que ella había sido golpeada y que había perdido a un bebé que ignoraban todos que estaba esperando, Rossy solo se limito a decir.

-Pequeña lesbiana, se atrevió a embarazarse a escondidas (eso no era verdad),¡ que le saquen esa maldita cosa! ¡que la tiren a la basura! Además estoy esperando que regrese para seguir ganando el dinero que me debe por cuidar tanto de ella.

En ese momento Ashley reacciono:

-Maldita seas, ella podría estar muriéndose, y a ti solo te importa el dinero. Púdrete junto con tu maldita alma….- después de eso no está seguro si la ha golpeado, si la arrastro, si fue brutal, todas esas escenas están es su cabeza pero no está seguro de si ocurrieron o no. Solo recuerda a Antoine jalándolo y llevándolo a este hospital y encontrar que la pobre Rasta esta hincada frente a una mesa, hecha un mar de lágrimas y dolor pidiendo perdón al cuerpo de su bebé muerto.

"¡Lo siento, en verdad lo siento… yo no quería lastimarte, no lo sabía, en verdad no sabiaaa!"

Ashley estaba tan concentrado en estos malos recuerdos que no noto que alguien venia hasta que escucho un ruido fuerte, estremecedor mejor dicho. Corrió hasta la sección de la zanja que era iluminada por los refractores del sistema de seguridad. Lo que vio lo dejo con la boca abierta al momento de bajar la zanja.

-¡Antoine! ¡Cariño, estas bien!

Antoine había conducido en estado de ebriedad, perdiendo la perspectiva de la distancia entre su moto y la mencionada zanja, cayó dentro y termino colgando del manubrio mientras su cola le hacia un saludo a la luna.

-Me estaba preguntando qué había pasado con el camarada Antoine y ahora me doy cuenta, estas mas borracho que todo "El Orfanato" en un año nuevo.-reflexiono unos instantes- ¿Cómo llegaste hasta aquí sin matarte en el camino?

El coyote no responde a esa pregunta, solo balbucea algo que no puede entenderse bien, Ashley lo ayuda a incorporarse, con mucho trabajo ya que es pesado y el chico mangosta no es precisamente un chico atlético. El peso muerto provoca que pierda el equilibrio y caen juntos al fondo de la zanja. Ashley lucha por levantarse y sale de ahí y comienza a jalar a Antoine para sacarlo. Ya había pasado un tiempo desde la última vez que gimió la mangosta, no obstante las circunstancias atípicas. Sus cuerpos quedaron tan estrechos que por unos momentos le pareció escuchar los latidos del corazón de su amigo forastero, no podía negar que sentía atracción por Antoine, tal vez porque no era un típico macho de Moebius, tal vez ese carácter mas apacible era lo que le gustaba de él.

-¿Por qué has estado bebiendo tanto?- dijo mientras le quitaba el parche mal colocado y acomoda su cabello que ahora estaba despeinado y tapando su cara.

-¡Nadaaa tiene sentiidooo!- Balbuceo mientras hace a un lado a Ashley y trata de levantarse y caminar, pero su equilibrio esta tan mal que no tarda en resbalar y caer en la zanja nuevamente.

-¡Antie!- grito Ashley mientras se preparaba para rescatarlo de nuevo de la trampa en la tierra.

Entrada de la clínica, 13.54 minutos después.

-En serio, no puedo creer que hagas esto contigo mismo…-murmuraba el Ashley mientras ayudaba a caminar al coyote. Quien apenas estaba consciente, ya ni siquiera sabía si era por el golpe o por el alcohol.

-¡Es esteee manicomio, saca lo peor de todooo, hasta loo peor de mii!- se queja mientras es arrastrado a dentro de la clínica.

Ash siente mucho pesar por esta situación, sabe que esto es consecuencia de la desesperación de haberlo perdido todo, no puede evitar que sus orejas se encojan un poco. Ahora se siente angustiado por él, ha visto a tantos perder lo poco que les quedaba de esta misma forma, si él se vuelve adicto, nunca podrá recuperarse.

-Por favor no, por favor no te rindas, no pierdas la esperanza- murmuraba mientras seguía arrastrándolo y ayudándolo a caminar. Puede darse cuenta de que tiembla como si tuviera mucho frio, incluso lo siente frio en estos momentos.

-Buunniee…- En eso se desmaya.

-¿Anti, Anti?…Antoine ¡ANTOINE!