AMOR Y ODIO

Haruko se sobresaltó ante su presencia. Rukawa  se había inclinado para ayudarle a recoger las fotos, pero aquella que estaba bajo la puerta pareció llamarle particularmente la atención.

Era una foto de Sakuragi tomada de improviso. Yohei la había captado durante el partido contra Sanonh, cuando Hanamichi seguía con la mirada la trayectoria del balón. El rostro del pelirrojo parecía resplandecer por una multitud de emociones: alegría, expectación, maravilla. La fotografía había captado sin duda la esencia de su ser. La mirada de Rukawa se tornó suave y ella vio como sus ojos brillaban.

Aunque su rostro no pareció mostrar emoción alguna, el corazón enamorado de la muchacha había leído claramente, en la fracción de segundos que duró, todo el amor de su Kaede por el pelirrojo jugador. La sensación de rabia y amargura se intensificaron haciéndose casi insoportables. Dos fuerzas poderosas se habían despertado en su corazón y parecían  consumirla  dolorosamente.

Amor y odio,  sentimientos tan opuestos pero tan ligados el uno al otro, se apropiaron de su alma y por un instante le nublaron completamente la razón. Guiada por la desesperación y los celos, en un impulso Haruko tomó el rostro de Rukawa entre sus manos y lo besó en los labios.

Su boca se movió con urgencia sobre los labios del muchacho, procurando borrar cualquier rastro  dejado por la boca de Sakuragi. Rukawa fue totalmente sorprendido por la acción de Haruko, pero rápidamente reaccionó y tomándola de las muñecas bruscamente la alejó de él. Las miradas de ambos se encontraron en un choque de emociones, la de Rukawa era fría y dura, la de Haruko llorosa y suplicante.

-Yo....yo te amo.....- Susurró desesperada Haruko. Él la observó un momento antes de responder.

-Lo siento, pero yo no. – La voz de Rukawa había sido cortante, luego sin decir una palabra más,  simplemente se levantó y salió del cuarto.

Haruko se llevó una mano a la boca para intentar silenciar los sollozos que en ese instante sacudían su cuerpo. Una sensación de ahogo y nauseas la invadieron, y la pobre muchacha apenas alcanzó  a llegar hasta el pequeño baño de la habitación.

Minutos después aún seguía arrodillada junto al retrete, con la cara bañada en llanto y su cuerpo  aun temblando notoriamente.

Nunca en su vida se había sentido tan humillada.

Su peor pesadilla se había hecho realidad, ella le había declarado su amor  y él la había rechazado.

¿Cuantas veces había ensayado su declaración frente al espejo?

¿Cuántas largas cartas le había escrito donde le confesaba sus sentimientos? . El recuerdo de las numerosas cartas de amor que le escribió, pero que nunca llegó a enviarle, dibujaron una sonrisa amarga en su rostro bañado por el llanto. Era casi divertido, nunca se atrevió a entregarle esas tontas declaraciones escritas en papel rosa, pero ahora en un arranque de celos y de rabia, lo había besado.

"Lo siento, pero yo no."– Las palabras volvieron a resonar en su mente.

-¡¡Dios...!!. Ella lo había besado y le había confesado que lo amaba, pero él ...él...él la rechazó, la rechazó, ¡¡¡la rechazó!!!.

Con apenas una frías palabras él había destruido todas sus esperanzas.

No, no fueron las palabras, fue aquel beso, aquel maldito y repugnante beso dado al pelirrojo.

Eso está mal, él no puede amarlo, es anormal, es horrible, es...es antinatural..

¿Qué pensarían lo demás si lo supieran?

Casi podía imaginar los comentarios burlones y crueles en la escuela: el muchacho más popular de la escuela, el sueño de la mayoría de las chicas era ¡¡¡GAY!!!.  Y peor aún, estaba enamorado de uno de los muchachos con peor fama, nada menos que el  explosivo pelirrojo Hanamichi Sakuragi, quien además era su compañero de equipo.

¿Y que dirían los del equipo?

Sin duda se sentirían horrorizados igual que ella. Esto podría afectar la carrera de Rukawa.

¿Y la familia de Rukawa?.

Sin duda sería un golpe tremendo. Rukawa pertenecía a una de las familias más importantes y distinguidas de Kanagawa, y un escándalo como ese le provocaría serios problemas, y por supuesto, muchos sufrimientos a sus padres.

-No, no puedo permitir que nadie se entere. Te amo Kaede Rukawa, y no permitiré que destruyas tu futuro.- Exclamó la muchacha en voz alta.

- Pero él está enamorado de Sakuragi, él incluso se atrevió a besarlo. ¿Puedes tú luchar contra sus sentimientos? .- Susurró una voz en su mente.

-Sakuragi lo odia, ellos  jamás estarán juntos. No hay manera de que ellos estén juntos.-Exclamó con mayor vehemencia, tratando de convencerse a sí misma.- Rukawa finalmente se dará cuenta de que lo que siente no es realmente amor, es solo admiración, él está demasiado sólo y la personalidad extrovertida de Sakuragi le llama la atención, eso es todo.

-¿Y si Sakuragi no lo odiara?, ellos podrían  hacerse amigos.

-Imposible, Sakuragi lo considera su peor enemigo. Él realmente lo odia, no lo soporta.

-Pero hoy le pasó el balón, hoy jugaron como equipo.- L e recordó la voz.- Sakuragi  le pasó el balón a Rukawa.. Este puede ser el inicio de algo, Sakuragi tiene facilidad para hacer amigos.

-No, eso nunca sucederá, por el bien de Rukawa yo evitaré cualquier posible cercanía entre ellos.

-¿Realmente lo harías?

Haruko se había levantado del suelo y estaba contemplando su rostro frente al espejo. Aún quedaban rastros de lágrimas en él, pero sus ojos ahora tenían un brillo distinto. Algo había cambiado en ella esa noche, ya no era la niña ingenua que había llegado. Ella estaba enamorada de Rukawa, y aunque el hecho de que jamás le hiciera caso a otras muchachas le había dado esperanzas de poder conquistarlo, también se había preparado para dejarlo ir si veía que otra chica lo hacía feliz. Pero jamás había cruzado por su mente que lo perdería por causa de su mejor amigo, un varón como él, era algo demasiado absurdo siquiera para ser pensado.

¿Cómo sucedió?, ¿Qué vio en él?.¿ Es que no ve que eso es algo imposible, que solo le traerá dolor y vergüenza?. No, ella jamás permitiría que algo así le sucediera.

-Sí, haría cualquier cosa por separarlos.- La voz de Haruko era firme y decidida.- Sakuragi es un buen muchacho y lo aprecio como amigo, pero él sólo le trae sufrimientos a mi Kaede, haciéndole sentir algo que no puede ni debe ser.

Luego de limpiar los rastros de lágrimas de su rostro y acomodar sus cabellos, Haruko salió del baño y se detuvo frente a la cama donde yacía Sakuragi.. Una mezcla de sentimientos se revolvió en su interior, una sensación de rabia y de dolor, de celos y humillación, de odio, de un odio absurdo (ella lo sabía) pero que estaba calando en lo mas profundo de su ser. La imagen de Rukawa besándolo se había grabado en su mente con dolorosa claridad, y solo ver el rostro del pelirrojo parecía detonarla.

-Él es mío, no dejaré que lo lastimes.- Su voz fue dura.- Tu presencia le hace daño, y aunque me agradas como amigo si tengo que hacer algo que te hiera y  es por él bien de Rukawa, lo haré, puedes estar seguro.

-¿Qué es lo que harás?. Preguntó una voz femenina.

Una Haruko asustada se volteó y se encontró cara a cara con Ayako.

-¡¡¡Ayako!!!

-Shhhhhh, que puedes despertarlo.- Ayako se acercó a la cama de Sakuragi y observó un momento al muchacho.- Pobrecito, se ve algo pálido.- Luego mirando a Haruko.- Tú hermano me envió a buscarte, está molesto por tu demora.

-Oh, creo que es mejor que nos vayamos o mi hermano se enfadará aún más.

-¿Pasó algo malo?

La pregunta tomó por sorpresa a Haruko, Ayako había notado la actitud nerviosa de la muchacha.

-No nada, solo estoy cansada.

Ayako recorrió la habitación con la mirada, sentía algo tenso el ambiente, estaba segura que algo había sucedido. Su mirada tropezó entonces con las fotografías que continuaban tiradas en el suelo cerca de la puerta.

-¿Y esas fotografías?

-Eh?, hmmm sí, se las traía a Sakuragi pero al entrar me tropecé y las tiré, estaba por recogerlas cuando llegaste.-Dijo, inclinándose a recogerlas rápidamente.

-¿Y te distrajiste mirándolo como dormía?, no te culpo, parece un angelito y no hay muchas ocasiones para observarlo con tanta tranquilidad. –Rió divertida Ayako.- Apuesto a que hasta el mismísimo Rukawa podría mirarlo tranquilamente sin temer a ser agredido...

-Mi hermano nos está esperando, será mejor que nos apresuremos.-La voz de Haruko sonó seca.

Ayako la vio desaparecer tras la puerta apresuradamente.

-Definitivamente algo anda mal con Haruko, estoy segura que algo le sucedió.- Le dirigió una última mirada a Hanamichi que seguía profundamente dormido y luego salió por la puerta pensando en averiguar que era lo que esa muchachita ocultaba.

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Por fin terminé el cuarto capítulo. Debo decir que la historia se está desarrollando por su propia cuenta, no tengo idea lo que seguirá e incluso estoy algo sorprendida por lo sucedido en este capítulo. ¿Opiniones?