-El lugar donde voy no es zona de chicas -dijo Gaara con una sonrisa altanera - ¿Nos vemos mas tarde?
-Yo creo que no -susurré dando media vuelta para largarme, yo no soy una de sus putas, el tomo mi brazo y tiró haciendo que me golpeara con su pecho.
-Pero tu no eres cualquier chica, ¿no?
Lo miré con extrañeza, en menos de diez minutos estábamos en lo que parecía ser la parte trasera de un club, giró el auto bruscamente haciendo sonar los neumáticos.
Bajó la ventana para hablar con su amigo que lo esperaba ahí, tenia el cabello castaño y corto.
-¿Que hace ella aquí? -dijo mirándome con una sonrisa. No parecía molesto.
-Hinata viene de safari, amigo -ambos rieron - espérame aquí, ¿si? Sostente fuerte.
Entró junto a su amigo a dicho lugar, puse música para distraerme un poco. Cuando volví a mirar el lugar salían chicos corriendo y golpeándose, entre ellos estaba Gaara y su amigo.
Golpeó a uno de ellos en la cara, mucha sangre salto en la ventana y se afirmó del auto.
Todo pasó muy rápido, el chico al notar mi presencia abrió la puerta dispuesto a golpearme, salí asustada de que me hiciera algo, el chico se acercó con un bate y por instinto lo golpeé en la cara con mi puño, cayó al suelo y no pude mas que sonreír por haber sabido defenderme.
Gaara al notar que había salido del auto se acerco y miró al chico desmayado en el suelo.
-Esa es mi chica -dijo poniendo ambas manos en mi cara para besarme.
-Se siente bien -gemí.
-Condenadamente bien.
Apreté la almohada cuando llegue al orgasmo, Gaara se echó a mi lado, inmediatamente colocó un cigarro entre sus labios. Me acosté de lado para acariciar su cuello, luego su cara, tenia un corte en la mejilla por la pelea. Junto a el me sentía poderosa, como si nadie pudiera conmigo.
Me llevó de vuelta a mi casa, abrí la puerta y el olor a alcohol me asqueó. En la cocina estaba mi madre desmayada con una botella rota a su lado.
- ¡Dios! -corrí a su lado y levante su cabeza.
Abrió los ojos y estos estaban rojos, había estado llorando de nuevo.
-Tu padre vino... no quiso escucharme -tapó su boca volviendo a llorar, se levantó y subió a su habitación tambaleándose.
Saqué los pedazos diminutos de vidrio que quedaron en mi pantalón, limpié la cocina hasta que quedara libre de vidrios rotos y tierra de un jarrón que seguramente mi madre le lanzó a mi padre en un acto de impotencia, ademas de estar ebria.
Subí a la habitación de Hanabi pero no estaba, me golpeé en la frente con la palma de mi mano, que torpe.
Una semana al mes nos quedamos con mi padre, como acordaron en el divorcio. Por eso mi padre había venido, y mi madre, ya ebria, le hizo una escena por que 'lo extrañaba'.
No lo hacía, solo extrañaba su dinero.
Busqué mi bolso del colegio para llevar mi uniforme y maquillaje, llamé a mi hermano mayor que seguramente estaba con su novia.
-Hinata, ¿Pasó algo?
-Si, es la primera semana del mes, ¿olvidas algo?.
-Mierda.. ¿Podrías llevar mis cosas y..
-No - y corté.
Suspiré terminando de ordenar mi bolso, tomé el tren pero en este me encontré a quien menos quería ver; Naruto. Se acercó a mi con esa gran sonrisa zorruna y una fea chaqueta negra con naranjo.
- ¡Hola, Hinata! ¿Por que no fuiste a clases? -se afirmó quedando junto frente a mi.
-Porque no quise -me crucé de brazos y me giré para ignorarlo.
-Actúas como una chica ruda pero sigues viéndote muy tierna, ¿sabes? -me giré bruscamente para encararlo, pero quedé a centímetros de su cara.
-I-idiota.. -susurré mirando a otro lado para que no notara mi sonrojo. Sentía mi cara ardiendo.
-¿Estas sonrojada? -se estaba riendo de mi, tocó mi hombro y gracias a dios había llegado a mi parada, casi salí corriendo.
Me detuve en un pequeño puesto de jugos, compré uno y miré a mi izquierda, Naruto venía caminando con ambos brazos levantados y sus manos detrás de su cabeza despreocupadamente.
-¿Me estás siguiendo? -fruncí el ceño.
-Allá esta mi casa -dijo apuntando derecho por la calle.
Suspiré, en esa dirección estaba la casa de mi padre.
-¿Tu también? -volvió a hablar mas animado - ¡iremos juntos entonces!
-Solo... No hables.
Caminamos en silencio, casi podía sentir físicamente la alegría de Naruto y me fastidiaba. Tiré el jugo en un basurero y saqué un cigarro de mi bolsillo, Naruto me miro sorprendido y tomó el cigarro para lanzarlo lejos.
-¿Que mierda?! -lo golpeé en el hombro y apresuré el paso, ya podía ver la casa de mi padre.
-¡Es dañino para tu salud! -exclamó.
Me detuve para mostrarle ambos dedos del medio.
-Vete a la mierda, Uzumaki.
Sonrió, eso me fastidio aún mas.
Abrí la puerta y tire mi bolso en el sillón, mi padre salió de la cocina con un delantal blanco y las manos polvorientas.
-¡Hinata! Me hubieras llamado para ir por ti -besó mi frente y volvió a la cocina.
Lo seguí por la curiosidad, Hanabi estaba metiendo una bandeja con galletas de chocolate al horno, sacudió sus manos y levantó la vista.
-¡Hermana, llegaste! -corrió a abrazarme y acaricié su cabello - Mamá no estaba muy feliz hoy -murmuro.
-Ya se le pasará.
Cuando estaba oscureciendo llegó Neji, abrazó a mi padre y subió a su habitación, mi padre suspiró por la escasa cercanía que tenia con Neji a pesar de ser su primogénito y único hijo.
-Tener tres hijos adolescentes no es fácil -dijo mas para si mismo que para nosotras.
-Y una ex esposa loca -agregué riendo con Hanabi, mi padre solo nos miró con los ojos entrecerrados.
-¿Mañana tienen clases?
-¿Irás a dejarnos? -dijo Hanabi con estrellas en los ojos.
-Claro.
Luego de cenar y ofrecerme a lavar los trastos subí a la habitación de Hanabi para arroparle, suele dormirse destapada y desarmada como un muñeco, no entiendo como puede encontrar cómodo eso.
Neji por otro lado ya había desaparecido por la ventana, por la mañana le patearé el culo si no se despierta a la primera. A veces me siento como la madre de dos adolescentes y una mujer. Mejor dicho una pre-adolescente, un adolescente que solo piensa en tener sexo con su novia -y otras mujeres que encuentre hermosas y dispuestas a sexo casual- fiestas, algo en lo que topamos, y una mujer adulta alcohólica y despreocupada.
-Hinata -mi padre estaba en la puerta de mi habitación, sin soltar el picaporte.
-¿Que? -fruncí el ceño, su tono de voz era triste y pausado.
-¿Que has sabido de tu amiga? Sakura..
Bajé la mirada, odiaba hablar de eso y volver a sentirme culpable, era como si volviera a revivir el accidente, las emociones eran frescas.
-No hay novedades, papá. Ella.. Aún está..
-No tienes que decirlo, hija sé que es duro -me abrazó y recosté mi cabeza en su pecho.
-¿Crees.. Que es mi culpa?- susurré.
-No, no lo es, fue un accidente.
Dejé caer un par de lágrimas antes de pasar las mangas de mi suéter por mis ojos para eliminar todo rastro de lágrimas, mi padre besó mi frente para luego retirarse.
-Duerme bien -dijo cerrando la puerta.
Volví a despertar unas horas mas tarde por un ruido en la habitación de Neji que seguramente se tropezó por andar de ebrio con su novia a estas horas, gruñí y volví a dormir.
En la mañana tuve que tirarlo de la cama para que se levantara, lo pateé en el culo y bajé a desayunar junto a Hanabi. Mi padre siempre sonreía cuando estábamos con el, siempre dice que espera con ansías la semana en que nosotros alegramos la casa.
Hanabi preparó un sandwich para Neji ya que no alcanzaría a desayunar, lo metió en una bolsa café junto a una manzana y se lo entregó, el beso su mejilla y subió al auto.
Hasta aquí, todo era perfecto.
-¡Buenos días, Sr. Hyuga!.
-Buenos días, Naruto, llevaré a mis hijos a clases, si quieres te llevo.
Tiene que ser una broma.
-Gracias, Sr. Hyuga -contestó animado.
Subió al auto junto a Hanabi en la ventana, Neji estaba junto a mi padre de copiloto.
-Hey, Hinata, no sabía que era tu padre.
-Maldición..-susurré.
-Hinata, sé cortes.
Apenas se detuvo frente a la escuela salí del auto y alejarme lo mas rápido posible del molesto rubio. Apenas divise el cabello castaño desordenado y la sudadera con capucha de mis amigos corrí y me lancé sobre la espalda de Kiba.
-¡Hey! ¿Donde estuviste ayer? Eres mala, nos has dejado solos.
-Ya estoy aquí -sonreí cuando apoyo su mentón en mi cabeza. Amaba que hiciera eso, me sentía como una niña pequeña siendo protegida.
Frente a mi ,Shino solo estaba sentado en la mesa de la cafetería al exterior, sonó el timbre y apenas di un paso sentí que alguien dijo mi nombre, me giré y apoyado en su deportivo blanco se encontraba Gaara, con una mano en el bolsillo del pantalón y la otra sosteniendo un cigarro.
Resoplé dispuesta a reunirme con el, pero una mano me detuvo.
- ¿Que haces? -pregunté a Shino.
-No te preocupes.
Entreabrí los labios para reclamar que yo sabía lo que hacía, pero sentí mi otra mano siendo tironeada.
-Solo serán unos minutos, amigo -habló Gaara, volví a mirar a Shino, me soltó lentamente.
-Estaré bien -dije.
-No tardes -Kiba y Shino volvieron a sentarse en la mesa, atentos a cada movimiento de Gaara.
Con una mano en mi espalda caminamos hasta su auto, me acorraló colocando una mano a cada lado de mi.
-¿Donde te habías metido?
-De pronto todos se interesan por mi.
-Te dejé en tu casa..- pasó un mechón de cabello detrás de mi oreja con cuidado, como si fuera a lastimarme - cuando volví, ya no estabas. Eres muy escurridiza, habíamos quedado en vernos mas tarde.
-Lo olvidé -levanté los hombros quitándole importancia.
-Eres muy enigmática, Hinata. Aparentas ser como una muñeca, frágil e inocente. Incapaz de lastimar a las personas.
-¿Y? -acaricié su antebrazo, el mismo que estaba adornado por un enorme tatuaje que llegaba hasta su espalda.
-Eres demasiado hermosa, por eso destruyes todo lo que tocas -susurró pasando un poco la mano por debajo de mi camisa del uniforme y tocando con las yemas de sus dedos mi cintura.
-No es así -mordí mi labio.
Sentí una presión en mi pecho, como si tomaran mi corazón y lo apretaran hasta explotar. Gaara tenía una sonrisa altanera en sus labios.
-Me gustan las chicas como tu, no se dejan controlar fácilmente, y pueden destruirte sin remordimientos. Lo mejor de todo es que lo sabes perfectamente, Hinata.
El decía todo lo que mas odiaba de mi como si fuera el mejor privilegio del mundo.
Agarré su hombro para acercarlo y lo besé con fuerza, siguió mi ritmo y me separé cuando sentí que faltaba el aire.
-Debo ir a clases -dije, dándole una palmada en el pecho, di media vuelta y camine con pereza.
Entré junto a Kiba y Shino al salón, todos callaron pero susurraban y podía sentir sus miradas clavando en mi espalda.
-Perra estúpida -escuché decir a Ino.
Empuñe mis manos levantándome de mi asiento, Kiba tomó con fuerza mi muñeca tirándome hacia abajo para volver a tomar asiento, miró con odio a Ino que solo se limitó a bufar y recostarse en su asiento.
-No la escuches, hoy está insoportable.
-Que novedad -dije.
Pasaron tres clases donde estuve mirando la ventana todo el tiempo, busqué mi dinero para el almuerzo y fui a la cafetería con Kiba. Compré una ensalada, helado y jugo.
-Hola Hinata -Naruto se sentó a mi lado dejando su bandeja de almuerzo en la mesa.
-¿Enserio te comerás todo eso? -dije apuntando el plato repleto de papas fritas y una hamburguesa al lado, además de una soda grande.
-Claro, ¡dattebayo! Yo no podría sobrevivir solo con una ensalada.
Rodé los ojos y seguí comiendo, hasta que sentí mi cabeza húmeda y líquido chorreando.
-Ups, se me ha resbalado -esa voz chillona solo podía ser de la pelirroja, Karin.
- ¡Que te pasa, idiota! -Kiba se puso a mi lado, empujando a la que me lanzó la bebida.
-¡Karin! -exclamó Naruto enojado, sosteniendo a la pelirroja de la muñeca.
-¡Oh! Lo siento, Hinata. Fue un accidente, por favor no llames a tu novio para que me atropelle -su sarcasmo me asqueaba.
Con mi puño cerrado avancé hasta la cara de Karin, soltó un grito y la sangre goteaba en su mentón manchando su uniforme.
- ¡No sabes una mierda!
Miré a mi alrededor.
Esas miradas. Eran las mismas miradas de ese día en mis amigos, pena y confusión, rabia, todo mezclado.
Naruto estaba estupefacto, quieto junto a Karin pero sin prestarle atención a su hemorragia nasal aun cuando esta le gritara por atención, solo me miraba a mi.
Huí antes de que notaran que estaba a punto de llorar, escuché a Kiba y Naruto gritar mi nombre y la voz de la directora diciendo que me detuviera.
Solo quiero alejarme de aquí.
No me detuve en ningún momento, subí las escaleras de aquel edificio gris hasta llegar a su departamento, abrió la puerta con una sonrisa en cuanto me vio y solo traía puesto unos pantalones holgados, su sonrisa desapareció cuando notó mis ojos que seguramente estaban enrojecidos.
Se hizo a un lado y entré abrazándome a mi misma y tratando de disimular los sollozos. Acarició mi mejilla y coloco ambos dedos en mi mentón para mirarlo de frente, sus ojos turquesa eran tan inexpresivos como él mismo.
-¿La pequeña Hinata perdió a su mami? -se burló.
Lo empujé y traté de golpearlo con mi puño pero siendo mas ágil y fuerte que yo me sostuvo de ambas muñecas, me pegó a la pared con las manos sobre mi cabeza.
-Ahí estas -dijo.
Me dio un beso corto y antes de irse dijo que me conseguiría ropa mientras me bañaba, en menos de diez minutos estaba lista pero el aún no llegaba. Para distraerme me paseé por su departamento, no tenia fotos, ni muebles además de la mesa y una cocina, en su habitación tenia su ropa en un armario pequeño, tenia lo necesario para salir huyendo cuando se necesitara.
No me sorprendía, conozco el tipo de vida que tiene Gaara. Eso me hacia cuestionarme si estoy haciendo lo correcto y si Ino, y todos los demás tienen razón diciendo que debo alejarme de el.
El sonido de la puerta abriéndose me saca de mis pensamientos.
Me coloco el vestido que trajo Gaara para mi, era azul marino un poco mas largo que la falda del uniforme, sin mangas y escote de corazón.
Como todo un caballero que en realidad no es, abrió la puerta del auto por mi. Hizo lo mismo cuando llegamos al bar donde se reúne con sus amigos, jugamos billar y bebimos hasta volver a su departamento por la noche y tener sexo hasta la mañana.
Va a dejarme a la escuela, nuevamente todas las miradas caen sobre mi pero las ignoro. Suspiro pesadamente al notar quien me esperaba en la entrada.
Karin con un parche en la nariz junto a una molesta directora Tsunade.
