Capítulo 4: Una joven enfadada y un amplio bar de quedadas

Los viernes por la tarde en Kadic eran realmente tranquilos. Y Sissi sabía que era el mejor día para ir a ver a su querido padre, en compañía de Javier. Y estaban los tres reunidos en el despacho del señor Delmas, degustando unos cafés.

—Así que las clases en la Universidad bien —dijo el señor Delmas.

—Sí, señor —respondió Javier.

—Pero se nota mucho la diferencia —admitió Sissi—. Aquí era todo más fácil.

—Ya me imagino. Por cierto, Sissi, antes de que se me olvide. ¿Qué hacemos al final con tu dormitorio? Aún no lo he vaciado, pero si realmente te vas a quedar allí... necesitaría espacio para nuevos alumnos. Tengo dos chicas a punto de entrar como internas...

—Tranquilo, papá. Voy a echar un vistazo ahora, pero creo que podrás quitarlo todo. ¿No hay sitio en los almacenes?

—Sí, en algún hueco se podría meter. No te importa, ¿no?

—En absoluto —respondió la chica.

De forma que optó por ir a su antiguo dormitorio a ver si le apetecía llevarse algo, aunque lo dudaba. La mayoría de las cosas ya se las había llevado. Entró dentro. Y cuál fue su sorpresa. Tamiya estaba tumbada, bocarriba, en su cama, con los ojos cerrados.

—¿Tamiya? —preguntó—. ¿Estás dormida?

—No —respondió la aludida. Parecía enfadada por el tono de su voz.

—¿Qué haces aquí?

—Nada.

—Algo harás para venir aquí teniendo tu dormitorio —replicó Sissi.

—Estaba recordando viejos tiempos... —suspiró la ya no tan pequeña.

—Oh... —Sissi empezaba a entender—. Nos echas de menos.

—¡Y estoy harta!

Sissi se sentó en la cama al lado de Tamiya, que aún no había abierto los ojos, pero había fruncido el ceño.

—Sabes que no podemos evitar crecer —le dijo—. Y que en algún momento nos iríamos...

—¡Pero tú podías haberte quedado! —dijo Tamiya, y parecía que estaba conteniendo el llanto—. Javier y tú podíais quedaros, pero no. En lugar de eso...

—Tamiya...

—Parece que no os importamos.

—No seas injusta —respondió Sissi, pero en un tono triste—. ¿Qué me dices de todas las noches que has pasado aquí con Milly y conmigo? —le recordó.

Tamiya hizo un mohín, y abrió los ojos.

—Ya... pero se echa demasiado de menos. No me gusta que estemos separados.

—Pero Milly, tenemos que hacerlo un poco. Tenéis que quedar con gente de vuestra edad, de clase, y nosotros también.

—¿Lo ves? ¡El grupo se rompe!

—No —le corrigió Sissi—. Simplemente nos relacionamos con más gente. Pero nuestro grupo es nuestro grupo, y eso no lo va a cambiar nada. Todo lo que hemos hecho... no puede olvidarse.

Sissi se echó por encima de Tamiya, hasta cubrirla, y la abrazó. A Tamiya se le resbaló una lágrima por la mejilla.

—Dentro de poco también iréis a la universidad. Pero no creas que nos vamos a distanciar hasta que eso ocurra, ¿vale?

—... ¿Me lo prometes? —preguntó.

—Por supuesto.

Y la besó. Tamiya correspondió el beso. Quería creer las palabras de Sissi. Que aquella larga aventura nunca acabaría. Aún recordaba esas noches locas en que se fugaba para practicar sexo a escondidas con alguien del grupo. Y esas noches en que se topaba con que alguien había tenido la misma idea que ella.

Se despejó se sus recuerdos cuando notó que Sissi la estaba manoseando los pechos.

—Hay que ver cómo te han crecido —le comentó—. Apuesto a que no dejan de mirarte cuando corres —bromeó.

—A veces pasa —reconoció Tamiya, sin saber si había sonado muy arrogante—. Pero ninguno se ha atrevido a meterme mano.

—Bueno... pues yo voy a ser la excepción, si me lo permites —y antes de que la chica respondiera, Sissi le levantó el sujetador y empezó a lamerle las tetas.

Tamiya suspiró. ¿Por qué a Sissi se le daba tan bien tratarla? Y más con el pasado que tenían... le sorprendía que alguna vez la chica no hubiera optado por torturarla. Pero no, ambas estaban redimidas y aquellas situaciones siempre habían sido muy tiernas.

—Sissi, lo siento... no debía ponerme así... —le dijo entre suspiros.

Por toda respuesta, Sissi presionó con sus dientes el pezón izquierdo de Tamiya, y un segundo después lo presionaba con su lengua para aliviarle el dolor. La más joven intentó evitar gemir, pero fue imposible. Protestó en voz baja, y Sissi le dijo:

—Perdonada.

Volvieron a besarse, mientras Sissi le empezaba a quitar el pantalón corto. Acarició, por encima de la tela del tanga, a la pequeña.

—¿Qué debería hacerte aho...? Un momento... —había mirado hacia abajo—. ¡Oye, este tanga... era mio!

—Ups... —Tamiya ni se acordaba ya de aquello—. Es que... una de las noches que vine a verte... me confundí y me lo llevé puesto. Y como me gustó y no me lo pediste...

—Voy a tener que darte una pequeña lección...

Sin decir más palabras, Sissi le bajó el tanga, y empezó a devorar su intimidad. Tenía cuidado, pero no se reprimía. Lo hacía sin control, arrancándole gemidos a Tamiya que le costaba contener. Entretuvo su lengua con el clítoris de la chica, y esta no podía más. Iba a terminar. Y lo hizo con un orgasmo muy fuerte, tuvo que ponerse la almohada en la cara para amortiguar el grito que dio.

—La semana que viene vamos a ir de compras, con quien se quiera apuntar. He visto una lencería... les vamos a volver locos.

En ese momento se abrió la puerta. Entraron Johnny y Javier.

—¿Qué ha pasado aquí? —preguntó Javier, sorprendido de que hubiera ocurrido eso.

—Que Tamiya estaba un poco molesta y he tenido que pedirle perdón —respondió Sissi—. Y si cerráis la puerta evitaremos montar un escándalo.

Cerraron la puerta, y Sissi le contó a Javier lo que había hablado con Tamiya.

—¡Así que ese era tu plan para...! Uy... —Johnny se dio cuenta de que había hablado más de la cuenta.

—¿Plan? —preguntó Sissi.

—¿Acaso planeabas asaltar a mi novia para que hiciera esto? —bromeó Javier.

—¡No!... También contigo, dependía de quién... —murmuró la chica. Estaba avergonzada.

—Sabes que no vamos a juzgarte, ¿no? —dijo Javier tranquilamente—. Al contrario... si a Sissi le parece bien, y ya que estamos aquí los cuatro... podría hacer algo para que te sintieras mejor.

Antes de responder, Tamiya buscó la mirada de Sissi. Y ella aceptaba. Javier se despojó del pantalón, del bóxer, y empezó a besar a su joven amiga. Sissi buscó a Johnny, y para su sorpresa él ya estaba preparado. "Pícaro", pensó para sus adentros, mientras optaba por dejar caer sus braguitas sin quitarse la minifalda. Se puso a cuatro patas mientras el chico le besaba las nalgas.

Javier penetró a Tamiya mientras esta se besaba con Sissi. Con cierta dificultad, a la vez, Johnny deslizaba su erección dentro del sexo de Sissi. Las chicas se acariciaban mutuamente sus cuerpos. Tamiya era sometida a mucho placer. No era sólo el sexo en sí. Era que pese a que no se había comportado de la mejor forma, sus amigos no se lo tenían en cuenta. No habían mentido, aún la aceptaban.

El ritmo aumentaba progresivamente. Javier tenía bien sujeta a Tamiya por las caderas. Admiraba el buen cuerpo de la pequeña. "Y pensar que en su día no estaba muy seguro de hacerte esto", pensó. Johnny, que en toda la semana no había tenido relaciones, era el que más rápido se movía. A Sissi le dolía un poco, pero le resultaba placentero, de forma que optó por disfrutarlo.

Unos minutos después los orgasmos se sucedieron. Asegurándose de que Tamiya se quedaba bien (y le quedaba la compañía de Johnny), Sissi y Javier salieron de allí, no sin antes recordarles que al día siguiente el grupo había quedado en un bar para tomar algo.

—Va a tener trabajo mi padre para guardar todos mis trastos. Me pasaré alguna tarde de estas a ayudar —comentó la chica.

—¿A tu padre? ¿O también a los pequeños con sus deseos? —bromeó Javier.

—Sí, pero la próxima te toca a ti con Johnny —rió Sissi.

—No empecemos las bromas.

—¿Qué bromas? Somos bisexuales todos, y no pasa nada.

—No. Yo no.

—Mentiroso.

—Yo no soy bisexual. Soy amigosexual, me he dado cuenta.

—¿Qué? ¿Qué es eso de "amigosexual"?

—Que sólo me atraen mis amigos, pero si miro a otros hombres... no me dan ganas de hacerles nada. Ni que me hagan.

—Mmmm... vas a tener que contarme eso segundo —comentó Sissi con una sonrisa muy pícara.

Ambos rieron y se encaminaron al coche. Irían a ver una película antes de volver a la residencia de estudiantes. Y una cenita, ya de paso.

Al día siguiente por la tarde el grupo ya se había "apropiado" de una mesa en la terraza de un bar. No estaba mal, en un barrio tranquilo, local amplio, música rock... y los más escandalosos, ellos, que eran dieciséis. Pero no sabían que les esperaba una sorpresa en aquel bar.

—Buenos días, chicos. ¿Qué os apetece... tomar...? ¡Sissi! —gritó la camarera.

La aludida tardó unos momentos en darse cuenta de quién le hablaba. No... no podía ser... ¡Brynja! ¡Brynja Heringsdötir, su antigua amiga! Le faltó tiempo para levantarse a abrazarla. Del ímpetu tiró la silla al suelo. Aelita la recogió, y cuando miró de nuevo a la mesa, las miradas de todos los chicos del grupo estaban posados en Brynja. Le tentó darle un codazo a Jeremy.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Sissi.

—De vacaciones te aseguro que no —rió Brynja—. Que busqué un trabajo y me admitieron aquí.

"Eso explica que más de la mitad de los clientes sean hombres", se dijo Yumi. Aún recordaba los problemas que aquella rubia les había causado. Ulrich ahora volvía a mirar al frente, pero a la japonesa no se le había escapado que también había mirado.

No era para menos, ya que la chica no se había molestado en disimular el escote. Quizá por eso la habían contratado, a saber.

—¿Me pides una CocaCola, que voy al baño? —le preguntó Alicia a Carlos.

—Sí, tranquila —respondió el chico.

—¡Odd! ¿Qué tal este semental? —preguntó de pronto Brynja, abrazando al rubio, que se ruborizó.

Sam la fulminó con la mirada. "Gozando de la vida con esta loba que ves", quiso responderle, pero prefirió no hacerlo. Al fin y al cabo, no estaba saliendo con Odd. Sin embargo, el chico se desembarazó de ella fácilmente.

—¿Y tú? Hace meses que no nos vemos —dijo Brynja.

—Ya, los exámenes, la universidad... —se excusó Sissi. En cierto modo era sólo una excusa. Brynja había tenido la capacidad de eclipsarla ante otros hombres, y aunque a Sissi no le hacía falta desde que salía con Javier, era una cuestión de orgullo.

—Y veo que también la guardería, ¿no? —preguntó la rubia mirando a Johnny, Tamiya y Milly—. ¿Qué traigo para estos pequeños?

William se giró para hablar con Aelita y Yumi.

—¿Y esta quien es? —preguntó.

—Una amiga de Sissi —respondió Aelita—. Visitó el Kadic una vez mientras estabas... poseído, ya sabes.

—Será mejor que pidamos para que trabaje y se vaya a la barra —sugirió Yumi—. ¡Yo quiero una cervecita con limón!

El grupo pidió, y las miradas de los chicos se desviaron hacia la camarera cuando entró a por lo que habían pedido.

—Me se de unos que esta noche se quedan sin polvo —dijo Laura.

En el baño, Alicia se miraba al espejo. No había dormido muy bien durante la semana. Las tentaciones con su compañero de piso se manifestaban cada vez que el chico se duchaba, aunque el resto del tiempo siempre aparecía vestido.

Por el reflejo del cristal vio de pronto una figura: Hiroki. Alicia se preguntó si iba a por lo que ella creía, de forma que optó por las indirectas.

—¿Sabes que el baño de hombres es en la otra puerta? —le preguntó.

—No iba precisamente al baño... —dijo el chico.

Unos minutos después estaban cerrados en uno de los servicios. Ella se había sentado sobre la taza (con la tapa puesta) e Hiroki frente a ella, deslizando su miembro en su sexo. Iban rápido, aunque seguramente el grupo se imaginaba qué estaban haciendo.

El problema fue que de pronto oyeron que se abría la puerta de los baños. Hiroki se quedó quieto, penetrando a Alicia, hasta que oyeron que la persona se metía en el servicio de al lado. Ambos cruzaron una mirada cómplice, presas del morbo, e Hiroki volvió a moverse, procurando no hacer mucho ruido. La persona de al lado empezó a silbar, por algún motivo, y Alicia aprovechó para dejar escapar suspiros, que quedaban amortizados por la extraña melodía de la chica que no veían.

Mientras la otra persona salía y se refrescaba en el lavabo, ambos sintieron que estaban a punto de terminar. Culminaron apenas unos momentos después de que aquella persona saliera por la puerta. Alicia vigiló que no hubiera nadie a la vista cuando salieron.

—¿Todo bien? —preguntó Carlos a su novia cuando ella volvió y se sentó en la silla.

—Sí, perfecto —le respondió y le dio un beso.

El grupo lo pasó bien aquella tarde. No hubo más escapadas al baño, pero estaba bien para el grupo hacer aquello, distinto, aunque algunos temas de conversación eran muy propios de su acuerdo.

—Así que les vais a engañar —dijo Laura cuando Odd y Sam comentaron lo de la cita swinger.

—¿Engañar? Pero si estos dos no sabemos ni lo que son —rió Ulrich.

—Yo creo —dijo Jeremy— que en realidad sí que están saliendo pero nos lo esconden.

—Que no, pesao —dijo Sam.

—¿Y la mirada que le has lanzado a Brynja cuando se ha arrimado a Odd? —inquirió Tamiya.

—Todas la mirábamos igual —respondió Sam, y para evitar más preguntas, dio un trago largo a su bebida.

Llegó cierto momento en que Milly, Tamiya y Johnny debían volver a la academia. Por no hacerles un feo, el grupo decidió pagar y retirarse. Carlos se ofreció además a acompañarles hasta el recinto, para que no volvieran solos.

—No hacía falta que vinieras, de todas formas —dijo Johnny—. No me malinterpretes, pero somos mayores y...

—Y si volvéis solos, el señor Delmas no volverá a ceder en que vengáis con nosotros —afirmó Carlos—. ¿No recordáis lo que dijo Sissi?

Ahí tenía razón el chico. Llegaron en diez minutos al colegio. Los pequeños se alejaron al interior. Carlos esperó unos momentos, mirando la estructura. Tantos recuerdos... parecía mentira lo que había ocurrido unos años antes entre esas paredes.

Su pensamiento lo interrumpió Milly, que le empujó entre los muros y unos arbustos. Estaban ocultos tanto de los transehúntes como de los alumnos. La pelirroja le desabrochó el pantalón y tiró hacia abajo.

—Milly, esto es arriesgado. Y no tienes por qué hacerlo.

—Lo se. Pero lo primero, me da igual, y lo segundo, me apetece. Y no me ofenderé si piensas en tu compañera de piso —le dijo, guiñándole un ojo.

¿Cómo lo sabía? Bueno, claro. Sabía que las chicas del grupo prácticamente se lo contaban todo. Se apoyó en el muro, con las manos en la espalda, y disfrutó de la felación que le practicó la chica. Jugaba con su miembro empleando la lengua, y le acariciaba los testículos despacio.

Aunque hubiera querido, Carlos no pensó en Eva. Era imposible cuando desde arriba veía aquella melena rojiza moviéndose hacia adelante y hacia atrás. Era hipnótico. Tembló un poco.

—Milly... voy a terminar...

Milly pareció ignorar el aviso. Continuó lamiendo su erección hasta que logró que se corriera. Limpió (empleando la lengua nuevamente) el miembro del chico y a continuación, le subió el bóxer y el pantalón.

—¿No te apetece un asalto más... íntimo? —preguntó Milly.

—No mucho... hoy estoy "en esos días" —dijo. "Menstruando", entendió Carlos—. Pero... si algún día pudieras venir a visitarme a mi cuarto... o me pides que vaya a verte... no te lo voy a desperdiciar.

Carlos lo juró. Besó a la pequeña en la mano, como un caballero saludando a una reina, y salieron de su escondite teniendo cuidado. El chico se encaminó a su piso.

Sam era llevada a su casa por Odd. Miraba por la ventana, pensativa.

—Sam... ¿puedo hacerte una pregunta? —le dijo Odd.

—Por supuesto.

—Te va a sonar arrogante, pero... ¿te has puesto celosa con lo de Brynja?

Sam se tomó unos momentos para responderle. Podría perfectamente contarle una mentira y quedarse tan ancha, pero no era su estilo. Y menos con Odd.

—Es posible —le dijo—. Hacía tiempo que no me molestaba tanto por algo así.

—¿Significa eso que quieres que volvamos? —le preguntó—. Entre lo de hacernos pasar por pareja... y ahora esto...

Sam analizó el tono de voz del chico. No. El chico lo preguntaba por precaución, pero él mismo no estaba interesado en volver. Mejor.

—No. No te preocupes. Sé que sería incómodo a estas alturas. Pero no se... creo que ha sido por la propia Brynja.

—Pero ¿por algún motivo?

—Sí... que incluso cuando salíamos... bueno, podía aguantar que te acostaras con las demás. Y me encanta que lo hagas. Pero Brynja... es una extraña. De hecho... creo que no estaba celosa sólo por ti. También me escamó ver a los demás chicos mirándola.

—... ¿Sabes que el grupo podría romperse en cualquier momento?

—¡Cállate!

Odd frenó tranquilamente cuando llegaron al piso de Sam, pero antes de dejarla ir, cerró la puerta con el seguro.

—Entiendo lo que te pasa. Crees que cualquier persona que pueda hacer peligrar nuestra situación debe ser discriminada o algo así.

"¿Desde cuando te has vuelto tan observador, Della Robbia?", se preguntó Sam.

—Sí. Es exactamente eso, creo. Me he acostumbrado a este modo de vida, y me encanta. Y ya no es sólo por el sexo. Tú... Aelita, Yumi, Carlos, Ulrich, Javier, Sissi... todos sois ya como mi segunda familia. Y el hecho de pensar que eso puede desmoronarse...

—Sam, puede que incluso después de un problema grave el grupo no volviera a ser el mismo. Pero creo que algo como lo que hemos pasado todos juntos no podría quedar en el olvido.

—Lo sé.

Sam sabía lo que le pasaba. No quería arriesgarse. Muchas veces le había dado por pensar cómo estarían sus amigos emparejados de otra forma. "¿Y si Aelita y Yumi empezaran a salir? ¿Y si William se junta con Odd?". Cosas por el estilo. Y le parecía bien. Pero meter a alguien nuevo de pronto... era distinto.

—Mira, Odd, hace dos, tres años, me parecía genial que entrase cualquiera a nuestro acuerdo. Pero ahora es distinto. No me ilusiona tanto.

—Has madurado, o algo así —rio Odd—. Pero tranquila. Lo de Brynja, como ya te dije, fue un polvo. Y ahora mismo, incluso estando soltero, no echaría otro con ella.

—¿Y con cualquier otra? ¿U otro? —inquirió Sam.

Odd sonrió y la besó. Sam correspondió.

—No te preocupes por esas cosas. Además, piensa que tenemos una cita swinger dentro de unos días y eso no significa que el grupo vaya a romperse, ¿no?

Sam tuvo que darle la razón. Se dieron otro beso antes de despedirse. Sam subió a su piso. Odd tenía razón, no iba a pasar nada malo.


Aquí el capítulo 4, el bueno. Y la nota, eliminada, ya que voy a seguir escribiendo. ¿Qué tal este capítulo? Quizá me ha quedado un poco raro, pero tenía muchas ideas que plasmar para terminar de establecer, más o menos, las tramas del fic. Aunque lo de Brynja ha sido una idea bastante más reciente, y pretendo exprimirla.

El miércoles, lamentablemente, no habrá fic. Voy a estar fuera estos tres días, pero el domingo sí habla CLR. Y el miércoles siguiente, la versión femenina del "cluv", que estaba apalabrado.

DarkClaw1997: A mi también me chocó animarme a escribir algo así, y no estaba muy convencido, pero parece que la idea funcionó bien xD Quién me lo hubiera dicho.

Zuole: Como ya dije, el problema no fue la mala crítica, sino el tono en que llegaron. Eso no quita las ideas que me has dado, y seguiré esperando más en este. Sé que el cambio de un fic a otro es brusco, pero era lo que vi más factible para seguir innovando en cada capítulo. Y está visto que realmente soy un autor que engancha con tanto review para que volviera :P

Xeniasalmomulric: Voy a pasarlo por alto esta vez. Al fin y al cabo has demostrado arrepentimiento.

Marilyn 38: Emily no va a recuperar peso, pero va a ser personaje recurrente esta vez. Vaya, parece que hablo de una serie más que de un fic xD

cresent95: Precisamente por eso he decidido seguir con la escritura. ¿Que las cosas que escribo descolocan un poco? Es mi idea principal xD

marraja129: E ese caso espero verte por aquí a lo largo de la publicación del fic ;)

carlosjim04: Tranquilo que vuelvo. Con capítulos, intriga, drama y de todo ;) Y sin excluir a los pequeños, como puede verse, ya que no es necesario. Tengo ideitas...

Sainkokucrepusculo: El tuyo ha sido uno de los reviews que más me han conmovido. Y convencido para regresar.

aerdna20: Igual que Sainkoku, muchas gracias. Espero verte por aquí durante el resto de capítulos del fic, que por lo menos será tan largo como Code:Lemon Evolution.

lalo101097: Me alegra ver que sigues al pie del cañón, y espero que te sigan gustando ;)

A.L.L.Y: Pues como ya has visto, no era mentira. He vuelto más entero que nunca :D

Usuario865: Espero que aún lo consideres interesante, ya que, como ves, sigue la publicación ;)

Lo dicho pues. Aquí me quedo. A quien me siga, (re)bienvenido. A quien no, ni me voy a molestar en responderle. El domingo, capítulo cinco. Lemmon rules!