Estoy muy emocionada con está historia, en verdad. Y lo único que quiero es que sea de su agrado. ¿Va a ver Everlark? Aún no lo sé pero de que Katniss estará en está historia, estará.
Así que sin más...
¿Estaba cerca del fin? ¿Se había desangrado por toda la espalda? La última cosa que recordaba era salvar a Madge de la sombra que la amenazaba.
Se quedó quieto cuando descubrió que estaba en la tienda. Fuera se escuchan murmullos de voces. ¿Porque estaba ahí? Si estaba herido lo más obvio era que lo llevaran a un hospital, sabiendo como era de paranoica Delly. Se llevó una mano a su espalda, esperando tener algún tipo de vendaje. Se levantó bruscamente, no había nada, ni un rastro de sangre o algo.
Nada.
Se llevó ambas manos a su rostro, tratando de levantarse completamente. ¿Fue simplemente una pesadilla? Porque si eso era, había sido demasiado real.
Encontró a sus amigos alrededor de la fogata, se encontraban almorzando.
—Hasta que te levantas, Peeta —dijo Delly con una sonrisa—. ¿Tienes hambre? Trajimos lonches, no queríamos guisar ni nada. Eso nos iba a quitar mucho tiempo a la hora de ir a explorar.
—¿Hay algún lago cerca? —Preguntó al darse cuenta que Delly tenía su cabello mojado.
—No es muy grande, es un estanque pequeño pero lo suficiente para darte un buen baño. Madge, deberías ir con él, así tú también te das un baño.
Madge miró con los ojos abiertos a su amiga por la invitación.
—Estoy segura que Peeta requiere algo de privacidad. Yo puedo esperar.
—Ya ni Tom y yo —fue lo último que escuchó Peeta antes de alejarse.
Cuando llegó al estanque se dio cuenta lo grosero que había sido. Su padre siempre le había dicho que las mujeres iban primero. Y él siquiera le había ofrecido la oportunidad a Madge de ser ella la primera. Solamente sabía que necesitaba estar solo para pensar claramente lo ocurrido en la noche.
Sabía que fue real. No era parte de su imaginación. Él había agonizado.
Sé desnudo lentamente, y se metió al pequeño estanque. Sus manos estaban manchadas de la tierra recién adquirida. ¿Qué le estaba ocurriendo?
Por alguna vaga razón tenía la sensación que no era la primera vez que era atacado. Si no, ¿cómo explicaba la pequeña cicatriz que circulaba por su estómago? Lo peor era que no recordaba cómo fue que la adquirió. Tal vez debería conversar con su padre. Tal vez alguna caída, algún corte en la panadería, algo.
Se lavó con mucho cuidado. Estaba teniendo la sensación de que era observado, no le gustaba nada eso.
—¿Madge? —miró a todos los lugares visibles—. ¿Delly? ¿Tom? —no hubo respuesta a nada—. Te estás volviendo un paranoico, Mellark.
La sensación no se fue mientras se cambiaba. Miró una última vez hacía los árboles, nada. Regresó hasta donde se encontraban con sus amigos, se sentó para comer algo y pronto Madge se retiró.
—¿Tom?
—Sí.
—¿Acaso Delly y tú se fueron a investigar al bosque en medio de la madrugada?
—No —respondió frunciendo el ceño—. De hecho, nos quedamos hasta tarde a platicar, ¿no lo recuerdas?
—Claro —rió—, me estoy confundiendo.
No era una mentira, estaba más confundido que nada. ¿Cómo encontraría las respuestas entonces?
—Hoy vamos a investigar si es cierto que existe un lago grandísimo —Peeta se sintió como en un dejavú—. Según cuenta la historia...
—Miles de personas murieron al intentar cruzarlo, mueres al instante si caes —terminó de decir Delly.
La gran sonrisa de Delly se borró y frunció el ceño.
—¿Cómo sabías esa historia?
—¿Perdón?
—¡Peeta! —gruño—. Tarde semanas en inventarme esa historia. ¿Quién fue el soplón que te la contó? —Delly se sentó sobre el suelo—. Madge, ¿puedes abrir el mapa?
—Estamos en un punto ciego —explicó Madge cuando extendió el mapa—. Según esto estamos a cinco kilómetros del lago que Delly habla.
—Nos tomará algunas horas —dijo Tom—, así que tenemos que seguir caminando. Para ahorrarnos tiempo solo deberíamos llevarnos nuestras colchas y dormir al aire, preparar de nuevo las tiendas quitará mucho tiempo.
—Creó que nos llevará más tiempo estar aquí —comentó Madge.
—Tal vez dos días más de lo previsto —dijo Delly—. ¿No hay problema verdad? ¿Madge?
—Se lo explicaré a mi padre.
Peeta siguió caminando al lado de Madge, tratando de sacar el tema de conversación. Delly seguía adelante con Tom, iba platicando no tan animada.
Él había arruinado su historia después de todo. Mentalmente pensó que no lo diría en voz alta. ¿Su amiga estaba molesta?
—Anoche Delly comenzó a contar historias. Dios mío, Peeta. No entiendo como a Delly parece no darle miedo nada. Hace mucho que tú eres su amigo, ¿siempre ha sido así?
—Tiene una gran fascinación a las historias de terror, lo peor de todo es que es muy detallada.
—Qué bueno que no terminó de contar esa historia del lago. ¿Cómo la supiste tú?
—Una visión del futuro.
Madge comenzó a reír.
—Se me hace que leíste alguna de sus libretas de cuentos de terror.
Siguieron caminando durante algún rato, escondiéndose a momentos por los animales que andaban asechando en el bosque. Peeta se maravilló al ver a los venados que andaban corriendo al aire libre.
—Peeta —reconoció el tono en la voz de Madge, ¿cómo lo había reconocido? Era temor puro—, no te muevas... —Peeta pronto entendió.
El árbol en donde se había escondido tenía algunas ramas que estaban a punto de caerse y lo peor de todo, era que era donde estaban habitando las serpientes. Tragó saliva. Tom pronto estaba al lado de Madge, Peeta vio como ella se llevaba una mano a la boca por lo asustada que estaba.
—No estoy seguro que clase de serpiente es —murmuró—. Está muy cerca de tu hombro, Peeta. Un solo movimiento y te puede morder.
Peeta sabía qué hacer, sólo que lo habían tomado desprevenido. "Recuerda, recuerda"
Tenía que mantenerse alejado de ellas, de cualquier modo. Solo que inevitablemente había invadido su lugar. Si la serpiente hubiera querido atacarlo ya lo habría hecho. Negó despacio a Tom, quién estaba por atacar al animal. Lentamente Peeta bajo su cabeza, miro rápidamente al animal, quién seguía quieto. Dio otro paso lentamente, y así sucesivamente.
Pronto se encontró en los brazos de Madge.
—No había ninguna señal de serpientes por aquí —comentó Tom.
—Debemos tener mucho cuidado —dijo Tom, sentándose—. Agujeros, árboles, arbustos, toda esa clase. Debemos mantener algo de guardia en la noche. No sabemos qué tanta serpiente hay por aquí. Normalmente, Delly y yo nunca hemos ido más lejos de donde nos quedamos a dormir ayer.
—Casi me mataste de un susto —le susurró Madge a Peeta—. Fue una terrible sensación, me dolió mucho el estómago.
—Lo lamento, estaba tan embelesado con el venado. Nunca había visto uno.
—Fue hermoso —respondió—. Me gustó la historia que contaste anoche, de la mujer que se llevaba a las personas y los torturaba con un rodillo —se rió—. ¿De dónde sacaste esa historia?
Una nueva pregunta llenó su mente. ¿Una mujer con un rodillo? ¿Qué clase de historia contó la noche anterior?
Estoy muy emocionada con está historia, en verdad. Y lo único que quiero es que sea de su agrado. ¿Va a ver Everlark? Aún no lo sé pero de que Katniss estará en está historia, estará.
